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Roque Arregui y Alicia Pintos
fundamentan por si y por no
sobre la Ley de Educación
Con el voto en contra de la diputada comunista
Alicia Pintos y el retiro de sala del diputado
Darío Pérez, además de la oposición (El Partido
Nacional, el Partido Colorado y el Partido
Independiente) ,
se aprobó el lunes 1 de diciembre en la Cámara de
Representantes
la Ley de Educación, por 50 votos en 69.
La ley tiene ahora media sanción para su definitiva
aprobación.
Palabras del diputado maestro
Roque Arregui
La Cámara de Diputados se
apresta a votar la nueva Ley General de Educación
que va a tener nuestro país. Cuando un Parlamento se
apresta a votar una normativa del área que
corresponda, esta no está aislada sino que forma
parte de un conjunto de acciones y del quehacer
nacional. Es por eso que nosotros enmarcamos esta
nueva Ley General de Educación en el concepto de que
la educación tiene un significativo papel en la
formación del ser humano y en la construcción
social; asimismo, tiene su ligazón con un proyecto
de país apegado a valores de democracia, de
justicia, de solidaridad, de promoción de los
derechos humanos y de progreso. Por tal motivo, la
actual Administración está encarando una
integralidad de acciones para que la educación
cumpla con el rol que mencionábamos.
El crecimiento permanente y
significativo de los recursos económicos hasta
llegar a la meta planteada del 4,5% del Producto
Bruto Interno para la enseñanza pública “que para el
próximo año va a representar US$ 1.500:000.000
invertidos” está permitiendo una cantidad de mejoras
en distintas áreas de la educación; por ejemplo, nos
viene posibilitando aumentar el poder adquisitivo de
los trabajadores de la enseñanza “que se encontraban
a niveles bastante depreciados” de manera gradual y
sostenida. Así se está realizando; era un compromiso
de nuestro Gobierno.
Esto ha permitido crear cargos
que se hacían imprescindibles para cumplir funciones
docentes en distintas áreas y para reducir la
cantidad de alumnos por grupo. Se trata de cargos de
maestros comunitarios, de profesores y de
trabajadores de la enseñanza en tareas de apoyo,
como, por ejemplo, adscriptos y auxiliares de
servicio, personal que es fundamental.
En tal sentido quiero señalar
lo siguiente, señor Presidente: si hay algo básico
en el proceso educativo es el recurso humano, que es
el que está en contacto con el educando, con el
niño, con el joven y con el adulto que participa de
la educación. Por eso, es fundamental priorizar y
prestigiar la función del docente y la de los otros
trabajadores de la enseñanza que colaboran en su
apoyo.
Este crecimiento de los
recursos permite realizar importantes inversiones en
materia de infraestructura edilicia, en un sistema
educativo que cuenta con cerca de tres mil centros
que tenían déficit crónicos, carencias de
mantenimiento, necesidades de refacción. También se
necesita construir más cantidad de centros
educativos.
Dicho crecimiento también ha
permitido invertir en planes, en programas, en
equipamientos y en materiales didácticos
fundamentales para lograr mejores resultados
educativos.
Entre la integralidad de
acciones debemos mencionar, asimismo, el Plan Ceibal
y su instrumentación, que tiene profundas
características integradoras y coloca a todos los
niños y a las niñas de este país en pie de igualdad
en cuanto al acceso a la tecnología de la
información y la comunicación. Ha representado una
acción realmente revolucionaria, que ha pasado a ser
ejemplo a nivel internacional.
Es importante señalar que,
luego de la reforma vareliana, que tanto representó
en cuanto a la democratización de la educación y del
conocimiento y a la socialización, el Plan Ceibal ha
sido el paso posterior de mayor trascendencia en la
materia, que permite cerrar la brecha digital.
¿Cómo no vamos a mencionar
entre esta integralidad de acciones la
obligatoriedad de la educación inicial en el nivel
de cuatro años a partir de 2009, que fue votada por
unanimidad en este Parlamento, porque se ha
entendido la importancia que tiene la educación a
nivel temprano?
Por otra parte, quiero señalar
la importancia de otra ley que hemos votado en este
Parlamento, que establece la obligatoriedad de la
educación física en la totalidad de las escuelas
públicas urbanas y rurales y en todas las clases,
porque partimos del concepto de que hay que formar
al ser humano de manera integral y la educación
física forma parte de ello.
La elaboración de nuevos
planes y programas a nivel de la educación primaria,
media y de formación docente es parte de esa
integralidad de acciones. Además, la incorporación
de la historia reciente es fundamental para cubrir
ese tremendo bache que teníamos, que hacía que los
educandos no estuvieran en contacto con algo que es
fundamental; así, de alguna forma, por omisión
aunque no por acción, se estaba violando la
laicidad, porque en la medida en que existe
ignorancia, hay violación de la laicidad.
