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Transnacionales
alientan conflicto en el Congo
por el profesor Bernardo
Quagliotti de Bellis
La verdadera razón
de fondo de la guerra de esta segunda guerra del
Congo, es producida por la voracidad que manifiestan
diversas multinacionales por acceder al coltan,
mineral también conocido como “el oro gris”, es un
mineral fundamental para la construcción y
mantenimiento de centrales nucleares, para fabricar
proyectiles y misiles de largo alcance y para el
desarrollo de la telefonía celular . El 80 % de las
reservas estimada de este mineral se encuentra en la
República Democrática del Congo.
Ya
nadie puede ignorar que la guerra que se desarrolla
en la República Democrática del Congo, tiene como
causa fundamental la depredación de metales
preciosos y recursos estratégicos. Y que como fatal
consecuencia van financiando la propia guerra.
El trasfondo del conflicto es el saqueo del mineral
coltan, por parte de poderosas transnacionales, y
como ha manifestado el senador Pere Sampol, este
motivo es superior a la presentación del conflicto
como étnico o tribal.
El nombre de coltan
procede de la abreviatura de dos minerales:
columnita y tantalita, de los cuales se extrae el
tantalio y el niobio que son utilizados en
industrias que se dedican a la fabricación de
aparatos eléctricos, centrales atómicas, misiles,
fibra óptica, elaboración de condensadores y en la
fabricación de teléfonos móviles, laptops y muchos
otros dispositivos. Empresas transnacionales como
Nokia y Sony rivalizan por la adquisición de este
metal -declarado estratégico por Estados Unidos- y
que actualmente tiene un precio internacional de 400
dólares el kilo.
La escala de
precios del coltan comenzó relativamente hace poco
tiempo y tuvo que ver con el uso del tantalio para
la fabricación de microchips de nueva generación,
para videojuegos y como consecuencia de que en
Brasil, Australia y Tailandia comenzaran a escasear
las reservas de ese mineral.
Los principales
reservorios del coltan se hallan en el subsuelo de
las provincias del Este del Congo, especialmente en
el departamento de Kivi del Norte, en la región de
los Grandes Lagos, fronteriza con Ruanda y Uganda,
fieles aliados de los Estados Unidos.
El Congo se
distingue por la extraordinaria riqueza del
subsuelo, que constituye la base principal de su
economía y su mayor fuente de divisas. Los sucesivos
gobiernos del Congo, más que a mejorar y aumentar la
producción del sector primario, han dirigido sus
esfuerzos hacia el aspecto financiero de las
actividades mineras. Ello les obligo a sustraerlo
del control de las sociedades europeas, en primer
lugar de la “Nion Minière du Aut. Kananga” fundada
en 1906 y que se había constituido en “un Estado
dentro del Estado”.
Si el Congo figuró
como el sexto productor de cobre del mundo, en la
actualidad el coltan se ha convertido en el gran
problema pues, nuevamente, grandes empresas europeas
y estadounidenses pretenden el control de los
recursos del Congo.
Pero el tema se agravó cuando
la estrategia internacional de China, comenzó a
financiar y firmar contratos comerciales y de ayuda
tecnológica con países africanos. El pasado 19 de
noviembre, el “Foro Internacional por la Verdad y la
Justicia en África de los Grandes Lagos”, denunció
en su reunión en Madrid que las milicias del general
rebelde congoleño Laurent Nkunda, “actuando de
gendarmes de grandes intereses internacionales, se
oponen a la entrada de China en la República
Democrática del Congo para la explotación de los
recursos minero del Este de dicho país, justamente
cuando el gobierno de Kinshasa luego de firmar un
contrato de financiación por 9.000 millones de
dólares con el gobierno de Pekín, a su vez había
intentado establecer acuerdos comerciales con China
para que ésta explotase en su territorio cobre y el
coltan
Financiando el conflicto
congolés
Un polémico informe
del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas señaló
que la explotación en el Congo de recursos
naturales -priorizando el coltan- son causa de la
guerra actual en el Congo, agravado por la acción de
los países vecinos (Ruanda y Burundi) quienes está
muy involucradas en el contrabando de este preciado
metal, utilizando sus ganancias en continuar
financiando la propia guerra.
Según un informe elaborado por
expertos de Naciones Unidas, “el Ejército Patriótico
Ruandés ha montado una estructura ad hoc para
supervisar la actividad minera en el Congo y
facilitar los contactos con las transnacionales
occidentales. Se han creado varias empresas mixtas
entre los negociadores europeos del coltan y
miembros del círculo íntimo al presidente de
Ruanda”.
La compañía Somigl
(Sociedad Minera de los Grandes Lagos), una
empresa mixta de tres sociedades: Africom (belga),
Prometo (ruadesa) y Cogecom (suafricana) tiene el
monopolio en el sector de explotación de minerales
estratégicos. Según declaraciones del presidente
del movimiento rebelde “Reagrupación Congoleña para
la Democracia” (RCD) – Adolphe Onusumba-
“anteriormente, con la venta de diamantes ganábamos
unos 200.000 dólares al mes. Con el colan llegamos a
ganar más de un millón de dólares al mes”.
