A dejarnos de joder.com
(pañeros!)
por El Perro Gil

El próximo 25 de noviembre era la fecha indicada para el último Consejo de Ministros Abierto del año, donde se aprovecharía la instancia para rendir cuentas de lo hecho por el gobierno, previo al año electoral. Pero, el Presidente Vázquez, con buen tino, decidió iniciar el anunciado “pps”, posponiendo la instancia ya que estaría contaminada por los últimos acontecimientos de una interna complicada. Un acto de mesura que responde a la lectura que hace muy bien Vázquez, quien –nobleza obliga- tiene su cuota de responsabilidad en el tema. No es ajeno tampoco el hecho de evitar cualquier manifestación en su contra en momentos de estar fresca todavía la tinta con que firmó el  veto a la Ley de Salud Sexual y Reproductiva. Eso, también es tener olfato… (y si lo dice un perro, póngale la firma).

 

Mientras tanto un grupo de frenteamplistas se movilizaron para reclamar muestras de unidad que los líderes de todos los sectores aún no concretan. Paradójicamente el monumento a Confucio fue el punto elegido por éstos. No podía ser mejor, pues estas idas y venidas solo generan confusión entre los frenteamplistas que no dan crédito a tanto canibalismo político en una fuerza que creíamos aséptica de esos menesteres. Pero de carne somos y no podíamos estar ajenos al juego de las vanidades que todo lo invaden en el ser humano.

 

La carrera política parece ser que tiene a este tipo de prácticas como habituales y todos se empujan y tironean buscando el mejor lugar posible yendo a cuestas de quien sea y como sea para ocupar un lugar en el reparto. Triste pero cierto a la luz de los acontecimientos. Por ello es bienvenida esta movida. Hay que mandar parar dando una clara muestra de lo que pretendemos realmente de nuestros líderes. Aquellos a quienes les dimos, (no le prestamos), el voto, transfiriendo la propiedad del mismo convencidos plenamente de lo que hacíamos. Es momento de pedir señales claras de unidad que permitan renovar la esperanza que poco a poco va transformando este país.

 

Las Redes Frenteamplistas convocan y llaman a la unidad, esa señora tan esquiva hoy pero tan necesaria siempre. Desde la página http://www.miremoslejos.blogspot.com/ se invita a poner en práctica eso que soñamos muchos y que permitió llegar al gobierno: renovar la mística frentista. Desde ese espacio se nos invita a que “Miremos lejos…”. Me sumo a la convocatoria con fuerza y entusiasmo. El mismo que nos inundó aquel domingo de octubre en que salimos con las banderas a la larga noche del festejo por la victoria que nos merecíamos. En notas anteriores citamos que nuestros dirigentes bebieron la copa del poder, y exhortábamos a no permitir que dichos sorbos los embriaguen de soberbia. Renovemos el voto y la alegría de sentirnos más frenteamplistas que nunca, y exijamos que nuestros dirigentes estén a la altura de los acontecimientos. Nos lo merecemos y lo merece el futuro de nuestros hijos.

 

A todo esto las cifras son altamente positivas. Un 64% de la opinión pública (según Equipos Mori), entienden que la economía está bien e irá mejor. Un piso del 50%, aprueba la gestión del gobierno, un 42% mantiene intacta su intención de voto frenteamplista. A casi cuatro años de iniciado ¿que diferencia con situaciones anteriores, no? Por ello parece inaudito y hasta tonto, que desde la interna se haga lo imposible por restar en lugar de sumar. Muchachos, ¿nunca escucharon aquello de barrer para adentro; ó, que los trapitos se lavan en casa? Pareciera que no, pues se empeñan en destrozar el entramado que tejieron líderes como el Gral. Seregni, que vaya si se extraña en estos momentos.

 

Por honor al mismo se impone un manto de silencio constructivo, ese que permita zurcir y restañar la unidad que está en jaque, permitiendo llegar a instancias decisivas con un buen caudal de sano compañerismo y pensamientos puestos en el futuro del país. Hay que abandonar las parcelas sectoriales para pensar en el colectivo que es la fuerza política. Dejar de lado las aspiraciones personales, sean de quien sean y vengan de donde vengan, para pensar en la necesaria e imperiosa renovación por otro período de gobierno que consolide los cambios impulsados. Y los profundice más aún. Porque Uruguay y su gente lo merecen.

 

En tanto, la oposición se regodea con lo que acontece. La violencia se instala sospechosamente en el país y cada día nos sorprende una noticia nueva sobre incidentes violentos. El fútbol, la violencia doméstica en crecimiento, casos de justicia por mano propia cada vez más frecuentes. En fin, una serie de episodios que van delineando por donde van a venir los disparos de una oposición que se frota las manos anticipando los réditos que ello le dará. Toda la parafernalia de los medios de comunicación están a la orden  y la crónica roja es el espacio que más vende en los noticieros centrales.

 

Mirar para otro lado haciéndose el distraído no es una opción en este tema. Algo mal podemos estar haciendo y la población demanda soluciones. No podemos dejar que nos derroten; hay que asumir el desafío y demostrar la madurez suficiente para resolver tan delicado tema. No es menor el hecho de reconocer que la brecha profunda que tiene hoy la sociedad es producto de muchos años de abandono, donde no se atacaban las causas y la única solución aplicada era castigar las consecuencias, mediante más y más represión. Más cárceles, más penas, logrando cada vez, menos soluciones.

 

 La droga se enquistó irremediablemente y se muestra como la principal razón de muchos de los episodios. La educación es la piedra fundamental que hay que colocar para que, en un lapso prudencial de tiempo, recojamos los frutos de lo invertido en ella. Hoy se recibe la triste siembra de años de desinterés, de empobrecimiento social, del hacé la tuya. En esto también es necesario un “pps”, pero activo, donde hablen los resultados.

La lucha está planteada y son varios los frentes de batalla. El primero a vencer es el propio, ese que no pensábamos tener pero que se instaló.

 

Depende solamente de nosotros, los frenteamplistas, ordenar la casa primero para prepararnos mejor para lo que se vendrá.

Vale la pena. No dejemos pasar la oportunidad. Y por favor… dejémonos de joder!

 

…el perro quiso ladrar, pero prefirió no hacerlo.

El hombre le siguió el ejemplo y salieron JUNTOS a la calle.

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