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Una gran tarea de
Barack H. Obama
La elaboración de una nueva
política exterior de Estados Unidos
por el profesor
Bernardo Quagliotti de Bellis
Señaló John F. Kennedy: “Siempre
habrá situaciones confusas y no muy claras en el
proceso de toma de decisiones; incluso, aspectos
misteriosos para aquellos que pueden estar más
íntimamente involucrados en el mismo”. Tal el
desafío que se le presenta al nuevo presidente de
Estados Unidos: un cambio serio, confiable y
profundo, luego de la hecatombe que deja George
Walter Bush y su séquito.
Las
nuevas tendencias y complejidades que enfrentan los
que deben elaborar y ejecutar la política exterior
estadounidense implican posiblemente el rasgo
fundamental del cúmulo de desafío de la
administración que entrará en la Casa Blanca el 20
de enero de 2009. El escenario mundial reclama
nuevas normas en los campos económicos -paliar la
crisis financiera-; educación –hacia un mundo
moderno-; recuperación de valores éticos y morales
–ante los daños de la droga, la violencia; mayor
diálogo entre las grandes potencias –finalización de
las rivalidades entre potencias y otros puntos
graves que han llevado a la desestabilización de las
relaciones internacionales.
Es de esperar que lo que
escribió Barack Obama en su libro “ La audacia de la
esperanza” (2006) se convierta en realidad.
Considero que en este aspecto, una primera
preocupación debe ser la de clarificar los conceptos
ya que los términos elaboración de la política, toma
de decisiones y resolución de problemas se utilizan
a menudo indiscriminadamente. La definición más
común de la política vincula las metas con los
resultados deseados.
En este sentido “la política
opera en el futuro” , definiendo los intereses,
objetivos o responsabilidades de una Nación. Dean
Rusk en un discurso ante la Asociación de Ciencia
Política Americana lanzó la pregunta: “¿Que es lo
que nos aporta?” y a su criterio respondió: “un
mundo libre de agresión, un mundo en donde las
libertades personales estén aseguradas, un mundo de
derechos y oportunidades iguales”.
La administración Obama, ante
el caos que aun está viviendo el mundo, debería
tener en cuenta que entre el “sistema internacional
como nivel de análisis” y “el Estado-nación como
nivel análisis, existe una gran diferencia
conceptual . Durante los ocho años de la
administración Bush, la vida política en la mayoría
de los países capitalistas desarrollados -y aún en
algunos de los emergentes- ha estado afectada por
una serie de problemas complejos relacionados en una
u otra forma con la cuestión de la legitimidad,
definida cómo y reducida a la aceptación del orden
social por la mayoría de la población.
En Estados Unidos tales
problemas han sido identificados como una “crisis de
consenso”. La denominación hace una referencia
clara no solo a la expresión específica que han
asumido los problemas políticos del capitalismo
avanzado en este país, sino también al papel central
que han jugado el amplio conjunto de valores e
imágenes que conforman el debate político
estadounidense, como lo fue el caso de la guerra en
Irak, su persistencia en el bloqueo a Cuba, y otros
puntos como el desconocimiento del gobierno Bush a
Protocolo de Tokio, a lo relacionado con la
inmigración -particularmente el muro con México-;
la política de subsidios, etc., etc.
En Estados Unidos -ha quedado
muy marcado en la administración que felizmente
finaliza- hubo una íntima conexión entre economía y
política: solo son posibles ciertas combinaciones
políticas y económicas. Pero no tan estrechas como
la que en las últimas décadas señalaron a ojos
vista, la industria del armamento, los intereses de
los “pools” petroleros y la Casa Blanca.
Vistas como medios para un fin,
que sería la libertad política, las medidas
económicas son importantes debido a su efecto sobre
la concentración o dispersión del poder. El tipo de
organización económica que proporciona directamente
la libertad económica -el capitalismo
competitivo- también promueva la libertad política
porque separa el poder económico del poder político
y, de esta manera, le permite a uno contrabalancear
al otro (Milton Friedman ) La poderosa influencia de
estos valores compartido ha marcado profundamente el
reciente debate pre-electoral estadounidense .
