|
Hugo Achugar creará un
espacio de arte contemporáneo
profesional diferenciado del MNAV
El sábado 19 de octubre el periodista y conductor
del prestigioso programa “Sábado Sarandí”, Jaime
Clara, entrevistó al nuevo Secretario de Cultura del
Ministerio de Educación y Cultura (MEC), profesor y
escritor Hugo Achugar.
Lo que sigue es la versión transcrita por La ONDA
digital,
de las partes sustanciales de dicha
entrevista.
- Achugar es un visitante
frecuente a este programa en su condición de
ensayista, de escritor, de poeta – una condición que
nos gusta resaltar, porque además es un excelente
poeta – es director del Observatorio de Políticas
Culturales y, desde hace algunos días, es el nuevo
Director Nacional de Cultura del MEC – Ministerio de
Educación y Cultura – y, cuando se confirmó la
renuncia del anterior director, Luis Mardones, y
asumimos todos que el nuevo Director era Hugo
Achugar, nadie dudó de la pertinencia del nombre de
Hugo vinculado a esta Dirección. La gran duda, la
gran pregunta y la gran expectativa que todos
tenemos es ¿cuánto puede hacer Hugo Achugar – un
hombre que conoce profundamente el ambiente cultural
y que lo ha estudiado a través de este observatorio
de puentes culturales – bueno, cuánto puede haceren
17 meses? Así que sea ésta la primera de unas
cuantas charlas que vamos a tener de aquí en más
como Director Nacional de Cultura.
-¿Cómo estás Hugo? Buen día.
- Buen día, Jaime, gracias por
recibirme y por tus generosos comentarios.
- Están absolutamente
merecidos. ¿Te sorprendió la designación?
- Sí, claro, por supuesto. Yo
pensé – es decir pienso, no solamente pensé, sigo
pensando – que hay un par de personas mejor
calificadas que yo para este puesto.
- Un puesto que supone entrar
con corto tiempo a una cantidad de desafíos porque –
obviamente – tu tenías una opinión formada de cómo
se estaba manejando la Dirección de Cultura, forma
parte de tu trabajo como un hombre vinculado al
ambiente. Pero ahora tu, seguramente, tendrías
algunas visiones y consideraciones vinculadas a cómo
se estaba desarrollando, seguramente muchas
fortalezas, seguramente muchas debilidades. Pero
ahora, ¿cuál podría ser el rumbo que tu vas a
definir?
Una cosa es estar de un lado
del mostrador y otra cosa es estar del otro lado.
Entre otras cosas, cuando estás del lado del
mostrador que me tocó estar en este momento te das
cuenta que hay una complejidad de tareas que el
ciudadano común – incluso el ciudadano que tiene por
objeto estudiar estas prácticas – no siempre
conoce. Eso es lo primero. En ese sentido te digo
que hay mucha labor hecha por la dirección anterior
que es muy buena, que quizás tiene menos discusión
de la conocida y que hay que continuar. ¿Qué es lo
que pienso hacer?, si esa era la pregunta. Aparte
de continuar algunos programas que sí me parece que
son muy válidos – yo te diría que una gran mayoría
– hay dos áreas fuertes en las que me quiero
concentrar. Una es la relacionada con “inclusión
social” – el programa se llama así, “Inclusión
Social” - o lo que a mí me gusta vincular con la
idea de “ciudadanía cultural”, en tanto no
sólo referido al acceso sino a la expresión y
producción cultural por parte de la sociedad
uruguaya. Por otro lado, un área, una
apuesta muy fuerte a la creación de un espacio de
arte contemporáneo como un lugar profesional y
físico diferenciado del Museo Nacional de Artes
Visuales.
Esas serían las dos grandes
líneas que no son las únicas, pero sí grandes,
porque quiero señalar del pique, que no sólo me
interesa la “alta cultura” vinculada a la museística
o a la plástica nacional, sino también atender las
necesidades de los sectores que no tienen acceso a
los medios de producción cultural de modo adecuado,
que nunca han tenido o que no tienen de acuerdo a su
potencial creativo.
- Tu tienes un conocimiento de
primera mano vinculado a lo que ha sido la encuesta
– si no lo recuerdo mal presentada el año pasado o
el anterior – a lo que es la cultura en situación de
pobreza.
