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¿Dos latinoaméricas?
El comienzo del conflicto
por Clovis Rossi
Dos
latinoaméricas se presentan a la Cumbre de América
Latina y Caribe que ocurrirá en Bahía entre el 16
y 17 de diciembre: la de Brasil y la de ALBA
(Alternativa Bolivariana para las Américas, un
conglomerado formado por Venezuela, Bolivia,
Nicaragua, Honduras, Cuba y Dominica).
¿Por qué dos? Porque la cumbre
ocurrirá justo en medio a una crisis diplomática
entre Brasil y Ecuador, con cuyo presidente, Rafael
Correa, se solidarizaron los países de ALBA, con lo
cual se enfrentan automáticamente al Brasil de Lula.
Bloques y regiones tienen a
veces conflictos y divergencias. Pasa con todos.
Hasta ahora Brasil venía manteniendo una imagen
dialogante, a tal punto que su presidente, Luiz
Inácio Lula da Silva, llegó a decir: Si no he
bregado con Bush, no voy a bregar con nadie.
Pero si se confirma la amenaza
de Venezuela, Bolivia, Paraguay de seguir los pasos
de Ecuador, de no pagar las deudas que tienen con
Brasil, puede haber un cambio radical en el
escenario. El asesor internacional de la
Presidencia de Brasil, Marco Aurélio García, dice
que no. Cree que todo se solucionará antes del
15 de diciembre y que Ecuador pagará su deuda.
Por ahora la cosa sigue
hirviendo. El ministro de Relaciones Exteriores,
Celso Amorim, dijo que el gobierno brasileño va a
revisar su política de préstamos a Ecuador,
Venezuela, Bolivia y Paraguay - que incluye líneas
de créditos en bases concesionales, o sea, más
baratas - si deciden no pagar sus deudas con el
BNDES. BNDES prestó más de US$5 mil millones a estos
cuatro países.
Este tipo de transacción ya
ocurre hace tiempo. Desde 1998, BNDES financia
proyectos de infra-estructura en Latinoamérica con
la condición de que empresas brasileñas realicen las
obras. Hasta ahora no hubo ningún caso de no
pagamiento", dijo Luciano Coutinho, presidente del
BNDES. La línea de exportación de servicios ya
prestó US$ 3 mil millones a países como Argentina,
Perú y República Dominicana. De este total, resta
aun un saldo deudor de R$ 2,5 mil millones.
Ya el caso con Paraguay es
distinto. El gobierno del Paraguay también va a
crear una comisión para evaluar la legalidad de la
deuda externa del país. La decisión se asemeja a la
iniciativa de Ecuador. La deuda paraguaya es de
poco más de US$ 2 mil millones pero Brasil no figura
entre los principales acreedores. Parte de lo que
tiene que recibir se refiere a la financiación de
BNDES hecha hace cerca de 3 años para la
pavimentación de una carretera. La deuda relacionada
a la construcción de la hidroeléctrica binacional de
Itaipu no está computada en la deuda externa
paraguaya. El acreedor es Eletrobrás.
El nuevo presidente paraguayo,
Fernando Lugo, quiere además revisar los precios que
Brasil paga por la energía generada por Itaipu.
El comienzo del conflicto
El 21 de noviembre, el gobierno
brasileño llamó a consultas al embajador brasileño
en Quito, Antonino Marques-Porto, en protesta por
el presidente Rafael Correa haber decidido recurrir
a un tribunal internacional para no pagar el
préstamo de US$ 243 millones concedido por el BNDES
(el banco de desarrollo nacional de Brasil) para la
construcción, por la empresa brasilera Odebrecht, de
la hidroeléctrica San Francisco. El gobierno
brasileño consideró la iniciativa inamistosa.