Asimismo, hay una clara
orientación y una acción efectiva en marcha para no
retrasar más la educación sexual, que es fundamental
y que de alguna forma estaba detenida; realmente, no
estaba a la altura que correspondía.
En todo esto y mucho más es en
lo que se ha venido trabajando y avanzando en
materia educativa.
Ahora bien; todo ello debe
complementarse con la aprobación de una nueva
normativa legal, que es un debe que se arrastra
desde 1985, cuando en un período muy especial de la
vida democrática de nuestro país, cuando se salía de
la dictadura y se procedía a la
reinstitucionalización democrática, se aprobó la Ley
N° 15.739, denominada Ley de Emergencia. Fue una ley
de emergencia que aún hoy está vigente para el
sistema educativo; en su título se estableció que
era una ley de emergencia, lo cual implica que la
totalidad del espectro político de este país que en
aquel tiempo se expidió, entendió que había que
hacer modificaciones de fondo, profundas, para poner
la educación a la altura de lo que necesita nuestra
gente y nuestro país.
Veintitrés años han pasado
desde entonces, señor Presidente, y el actual
Gobierno asume la responsabilidad de poner manos a
la obra e inicia el proceso para aprobar una nueva
ley de educación.
Queremos hacer una pequeña
acotación antes de proseguir con esta exposición. Se
nos ha dicho que ha habido incapacidad de parte del
actual Gobierno y de la Administración para fomentar
un diálogo y para poder avanzar en la materia. Yo
digo que lo que ha habido en este país en los veinte
años posteriores al 1° de marzo de 1985 fue
incapacidad propositiva de parte de quienes tenían
las mayorías parlamentarias para cambiar la actual
normativa legal. Ha faltado capacidad propositiva,
aun en este período de Gobierno, como para que desde
otros ámbitos muy legítimos, con visiones distintas
o coincidentes, se propusieran nuevos contenidos
para modificar la ley de emergencia. Esto es lo que
ha habido en cuanto a incapacidad, señor Presidente.
Para aprobar una nueva ley
general de educación, la actual Administración
entendió que era fundamental dar participación a
todos los que tuviesen la posibilidad de efectuar
aportes en esta materia, pero también, en una
integralidad de acciones, de hacer propuestas
educativas de todo tipo. Y es así que se convocó a
un debate educativo, que se realizó a lo largo y
ancho de este país, en asambleas de base territorial
en ciudades, en pueblos, en barrios. Esto dio lugar
a un Congreso Nacional, en el que se realizaron
valiosos, muy importantes y plurales aportes. Eso
habla de la característica de nuestra sociedad
democrática y de la diversidad de opiniones, que en
algunos casos eran coincidentes y, en otros,
contradictorias, pero fundamentales para que el
legislador, en el rol que le concede la ciudadanía
de ser su representante, tomase precisamente esos
aportes.
Cuando se elaboró el proyecto
de ley que hoy está a consideración, los aportes de
las asambleas de base, del Congreso Nacional, fueron
insumos privilegiados para la definición de sus
contenidos. También se tomaron otros insumos
procedentes de la sociedad civil, de las distintas
orientaciones, porque es obligación del legislador y
de la Administración oír todas las voces, todas las
opiniones y, posteriormente, definir.
La que se está proponiendo,
señor Presidente, es una ley general de educación.
Una ley general de educación significa que contempla
la educación en los distintos estadios, desde la
primera infancia hasta el final, en el sistema
formal, en lo que hoy es la ANEP y en lo que serán
el Instituto Universitario de Educación y el
Instituto Técnico Superior. Además, una ley general
de educación debe contemplar el ámbito de la
educación no formal, es decir, esa educación que se
da en el seno de la sociedad civil a través de
distintas instituciones sociales, deportivas,
culturales, a través de distintas organizaciones,
cuyas energías liberadas para contribuir a la
formación del ser humano en las distintas áreas son
fundamentales.
El Título I del proyecto de
ley, que trata sobre las "Definiciones, fines y
orientaciones generales de la educación" y el
Capítulo VII del Título II, referente a las "Líneas
transversales", le ponen un norte y una orientación
al sistema educativo. La educación no es neutra ni
aséptica; implica compromiso con valores y
principios comunes de la sociedad y, por lo tanto,
compromete a todos los actores vinculados a ella:
alumnos, docentes, autoridades, etcétera.
Se ha dicho que la primer
parte de este proyecto de ley es meramente
declarativa porque habla de fines, de principios, de
políticas educativas, de orientaciones generales.