- Sí, exactamente, consecuente
con eso y a partir de eso y de trabajos que venían
realizando antes más teóricos y conceptuales con
relación a esta cultura en situación de pobreza y a
esta necesidad de no sólo dar el bienestar, que el
ciudadano pueda acceder al disfrute de la cultura y
de las distintas expresiones artísticas, sino
fundamentalmente, lo que me parece más importante,
es a estimular y a lograr proveer los medios para
que puedan producir su cultura. Es decir, tu me
presentaste como poeta, soy un representativo poeta,
me gusta que me presenten como poeta, me siento un
poeta o, por lo menos, eso es lo que he pretendido
hacer desde hace 40 años que publiqué mi primer
libro. Pero si bien ahora uno – o yo he escrito
mucho en computadora – para escribir poesía con
papel y lápiz alcanza y, a veces, no necesitás
siquiera ni papel ni lápiz, como hacía Borges, sino
que vas diciendo los versos en la cabeza y los decís
oralmente sin soporte material. Pero hay otras
áreas, sobre todo áreas contemporáneas y no tan
contemporáneas, que por la revolución tecnológica,
por el desarrollo particular del mundo en que
vivimos y de la sociedad uruguaya en particular,
exige una infraestructura a la cual no todo el mundo
accede o no puede pagar los costos de eso. Me
refiero no solamente a los medios audiovisuales,
videos, libros, grabación de discos, etc., sino
también, por ejemplo, a la fotografía.
Incluso te diría más porque, a
medida que avanzan los días y avanzamos en el
proyecto – ayer tuvimos una reunión con el equipo de
“inclusión social” donde estamos preparando el
lanzamiento de la primera “usina de cultura
uruguaya”, UCUS “usinas de cultura” – pensamos
incluso en fortalecer la posibilidad de performance,
es decir, de performance porque también la
performance quizás no necesita de una
infraestructura tecnológica pero sí, en este mundo
de hoy la difusión de esos aspectos.
Además lo pueden hacer en salas
y, en ese sentido, la administración anterior hizo
una labor y sigue continuando haciendo esa inyección
el Ministerio en su conjunto, de recuperación de la
infraestructura cultural y edilicia a lo largo y a
lo ancho del país. A veces no sólo se requiere la
reforma de las salas, sino que es necesario tener
una grabación, o un video, una filmación que pueda
ser discutida a través de canales, incluso,
exportado. Es otra de las cosas que me interesa.
Es decir, me interesa trabajar en la dinamización o
la creación de instrumentos que permitan la
divulgación y exportación de la cultura uruguaya más
allá de fronteras.
- ¿Qué pasa con el Interior?
Porque recordemos que el desafío también de la
Dirección es un desafío a nivel nacional. A
diferencia de las Intendencias, el gran compromiso
es no hacer una Dirección de Cultura montevideana
sino nacional.
- No, no, ni que hablar. Con
el Interior se ha venido trabajando y se sigue
trabajando muy bien, no solamente en la parte de
infraestructura cultural, sino en el estímulo de una
serie de programas como “Cultura Integra” o incluso
el Departamento de Interior donde se ha trabajado y
se sigue trabajando. En este sentido las sociedades
culturales son mayoritariamente pensadas – las que
pueda hacer en este corto tiempo – con el
presupuesto y, sobre todo, con el tiempo que tengo,
son para el Interior.
Si bien va a haber una o dos en
Montevideo – dependiendo de los fondos y del
presupuesto que tengo que revisar en las próximas
semanas para el año 2009 – las cinco o seis otras
van a ser instaladas en el Interior, porque ésta es
una Dirección Nacional, como tu bien lo señalás.
Eso por un lado. Pero por otro lado hay un intento
y ya he estado en contacto con algunos directores de
cultura de algunos departamentos – en particular
hablé con el Director de Cultura de Artigas, en
principio excusándome de que no podía ir a un acto,
pero comprometí mi presencia en poco más de 1 mes,
cuando se inaugure una sala en Tomás Gomensoro.
Pero, además, vamos a ir a Rocha y a Cerro Largo en
las próximas semanas y, hoy mismo, estamos yendo a
Colonia al 150 aniversario de la fundación de Villa
“La Paz”, que es el aniversario de la colonia
Piamontesa. Y vamos a ir a San José. El Interior
forma parte de las responsabilidades. Lo que vamos
a hacer allí, incluso con las “usinas” y con otros
programas ya en función de las fábricas y demás,
incluso a escenas de teatro. Lo que pasa es que
cuando yo me refería a estas otras dos cosas que te
dije en principio era, quizás, lo que pretendo traer
de nuevo.
- Lo innovador dentro de la
gestión.
- Exacto, o por lo menos, donde
tengo mi pasión puesta. No quiere decir que lo otro
no lo sea.
- ¿Qué pasa con la
propuesta cultural de la Intendencia de Montevideo?