Estados Unidos-el Caribe y
América Latina
Muchas personas
-académicos, políticos, industriales, comerciantes-
consideran que los países del Caribe y de América
Central, continúan destacándose como temas
prioritarios en la agenda regional del Departamento
del Estado. En tanto, América del Sur es “una
esquina oscura para la Casa Blanca”.
Esto quizás se deba a que los
países de parte del sub-continente, -con la
excepción de Brasil- no han contado con el poder
político y económico para participar en el juego
geopolítico mundial y, en parte, porque la región ha
estado relativamente aislada de los conflictos
políticos y militares del mundo. Períodos de
excepción -de nervisiosimo en Washington- se han
presentado cuando movimientos políticos regionales
han preocupado y disgustado el “imperio
estadounidense”, que, como en la década 197’-80,
los fue anulando con la participación alevosa de la
CIA y grupos locales que nada tenían de
nacionalistas.
Además, los países
sudamericanos -con pocas excepciones y periódicas-
han estado estrechamente vinculados a Estados
Unidos, a través del marco de referencia no muy
estricto del Sistema Interamericano, aun cuando han
permanecido generalmente fuera del conflicto
Este-Oeste. En la última década, algunos Estados
comenzaron a vincularse con países de otros
continentes, como el caso del acuerdo IBSA
(India-Brasil-Sudáfrica) aunque teniendo en cuenta
que un poder regional no es una tarea sencilla como
señala Brantlyu Womack.
Un caso muy particular en la
actualidad son los movimientos que viene
realizando el discutido presidente de Venezuela con
países petroleros de Oriente Cercano y Rusia, así
como el intento de conformar un eje anti-estadounidense
con Ecuador y Bolivia en particular y lisonjeando a
una Argentina aislada internacionalmente por culpa
de sus desvaríos internos.
El simplismo o el
propósito de “arreglárselas sin pensar demasiado” ,
en un prolongado silencio como en otros casos,
parece ser el dilema básico , por el cual la crisis
de consenso queda a merced del comportamiento
internacional adoptadas por el primer mundo
capitalista.
Pero ahora la esfera de poder
viene creciendo: China, India, Rusia, se han
constituido grandes actores internacionales,
extendiendo lazos y presencia comercial en diversas
regiones.
La próxima administración Obama,
debe tener muy en cuenta que las condiciones en las
últimas décadas han cambiado sustancialmente, pero
que el papel de Iberoamérica en el accionar
estratégico está en aumento. Este papel es incluso
más importante en la actualidad de lo que fue en el
pasado. La población mundial ha aumentado
considerablemente. Esto lo sabe muy bien China,
India y países europeos que ya se han instalado en
tierras sudamericanas, aplicando nuevas políticas.
El actual escenario regional
–quizás con la excepción de Brasil y Chile, son
deficientes pues es notorio que el resto de los
Estados que lo integran no han sabido ni saben
aun planificar políticas abiertas con proyección
para conformar un región estable, confiable, libre
de poderes foráneos hostiles a sus intereses
nacionales. En suma, por más Cumbres -con foto- que
realicen, la región continúa siendo problemática.
Conforme a lo expuesto,
reiteradamente por el presidente electo Barack Obama,
los factores internos sobresalen en la
interpretación de la política exterior, ante lo
cual el tipo de régimen y modelo de desarrollo
económico se han constituido en variables
indispensables para el análisis de la política
exterior.
En la actualidad, ¿la vieja
izquierda iberoamericana profesa y ejerce un
antiimperialismo lúcido, penetrante, eficaz? ¿Conoce
suficientemente el funcionamiento de la maquinaria
de dominación imperialista y de sus diversos
engranajes?. ¿Entiende la lógica propia del sistema?
¿Está en condiciones de interpretar debidamente el
sentido y el alcance de sus contradicciones
internas?¿ ¿Modifica sus respuestas, de manera de
contrarrestar -al menos- los errores que en las
últimas décadas viene cometiendo el imperialismo?
¿Se sigue de cerca en Iberoamérica el curso de los
debate que sobre ella se desarrollan en el ámbito
académico estadounidense, en la prensa, en el seno
de las diversas agencias gubernativas?.
Existen buenas razones,
lamentablemente, para temer que la respuesta a estas
preguntas debe ser negativa.. Puede ser que le ha
llegado la hora a Iberoamérica a practicar lo
expuesto por Barack Obama: “La audacia de la
esperanza”.
LA
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