Como decía antes, esta ley de educación no puede ser
neutral ante los valores de la sociedad; tiene que
tomar partido. Ante la solidaridad y el
individualismo no puede ser neutral; toma partido
por la solidaridad. Ante la justicia y la injusticia
no puede ser neutral; toma partido por la justicia.
Ante los derechos humanos y la violación de ellos,
toma partido, genera un compromiso. Y de eso se
trata: de que las autoridades de la enseñanza, de
que las autoridades nacionales, de que los docentes,
los padres, los alumnos y la sociedad en general
estén mandatados por una norma al servicio de los
valores comunes de toda la sociedad. Por eso es
importante dejar consignado en la primer parte del
proyecto lo que estaba mencionando.
En el artículo 1º de este
proyecto de ley “y no es casual que sea en su primer
artículo” se define la educación como un derecho
humano fundamental. Se establece que la educación es
un bien público, o sea, un bien de la sociedad en su
conjunto, de todos sin excepción. Asimismo, se
establece una orientación: la de que en el ámbito
educativo van a estar plenamente vigentes los
derechos humanos, que el sujeto de la educación, la
prioridad de todo el accionar, el centro, es el
educando y que todos los demás tenemos que
contemplar esa situación.
El Capítulo II del Título I
está referido a los principios de la educación. En
él estamos tomando y reafirmando los principios
varelianos, que son fundamentales y característicos
de la sociedad uruguaya y de la educación pública.
En cuanto a que exista universalidad, se reafirma el
principio de la gratuidad de la enseñanza, para que
todos tengan acceso a ella. Los otros principios son
la obligatoriedad y la laicidad. En este último
quiero detenerme unos instantes. La laicidad es un
principio fundamental, no solamente para esta fuerza
política, sino para la totalidad de las fuerzas
políticas democráticas de este país y para la
totalidad de la sociedad uruguaya. Eso significa
“está establecido en el proyecto” que los educandos,
los alumnos, van a estar en contacto con todas las
interpretaciones de la realidad. Se les debe
proporcionar una visión integral que les permita, en
la libertad de conciencia posterior y en su
autonomía, tomar sus propias definiciones en un
ámbito de libertad plena. No existe laicidad sin
libertad de cátedra, porque el docente, como
profesional de la enseñanza, formado como
corresponde y cumpliendo con los planes, con los
programas, con los fines, las orientaciones y los
principios que este proyecto de ley claramente
establece, lo que debe hacer, con libertad y
respetando lo que decíamos, es una exposición
integral de todas las posturas ante aquellos temas
que se requieran.
En el Capítulo II, "De los
principios de la educación", que no figuraban en la
ley, se contemplan los temas de la diversidad y de
la inclusión para quienes tienen capacidades
diferentes, para que los colectivos minoritarios que
se encuentran en situación de vulnerabilidad, para
que a aquellos sectores que social, cultural o
geográficamente de alguna manera están en
inferioridad de condiciones en el ámbito de la
educación, efectivamente se los incluya, se les
respete la libertad y se adopten las medidas
correspondientes.
Entre los fines de la política
educativa “y esto será mandato por ley” se establece
promover la justicia, la solidaridad, la libertad,
la democracia, la inclusión social, la integración
regional e internacional y la convivencia pacífica.
El tema de la igualdad de
oportunidades o de la equidad pasa a ser fundamental
para incluir a todas las personas y poder lograr
situaciones de igualdad, independientemente de la
edad, del género, de la raza, de la etnia y de la
orientación sexual.
Cuando llegue el momento de
concretar esos fines, esos principios y la
orientación de la política educativa de este
proyecto de ley de educación, habrá dos ámbitos en
los cuales deberá plasmarse y concretarse: el de la
educación formal y el de la educación no formal.
En el ámbito de la educación
formal se estructura y se recoge buena parte de lo
que ya existe en los distintos niveles. Estamos
hablando de la educación inicial “que a los efectos
legales se establece entre los tres y cinco años de
edad”, de la educación primaria, de la educación
media básica, de la educación media superior, de la
educación terciaria, de la formación en la educación
con carácter universitario, de la educación
terciaria universitaria y de la educación de
posgrado.
Hay algo que nosotros
entendemos importante que se haya plasmado en este
proyecto de ley general de educación. Me refiero a
la movilidad de los estudiantes, a permitir que a
aquel alumno que ha realizado un curso en
determinada orientación y decide cambiarla “ya sea
por distintas situaciones en su vida, porque cree
que otra orientación es la mejor o por motivos
laborales”, se le acrediten las materias que sirven
para la otra orientación, es decir, le sirva lo
cursado, aprendido e integrado, de modo que todo
ello no sea en vano y tenga que empezar desde el
principio. Nos parece que ello es fundamental.
