César Borgia un paradigma del
Renacimiento y no
el malo de la película
Revelaciones del libro de José Catalán Deus

“El fin justifica los medios”.  Cuántas veces hemos oído esta frase y pocas veces, tal vez, sabemos exactamente de dónde viene. La escribió hace siglos Machiavello, a propósito de César Borgia. Ahora esta historia se actualiza ya que ha salido en España un nuevo libro sobre César Borgia. Su autor, es el destacado periodista José Catalán Deus. El periodista español no dice desde esta obra queestamos ante un paradigma del Renacimiento y no ante el malo de una película. Quienes conocen las tesis de Maquiavelo sobre el arte de la política, deben conocer al personaje que las inspiró.

Este mucho más atractivo y complejo”.

Lo que sigue es una entrevista con motivo de la salida de este libro que

“Prensa Digital”, le realizara a Catalán Deus.

 

- Cuando uno aborda un personaje histórico como César Borgia, al cual desde Mario Puzzo y otros muchos escritores ya le han dado un buen repaso, tiene que ser complicado el querer ir un poquito más allá, ¿no?

- Bueno, sí, pero piensa que, por ejemplo, tu citaste a Mario Puzzo. Lo que Mario Puzzo hizo fue una novela descentrada, no pudo con el personaje.  Dedicó las últimas dos décadas de su vida, después de “El Padrino”, al personaje y el personaje pudo con él.  Al final hizo una novela que tiene muchísima imaginación y fantasía y que tiene poca realidad. Y como esa ha habido muchas más.  De tal manera que el tratamiento serio del personaje no ha abundado precisamente.  Es decir, en las últimas décadas en España no se ha publicado nada sobre él.

 

- No, porque son todos temas que se dan mucho más para la novela y la leyenda por todo lo que lo rodea a él y a su padre sobre todo.  Alejandro VI, se puede leer en su libro, marca un antes y un después en el Papado, ¿no?

- Exacto, sí, sí. Antes de abordar César Borgia, abordé a su padre el Papa, Alejandro VI.  Y ahí iba yo preparado con la familia.  La familia Borgia es uno de los mitos más grandes de la historia occidental, ese algo que siempre atrae.  Y claro, sobre ellos los novelistas, los fabuladores, los “historiadores” han tenido un campo fabuloso para inventar todo lo que han querido.

 

- O sea, ¿qué es lo que le ha llamado más la atención del personaje, del personaje real, para decirlo: “es necesario contar esto porque hay mucha bruma en torno a César Borgia”?

- Pues lo maltratado que ha estado tratado por la historia.  Se le ha considerado un malvado, un envenenador, un mentiroso, un engañador, un asesino y un incestuoso con su hermana.  En fin, los peores pecados.  Y no solamente no es así - es decir, sus pecados eran los propios de aquella época y tal vez son los propios de la época actual – sino que tiene muchos más datos valiosos.  Era un gran estadista, un gran militar y un personaje fabuloso.

 

- Es que es eso. Leyendo la biografía que ha escrito usted sobre César Borgia, constantemente está uno derribando mitos.  Porque la idea a la que uno arriba – documentada por usted – es que es hijo de su tiempo y, por lo tanto, las culpabilidades que pueda tener este personaje sobre aquello que ha hecho, quizás queden reducidas, ¿no?

- Sí, sí.  Es decir, todas las gentes que le rodean, los personajes secundarios de esta fabulosa película real, de este fabuloso “docudrama” histórico, todos los personajes son – por lo menos – iguales o peores.  Es decir – el crimen político era una cosa que estaba a la orden del día - ¿no?.  Por otra parte todos los Papas anteriores a su padre y los Papas posteriores fueron bastante peores que su padre mismo.  Vale decir que, enmarcados en su contexto, no son esos monstruos que en el siglo XVIII y XIX el Puritanismo europeo creó.  Esos monstruos que – como actúan además sin dobleces y a las claras – eran más fácilmente denostables.  Pero por otro lado – además, como todos los personajes – al lado de las sombras están las luces y son personajes que han aportado muchísimo a la historia – aunque solamente sea César el modelo de “El príncipe.  Es decir, el modelo en el que se sigue basando todavía la política actual.

