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Una elección histórica
en Estados Unidos
por José Luis Martínez
Estados
Unidos tendrá una elección presidencial histórica,
sea cual sea el resultado: Se elegirá a un
afroestadounidense o a una mujer por primera vez
para ocupar los cargos más importantes de ese país.
Se estima que la concurrencia
el 4 de noviembre excederá los 140 millones, 15 por
ciento más que hace cuatro años. Por primera vez
desde que las personas de 18 años recibieron el
derecho de votar hace cuatro decenios, la
concurrencia podría exceder el 60 por ciento de los
votantes calificados. Los jóvenes de entre 18 y 29
años de edad, que votarán en lo que se anticipa que
será un número sin precedentes, así como las
mujeres, unas 9 millones de electoras, harán
historia.
Según Rock the Vote, la
generación del milenio (los nacidos entre 1980 y
2000) cuenta con 44 millones de personas, la mayor
generación en la historia. Constituyen más de un
quinto del electorado estadounidense. Los
investigadores y los medios esperan que haya un
aumento del voto joven en noviembre.
El Centro para la Información y
la Investigación sobre Participación y Aprendizaje
Civil de la Universidad de Tufts indicó que la
participación en las elecciones primarias de 2008
entre los jóvenes de 18 a 29 años fue el doble del
promedio nacional en 2004. En algunos lugares, en
las primarias la asistencia a las urnas fue del
triple que en la última elección presidencial.
También alrededor de 9 millones
de hispanos podrán votar en estas elecciones. Y este
gran grupo de latinos, en cuatro estados, tendrá una
importancia crucial. Lo interesante y que vale la
pena analizar, es que de los 9 millones de hispanos,
un tercio, está constituido por los nuevos
ciudadanos que eran inmigrantes. Los latinos
constituyen el 15 por ciento de la población de los
Estados Unidos, pero sólo representan el 9 por
ciento de los ciudadanos habilitados para votar.
Su participación es una
incógnita que tendrá mucho peso en estados como
Virginia, Carolina del Norte y Florida con mucha
población universitaria y en Colorado o Nuevo
México, donde hay mucha gente joven e hispanos
treintañeros que nunca hasta ahora han votado.
Los negros en Estados Unidos,
que son un 12% de la población, podrían jugar un
papel relevante si deciden concurrir masivamente a
las urnas. Millones de estadounidenses de raza negra
tienen por vez primera un motivo orgulloso para
acudir a las urnas porque hay un candidato con su
mismo color de piel que puede ser presidente. La
pregunta es si será esta una razón suficiente para
movilizar a un sector del electorado que suele no
estar interesado en la política. Los expertos en
sondeos admiten que no saben cuál será su
comportamiento final aunque la motivación de hacer
historia y elegir a un negro será muy importante
para ese segmento
Las encuestas pronostican que
McCain tendría asegurados143 votos electorales de
los estados que se consideran tradicionalmente
fieles los republicanos. A ese número podrían
añadirse 15, con un total máximo en el momento de la
elección de 158. Obama partiría al conteo del 4 de
noviembre con 211 votos, a los que se podrían
agregar otros 66 de los estados que se inclinarían
por los demócratas, con un total de 277. Este
resultado representaría una derrota sonada para la
dupla republicana McCain-Palin, en el voto popular y
en los decisivos grandes electores.
Las predicciones también
vaticinan un desastre adicional para los
republicanos debido a la renovación total de la
cámara baja y a un tercio del Senado. La Cámara de
Representantes tiene en la actualidad una
distribución de 235 demócratas por 199 republicanos.
Se calcula que los demócratas pueden aumentar sus
bancas entre 15 y 30. En el Senado, de un empate
actual, tras la renovación de un tercio, media
docena de escaños podrían pasar a los demócratas.
La crisis económica del país y
el soporte de McCain a las políticas del gobierno
del presidente George W. Bush continúan siendo un
lastre para las aspiraciones del legislador por
Arizona para convertirse en el 44 presidente de este
país. Sin embargo –pese a todas estas señales- en el
cuartel central del Partido Demócrata, aún no se
atreven a cantar victoria, temen el llamado efecto “Bradley”,
más allá de los eufóricos discursos de campaña.
La buena performance de Obama
tras los tres debates y los personajes que ha
logrado sumar, como por ejemplo el presidente de
Google o el ex secretario de Estado Collin Powell,
no es suficiente para ganar las elecciones. No está
dicho todo. Hay un voto silencioso que le puede
aguar la fiesta a los demócratas. Como me comentó el
gobernador de Nuevo México y ex secretario de Estado
del presidente Clinton, Bill Richardson, la elección
aún no está ganada.