También incorporamos normas
relativas a la educación a distancia y
semipresencial como modalidades que aportan a la
enseñanza. Antes de Internet, la educación a
distancia y semipresencial se usaba a través de
distintos mecanismos, pero con la tecnología de la
información y de la comunicación, con la
democratización de ese acceso, debemos tomar en
cuenta la educación a distancia y semipresencial
como un instrumento más, aunque no como un
instrumento sustitutivo de la presencia, porque nos
queda absolutamente claro “como docentes que somos”
que el relacionamiento directo del docente con el
educando es fundamental para lograr resultados
educativos. Pero debemos admitir que estas
tecnologías pasan a ser un aporte fundamental y
contribuyen sobre todo con aquellos que están más
alejados geográficamente de un centro educativo y
con aquellos que por motivos laborales no pueden
asistir a la totalidad de los cursos. De esa manera
tienen la posibilidad de acceder a conocimientos y
hasta de hacer intercambios de información
directamente con los docentes. Por eso consideramos
que es necesario modernizar y poner a tono la actual
Ley de Educación, que hoy no contempla estos
aspectos.
Hay otro ámbito que nos parece
insustituible, que es la educación no formal. Me
refiero a las instituciones de la sociedad civil, a
las que se les reconoce “como veremos más adelante”
su importancia, y se analiza si aportan, para ver
qué puede hacer el Estado en esa materia, sin
sustituirla.
La educación en la primera
infancia es considerada fundamental, tomada desde el
punto de vista legal desde el nacimiento hasta los
tres años de edad, con la importancia y la
conciencia que tiene para esa etapa la estimulación
temprana, la integralidad de acciones entre lo
educativo, la salud y lo social.
Hay un Capítulo que no podemos
mencionar en forma muy sintética. Me refiero a la
reinserción y a la continuidad educativa. En este
punto es fundamental lograr el abatimiento de la
deserción; encontrar mecanismos para que quienes han
abandonado el sistema formal se reinserten. Ello nos
parece muy importante. Para reinsertar en el sistema
de educación formal a dichas personas “niños,
jóvenes o adultos” es necesario tomar en cuenta los
conocimientos que la propia vida les ha dado, porque
quizás se aprende más en la sociedad y en la vida
que en un centro educativo. Esto no es nuevo, señor
Presidente. En la educación primaria hay un
instrumento de validación de conocimientos por el
sistema de acreditación por aprendizaje, con lo cual
se realizan evaluaciones y se ve si esos
conocimientos son los adecuados para poder
reinsertarse. Lo que hacemos ahora “damos un paso
más” es encarar esto hacia los niveles superiores,
hacia la educación media y la educación superior.
Ahora quiero referirme “porque
tenemos que medir los tiempos para poder desarrollar
nuestra exposición” al rol que le asignamos a los
centros educativos. Estos son clave; son la esencia
misma donde se desarrolla el fenómeno educativo. Es
el núcleo base, es la célula fundamental, allí donde
está el alumno y el docente; todo lo demás debe
estar al servicio del centro educativo como
institución. Por eso, al centro educativo le
asignamos una importancia fundamental, porque es el
lugar del proceso de la enseñanza”aprendizaje, de la
socialización, de la construcción colectiva del
conocimiento, de la integración, de la convivencia
social y cívica, del respeto, de la promoción de los
derechos humanos. Es por eso que el proyecto de ley
establece que el Estado fortalecerá la gestión de
los centros educativos en los aspectos económicos y
financieros, en lo que tiene que ver con el
equipamiento pedagógico y la parte edilicia.
Asimismo, fortalecerá lo relativo al personal
docente, no docente, administrativo y en todo
aquello que requiera para su funcionamiento.
No puedo pasar por alto “aunque
esto está en otra parte del proyecto de ley general
de educación” la creación de algo que va a ser
fundamental para el sentido de pertenencia; me
refiero a los Consejos de Participación. Creemos que
todos aquellos que, de una u otra forma, están
ligados al centro educativo, tienen que participar
de él, planteando iniciativas, generando
asesoramiento, comprometiéndose y colaborando. Para
eso estamos dando forma institucional a este
principio, creando Consejos de Participación en cada
una de las escuelas, en cada liceo y en cada centro
de la UTU. Esos Consejos de Participación estarán
integrados por representantes de los docentes, de
los estudiantes en el caso de la educación media, de
los padres, de las madres o de los referentes
familiares o de la comunidad. Esa participación va a
generar más eficiencia en el centro educativo y,
además, algo que es muy importante: compromiso.
Quiero señalar un aspecto de
uno de los sectores que es fundamental para los
Consejos de Participación: los estudiantes.
