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Ver bailando
por un sillón
por Félix Duarte
Desde
larga data, venimos escuchando en las unidades del
transporte, una frase que ya es un clásico de las
letras uruguayas. Debía proponerse a la Academia.
Es...
“Para que no falte en la cartera de la dama... o en
el bolsiyo del cabayero...”
Hoy, traemos a colación esas palabras, en este caso
en relación con ese Congreso que va a reunir el
Frente Amplio, a los cuatro días, de cuando esto se
este leyendo. (Martes 9). Hay dos amigos –la cordura
y el sentido común – que les gustaría estar. Si
logran entrar, seguro que pueden ayudar a ordenar
los zapallos en el carro.
Algo nada fácil, habida cuenta del panorama que ha
sido la constante desde hace algún tiempo. Es
indudable que en estos meses de fines del 2008 y
principio de ese 2009 definitorio, no solo se
organiza una campaña, que en este caso será
compleja, muy dura y con mucho golpe bajo. Es
bastante más que eso.
Está en juego –a cara o cruz– suerte y destino de
una fuerza política que se llama Frente Amplio. Se
inicia el Congreso en fecha unida al compañero
Seregni. Eso debería motivar –más que la recordación
emotiva– un reflexivo respeto a su memoria.
Lo
que esta pasando no lo merecía Líber Seregni. No lo
merecía la Historia del FA. No lo merecía mucha
gente, que pagó caro para llegar a donde se está
hoy. Puesto así en simples y pocas palabras. Lo
dicho en son de chanza al inicio, en realidad toma
muy en serio dos conceptos que se utilizan a menudo.
¿Por qué no nos detenemos un instante en ellos?
Ejemplo “CORDURA” y abrimos nuestro Larousse:
“Juicio. Sensatez. Acción de juzgar. Acción de
distinguir el bien del mal y lo verdadero de lo
falso. Operación mental que compara dos ideas.”
Interesante lo de “SENTIDO”: “Aplícase a las
cosas que pertenecen a todos. Admitido por la mayor
parte. Que se ejecuta con otros. Obra común. Modo de
entender algo. Tiene sentido peculiar del deber.”
Y la expresión “SENTIDO COMUN” la define así:
“sensatez. Juicio apropiado” Leyendo estos
conceptos. Viendo el escenario político, resulta un
divorcio del sentido común y la cordura con la
realidad.
Con
ese escenario planteado, aparece una decisión del
Presidente, que se publicó el jueves 4. Con modestia
y respeto, creemos que fue apresurada. Es una
lástima.
La
verdad sea dicha, a esta altura, va restando poco
para agregar. La realidad nos supera y creemos que
solo queda esperar. Esperar que en el Congreso algo
que sea del origen que sea –celestial o terreno – se
haga un lugarcito para esos dos conceptos que
mencionamos. Que se asuma no ser una buena idea ir a
elecciones internas. Esperar que no se atropelle a
lo guapo (el Guapo es de otro chiquero) y se metan
por delante mayorías circunstanciales. A lo “prepo”
no se arreglan diferendos políticos. Es cosa de los
“taitas” que “guapean” desde tantas letras de
tangos.
Esperar que se cuelguen en el ropero –como la
guitarra aquella – personalismos que algunas veces
pareciera que asoman. Esperar que a ese mismo gancho
se agregue en el colgar, lo que también a veces
suele pedir lugar en la escena: algún “yoísmo” que
otro por ahí. Esperar que se entienda, de la manera
que sea, y esto es centro de la torta, que lo que
más debería importar es la UNIDAD con que debe
pensar y actuar, por parte de la fuerza política
que, más allá de todo el ruido que ensordece, se va
a enfrentar con la situación límite más difícil de
su corta vida.
Unidad que en ese centro de la torta es la frutilla,
es lo que está faltando. Se ha perdido entre las
candidaturas que salen de todos lados, entre las
reuniones de las direcciones de cada uno de los
grupos por separado. Se ha perdido en decisiones que
cada sector saca por separado. Se ha perdido incluso
en luchas intestinas entre algún sector, donde
existen la “línea que responde al Juan” y “la línea
que responde al Ramón” Y cuando hay una elección, el
“capo” de la línea que gana, sale en cámara feliz de
la vida, puño en alto. ¿Que ganó? Ser capataz de su
chacra.
Mientras es capataz en su chacra y otros son
capataces en las suyas y cada cual arregla el mundo
entre sus legumbres. Tomemos un diario. Son muchas
páginas. En cada página una chacra habla de sus
boniatos. CENTRAL DEL FA...NADA. Los que mueven la
opinión pública, locos de contentos, pinchan el
avispero. En esos que mueven la opinión, hacen punta
las encuestadoras. Desde hace unos años son una
forma de propaganda, que utilizan esas técnicas
modernas de comunicación, para “redireccionar”
cerebros incautos. Es algo que pasa en el mundo
entero.
Nuestro título de hoy, parafrasea el nombre de un
programa de TV que en la vecina orilla rompe “ratting”.
Esta dentro de una línea que bastardea y
ridiculiza el buen gusto. Cosa normal por allá. No
quiere indicar algo afín al FA. A pesar de nuestros
problemas somos otra cosa muy distinta. Pero si
podemos alertar que se avanza hacia el deterioro de
nuestra identidad. Esperamos muchas cosas, lo
decimos antes. Y esperamos una última. Ojala que la
cordura y el sentido común puedan tener alguna
oportunidad en el Congreso. Lo que está en juego lo
amerita.
LA
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