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Georgia
Shevardnadze: Rusia sigue
siendo nuestro vecino
más poderoso
En la esfera internacional lo llaman
“el zorro blanco del Cáucaso”, por su ambiguo
pragmatismo. Eduard Schevardnadze fue ministro
soviético de Exteriores durante la Perestroika y
cuando se desintegró la URSS accedió a la
presidencia de Georgia. Dimitió a finales de 2003,
acorralado por la revolución popular que aupó al
poder a Mijail Saakashvili. Cinco años después de
aquello sigue teniendo claro el lugar que su país
debería ocupar el mundo. “Georgia es un lugar
estratégico del Cáucaso y si yo fuera presidente
mantendría buenas relaciones con Rusia”
- Antes de nada,
dígame, por favor, cómo ve usted la actual situación
en el sur del Cáucaso?
- Veo que hay muchos
gasoductos y oleoductos que vienen de Azerbayán y
que cruzan el territorio georgiano en dirección a
Europa, lo que convierte a Georgia en un punto
estratégico de primer orden en la región. A ello hay
que añadirle el proyecto energético Nabucco, que
también va a pasar por allí cuando esté concluido. O
al menos eso es lo que se ha previsto, que atraviese
el mar Caspio, Azerbayán y Georgia, aunque habrá que
esperar un poco más de tiempo para ver cómo
evoluciona todo. Y además, no podemos olvidarnos de
que Georgia ha estado colonizada durante más de
doscientos años por Rusia, un tiempo que yo
considero más que suficiente para enamorarse.
- ¿Entonces por qué
cree usted que Rusia ha reconocido la independencia
de las regiones separatistas georgianas de Abjasia y
Osetia del Sur?
- De manera objetiva,
a Rusia le interesa Abjasia. Y me parece normal.
Rusia necesita una puerta de entrada al mar Negro.
Antes tenía Crimea, así que no había ningún
problema. Esa península perteneció primero a Rusia y
luego a la Unión Soviética. Y hasta que Khrushchev
se la entregó a Ucrania, los rusos tenían un acceso
al mar. Allí estaban Odessa y Sebastopol, por poner
dos ejemplos. Pero hoy todo eso pertenece a Ucrania,
no a Rusia. Por otro lado, creo que la política rusa
no es lógica. No reconoce la independencia de Kósovo,
pero sí la de Abjasia y Osetia del Sur. Y yo me
pregunto: ¿si Abjasia, siendo un terroritorio tan
pequeño, puede ser un Estado independiente, por qué
no van a serlo también Chechenia, Ingusetia o
Daguestán, por poner algunos ejemplos? Me parece que
Rusia ha sentado un precedente muy peligroso para su
propia integridad.
- ¿Cree usted que los
países europeos tienen las manos atadas por los
problemas de abastecimiento energético que sufren?
- Es probable, no me
extrañaría. La Unión Europea no tiene suficientes
recursos y necesita la energía rusa para sobrevivir.
Pero su posición con respecto a Moscú está
condicionada desde que Estados Unidos ha respaldado
y sigue respaldando a Georgia.
- A Estados Unidos le
encantaría que Europa fuera independiente de Rusia
en términos energéticos, ¿no le parece?
- Quizá, pero
entonces Europa necesitaría otro proveedor, como
Azebayán. Y ese país no tiene suficiente petróleo o
gas para abastecer a la Unión Europea. Los mayores
recursos siguen perteneciendo a Rusia; están en
territorio ruso y Europa seguirá formando parte de
su mercado.
-
¿Cómo cree usted que ha
gestionado el gobierno georgiano la reciente crisis
con Rusia?
-
Por supuesto hubo una agresión. Pero
lo más importante es saber quién comenzó. Estados
Unidos dice que le advirtió al gobierno georgiano,
que le dijo: no podéis entrar en Tsihinvali así como
así. Creo que fueron Condoleeza Rice y Friedman los
que dijeron eso. Quizá la ocupación de Georgia se
habría producido de cualquier manera, pero es cierto
que les dimos un motivo para invadirnos. Yo
no tengo mucho contacto con el actual gobierno
georgiano, pero sé que Rusia difundió la información
de que había tropas suyas desplegadas en Tsihinvali
y en el túnel de Roki, que conecta Georgia con
Osetia del Sur y con el norte del Cáucaso.
-
El pasado mes de agosto
usted declaró que Georgia debería jugar un papel
estabilizador entre Rusia y Occidente debido a su
posición geográfica.
- Georgia puede ser
neutral o no, pero siempre tendrá una función que
desempeñar en ese sentido, debido a su posición
geopolítica. Y quizá ahora no sea el mejor momento
para hacerlo, pero creo que en un futuro podrá jugar
un papel decisivo como mediador.
- ¿Esa era la idea
que tenía en la cabeza cuando era presidente de
Georgia?
- Los primeros
acercamientos para que Geogria entrara a formar
parte de la OTAN se llevaron a cabo durante mi
presidencia. En aquella época éramos capaces de
mantener buenas relaciones con Estados Unidos y con
Rusia al mismo tiempo. Estados Unidos nos ayudaba
económica, material y moralmente. Y con Rusia
manteníamos un contacto muy estrecho. Putin y yo
llegamos incluso a ser amigos y juntos conseguimos
solucionar muchos problemas comunes. Cuando
mantienes relaciones con ambas potencias surgen
grandes oportunidades, pero también tienes que ser
muy cuidadoso. Recuerdo que cuando Estados Unidos
decidió ayudarnos a formar a nuestro ejército, envió
a diecinueve especialistas a nuestro país. Y yo fui
el primero que se lo dijo a Putin. Me puse en
contacto con él inmediatamente y le dije que a pesar
de todo, podía estar tranquilo, porque no
acogeríamos una base militar estadounidense en
nuestro territorio.
- Usted sostiene que
Rusia ha cometido innumerables errores en Georgia,
pero al mismo tiempo también dice que mantiene
buenas relaciones con Putin. ¿Cómo podría Georgia
formar parte de la OTAN y ser un mediador entre
Rusia y Occidente?
- Hoy por hoy, Rusia
sigue siendo nuestro vecino más poderoso. La
diplomacia consiste precisamente en eso, en
encontrar un lenguaje común con el resto de actores
en la escena internacional. Y si yo fuera de nuevo
presidente intentaría mantener buenas relaciones con
Rusia.
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