Actualmente, como vemos que el sistema normativo
legal no permite la vida institucional de los
estudiantes, legislamos para que en los Consejos de
Participación de las escuelas, los liceos y las
escuelas de la UTU por lo menos un tercio de los
miembros sea estudiante, de manera que no quede
supeditado al azar o a la voluntad, estableciendo un
mínimo de sesiones de los Consejos de Participación
para que funcionen efectivamente. Esto es
fundamental, porque que un estudiante pueda llevar
al Consejo de Participación sus inquietudes, sus
sensibilidades, sus necesidades, sus pedidos, sus
críticas, sus discrepancias con el funcionamiento
del centro educativo, genera mejores lineamientos en
ese centro y compromiso de parte de ellos. Se
termina con ese sentimiento de ajenidad que muchas
veces existe, por el cual el educando está esperando
que suene la campanilla o el timbre final para irse
cuanto antes y no volver más. Queremos que el
estudiante sienta a la institución educativa como
algo propio y de su vida; pero no lo puede sentir
así mientras no esté participando efectivamente.
Además, estamos creando algo
que, por resolución y voluntad política, se hizo por
la vía administrativa: que se institucionalice el
Congreso Nacional de Educación. Así, estamos
planteando muy claramente tres principios básicos
para el funcionamiento del sistema educativo, que se
complementan uno con el otro, por lo que no se
pueden tomar en forma aislada pues sería un error.
Estos son: el principio de la autonomía, el
principio de la coordinación y el principio de la
participación, participación que elevamos a la
categoría de principio y no como algo meramente
declarativo.
La autonomía es fundamental, y
así lo entendemos en nuestras convicciones. Además,
hay un mandato expreso de la Constitución de la
República que establece que los servicios docentes
del Estado estarán a cargo de Entes Autónomos. Por
tal motivo, estamos creando dos instituciones
fundamentales para la educación de este país: el
Instituto Universitario de Educación, que formará a
los docentes, y el Instituto Terciario Superior, que
formará técnicos calificados para el mundo de la
producción y del trabajo. Reitero que estas
instituciones se crean como Entes Autónomos.
El siguiente principio es el de
la coordinación. No nos quedaríamos contentos si no
relacionáramos uno con el otro, porque si cada Ente
Autónomo no coordinase con los otros, en un sistema
nacional de educación pública, tendríamos un sistema
de chacras aisladas, sin comunicaciones, sin
continuidad en la política educativa. Entonces,
quienes estarían perdiendo no serían los distintos
sectores de la sociedad ni los diferentes partidos
políticos, sino los estudiantes y la educación. La
formación del ser humano es una sola desde su
nacimiento hasta el último día, y las políticas
educativas deben estar coordinadas. De ahí lo
fundamental de la coordinación.
Tan importante es la
coordinación que en la Constitución de la República,
además de la autonomía, se prevé que la ley
establecerá la coordinación de las instituciones. El
constituyente estableció con claridad y con
inteligencia que la autonomía y la coordinación son
aspectos complementarios y no antagónicos.
El otro principio es el de la
participación. Ya nos referimos a este cuando
hablamos de los Consejos de Participación, de la
participación en el centro docente. Veremos después
la participación en los organismos de dirección de
la enseñanza.
Ahora vamos a pasar a los
organismos de dirección de la enseñanza.
Por una parte, tenemos que
delimitar claramente y establecer con precisión
cuáles son los roles del Ministerio de Educación y
Cultura en la materia. Por algo se llama Ministerio
de Educación. Pero no puede asumir ninguna
competencia relativa a los Entes Autónomos, como la
ANEP y la Universidad de la República, ni a los
otros dos institutos que se crean. Este lineamiento
sigue los cometidos establecidos en la ley.
Ahora, pasamos a lo que es la
Administración Nacional de Educación Pública, ANEP.
Hoy, está regida por un Consejo Directivo Central,
que es el titular del Ente Autónomo y que tiene
varios Consejos Desconcentrados: el de Primaria, el
de Secundaria y el de UTU. Entonces, respetando esa
estructura general como Ente Autónomo y con consejos
desconcentrados, pero haciendo variaciones que son
muy importantes, estamos proponiendo un cambio en lo
que es la integración de los organismos directivos.
Dicha integración nos parece fundamental para
avanzar en el lineamiento de la participación a la
cual hacíamos referencia.
Voy a dar un ejemplo concreto
En el caso del CODICEN, titular
del Ente Autónomo ANEP, hoy está integrado por cinco
miembros, designados en su totalidad por el Poder
Ejecutivo con venia de la Cámara de Senadores.
Nosotros estamos incorporando algo que nos parece un
avance sustantivo: la integración de los docentes en
el Consejo Directivo Central, electos por los
propios docentes. Dos representantes de los
docentes, electos por voto secreto y directo, van a
formar parte del CODICEN. Se trata de un avance
sustantivo en materia de participación. Se nos ha
criticado diciendo que esto es participacionismo. Se
nos ha dicho que esto es ceder a las corporaciones.