Que, a veces, como en todo en estos últimos tres
años, parecería que fuera contraria – en la
concepción, filosóficamente – a lo que era la
política de la Dirección de Cultura cuando, en
realidad, forman parte del mismo sector político.
- Sí, pero también podría
decirse algo similar con algunos otros departamentos
que no son Montevideo y donde también el Frente es
gobierno. La gente tiende – no sé si la gente o los
montevideanos, o los montevideanos “culturosos” –
tienden a centrarse en las tensiones y diferencias
entre lo que puede ser la práctica política o los
contenidos culturales de la Dirección de Cultura de
Montevideo y la Dirección Nacional. Seguramente hay
diferencias, y las hay, pero estas diferencias o
estos matices a mí me parecen saludables también.
Yo no creo en políticas únicas, centrales,
monovalentes. Creo que es interesante la
diversidad. Porque la cultura es, por definición,
algo vivo y cambiante, y heterogéneo y diverso. No
puede ser entendido como algo monolítico y
unidireccional. Mi relacionamiento particular con
la Dirección de Cultura de Montevideo, hasta el
momento y antes de asumir era muy bueno.
Tu mismo me mencionabas la
encuesta de asentamientos que yo realicé, y eso lo
hice en colaboración con un Convenio y con el apoyo
de la Dirección de Montevideo. Y, ahora mismo,
seguimos haciendo cosas en esta nueva etapa, donde
tenemos algunos programas conjuntos. Te digo algo,
no es la gran filosofía, ni atiende a todos y cada
uno de los particulares programas de la Intendencia
de Montevideo ni de esta Dirección Nacional, pero lo
vamos a llevar adelante junto con ellos, por
ejemplo, la organización y la celebración del
centenario de Onetti. Eso muestra que trabajamos
conjuntamente. Si hay necesidad de profundizar un
poco más. Hay programas que lleva adelante la
Intendencia que son diferentes a los programas que
llevaba la Dirección Nacional de Cultura.
Pero insisto una vez más, yo
creo que todo suma. Quiero ser en esto transparente
y honesto. Si bien no puedan ser necesariamente
todas de mi agrado, o no me convencen todos los
emprendimientos – no sólo la dirección de
Montevideo, sino de otros departamentos – eso no
quiere decir que yo lo vea mal. Tienen derecho a
hacerlo.
- En su momento – y recuerdo
haberlo hablado contigo como observador simplemente
del fenómeno cultural – hicimos mención a la famosa
entrevista hecha por “Últimas Noticias” a Luis
Mardones, Director de Cultura, en donde planteó el
tema de la televisión “chatarra”, etc. etc. En
aquel momento, en aquella entrevista, Mardones
plantea una culpa vinculada a que él realmente
estuvo omiso en los contenidos del Canal 5. ¿Tu
tienes una opinión formada al respecto vinculada al
área cultural, obviamente?
- Mira, el Canal 5 es una
institución del Ministerio de Cultura que no depende
de la Dirección de Cultura. Eso, en primer lugar,
lo tiene que saber la audiencia, es un dato de la
realidad. Por lo tanto, en la medida en que es un
organismo autónomo de la Dirección Nacional de
Cultura, lleva adelante sus prácticas. ¿Qué opinión
tengo yo sobre los contenidos del Canal 5 o de TV
Ciudad, o de la televisión en general? Bueno, lo
que he dicho más de una vez. Que sería importante,
que es fundamental que haya una mayor presencia de
la producción nacional. Es decir, no estoy
planteando y quiero que quede muy claro – porque a
veces cuando uno hace este tipo de declaraciones es
mal interpretado – no estoy planteando un
nacionalismo a ultranza ni un aislamiento cultural
internacional. Todo lo contrario. Mi propia vida –
que acabás de resumir – demuestra que tengo una
dimensión no excluyente ni exclusivamente nacional.
Pero sí creo que los medios – y acá incluyo no
solamente a la televisión, sino que incluyo al cine
y a las radios – deberían tener una mayor
programación nacional. Esto no solamente porque hay
una producción nacional que se lo merece, sino
porque forma parte del irrestricto desarrollo de la
producción y del trabajo nacional, en tanto es un
elemento identitario pero además, sobre todo, porque
hay problemas, hay preocupaciones, hay vivencias que
sólo las podemos expresar nosotros. Es cierto que
uno se puede reconocer en lo que un finlandés, o un
chino, o un norteamericano, o un argentino proponen
darle de contenido a sus productos y ese es el valor
universal que, a veces, tiene la cultura o los
productos culturales. Pero creo que nosotros
también tenemos esa capacidad y la hemos tenido en
la literatura, la hemos tenido en la música y en la
pintura y se está probando ahora en la propia
producción cinematográfica. Y creo que los canales,
cuando son del Estado, tienen que apoyar
fundamentalmente ese tipo de producción. No digo
que sea lo único, pero tienen que darle mayor
participación.