 

- ¿Ese es el modelo?

- ¡Claro!  Ese es el modelo, ¿no?  Todavía los políticos el libro que más leen es “El Príncipe” y “El Príncipe” es el libro que está basado en los recuerdos y enseñanzas de Machiavello diez años antes al lado de César Borgia.  Es cuando empieza la política en el mundo occidental, en el Renacimiento.  Y es cuando empiezan por primera vez  a resolverse los problemas políticos, con negociaciones, con trucos, con trampas, con cesiones.

 

- Claro.  Rodrigo Borgia, luego pasado como Alejandro VI a la historia, y se ve que utilizó un poco a su hijo como primer ministro, como si uno fuera el presidente de la República – salvando todas las distancias – y el hijo es el primer ministro que se ve cómo negocia, cómo actúa, cómo …

- Si, si quieres más bien que como ministro del ejército, de Defensa.  Porque la idea efectivamente del Papa era que hubiera sido primer ministro, es decir, lo hizo Cardenal con 18 años.  Aunque hubiera sido el Cardenal más poderoso de la curia y una especie de su primer ministro dentro de la iglesia.  Como César – debido a la coyuntura, a sus gustos y al asesinato de su hermano – tuvo que cambiar de oficio y es el único Cardenal de la historia que ha dimitido de Cardenal para hacerse Capitán General de los ejércitos pontificios.  No ha habido ninguna otra dimisión más, es la única que yo por lo menos conozco y me atrevería a decir que es la única. 

 

- Su padre tenía para él planes de que él se convirtiera en el siguiente Papa, ¿no?

- Exacto. En aquel tiempo se pudo pensar que lo podía ser.

 

- Pero fue él que rechazó incluso eso. Que quería ….

- Sí.  La historia no está muy clara, es decir, hay muchas razones que confluyen, como siempre, en las grandes decisiones que tomamos en nuestra vida personal, ¿no?  El asesinato de su hermano (Juan Borgia) es claro, porque su hermano es el que lleva las cuestiones políticas y militares y él es el que lleva las cuestiones eclesiásticas.  Al morir el hermano alguien en la familia tiene que hacerse cargo de la defensa del Papado que está muy amenazado y de todas estas tareas temporales, imprescindibles al servicio del Papado y de su padre.  Entonces, por un lado, yo creo que él quiere cambiarse porque no tiene demasiada vocación eclesiástica, no le atrae demasiado.  Le atrae más la carrera de las armas y la política.  Por otro lado a su padre también le interesa y al Papado general también.  Así que confluye todo para hacer este cambio.  Un cambio que se produce entonces cuando tiene 20 años escasos y que pocas personas podrían haber asumido.  Pasar de clérigo a militar.

 

- En aquellos siglos las decisiones se tomaban jovencitos.

- Sí.  César Borgia es un ejemplo de precocidad.  Es un hombre que en 31 o 32 años hace todo.  A los 32 años, cuando muere, ha subido a lo más alto y ha sido una luminaria, un relámpago que ha iluminado a la Europa mediterránea.

 

- Yo pienso que muchos personajes que – sobre todo en aquella época pasada – iluminaban en un momento a Europa o al mundo – no pasaban de los 35.

- Sí, sí.  Se vivía poco en aquel entonces pero muy intensamente.  Se parece a las grandes figuras del rock y del pop actual: Jim Morrison, Jimy Hendrix.  Es decir, que suben muy de prisa, que se ven rodeados de admiración, que tienen mucho poder y que de ahí, algunos, sucumben muy rápidamente.  A la misma velocidad que subió, a la misma velocidad se derrumbó.  En dos años perdió todo y murió – en algo que yo interpreto como medio suicidio – en los campos de Navarra, sitiando el castillo de Viena.

