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El Cono Sur ante las nuevas
realidades: global y regional
por el profesor Bernardo
Quagliotti de Bellis
En
su libro “La apuesta del desorden”, (1969), el
General francés André Beaufré (1902/1975)
analizando factores para el establecimiento de una
“estrategia para mañana”, escribió: “La gran
revolución del siglo XX, que vivimos sin advertirlo
demasiado, no podrá ser captada en su totalidad sino
por la historia del futuro. En cuanto a nosotros,
colocados en el centro de los acontecimientos, no
podemos hacer otra cosa que tratar de comprender lo
que ya ha ocurrido pero todavía no ha alcanzado
forma acabada y a calcular las posibilidades futuras
que se conforman ante nosotros.
Es muy cierto que
“el hombre es a la vez juguete y agente del
destino”. Actualmente, la humanidad se encuentra en
una etapa de crisis profunda y, a su vez
esperanzado que se produzcan grandes cambios. Se
presentan crisis en diversos campos que requieren
sean analizadas en profundidad, pues no solo se
trata de conductas económicas, sino también del
funcionamiento adecuado del Estado siglo XXI, de
nuevas orientaciones en la educación, mayor respecto
en lo ecológico. En síntesis evitar una crisis de
civilización.
Cuando André Beafré escribió en
1969 “La apuesta al desorden” , se adelantó a lo que
poco tiempo después se hizo realidad: la crisis del
petróleo, el derrumbe del comunismo con la
“perestroika” de Gorbachev, el renacimiento en
algunas regiones de los nacionalismos -que aun
subsisten- y, paralelamente la formación de grandes
bloques político-económicos.
En el campo estrictamente
internacional, el bipolarismo que surgiera luego de
la Segunda Guerra Mundial pasó a ser un episodio en
la historia ,. Y aunque un sistema multipolar
-complejo, multifacético- buscó sustituir a aquél,
surgió un poder hegemónico que está terminando su
siclo.
Zbiniew Brezezinski en su libro
“El juego estratégico” (1988), aceptaba que la
rivalidad desarrollada en la Guerra Fría entre
Estados Unidos y la entonces Unión Soviética, “no
es sólo una contienda entre dos naciones, sino
entre dos imperios” “El primer objetivo es no
perder; el segundo es marcar puntos de acuerdo con
su propio sistema; el fin último pero lejano es
prevalecer”. La tecnología y la economía le dio la
victoria a Estados Unidos, pero ante la situación
actual cabe la pregunta ¿ Hacia dónde va Rusia?
¿Hacia dónde va China? ¿Hacia dónde va India?
El Cono Sur a la deriva
Por carencia de una
idea compatible, equilibrada y consensuada
Iberoamérica y en particular y en forma pronunciada
el Cono Sur está en buen grado a la deriva,
presentando “asaltos” filosóficos que en muchos
términos se oponen. Los pueblos del Cono Sur sufren
una carencia de acertadas estrategias diseñadas
por sus respectivos gobiernos y ante la falta de
ellas son incapaces de comprender las maniobras que
están ocurriendo en el “gran mundo”, integrado por
los Estados más desarrollados los cuales salieron
-tanto Estados Unidos como en Europa- en la
defensa o protección de los
capitalistas-especuladores que llevaron a la crisis
que el mundo -particularmente el más débil- está
sufriendo.
Si bien en la década de los ´80
, los pronósticos indicaban que se iba a presenciar
una lucha sin cuartel por la posesión, control y
administración de los recursos estratégicos -lo que
no llegó a cumplirse drásticamente- la década del
´90 mantuvo la importancia selectiva de estas
fuentes de las cuales existen en abundancia en el
Cono Sur.