Había antecedentes. En menos de
un año la hidroeléctrica presentó problemas y tuvo
que ser paralizada por cuatro meses. En octubre,
Correa había expulsado a la empresa del país y la
acusó de corrupta. El día 26, Correa puso más leña
al fuego al ofrecerse a participar de la cumbre de
ALBA. En la reunión obtuvo de Venezuela, Bolivia,
Nicaragua, Honduras, Cuba y Dominica la solidaridad
en contra de Brasil, aunque no hayan mencionado al
país expresamente. El presidente de Ecuador incluyó
a Brasil en la categoría "los mismos de siempre",
que estarían presionándolo por luchar por el
no-reconocimiento de una deuda que dice ser de "
clamorosa ilegalidad.
"Mismos de siempre" es una
expresión usualmente adoptada por la izquierda para
referirse a EEUU o al "imperialismo", el eterno
villano en todas las crisis de la región. Marco
Aurélio García, aunque diga que no comenta
declaraciones que no leyó, no se contuvo y dijo: Si
él cree que Brasil está entre los mismos de siempre,
está completamente equivocado".
La divergencia apenas lleva a
la vida real una división presente en la media
internacional hace tiempo entre una izquierda
supuestamente moderada, liderada por Lula, y una
izquierda supuestamente populista, comandada por
Hugo Chávez, el presidente de Venezuela.
Ahora, la divergencia
ideológica está aun más nítida. Basta recordar que,
en cumbre de ALBA, Chávez fue enfático, como de
hábito: "Basta ya de libre mercado" (la cumbre había
sido convocada para discutir respuestas
"bolivarianas" a la crisis global). En cambio, Lula
firmó, en la cúpula del G20 en Washington un texto
que dice exactamente lo opuesto: "Nuestro trabajo
será guiado por la creencia compartida de que los
principios de libre mercado, de comercio y regímenes
de inversión abiertos (...) estimulan el dinamismo,
la innovación y el empreendedorismo que son
esenciales para el crecimiento económico, el empleo
y la reducción de la pobreza".
No hay, por lo tanto, ningún
punto en común entre "basta de libre mercado" y la
creencia en los "principios de libre mercado".
Bueno, una cosa es la retórica y otra, muy
diferente, es la vida real. Por mucho que critique
los Estados Unidos, Venezuela mantiene fuertes lazos
con Estados Unidos. Chávez aumentó de 68%, en 2001,
para 72%, en agosto de 2008, el porcentaje de
petróleo venezolano que exporta para Estados Unidos
quien sigue siendo el primer socio comercial de
Venezuela. Venezuela se ha convertido en el segundo
proveedor más importante de petróleo para Estados
Unidos entre los países miembros de la OPEP, y el
cuarto más importante -después de Canadá, México y
Arabia Saudí- de los 73 países que han vendido crudo
a ese país durante 2008. Además, según el Instituto
Nacional de Estadísticas de Caracas el 26% de los
productos importados que se consumen en el país
provienen de Estados Unidos.
El conflicto con Ecuador trajo
para la vida real el enfrentamiento retórico. Si
Quito, sumado a Venezuela y Bolivia, no honrar, como
amenaza, los pagamientos de los US$ 243 millones
concedidos por el BNDES, pone en riesgo los CCRs
(Convenios de Crédito Recíproco) -especie de cámara
de compensación entre los bancos centrales de los
países de la Asociación Latinoamericana de
Integración.
Cuando una transacción
comercial es inscrita en el CCR, el banco central
del país importador se responsabiliza ante el banco
central del país exportador por el pagamiento de la
operación y puede reducir los intereses de un
préstamo de 12% para 2%, por ejemplo. "Si la
situación con Ecuador afectase al mecanismo de los
CCRs,
no tendríamos más un
instrumento para facilitar la exportación de
servicios", dice Marco Aurélio. Exportación de
servicios es la parte esencial del proceso de
integración sudamericana, prioridad número uno de la
diplomacia brasilera.
Ahora hay que ver si predomina
la división cada vez más nítida entre las dos
Latinoaméricas o si llegan a un acercamiento, vía
mesa de negociación, como lo prefiere el gobierno
brasileño, o
si se sigue con la vía de los
micrófonos, más al estilo Correa y Chávez.
Fuente: Infolatam
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