- Y respetando esas autonomías
formales que hay, ¿vas a procurar algún
acercamiento, ya sea con las televisoras públicas o
quizás, porqué no, también, con algún canal o medio
de difusión – para incluir a las redes también
privadas – para generar ese incremento?
- Es así, es un poco mi
aspiración. Lo estoy conversando, ya empecé a
conversarlo, con algunos de los integrantes de la
Dirección de Cultura. No sé si la fórmula es o
tiene que ser la “cuota pantalla” como se dice
normalmente, si es la mejor o la única. Quizás sea
la “cuota pantalla”, quizás sea la “cuota pantalla”
y otras cosas, o quizás sean otros medios. Pero sí
quisiera y estoy pensando en lanzar un foro o un
debate donde participen empresarios y productores y
directores de medios, en marzo – si me da el
tiempo. Yo soy un ansioso y un acelerado, pero
siento que tengo poco tiempo porque hay que lograr
que un formulario, una licitación, o un trámite se
apruebe. Están pautados por la ley, están pautados
por los tiempos sociales y políticos y a veces no
coinciden con los deseos y las ansiedades de uno.
Pero, al mismo tiempo, espero organizar este foro
para marzo como un primer momento de debate y,
quizás, en el transcurso del año que viene, elaborar
un proyecto de ley en ese sentido.
- ¿No te seduce lo propuesto en
su momento de gravar con mayores impuestos a lo que
es considerado televisión “no cultural” – para no
adjetivarla?
- No, y lo dije y no tengo
inconvenientes en decirlo una y otra vez. Entre
otras cosas porque, primero y antes que nada, se lo
dije a Mardones en su oficina una vez que estábamos
conversando sobre otros temas – porque yo venía
trabajando algunas cosas con la Dirección de Cultura
como “Emprendedor Cultural” – y a Luis Mardones se
lo dije abiertamente y lo discutimos. Pero además
lo dije públicamente y lo suscribí en un reportaje
que me hicieron en “Brecha” y en una columna que
escribía. O sea que no es algo que no sea público.
En primer lugar, no estoy de acuerdo con la idea de
Mardones esbozada en su momento y no me parece que
sea la presión económica – como él la planteaba,
porque pueden haber instrumentos económicos pero no
como él lo planteaba – sobre todo porque la decisión
que yo tuve sobre la formulación que él hizo, me
parecía que presentaba problemas acerca de
disfunciones de fiscalidades y, sobre todo bordeaban
(no dije que fuera), bordeaban elementos de censura
o que podía ser entendido como tal.
- Hugo, en su momento la
gestión de Mardones, a nivel de las autoridades del
propio Ministerio – el comentario corre por mi
cuenta – se notó bastante sólo por parte de lo que
eran las jerarquías del Ministerio y se recostó
mucho al Ministerio de Economía que, de alguna
manera, le fue dando un poco de aire para generar
una serie de proyectos que se fueron gestando en los
tres años de gestión de Mardones. ¿Qué pasa con el
tema del presupuesto y del manejo de algunos dineros
que sabemos que no son prioridad para la Dirección
de Cultura justamente, pese a ser el 50% en teoría
del Ministerio? ¿Es muy complicado ese manejo de
dinero?. De todos modos, hay que reconocer que tu
trabajás con una Ministra mucho más comprometida con
la causa cultural.
- Sí, es un lujo que tiene el
Uruguay la Ministra de Educación y Cultura María
Simón. Pero las relaciones con el Ministerio de
Economía y Finanzas, con el Ministerio de Desarrollo
Social, MIDES y con otros ministerios – Turismo e
Industrias – estuvo antes y continúa ahora, incluso
con la OPP. Yo no conozco los detalles porque esa
parte de los detalles seguramente pasaba más por lo
que Mardones pudo haber experimentado en su momento
en su administración. No es la sensación que yo
tengo – por lo menos en las dos semanas desde que
asumí – y tengo un diálogo muy fluido. Ayer,
precisamente, estuve reunido largamente con la vice-ministra,
Ana Olivera, del MIDES para conversar sobre éste y
otros proyectos que estamos llevando adelante y
tengo pautado para los próximos días
relacionamientos con el Ministerio de Industrias y
el Ministerio de Economía y Finanzas.
