|
Entrevista a
Celso Amorim
"Cúpula de Washington
testeará el multilateralismo”
Entrevista de Eliane
Cantanhêde
En el diálogo mantenido en esta
entrevista, el canciller brasileño compara a Lula y
a Obama y recomienda al electo que retome las
negociaciones de la Ronda de Doha.
A pesar de mantener el tono general
de conmemoración por la elección del demócrata
Barack Obama para la Presidencia de los EEUU, el
canciller Celso Amorim defiende un "optimismo
vigilante" contra el riesgo de proteccionismo
comercial y advierte que una mayor presencia del
país en América Latina no puede servir para nuevos
intervencionismos.
"Venga con amor, pero también venga con respeto",
dijo en una entrevista a “A Folha” el pasado
viernes, después de un viaje a uno de los
integrantes del "eje del mal" del gobierno
republicano de George W. Bush: Irán, ahora
aparentemente dispuesto a un nuevo tipo de relación
con la mayor potencia mundial.
Esta entrevista se realizó en el marco de la reunión
de G20 en San Pablo, por la periodista Eliane
Cantanhêde, para el diario Folha de San Pablo.
Lo
que sigue es la versión en español, de La ONDA
digital.
-
¿Qué se puede esperar de la
reunión del G20 en Washington?
-
No puede ser sólo para sacar una
foto, porque va a ser la primera gran prueba para
saber si la defensa del multilateralismo va en
serio. Sólo el hecho de que se realice ya es
importante, porque es el reconocimiento de que ya no
se puede más resolver el mundo unilateralmente ni en
reuniones del G7.
- ¿Y en la práctica?
-
Debe salir una medida de facilitación del crédito para aumentar la
liquidez del comercio y llamamientos para concluir
la Ronda Doha de la Organización Mundial del
Comercio y para la necesidad de cambio en las
instituciones financieras, con mayor participación
de los países en desarrollo y en la propia misión de
ellas. Hay gente que habla en sustituir el FMI.
No se
si es necesario.
Lo
que puede ser necesario es dar al FMI capacidad de
supervisión sobre los ricos. Sobre los pobres,
siempre la tuvieron.
- ¿Qué guiñada deberá
dar Obama en la política externa?
-
Más
multilateralismo, más diálogo, una búsqueda mayor
por medio de soluciones pacíficas. Esto es un gran
cambio, que puede resultar en el fin del bloqueo a
Cuba, que el mundo entero pide, y en un mejor
diálogo con Venezuela y Bolivia.
- ¿Es
tiempo de que Chávez amenice la retórica anti EEUU y
de que Evo Morales llame al embajador americano de
vuelta?
-
Tiene que darse una apertura de todos lados, pero las iniciativas deben
partir siempre de los más fuertes. Son los que
tienen que demostrar grandeza, para que los otros
demuestren reciprocidad.
Brasil puede ayudar en esto.
- ¿La
tentación del unilateralismo no tiene que cambiar,
después que los EE.UU. contaminaron el mundo con su
crisis financiera?
-
Esta crisis va a introducir una cierta dosis hasta de
humildad, yo diría, en la política americana.
Comparando con el pasado, claro. No llega a una
humildad franciscana...
-
¿Cómo ve la percepción de que los demócratas son más
proteccionistas?
-
Eso
cambió mucho, pero necesitamos estar alertas, porque
la crisis siempre puede aumentar la tentación
proteccionista. Entonces, vamos a hablar de un
optimismo vigilante.
-
¿Vale para Obama?
- Vale para todo,
pero, con relación al gobierno Obama, yo pondría más
énfasis en el optimismo y menos en la vigilancia.
-
Usted acaba de volver de Irán, que mandó un mensaje
por la elección de Obama.
El "eje del mal" ¿es cosa del pasado?
-
Allá
sentí claramente un deseo de diálogo, de hablar y
también de escuchar. El ministro del Exterior va a
venir a Brasil, para preparar el intercambio de
visita de los presidentes. Puede gustar o no, pero
Irán tiene una influencia muy grande en su región y
tiene que ser oído. Los EE.UU. ya percibieron esto,
ya están dialogando con ellos sobre Irak y
Afganistán.
- ¿Y
la reacción de Israel contra su ida a Irán?
-
Llamamos al encargado de negocios aquí, porque esto no
tiene cabida. Si él tiene algún reclamo, que lo
venga a hacer en privado. Además, así es como lo
deben hacer los diplomáticos.
-
¿Cuál es la expectativa de Brasil para la era Barack
Obama?
-
Muy
positiva, porque él representa un cambio importante,
el fin de un gran ciclo que había quedado inconcluso
desde la guerra civil, desde la independencia. Por
primera vez, alguien que construye plenamente la
nación americana. Obama trae una visión humanista,
multilateralista.