Entre las encuestadoras incluso
hay nerviosismo. Temen sorpresas. Hay tras grandes
desafíos que preocupan a los expertos que estudian
las tradiciones de los votantes estadounidenses. El
papel del racismo, el voto de los jóvenes y el
compromiso de los ciudadanos de raza negra.
“Si Obama pierde, los electores
habrán cometido un gran error que tendrá mucho que
ver con prejuicios raciales”, explicó en The
Washington Post el prestigioso profesor de Derecho
afroamericano Randall Kennedy. Hoy ya no se da como
antes el racismo lleno de odio y violencia, pero en
cambio hay una forma de “prejuicio más bien vago,
refinado, subliminal”.
Algunos asesores demócratas
opinan –tras las cámaras y lo flashes- que los
resultados serán muy ajustados porque el factor raza
será determinante, ya que cuando los votantes
blancos se metan en su cabina para votar, tendrán
que responder a una pregunta que determinará el
resultado final de estos comicios presidenciales:
Están preparados para votar a un negro. Sin testigos
pueden votar a quien quieran y sin dar
explicaciones. Los encuestadores admiten que muchos
de los consultados que responden que no saben a
quien votar, son aquellos que no se atreven a
admitir que votarán por McCain para que el
encuestador no piense que es un racista. Y también
entre los blancos que responden que apoyarán a Obama
hay muchos que mienten, para no dar la misma
impresión, explican algunos expertos.
Durante los años 80 y 90 en las
elecciones en las que un blanco se enfrentaba a un
ciudadano negro para alcalde, gobernador y
congresista, siempre el aspirante blanco tenía en
las encuestas menos votos que su rival afroamericano.
Sin embargo, cuando los votos se contaban casi
siempre ganaba.
Nadie sabe si las diferencias
existentes ahora a favor de Obama serán lo
suficientemente amplias para superar el factor raza
y si al final ganará. Aunque muchos encuestadores
advierten que la victoria abrumadora que muchos
predicen no se produciría, finalmente. Porque hay
dos grupos de población que nadie sabe cómo se
comportarán. Los estadounidenses mayores de 21 años,
jóvenes que nunca han votado, estudiantes y gente
que acaba de entrar en el mercado de trabajo y que
se han decantado mayoritariamente a favor del
aspirante demócrata, se han convertido en uno de sus
bloques de votantes más fieles. Pero, los jóvenes
suelen quedarse en casa o en sus universidades y no
votan en las elecciones presidenciales, teniendo en
cuenta además que todos los sondeos pronostican el
triunfo del senador negro, en un clima con un gran
exceso de triunfalismo.
Pero mientras los analistas
hablamos de cómo se comportará el electorado
estadounidense el 4 de noviembre, ya se comenzó a
votar en forma anticipada. Para cuando las mesas se
abran el día de las elecciones, es posible que hasta
una tercera parte de los estadounidenses ya hayan
emitido su voto.
Con una alta participación
electoral prevista en gran parte del país, las
autoridades estatales electorales están pidiendo a
la ciudadanía que evite las colas y vote
anticipadamente ya sea por correo, o por voto
ausente, o visitando personalmente un centro de
votación. Muchas jurisdicciones han informado que
hay una gran cantidad de votantes anticipados, por
lo que parece que la ciudadanía está siguiendo el
consejo de las autoridades.
De acuerdo al Centro de
Información sobre Votación Anticipada en Reed
College, Portland, Oregón, 31 estados permiten a las
personas el voto personal anticipado, sin que tengan
que dar una razón de porqué no pueden votar el día
de las elecciones. Algunos estados permiten a las
personas depositar en ausencia su papeleta en un
lugar designado, mientras que otros estados permiten
a los ciudadanos depositar su voto en las mismas
máquinas que se usan el día de la elección.
Los estados también autorizan a
los ciudadanos a solicitar y enviar papeletas
electorales por correo. El voto ausente por correo
es el principal método que usan las familias
militares y otros estadounidenses que viven en el
extranjero. Algunos estados exigen a los votantes
que presenten una explicación de porqué no pueden
presentarse en los centros de votación el día de la
elección, pero 28 estados permiten el voto ausente
sin necesidad de una justificación. En Oregón toda
la votación se hace por correo.
Hay muchas razones por las
cuales los estadounidenses optan por votar
anticipadamente o por correo. El día de las
elecciones no es feriado, lo que significa que
muchos votantes van al trabajo o a los centros de
estudio. Otros prefieren votar por correo porque
pueden darse el tiempo de investigar los temas,
mientras completan la boleta.