 

- Otra cosa sobre el personaje.  Ahora comentaba hace un momento sobre su hermano, que muere su hermano.  Quizás una de las cosas que se tumba en este libro y comentada muy brevemente por encima, es que siempre se ha sospechado de que detrás de la muerte de Juan Borgia siempre ha estado la mano ejecutora de su hermano, César.

- Sí, no solamente la sospecha.  Se ha afirmado reiteradamente que él ordenó no solamente la muerte de su hermano, sino la muerte de su cuñado – el marido de Lucrecia – por celos.  Estas cosas son absolutamente falsas, no hay la menor prueba de ello.  Y la lógica y el análisis llevan a pensar lo contrario.  Que fueron dos grandes golpes contra la familia Borgia a los cuales él tuvo que hacer frente.  Se le ha atribuido a la envidia con su hermano, se le han atribuido los celos.  Pero, realmente, no hay muchos Caínes por el mundo matando a Abeles, es decir, puede ocurrir en una familia pero no es precisamente lo normal y no hay el menor indicio para ello.

 

- Porque es curioso.  La familia Borgia o Borja – como se llamaba cuando estaba en España – se había denostado muchísimo.  Su hermana – Lucrecia Borgia – después de obra de un autor francés, creo recordar que Alejandro Dumas en una obra de teatro – se la ponía de vuelta y medio y tardamos siglos en recuperar esa figura.  Es curioso, ¿eh?

- No, pero también la ópera de Bernini que se basó precisamente esta obra y es absolutamente desastrosa.

 

- Pues claro.  Es que nos llegan esos personajes como verdaderos demonios.

- Sí, pero ahora, totalmente rehabilitados.  Y en Italia, ahora mismo, la quieren muchísimo y han descubierto que era un pedazo de mujer adelantada para su época.  Culta, inteligente, extraordinaria, mecenas de las artes, que ocupó el Papado durante dos meses, dirigió El Vaticano (hace algunas tareas por ahí).  Y que – de la misma manera que en el ducado de Ferrara con su tercer marido – brilló con su saber hacer y con sus dotes de gran persona, antes también – la anterior etapa, no fue otra Lucrecia mala para luego convertirse en una buena, sino todo lo contrario.  Es decir, fue una mujer de su época, que se casó a los 14 años en su primer matrimonio que fracasó, que volvió a intentarlo y mataron a su marido y que tuvo hijos y que quiso muchísimo a César Borgia durante toda su vida.

 

- Si y siempre se ha visto en ese amor algo incestuoso.

- Claro.  Otra maledicencia.

 

- Lo fácil es caer en el maniqueísmo de Caín y Abel y en el maniqueísmo del incesto, tal vez en la historia.

- Le aseguro que he trabajado mucho, mucho, mucho y que me ha dado mucho miedo llevar la contraria al tópico y que me he atrevido sólo cuando estoy absolutamente convencido de que César y Lucrecia eran dos hermanos que se amaban muchísimo y siempre estuvieron juntos, pero que no tuvieron ninguna relación carnal.

 

- Su investigación no encontró ningún documento histórico, no encontró nada …

- No solamente no hay documentos, sino que no hay base para afirmar eso.  Todas estas cosas vienen de los libelos de los enemigos de los Borgia.  Es una época en la que se crea la industria del libelo, por ejemplo, aparece la imprenta, por ejemplo.  Entonces, los enemigos de los Borgia – que son unos recién llegados y son unos advenedizos – son unos españoles de Valencia que se hacen dueños del Papado.  Son odiadísimos por las grandes familias.  Y encargan, especialmente a literatos, escribir historias denigratorias de los Borgia.

 

- Ahí, por ejemplo, está especialmente el Papa siguiente, que creo que fue Julio II.  ¿Es cierto que a él se le pueden atribuir muchos de estos libelos?

- Directamente no, pero Della Rovere odiaba al Papa Borgia y a su familia e hizo todo lo posible por hundirles en el mayor descrédito y que no se conocieran todas las cosas que había hecho buenas y sólo se conocieran las leyendas que se decían de ellos, malas.

