India, Brasil y Sudáfrica:
Cumbre de Nueva Delhi,
con resultados modestos
por Susanne Gratius (PhD)

“Bretton Woods agoniza.

 El mundo no volverá a ser el mismo”

 (Fidel Castro - 2008)

 

“Necesitamos más que nunca un nuevo

 esfuerzo para reformar las instituciones

 de gobernanza internacional”

 (Manmohan Singh - India. 2008)

 

“En medio de las turbulencias financieras internacionales crecen las voces que reclaman una reforma del sistema multilateral.

Una de ellas es el foro IBSA (India, Brasil y Sudáfrica). En su Declaración de Nueva Delhi, los máximos mandatarios instan en la necesidad de realizar reformas estructurales en el sistema financiero global. Asimismo, renuevan su reclamo de crear “estructuras de gobernanza global más democráticas, representativas y legítimas a través de la inclusión de países en vías de desarrollo en los órganos de decisión

de instituciones multilaterales”.

 

La iniciativa de cooperación sur-sur IBSA refleja que las coordinadas del sistema internacional están cambiando en favor de las potencias emergentes, en este caso, democráticas. Aunque los avances concretos del eje IBSA son modestos, el hecho de que se reúnan cada año los líderes de estos países, demuestra el valor político de la alianza.  IBSA también señala que está surgiendo un nuevo tipo de cooperación al margen de las tradicionales potencias y foros. Esta tendencia podría conducir, en el peor de los casos, a un nuevo enfrentamiento Norte-Sur o, en el mejor de los escenarios, a un nuevo multilateralismo más equitativo que el que rige el sistema internacional creado hace más de 50 años atrás.

 

La crisis financiera internacional, la subida de los precios de los alimentos y la cooperación trilateral fueron temas destacados de la Cumbre de Nueva Delhi entre los protagonistas regionales Brasil, India y Sudáfrica.  Entre otros, los tres mandatarios acordaron crear un mecanismo de coordinación entre los Ministros de Finanzas y Presidentes de Banco Central. Los ya existentes 16 grupos de trabajo y reuniones paralelas de la sociedad civil demuestran que IBSA no es una quimera sino una iniciativa en vías de consolidación. Aunque se trata de países muy diferentes, les une el interés por cambiar las estructuras del sistema internacional.

 

Las declaraciones que emanaron del foro IBSA desde su creación en 2003 indican que Brasil, India y Sudáfrica no sólo piden voz sino también voto en las principales organizaciones internacionales, incluyendo el Consejo de Seguridad, el G-8 y el Fondo Monetario Internacional(FMI).

 

Más allá de los (modestos) resultados de Nueva Delhi, este foro refleja una crisis del sistema multilateral de la post-guerra. Por doquier surgen nuevas alianzas del sur, entre los países IBSA, pero también entre Irán, Venezuela y Rusia o entre China y algunos países africanos. Éstas surgen al margen de los tradicionales foros internacionales donde las potencias emergentes y del sur están poco representadas. Las nuevas cooperaciones sur-sur pueden ser tanto democráticas, como en el caso de IBSA, o descalificadas como “ejes del mal” por reunir países con una dudosa o ninguna trayectoria democrática como China, Rusia o Irán.

 

La actual crisis financiera internacional enseña una vez más la necesidad de reformar el multilateralismo dominado por las tradicionales potencias cada vez más debilitadas. Las alianzas alternativas del sur exigirán, por la vía del diálogo o del enfrentamiento, abrir los centros de poder para los emergentes.

 

Al representar una “alianza de grandes democracias del sur” y un nuevo modelo de cooperación sur-sur basado en la negociación y el diálogo, IBSA podría ser un socio destacado para emprender esta tarea.

 

Una nueva arquitectura financiera internacional

También en el norte crecen las voces a favor de cambiar el sistema internacional. Robert Zoellick, Presidente del Banco Mundial, ha dicho: “El destino nos ofrece una oportunidad envuelta en una necesidad: modernizar el multilateralismo y los mercados”.  Y el Primer Ministro francés, Nicolas Sarkozy subrayó que “no se puede gobernar el siglo XXI con las instituciones del siglo XX”. 