En artículos anteriores hemos
denunciado la adquisición de tierras en Argentina,
Chile, Amazonia, para cultivo alimentario que
complementaría las reservas de la recientemente
inaugurada “Arca de Noé” en Noruega; la
adquisición del yacimiento del Mutún por parte de
India; las hiper millonarias inversiones en plantío
para plantas de celulosa en Argentina, Chile,
Brasil, Uruguay con sus proyecciones en puertos de
carácter particular; la depredación inescrupulosa en
la pesca a (merluza en particular) en el Atlántico
costero al Cono Sur por flotas extranjeras que
actúan sin permiso ni controles, aprovechando la
falta de defensa estratégica por las naciones
costeras. Estas situaciones crean abundantes zonas
de conflicto que afectan el desarrollo de las
sociedades del Cono Sur americano.
A mayor abundamiento, algunas
de esas zonas, quizás las más importantes están a su
vez afectadas por antagonismos geopolíticos de
carácter local, los que de un modo u otro han
entrado a interactuar con aquellos derivados de la
confrontación Norte-Sur, usualmente en desmedro de
las posiciones relativas de los actores políticos
locales.
Ha denunciado el chileno José
María Insulza -actualmente Secretario General de
la OEA- “el lado oscuro es que, al tratarse por
lo general de una política de expansión abierta y
autónoma de los gobiernos y sus políticas oficiales,
este desarrollo se contradice con las políticas
europeas en otros planos y puede convertirse en
factor ulterior de inestabilidad para países en que
la democracia no está consolidada”.
La crisis actual ha señalado
-claramente- que la carencia en un país de una idea
general filosófica sobre la naturaleza y los
objetivos del Estado y de la sociedad y de una
estrategia global, deja al descubierto la falencia o
ausencia de estadísticas y de sectores dirigentes
capaces y lúcidos que puedan conducir con
posibilidades de éxito los destinos de una nación. (Boscovich).
La integración del Cono Sur
Sin ideas generales
fundamentales, es decir objetivos claves y vitales,
base para la elaboración de un Proyecto de Nación,
no hay políticas nacionales por más “plataformas pre-electorales”
que mucho dicen pero que luego no se cumplen.
La integración del Cono Sur
-dentro de un proyecto mayor, proyecto continental-
constituye una toma de posición geopolítica tanto
en el campo de las relaciones interestales como al
resto del mundo, en la confiabilidad que sus
consecuencias incidirán en el futuro de la región
con características profundas. Lo importante para
que sea viable, es que este proceso se desarrolle
con equidad, con modestia, con generosidad, y que
ningún integrante pretenda asumir hegemonía
regional, como lo señala el “nerviosismo” del
presidente de Venezuela alentado por sus tres
“socios” .
El eje histórico lo conformaban
Argentina-Brasil, que luego de “cuatro siglos de
rivalidad” (título de un libro de Miguel Scenna),
supieron revisar las tradicionales directrices
geopolíticas en un esfuerzo para superar añejas
rivalidades, que en otro marco y en otras etapas de
su andar histórico, tuvieron ciertas
justificaciones.
“El actual Mercosur, ampliado
con Chile, Bolivia y el Perú para englobar la
continuidad territorial de todo el Cono Sur
sudamericano, podría conformar el espacio común ,
con proyecciones y posibilidades de convertirse en
el futuro centro, otro centro de poder en el
mundo.” (Julia Velilla) Pierre Masse, en su obra
“le Plan ou l´antihassard”, 1969, pensando en aquel
entonces en la unidad europea escribía: Algunos días
son suficientes para decidir la paz o la guerra,
algunos meses para elaborar una constitución,
algunos años para difundir una técnica o comprometer
una balanza de pagos. Pero son necesario decenas
para modificar el equilibrio territorial. La acción
regional debe inscribirse en una perspectiva de
conjunto, pero tiene su propia escala de duración”.
Dentro de 12 años los pueblos
del Cono Sur festejaremos el 200 aniversario de ser
pueblos soberanos. En 2013, recordaremos una vez
más, con las provincias litoraleñas argentinas que
se distinguen con la bandera de Artigas, lo que este
prócer latinoamericano luchó por conformar una
Patria Grande.
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