- Ahora, en la parte final, un
aspecto un poco más conceptual. Ahora que ya pasó el
tiempo, han pasado muchos años o varios años después
de las elecciones – un concepto que ahora que viene
la nueva campaña electoral uno puede llegar a
suponer o a tratar de pensar cómo se va a manejar.
En el acto pre-electoral que los trabajadores de la
cultura realizaron en “El Galpón”, quien allí abrió
el acto – la actriz Margarita Musto – dijo: “la
cultura fue, es y será de izquierda”.
¿Cuál es la idea que tiene Hugo
Achugar vinculado al tema conceptual, más filosófico
si querés, más del acervo y la esencia de la
cuestión cultural y el signo político?
-
Eso tiene una cantidad de
sobreentendidos. La cultura históricamente en el
Uruguay – o una parte fundamental de esta cultura –
estuvo cerca o vinculada a individuos o ciudadanos
identificados con la izquierda. ¿Si la cultura en
su totalidad es de izquierda? No, eso no es
correcto, no se sostiene intelectual ni
conceptualmente. Creo que cuando uno habla de la
cultura – por lo menos en un sentido nato – la
cultura no tiene signo político. Lo que hay es
decisiones culturales que pueden ser de izquierda o
de derecha. Decisiones de políticas culturales, o
de administración que pueden estar más cercanas o
más alejadas a una conceptualización de lo que se
entiende por un gobierno de izquierda. Ahora, por
último, si cultura es entendida como la creación de
un ciudadano crítico, un ciudadano independiente,
con capacidad de producción, expresión y juicio, es
decir, un ciudadano cultural pleno, entonces ahí sí,
yo personalmente, Hugo Achugar cree y ha creído
siempre, que esa conciencia crítica o esa concepción
de la cultura como un instrumento de transformación
y de independencia y de afirmación democrática del
individuo, tiene un vínculo de izquierda.
- Siempre y cuando eso no se
transforme en un “ghetto”.
- Por supuesto que no. Lo que
acabo de decir me parece que va en ese sentido.
Ayer otro medio publicó una entrevista y yo lo decía
muy claro. Yo no soy un Comisario ni creo en las
culturas sino en las direcciones culturales o en las
políticas culturales ni de “ghetto”, ni de “secta”
ni “autoritarias”. Eso me parece que es anti-cultural.
Es decir, la cultura de una secta, de un grupo es
legítima, existe, tiene derecho y, por definición,
tiende a auto-preservarse como toda institución,
pero eso no quiere decir que sea necesariamente
válido, universalmente y para todos. Hace muchos
años yo publiqué un artículo que decía: “La secta de
los poetas”, cosa que me trajo un dolor de cabeza
muy grande con mis amigos poetas que decían que:
“¡cómo iba a decir eso! ¡Que la poesía era esto y
aquello!”. Pero bueno, hay concepciones de la
poesía o de las prácticas artísticas que son de
“sectas” o de “ghettos”. Y está bien, lo ha habido
desde el comienzo de la historia. No de la historia
uruguaya, sino de la historia de la humanidad. Pero
eso no quiere decir que eso tenga que ser una
política cultural ni que eso sea la única realidad.
Aunque sea lo mejor.
Mirá, hay una cosa. Está muy
poco de moda citar a Mao Tse Tung, pero hay unas
cosas que dijo en unas conferencias que dio hace
como 60 años Mao Tse Tung que a mí siempre me
parecieron y me siguen pareciendo maravillosas. Él
decía que: “100 o 1000 flores florezcan”, apostando
como política cultural a la multiplicidad de
proyectos y a la diversidad de proyectos. Claro, él
como un instrumento de su China no lo hizo y terminó
en un desastre. Pero el concepto inicial es el que
me importa: que florezcan 1000 flores. Y, en todo
caso, si puedo ayudar a que esas mil flores se
desarrollen en el Uruguay me voy a sentir muy
satisfecho.
Y que todo lo que sea sólido no
se disuelva en el aire.
-
Así es (risas).
Dr.
Hugo Achugar,
graduado en el Instituto de Profesores Artigas en
Literatura, doctorado en la Universidad de Pittsburg
en Estados Unidos, profesor en Venezuela, fue
investigador del Centro de Estudios “Rómulo
Gallegos” de la ciudad de Caracas, ha sido profesor
universitario en Venezuela, en Estados Unidos y en
nuestro país también, entre otras actividades.
Pagina web de Radio Sarandi y “Sábados Sarandi”
LA
ONDA®
DIGITAL |
|