Nosotros decimos que aquí lo que se hace es integrar
inteligentemente la representación de la sociedad
uruguaya en un sistema democrático representativo,
con lo que significa la integración de los
directamente involucrados, los docentes, en el
fenómeno educativo. ¡Vaya si habrá experiencias
interesantes y positivas en la vida de nuestro país!
Voy a tomar el ejemplo del Banco de Previsión
Social. Allí, los trabajadores eligen a sus
representantes, los jubilados al suyo y los
empresarios a otro.
Este CODICEN nuevo, que se va a
integrar de una manera distinta a partir de esta Ley
General de Educación, tendrá la virtud de integrar
dos visiones fundamentales: la de aquellos que
fueron designados por el Gobierno electo
democráticamente y la de los propios docentes, que
van a llevar sus pensamientos, sus iniciativas, sus
asesoramientos, sus críticas y sus discrepancias a
fin de construir modelos educativos integrados y
comprometidos, de mayor eficiencia, con conocimiento
de la realidad. Y, ¿en beneficio de quién? De quien
corresponde: del sujeto y centro de la educación, el
educando; el joven; el estudiante; el niño y el
adulto que concurren al sistema de educación formal.
Luego, en este Ente Autónomo
están los Consejos Desconcentrados. Vamos a seguir
teniendo el Consejo de Educación Primaria, pero le
hacemos una corrección en el título. En realidad,
este Consejo hoy cumple también la función de
Consejo de Educación Inicial. Por eso, se cambia la
denominación y pasa a llamarse: Consejo de Educación
Inicial y Primaria.
En cuanto al ciclo básico, en
la actualidad una parte está a cargo de la UTU, otra
de Secundaria y el siguiente fragmento de Séptimo,
Octavo y Noveno años funciona en las escuelas. Si
creemos que tenemos que dar igualdad de
oportunidades a los estudiantes, más allá de
valoraciones y modalidades distintas, debe haber una
propuesta común y unificadora de alta calidad, de
formación integral, en la que se incorpore de forma
importante la tecnología que hoy tiene el ciclo
básico de la UTU. Y es importante rescatar este
elemento para todo el ciclo básico. A fin de no
tener fragmentos del ciclo básico en distintos
consejos desconcentrados, estamos creando el Consejo
de Educación Media Básica. Luego, como Consejos
Desconcentrados tendremos el Consejo de Educación
Media Superior y el Consejo de Educación Técnico
Profesional, la UTU, de tan importante valor en la
vida de nuestro país y que muchas veces fue dejada
como la cenicienta cuando el rol que ha venido
cumpliendo es fundamental para la formación
profesional, tecnológica, y para cuanta cosa sea
necesaria para el futuro.
Hoy, los Consejos
Desconcentrados están integrados por tres miembros.
En el proyecto de ley general de educación nosotros
establecemos que los docentes deben participar de
forma tal que uno de los tres miembros de cada
Consejo sea electo por los propios docentes, por
voto secreto y directo, en línea con lo que
significan los fundamentos de la participación que
antes explicitábamos para otros aspectos.
Algo que nos quedó en el debe
“antes de seguir avanzando en la consideración del
proyecto de ley” es aclarar a partir de cuándo se
instalará el Consejo de Educación Media Básica.
Como esto no puede hacerse de
un día para otro, ya que hay que formular planes y
programas que den igualdad de oportunidades,
formación integral y que incorporen lo tecnológico,
teniendo en cuenta la infraestructura edilicia y la
necesidad de establecer un proceso gradual y
armónico en materia de docentes y de recursos
humanos, así como otra cantidad de aspectos, lo que
aquí se propone es una transición. Desde ahora hasta
el 1º de enero de 2013 va a funcionar una Comisión
que trabaje en este tema, en coordinación con el
CODICEN, Secundaria, UTU, y también en diálogo con
los docentes y los distintos actores involucrados.
Otra referencia, a modo de
titular, es la creación de comisiones consultivas en
las que participen estudiantes, madres, padres,
otros responsables, trabajadores, empresarios y
otros actores de la vida civil y social.
Voy a pasar a otro aspecto que
nos parece un avance sustancial para la educación
uruguaya: la creación de dos instituciones con
carácter de Ente Autónomo. Me estoy refiriendo al
Instituto Universitario de Educación y al Instituto
Terciario Superior. Me quiero detener en la
consideración de sus fines, su funcionamiento, su
estructura y las condiciones políticas para
crearlos, porque son fundamentales. Tanto es así que
por lo menos en dos bancadas de la oposición se ha
manifestado, a texto expreso, que se trata de
instituciones necesarias. Entonces, tenemos que
buscar la forma de que estas se instalen. ¿Qué es el
Instituto Universitario de Educación con carácter de
Ente Autónomo?