 

- ¿Hay muchos príncipes hoy en día, en el mundo del siglo XXI?

- Pues, príncipes del Renacimiento como éste César Borgia – es decir – personajes de esta dimensión, de este carisma, de esta capacidad, yo creo que tienen que haber.  Porque en época se parecen poco.  Yo creo que estamos viviendo, que estamos esperando que aparezca algo que no termina de aparecer.  Estamos viviendo en la ruina del Viejo Mundo, todavía vivimos de las rentas del siglo XX.  Sin darnos cuenta que ya estamos en el siglo XXI, que estamos en un nuevo milenio, el mundo ha cambiado.  Y aunque solamente sea por la actual crisis económica y otras más, pues nos dicen que tiene que surgir algo nuevo.  En estos mundos es cuando aparecen estos personajes fabulosos que tienen el espíritu de la época.

 

- En esos momentos es cuando aparece un César Borgia, ¿no? Es el caldo de cultivo adecuado para que…

- Sí, puede haber algunos por ahí.  Lo que pasa es que los que vemos más conocidos y más famosos, pues no llegan a su altura, ¿no? Sarkozi podría ser un personaje del Renacimiento, Putin también, es decir personajes que vienen de los Servicios Secretos, de las trastiendas del poder y que, bueno, pues tienen esa vida tan de cara a las cámaras y tan como de grandes personajes mediáticos, ¿no?  Pero no llegan a la altura de César.  Y en España – hombre – yo siempre veo a Ruy Gallardón como un poco  borgiano ¿no?, como un poco príncipe del Renacimiento, un poco como un hombre que se tiene que mover en medio de las bajas conjuras, incluso en su misma casa.  Y tiene algo de borgiano porque tiene una historia política muy interesante, muy individual, nunca ha estado perfectamente colocado – como dicen los cánones – y yo creo que va a dar más de sí.  Tiene algo de ello también, es culto,  por lo que cuentan, por lo que dicen.  Va mucho a la ópera – en donde se lo puede uno encontrar – y creo que tiene algo, sí, de príncipe del Renacimiento.

 

- Hay aquí, desde luego, una frase con la que nos gustaría terminar, que no hemos terminado de entender del todo, pero ya que le tenemos aquí a usted, pues evidentemente, vamos a preguntarle. “Los que se enfrentan a esta edición telefabricada pueden observar cómo las masas actuales están adoptando los principios de las elites de entonces: su ausencia moral, su hedonismo, una concepción de la vida en que todo vale para conseguir lo que uno quiere”.

- Bueno, sí.  Yo es lo que creo y lo que veo todos los días, es decir, que la “moralidad” religiosa de los siglos anteriores, esa doble moral que hacía aparentar que uno era muy bueno por fuera aunque luego dentro hiciera de todo, pues ha caído y ahora las cosas son mucho más claras.  Los medios de comunicación han contribuido a ello.  Vemos a los famosos que tienen armarios llenos de cosas que esconder y vemos que la gente perdona con mucho más facilidad los pecados del sexo.  Vemos que apenas la infidelidad conyugal es algo que casi ha dejado de ser pecado, vemos que las relaciones homosexuales han pasado a ser absolutamente legales, vemos que a la gente no le importa que una persona mantenga relaciones con varias al mismo tiempo sin que ello sea importante, vemos la familia en proceso rapidísimo de destrucción, la familia tradicional, vemos a parejas de dos mujeres adoptar un niño.  Vemos muchas cosas que ocurrían en el Renacimiento, es decir, que era una época de moral más como ésta, ¿no?  Y, en ese sentido, yo creo que se parecen.  Y en el egoísmo y en las ansias de poder y de dinero en el último de los ciudadanos, capaz de hacer cualquier cosa por conseguir ser más rico.

 

- Y aquí, otra vez, “el fin justifica los medios”, y esa es la pregunta:¿por qué medios?

- Sí, sí.

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