- ¿Lo
opuesto de Bush?
- Esto se lo dejo a
los electores americanos para su evaluación. Tuvimos
una relación pragmática y de respeto mutuo y, creo,
con amistad hasta entre los dos presidentes. Las
visiones del mundo eran diferentes, lo que no
impedía contactos sobre tópicos importantes: en la
Ronda de Doha, en Haití, en el Grupo de Amigos de
Venezuela, en el etanol y en acciones para África.
- ¿La
visión del mundo es bastante más cercana a la de
Obama?
-
Mucho
más.
Ejemplo: el programa que el
presidente Lula lanzó con el [ex] presidente francés
Jacques Chirac de combate al hambre y a la miseria,
en 2004, no despertó el menor entusiasmo
norteamericano, y es el tipo de programa que tendría
receptividad ahora.
- ¿Qué tienen en común?
-
En
primer lugar, la visión de cambio. Lula tuvo la
firmeza de luchar por los pobres, pero en una
perspectiva inclusiva, y Obama no niega sus raíces,
pero bajo una perspectiva inclusiva. No se trata de
un juego de negros contra blancos, como aquí no hay
pobres contra ricos.
- Y
sobre la polémica en cuanto a la comparación entre
Lula y Obama, el migrante metalúrgico sin diploma y
el negro con una sofisticada formación intelectual.
¿Existe un paralelo?
- No veo porqué
polémica. Hay un paralelo claro. Aquí, la "esperanza
venció al miedo", y allá la esperanza venció al
miedo generado por el preconcepto. Y Lula, como
Obama, era un político experimentado, pero no había
gobernado un Estado. Entonces, Lula tenía esta
necesidad de que le fuera bien, como ahora la tiene
Obama.
- Él
no tiene experiencia administrativa. ¿Cómo enfrentar
la crisis?
- Tiene mucho
liderazgo, capacidad de decisión, y tendrá un
Congreso mayoritariamente demócrata. La crisis es de
tal magnitud que no da para quedarse jugando a la
política partidaria. Él va a tener una base muy
fuerte.
- ¿Y
los riesgos?
- Es un paralelo más
con Lula. Todo el mundo y el propio Lula no decían
que no podía fracasar. Y él estuvo en lo cierto. Con
una diferencia: la crisis aquí exigía medidas duras.
Allá es lo opuesto: necesita romper las barreras
ideológicas y entrar en una línea más keynesiana.
- ¿Y
el problema fiscal?
- Existe, pero lo
principal es no pensar en la economía para
funcionar. La receta es volver a gastar,
racionalmente. Es mejor gastar en escuelas que en
cohetes balísticos. Además, la más potente política
anticíclica global que se puede adoptar ahora es la
conclusión de la Ronda Doha [negociaciones para
liberalizar el comercio mundial, congeladas].
- ¿Cómo ve usted que
Obama haya ignorado a América del Sur en sus
primeras llamadas telefónicas? De América Latina,
sólo telefoneó a México.
- No sé que criterio
siguió él.
- ¿Usted se sintió frustrado?
No. El presidente
mandó le mandó un mensaje y le manifestó su interés
en tener un contacto. Sería bueno un contacto cuanto
antes, sin duda, pero...
-
¿Esto no deja en evidencia la poca importancia de la
región para los EE.UU. y que eso no cambia con Obama?
-
América del Sur no es un tema de política interna en
los EE.UU., como lo es México, el Nafta, la Otan.
Pero eso no quiere decir que no sea importante
cuando él trate la arquitectura del mundo.
Él aún no está tratando esto.
-
Bush no le dio la mínima importancia a América del
Sur y, de cierta forma, le tiró con el fardo a
Brasil, que lo aceptó de buen grado.
¿Obama tiende a repetir esta jugada?
- Creo que no.
En el
gobierno Bush, ellos estaban empantanados en el
problema de Irak y se distanciaron de América Latina
en general. Ahora bien, si existe un potencial de
afinidades, también lo existe de asociaciones.
- El
riesgo de que los EE.UU. vuelvan a la región, ¿no
implica que los demócratas traigan de vuelta la
tradición de ingerencia en áreas como la de derechos
humanos?
- Hay demócratas y
demócratas, y maduraron. Ellos saben que ya no
pueden más imponer sus ideas en América Latina y en
el Caribe. Incluso en la generosidad, trayendo ideas
y recursos, usted no puede venir con
intervencionismo. La Unasur es irreversible. Es
preciso respetar a la región. Venga con amor, pero
también venga con respeto.
Traducido para LA ONDA digital
por Cristina Iriarte
LA
ONDA®
DIGITAL |