Ante la confusión
reinante, Tabaré recargado
por el Perro Gil

Los noticieros ya no resuenan como al principio con la noticia. Pareciera que la cosa se está desinflando poco a poco. Sin embargo, los reeleccionistas se encargan de hacernos notar que no están ni ahí con dejar morir el asunto. Unas bicicletas con parlantes repican estridentemente  por nuestra principal avenida, la frase de la victoria que representa todo un símbolo para este gobierno: “Festejen uruguayos! Festejen!”

 

En tanto, voy caminando por las inmediaciones de Tres Cruces y de entrada no reparo en algo por demás destacado: una inmensa gigantografía con los colores del Frente Amplio y la ya consabida consigna de “A firmar por Tabaré”. Realmente impresionante. Al punto que luego de la primera impresión, me tomo el trabajo de controlar desde dónde es visible la misma, y les aseguro que desde el Cordón, varias cuadras adentro, también se divisa. Con lo escrito vaya pues un punto a favor de los impulsores de la movida. Que generan el impacto visual que buscaban, no me queda la menor duda.

 

Ahora bien, ¿hasta cuándo? Las Redes Frenteamplistas ya insinuaron que esto no cae en gracia, no por la figura de Tabaré –que me hartaré de repetir que es nuestro líder indiscutido- sino por la confusión que generan tanto su “silencio” a este respecto, como el clima de la interna frenteamplista, al que no contribuye positivamente la intromisión del tema. Que se dejen de joder fue y es la consigna, y lo peor que nos puede pasar es que se calienten los de afuera, esos sin los cuales los de adentro no son nada (políticamente, claro).

 

Pasan los días, pasan y pasan. La interna sigue aumentando más y más la temperatura. La incontinencia verbal de los precandidatos se suma al intento reeleccionista para seguir entreverando -aún más- una madeja que deseamos muchos que se desenrede en el Congreso. Una lucha intestina que comenzó a tener consecuencias en las encuestas de opinión. Esas fotografías o instantáneas que si bien no son determinantes, van marcando una tendencia que no podemos ignorar. Les estamos dando ventaja y eso, es imperdonable.

 

En lugar de estar hablando de todo lo hecho, seguimos con el tironeo. Parece ser que basta ver una cámara encendida o un micrófono en mano y disparan conceptos en busca de ese protagonismo que no necesitan obtener pues ya lo tienen ganado. ¿Habrá que avisarles? Parecen sordos que no quieren oír a los que nos autoconvocamos el domingo pasado para decirles basta. Para expresarles que queremos unidad ante todo, para seguir cambiando. Para decirles que todos son fundamentales sin importar el lugar que les toque estar. Para decirles que el Frente Amplio es mucho más que una figura o dos, es un movimiento indispensable que llegó para quedarse hasta refundar este país que estaba refundido.

 

Los noticieros amplían sus horarios en marketinera medida, encontrando una veta comercial que les da buen rédito. La oposición –que es dueña de los medios masivos de comunicación- se regodea con tanto espacio para difundir los golpes a un gobierno que tampoco puede ser autista e ignorar la realidad. La violencia instalada en el país es un hecho incontrastable al que hay que combatir con todas las herramientas que la ley permita. Porque es parte de la responsabilidad republicana de ser gobierno, y deben brindarnos la mayor seguridad posible. Mientras siguen empecinados en vaticinar las peores consecuencias a sufrir por la crisis económica mundial, (y como estas aún no llegan a concretarse plenamente), aprovechan el tiempo pegando con los casos de violencia y la inoperancia que denuncian en la contención de la misma. ¿Acaso no se preveía que eso iba a pasar? Entonces, ¿no les parece mejor cerrar filas y estrecharse codo con codo para buscar soluciones juntos? ¿No será mejor eso que seguir echando más leña al fuego interno? ¿No será momento para que el silencioso y pretendido postulante a ser reelecto, ponga la casa en orden?

 

Les soy sincero que ya estoy medio cansado con tanto barullo. A tal punto, que el pasado miércoles iba por la calle Bolivia y vi otro tremendo cartel con la leyenda “Tabaré 2008”…. Entonces me asusté, pensando que el afán reeleccionista había adelantado un año las elecciones, (a esta altura y con la confusión reinante, cualquier cosa me parece posible).

 

Menos mal que era el anuncio de los premios Tabaré de La República…

 

Los ladridos del perro fueron tan fuertes

que al hombre, no le quedó otra que tratar de entenderlo…

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