El ejército ruandés traslada el
mineral a la capital de Ruanda (Kigali) y luego
hacia las instalaciones de Somirwa antes de ser
exportado a Estados Unidos, Alemania, Holanda,
Bélgica y desde este país a Kazajstán. La firma
H.C.Starck -filial de Bayer; el hombre de negocios
suizo Chris Huber y la fábrica de transformación
Ulba de Kazajstán, juegan un papel prioritario en
todo esta complicidad internacional.
Antecedentes
El coltan, ya desde
su primera etapa, al presentarse tan solo como
arena, fue el verdadero objetivo de la segunda
guerra del Congo, en la que murieron cerca de cuatro
millones de personas, fuera por hambre,
fusilamientos o machetazos. Esta guerra que
supuestamente finalizó en 2003, tuvo como
protagonistas a nueva naciones, además de veinte
grupos tribales distintos de lealtad indefinida.
Todo luchaban por motivos étnicos y políticos.
Entre esas naciones estaba Ruanda, todas naciones
africanas que eran consideradas las más pobres del
planeta.
Mientras que el coltan se
extrae a su vez en Australia, Brasil y Tailandia ,
países que pagan mano de obra en condiciones dignas
, al producto extraído se le cobra impuestos y
tasas, lo que finalmente gravan la extracción del
mineral. En el Congo es más sencillo pues se violan
todas reglas de derecho humanitario. Según datos de
la ONU entre 1998 y 2002 se extrajeron de esa
república aproximadamente 3,9 millones de kilos de
coltan, que fueron colocados en el mundo
industrial, por un valor de 793 millones de dólares
sin que la república del Congo el Congo recibiera
un modestísimo derecho de “canon.”
En el actual conflicto, las
tropas de observación de Naciones Unidas (MONUC)
“observan” como lo han denunciado varias ONG, .
ante el hecho de Kiwanja, donde se masacran
diariamente cerca cientos de civiles. El temor de
la población es que se repitan los acontecimientos
sucedidos en el período 1998-2003, en los que
murieron unos 4 millones de angoleños. Es
sorprendente que esos años en que tropas de Ruanda,
Uganda y Burundi invadieron salvajemente el Congo ,
los medios de comunicación la siguen ignorando.
Preguntas sin respuestas
¿Por qué en estos
días la población de las ciudades de Goma y Bakuvu
-capitales de Kivi Norte y Kivi Sur- solicitan que
desaparezcan de suelo congoleño todos los cascos
azueles?
¿Por qué el
Tte.Gral español Díaz de Villegas, nombrado en
setiembre pasado comandante de la MONUC, ha
renunciado recientemente de su cargo?
¿Son veraces los testimonios de
personas que dicen haber visto a cascos azules
transfiriendo armamento a las tropas rebeldes que
comanda Nkunda? ¿Qué si las tropas de éste vencen en
los combates las de la ONU (MONUC) desaparecen.
Actitud contraria cuando el ejército congoleño está
en situación de vencer y dichas tropas se
interponen entre los comabatientes.
Objetivo: ¿ dividir al Congo ?
Por argumentar a
esta pregunta, el ejército ruandés asesinó el 26 de
octubre de 1996 a Monseñor Christhope Munzihirwa,
arzobispo de Bukavu. En tiempos más cercanos, el
obispo congoleño de Kamina - Monseñor Jean-Anatole
Kalala Kaseba- durante un encuentro en Madrid con el
Comité de solidaridad con el África Negra”, expresó:
“ Creemos que los que han creado esta situación
pueden ponerle fin, especialmente los
estadounidenses. La ONU está allí, incluso en mi
diócesis. Son observadores, pero ¿qué es ser
observador?. Tienen un programa que no quieran
decirnos. Aseguraron que venían para ponerse entre
los beligerantes, pero vienen a confirmar la
partición del país. Nosotros hubiéramos preferido
que estuvieran en todas las ciudades, pero resulta
que no están presentes ni en Uganda ni en Ruanda.”
La denuncia del
ex-presidente de Botswuana -Kett Masire- quien
fuera mediador en el conflicto congoleño, denunció
que desde mediados de marzo de 2002, el gobierno de
Ruanda ha convertido parte del área de Kivi-norte en
una extensión de su territorio, apropiándose de
todos los servicios telefónicos nacionales de Bakuvu,
instalando el código 250 de Rwandatel y controlando
todo el servicio de Internet desde Kigali, capital
de Ruanda.
Las relaciones entre Ruanda y
el Congo son tensas desde el genocidio de 1994 en
Ruanda, que según la ONU causó un millón de
muertos. Es deseable que la cumbre “”dedicada a los
combates” realizada la semana pasada en Nairobi
entre los presidentes de de la república del Congo y
de Ruanda, bajo la égida del secretario general de
la ONU Ban Ki-moon, resuelva esta grave crisis que
la comunidad internacional no ha podido solucionar y
las transnacionales, sí, muy bien aprovechar.
Aparentemente la MONUC (tropas
de ONU) no está para proteger a los civiles de ambos
bandos, sino para proteger las reglas del juego
geopolítico que las transnacionales están
desarrollando en esta zona de África negra.
LA
ONDA®
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