 

Si no se logra crear un sistema que refleje la actual constelación de poder internacional incluyendo las potencias emergentes del sur, es altamente probable que surja un sistema paralelo al multilateralismo tradicional cuyas consecuencias para Estados Unidos y sus aliados son inciertas.

 

En los últimos años se han iniciado dos procesos de negociación clave para avanzar hacia la creación de un multilateralismo más equitativo. El primero fue la reforma de Naciones Unidas que concluyó con la Cumbre Mundial de 2005 sin conseguir una ampliación del Consejo de Seguridad; el segundo fue la Ronda Doha de Desarrollo de la OMC que está paralizada.

 

Lamentablemente, ambos no han tenido los resultados deseados.

La reciente crisis bancaria abre una tercera oportunidad de reforma: crear una nueva arquitectura financiera internacional. Desde que se inicio, ésta es una de las demandas del foro IBSA.

 

Empezando por una distribución más justa de los votos en el FMI y el Banco Mundial, la UE debería sumarse a este reclamo. Desde su creación, en la conferencia de Bretton Woods de 1944, el FMI y el Banco Internacional de Reconstrucción y Desarrollo (BIRD, ahora integrado en el Banco Mundial) representan ante todo los intereses de Estados Unidos y, en segundo lugar, los de las potencias de la post-guerra.

 

Ello se refleja tanto en la estructura de sus órganos directivos como en la distribución de votos: en el FMI, Estados Unidos concentra el 16,7% de los votos y 16,4% del BIRD, frente al 5,9% y el 4,5% de Alemania, al 2,4% y el 2,8% de India (equivalente a Italia) o al 1,4% y el 2,1% de Brasil y el 0,85% de votos de Sudáfrica en el BIRD. Ante estos y otros desequilibrios, los países emergentes están creando iniciativas propias como los bancos regionales o el recién inaugurado Banco del Sur que Brasil y Venezuela plantean como alternativa al FMI y el Banco Mundial.

 

La crisis actual puede servir para acelerar el debate pendiente de crear una nueva arquitectura financiera global o reformar la existente. Ésta debería representar la constelación de poder internacional multipolar y ser más democrática que el sistema de Bretton Woods que refleja el pasado. Los países IBSA y los Estados miembros de la UE comparten la vocación democrática y el interés por fortalecer el sistema multilateral internacional basado en reglas y normas para crear un mundo más justo, previsible y transparente. Iniciar un diálogo entre IBSA y la UE sobre este tema podría ser un primer paso para concertar posiciones entre “norte” y “sur”.

Funte fride

 

Susanne Gratius Investigadora Senior, Paz, Seguridad y Derechos Humanos Paz, Seguridad y Derechos Humanos. Doctorado (PhD.) en Ciencias Políticas por la Universidad de Hamburgo. Hasta 2005 fue investigadora responsable de América Latina en el Instituto Alemán de Asuntos Internacionales y de Seguridad (SWP) en Berlín.

 

Entre 1999 y 2003 trabajó en el Instituto de Estudios Iberoamericanos (IIK) de Hamburgo y anteriormente  fue investigadora en el Instituto de Relaciones Europeo-Latinoamericanas (IRELA) de Madrid. Ha publicado sobre las relaciones europeo-latinoamericanas, integración regional y la situación de Brasil, Cuba y Venezuela.

 

1 Ver, por ejemplo, Susanne Gratius, http://www.fride.org/publicacion/465/ibsa-un-actor-internacional-y-socio-de-la-ue

 

2 Delhi Summit Declaration (3rd Summit of the India-Brazil-South Africa (IBSA) Dialogue Forum), Nueva Delhi, 15 de octubre.

 

3 Discurso do Presidente da República, Luiz Inácio Lula da Silva, na cerimônia da abertura da III Cúpula do Fórum de Diálogo Índia- Brasil-África do Sul – IBAS, Nueva Delhi, 15 de octubre de 2008.

 

4 Robert Zoellick, La modernización del multilateralismo y los mercados, en: El País, Madrid, 15 de octubre de 2008.

 

5Discurso del Señor Nicolas Sarkozy, Presidente de la República Francesa, 63ª Asamblea General de Naciones Unidas, Nueva York,

23 de septiembre de 2008.

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