El aumento del voto anticipado
y ausente ha creado nuevos desafíos para las
campañas. Los estrategas de las campañas en general
suelen presentar sus argumentos a los votantes
indecisos en los dos o tres días previos al día de
la elección, pero ahora tendrán que haberlos
abordado antes para aproximarse a los votantes
anticipados.
Las campañas de McCain y Obama
están aplicando nuevas tácticas para conseguir el
apoyo de los votantes anticipados. En Ohio, los
partidarios de Obama han organizado el transporte a
los lugares donde se puede votar anticipadamente.
Los partidarios de McCain en Colorado han estado
visitando a los electores que pidieron votar en
ausencia.
Los estados esperan una
cantidad record de votantes anticipados
Se calcula que hasta un tercio
de los estadounidenses emitirá anticipadamente su
voto, más que el 22 por ciento que lo hizo en el año
2004, según indican los expertos.
Los candidatos están trabajando
arduamente para llegar a los votantes anticipados en
estados considerados importantes campos de batalla
como Colorado, Nuevo México y Nevada, donde
posiblemente más de la mitad de los electores
depositen su voto antes del día de los comicios. El
diario The New York Times informó que hasta el
momento 1,4 millones de votantes, de los 3,2
millones de votantes registrados en Colorado, han
solicitado papeletas para ausentes, un importante
aumento desde los 668.000 del año 2004.
Los expertos dicen que
históricamente el voto anticipado no ha beneficiado
a uno u otro partido. Ni consideran que el aumento
en el voto anticipado vaya a cambiar la elección
presidencial, porque quienes votan antes tienden a
dar un voto partidario que ningún acontecimiento en
la campaña o debate cambiaría.
En las semanas previas al día
de la elección muchos de los posiblemente 4 millones
de votantes estadounidenses que viven en el
extranjero han estado recibiendo, o presentando
votos ausentes por correo. Entre esos votantes hay
1,4 millones de estadounidenses que sirven en las
fuerzas armadas de Estados Unidos en todo el mundo.
Un votante que viva en el
extranjero debe pedir un voto ausente en su estado o
domicilio. El estado le enviará a la persona una
boleta que debe completar y devolver por correo. El
proceso puede demorar semanas en las regiones con un
correo lento, lo que a muchos les hace preguntarse
si su voto llegará a tiempo a Estados
Unidos para ser contado.
Debido a esas preocupaciones
grupos como los Demócratas en el Extranjero y
Republicanos en el Extranjero han estado buscando
nuevas maneras de facilitar el voto de los
estadounidenses fuera del país. Igual han procedido
las autoridades del Programa Federal para Ayuda al
Votante que supervisa el voto ausente para los
efectivos militares y otros estadounidenses que
viven en el extranjero. El Programa Federal para
Ayuda al Votante ha intensificado sus esfuerzos para
ayudar a los votantes militares.
Algunos estados pueden enviar
ahora las boletas por fax o por correo electrónico,
y otros están probando nuevas tecnologías para
facilitar el proceso de votar en el extranjero. Por
ejemplo, en Arizona los votantes pueden llenar su
papeleta, introducirla en una máquina de escáner y
devolverla por medio de un servidor seguro en el
Internet.
Por otra parte, el gobierno
estadounidense cursó invitaciones a unos 100
"líderes emergentes" de 30 a 50 años de edad,
oriundos de 76 países, para que ejerzan de
observadores electorales el 4 de noviembre.
Desde el 26 de octubre hasta el
8 de noviembre, los observadores electorales podrán
visitar uno de los cinco estados más competidos
(Colorado, Florida, Minnesota, Missouri y Ohio),
además de conocer de cerca los procesos electorales
a nivel local, estatal y federal.
Los observadores podrán
entrevistarse con analistas, activistas, estudiantes
y votantes. El día de la elección se desplazarán en
equipos de dos personas a cincuenta comunidades en
todo el país, para vivir de cerca el proceso.
Estados Unidos vivió su
competición más reñida y polémica en 2000, cuando
los comicios que enfrentaban al republicano George
W. Bush y al demócrata Al Gore tuvieron que
resolverse ante la Corte Suprema, a causa del empate
virtual de los candidatos y una gran polémica sobre
el sistema de voto en Florida.
Todo lo indica, Estados Unidos
vivirá una elección histórica, así lo ven ellos y
así se percibe desde otros países.
LA
ONDA®
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