El Instituto Universitario de
Educación va a formar a los maestros, a los
profesores, a los maestros técnicos y a los
educadores sociales, que hoy son formados en el INAU.
De esa manera, los docentes egresados de este
Instituto tendrán su título de carácter
universitario, reclamo largamente realizado. Además
de ser fundamental para los propios docentes, tener
un título universitario otorga una importancia
enorme en la educación, porque si hay algo clave en
esta materia son los docentes; su formación es el
factor neurálgico, porque son ellos, en contacto con
el alumno, en el proceso de socialización, de
integración, de enseñanza, de aprendizaje, quienes
ponen el norte a la educación.
Cuando hablamos del carácter
universitario no nos referimos a un mero rótulo sino
a un verdadero contenido donde deben estar
permanentemente presentes una formación académica de
buen nivel, la investigación “hoy en día este es un
déficit” y la extensión.
También se establece la forma
de validar los títulos de maestros y profesores que
no cursaron en este Instituto que ahora se va crear,
y que precisen la validación universitaria.
El Instituto Universitario de
Educación es uno de los Entes Autónomos que estamos
proponiendo crear. ¿Cuál es el otro? El Instituto
Terciario Superior, que se encargará de formar
técnicos de alto nivel de calificación para el mundo
del trabajo y de la producción, que son
fundamentales. Crear una red de instituciones
terciarias con técnicos de alto nivel es esencial
para que los trabajadores puedan acceder a puestos
de trabajo a los que no llegan porque no existen
niveles de calificación.
Hace pocas semanas, o pocos
meses, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social
hizo un estudio que demuestra que sobra mano de obra
en puestos no calificados y que están faltando
técnicos calificados, por lo cual algunas industrias
del mundo de la producción, a veces contratan en el
exterior, habiendo trabajadores uruguayos con
amplias capacidades como para formarse aquí.
Esto también es fundamental
para el mundo de la producción. Por eso estamos
creando este Instituto Terciario Superior que, como
Ente Autónomo, además de la formación académica
tendrá como característica la extensión y la
investigación. Y para estos dos Institutos “Entes
Autónomos”, el Universitario y el Terciario
Superior, establecemos una forma de Dirección que
realmente supondrá un carácter universitario, porque
van a estar cogobernados por representantes de los
distintos órdenes: docentes, estudiantes, egresados.
En la Dirección también habrá representantes de ANEP,
que tienen mucho para aportar porque es donde hoy se
forman los docentes y técnicos. Habrá representantes
de la Universidad de la República porque su
participación es fundamental en lo que hace a la
investigación y al carácter universitario. En el
Instituto Universitario de Educación habrá
representantes del INAU, porque allí se van a estar
formando los educadores sociales que trabajan en su
ámbito y que cumplen un rol social importantísimo en
la integración de los niños para lograr una sociedad
mucho más equilibrada.
Decíamos que también nos íbamos
a referir a las condiciones políticas para la
creación de estos dos Institutos, Entes Autónomos.
Sabido es por todos los colegas Diputados de este
Cuerpo que para poder crear Entes Autónomos se
necesitan dos tercios de votos, y que esta bancada,
a pesar de contar con la mayoría absoluta, no los
tiene. Por lo tanto, para su creación como Entes
Autónomos vamos a necesitar el concurso de fuerzas
de la oposición. Hemos escuchado manifestaciones y
leído expresiones de las fuerzas de la oposición
sobre la importancia que podían tener estos
Institutos. Cada uno asume libremente la posibilidad
de optar; cada uno de nosotros, con el voto
afirmativo o negativo, asumimos nuestras
responsabilidades, que después son puestas a
consideración de la ciudadanía, que es la que juzga
nuestras acciones como sus representantes.
Quisiéramos contar con su voto,
quisiéramos que estos Institutos hoy quedasen
integrados como Entes Autónomos. Respetamos
profundamente las decisiones que se adopten, pero no
podemos quedarnos en la sociedad en que vivimos sin
hacer absolutamente nada, sabiendo qué es lo que
precisa la educación. Si bien no tenemos las
mayorías necesarias y somos profundamente
respetuosos de la Constitución de la República
cuando establece las mayorías requeridas para
aprobar algunas leyes, estamos buscando formas de
avanzar en estos dos Institutos en caso de que no se
alcancen los dos tercios de votos.
