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Penas de nosotros,
¿causas son ajenas?
por Félix Duarte
A
lo largo y a lo ancho del mundo, hoy día existe un
tema del que todos hablan; los expertos –esos que
cargan algún Nobel, libros y escritos en su
currículo– y hasta Doña María cuando va al Súper y
la cajera le canta la cifra. ” Pero si compre lo de
siempre”... alcanza a murmurar abriendo el monedero.
Los cables nos traen datos de cientos de miles, que
por ese asunto perdieron trabajo –en España, solo en
septiembre fueron 117 mil– o se quedaron sin la
casa, etc. Los gobiernos del Primer Mundo inyectan
cifras siderales a los bancos por cientos de miles
de millones.
Al
otro lado del charco Argentina tiembla. Por el
norte, Brasil se sacude y no es zamba y asi puede
seguir la lista larga de países y de continentes.
Fronteras adentro se nos dice que estamos bien,
seguros, firmes, que alguna brisa nos tocará de ese
ventarrón huracanado que recorre el planeta. No
dudamos que los técnicos tengan razón, pero hay
señales para preocupar. Por algo el presidente
Vazquez no salió del país, delegando funciones en
compromisos del exterior. La prensa trae
noticias, hace días, que sectores importantes
mandan personal al Seguro de Paro.
Escribimos esto luego de almorzar con un familiar,
pequeño productor, que trabaja con ganado vacuno.
Hace dos noches entraron a un potrero –el abigeato
está muy activo en el campo– y faenaron una vaca,
llevando solo las partes de más precio.
Preguntamos... ¿Cuánto perdiste con eso? “Un mes
atrás –nos dice– hubiera perdido mil dólares, pero
hoy pierdo unos 650 dólares, no sabes cuanto bajo el
ganado y los granos también, es que afuera la cosa
viene gemida...” y esta es una referencia a la
realidad en un sector. Los seguros de paros
involucran a varios.
En
el Uruguay lo electoral – mejor decir campaña
electoral, aunque tenemos más de un año tiempo
adelante– sigue como la prioridad uno y el escenario
realmente complicado, complejo. En la oposición tal
cosa sería entendible, repetimos una vez más. Pero
no lo si se trata la fuerza política que gobierna.
Es donde se debería ver coherencia, al tomar en
cuenta que intereses se hallan en juego. El sentido
común debía instalar, por generación espontánea esa
coherencia. Se descarta asumir que lo más importante
es trabajar para que este Gobierno siga gobernando.
¿O no?
Y
no se conduce hacia tal rumbo. Lo intuye un ciego.
Se esta trabajando en cada anzuelo del espinel, para
estar mejor en votos, para ese Congreso donde no es
difícil entender que las decisiones estarán
sostenidas por votos. Si hay elecciones internas el
Frente no tiene suerte. El Pepe debe estar en la
campaña y en el Gobierno y en el escenario político
de este Gobierno y del gobierno que venga. Ya está
en la Historia del país. Pero no como candidato en
esta campaña. Nada tiene que ver su persona, sus
ideas, su pelo, su estatura o sus bigotes.
Tampoco el ¿Por qué campera y no traje? u otras
“razones” que señoras gordas invocan en cartas de
algun o algunos diarios, La procesión va por otro
lado, por el lado de un detalle muy sensible a la
ofensiva mediática, que en esta campaña va a ser
despiadada. Y va a decidir. Modestamente hemos
insistido en eso, porque eso, entre otros
aconteceres parecidos, lo ve la gente que no quiere
perder después de luchar, casi por una vida. Gente
que ve como se están conformando nubarrones espesos,
que no tienen origen en la naturaleza. Estos
nubarrones ocurren en casa.
Además la fórmula Mujica Astori o Astori Mujica o 25
por ciento de uno y 75 por ciento del otro y que
este quiere ir segundo y el otro ¿Quiere o no quiere
ir segundo? Y todos los días se pone una pizca más
de enredo. O mejor dicho las ponen “manos negras” y
nosotros entramos como unos chorlitos. La cosa
empieza a parecerse a peleas de “famosos” en el
mundo de los Tinelli con un sueño en disputa. Todo
lo cual va conformando un escenario, para nada
deseable. La gente empieza a decir...”pero si esa
figurita ya la vi...” y hay algo que se llama
boomerang...
Además en esa bendita fórmula hay algo especial,
casi folclórico. Discuten sobre si primero o
segundo, que si o que no o que tal vez o a lo mejor.
Van a cuanto programa de radio o TV habido o por
haber, en cuanto recoveco de la prensa escrita
aparecen entrevistas. Hacen giras. Hacen actos. Las
encuestas de todo tipo y color “los trabajan”;
después politólogos, analistas y etc. degluten
señales y analizan el tic nervioso de cada uno u
otras expresiones de sus humanidades. Y al final,
muy serios, ambos dicen...”Lo deberá decidir el FA,
el Congreso dirá” ¿Semo o no..?
Se
podría seguir hasta el infinito con estas cosas
puntuales. Pero aquí hay una sola cosa de fondo a la
que nadie le hinca el diente. Si eso de fondo se
acomoda, toda la demás charamusca de esta historia,
desaparece. Aca hay un Gobierno, que más allá de
discrepancias puntuales –que hay muchas– todos
quieren, queremos que continúe, porque un período no
alcanza, porque hay cosas que seguir, tal vez
mejorando –o no tal vez– lo que no se hizo bien y
hay que mover algo el rumbo. Pero todo eso será
posible si el Gobierno sigue. Si no, queda llorar en
el cuartito.
Si
hay un Gobierno. Si hay una fuerza política. Los dos
deben interactuar en concordancia. Y lo central de
la cosa está en que la fuerza política debe ser una.
Por mas que la integren muchos sectores. En los
actos de Gobierno, en los temas de Estado, las
diferentes opiniones deben ajustarse ANTES en la
interna, pero no como ahora que es un reverendo
desastre, en que cada uno va o viene por su lado o
asume en el Parlamento u otro organismo, posiciones
de sector, con miras a marcar espacios en la
interna. ¿Y la Mesa Política? ¿Y la bancada? Si no
sirven, armen algo distinto, pero que ALGO acomode
los zapallos antes de sacarlos a la venta.
LA
ONDA®
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