En ese sentido, estamos
comenzando dos líneas de acción. Una de esas líneas
es la creación de estos dos Institutos, en forma
transitoria, dentro de la ANEP, que ya es un Ente
Autónomo. La otra línea sería insistir en que estos
dos Institutos se creen con carácter de Ente
Autónomo, para lo cual se estaría encomendando a
organismos como la Universidad de la República y la
ANEP la elaboración “además del paquete de planes,
programas, estructuras de funcionamiento, patrimonio
y recursos humanos que precisan estos dos
Institutos” de una normativa legal, que el Poder
Ejecutivo deberá enviar al Parlamento para que, si
en el futuro las condiciones políticas varían por
cualquier circunstancia, la sociedad uruguaya pueda
contar con estos dos Institutos con carácter de
Entes Autónomos.
Como veo que estoy llegando al
final del tiempo reglamentario, voy a hablar de la
educación en la primera infancia. Acá nos referimos
a instituciones con responsabilidad estatal en la
materia; estamos legislando y reafirmando los
conceptos.
A efectos legales, como primera
infancia se define al tramo comprendido entre el
nacimiento y los tres años de edad. Hay tres
instituciones estatales: el Instituto del Niño y
Adolescente del Uruguay, la Administración Nacional
de Educación Pública y el Ministerio de Educación y
Cultura, que reafirman sus competencias en el
contralor y el desarrollo de la educación en
distintos aspectos. Es necesario que estas tres
instituciones trabajen en forma coordinada y tengan
un Consejo Coordinador de todos aquellos sectores y
ámbitos de la institucionalidad estatal y actores
sociales para que participen en un mejor desarrollo.
Por eso estamos creando un Consejo Coordinador,
integrado por representantes del INAU, del Consejo
de Educación Inicial y Primaria, del Ministerio de
Educación y Cultura y del Ministerio de Salud
Pública “incluimos a esta última Cartera porque en
esta franja etaria es fundamental la salud, en los
centros de educación privados”, y representantes de
los educadores que trabajan con la primera infancia.
Para los centros de educación
infantil privados, en cuanto al contralor y
supervisión de distintos aspectos hoy rige la Ley de
Guarderías; estamos tomando aspectos fundamentales
de esa norma vigente y estamos modificando algunas
cuestiones para avanzar en el tema.
En primer lugar, quitamos el
título de guardería, porque encierra un significado
que no nos parece el más adecuado para los niños de
cero a tres años de edad que tienen que estar en
centros de primera infancia. Los padres no llevan a
sus niños para que se los guarden mientras tanto y
no suceda nada, sino para que durante el tiempo en
que deben permanecer allí logren la integración y el
desarrollo educativo de acuerdo con sus
características psicológicas, físicas, fisiológicas
y sociales. No es una guardería, y por eso la
modificación del nombre, entre otros cambios.
En este proyecto de Ley
General de Educación también nos estamos refiriendo
a la educación policial y militar, y claramente
establecemos y reafirmamos algo que para nosotros es
clave: los aspectos específicos y técnicos deben
estar a cargo de los Ministerios del Interior y de
Defensa Nacional. En esto somos muy claros y
categóricos porque, felizmente, para nosotros está
muy vigente la esencia de los derechos humanos y la
igualdad de formación de todos los seres humanos en
una sociedad democrática; en todo momento, en la
educación policial y militar los valores deben ser
exactamente los mismos, compartidos por toda la
sociedad uruguaya. Por lo tanto, la selección y el
ingreso de los docentes a este tipo de centros
educativos debe cumplir con los mismos
requerimientos que existen para ingresar a
Secundaria, UTU o a otros niveles de la educación.
Nos parece fundamental
repensar para el futuro la formación policial y la
militar. Muchas veces el pasado nos deja enseñanzas,
muchas veces nos deja prejuicios, muchas veces nos
deja aspectos a corregir. Por lo tanto, en un ámbito
de racionalidad para sopesar serenamente todo lo que
significa la educación de los seres humanos “más
allá de si están en la Policía, en el Ejército o en
las Fuerzas Armadas” hay que ver cómo modificamos,
construimos y repensamos las situaciones.
Creamos la Coordinación del
Sistema Nacional de Educación Pública. No queremos
chacras aisladas, sino respetar la autonomía; la
coordinación no va en desmedro de ello, tal como lo
establece la Constitución de la República. Por lo
tanto, estamos integrando todos los Entes Autónomos
y el Ministerio de Educación y Cultura.
También estamos creando el
Instituto Nacional de Evaluación Educativa como
persona de derecho público no estatal, a efectos de
dar mayor grado de independencia a lo que representa
el sistema de educación formal. Desde allí se tendrá
la posibilidad, no solo de realizar evaluaciones
internas “que no hay que sustituirlas jamás” sino
también evaluaciones externas. La evaluación interna
es la que hace el docente en las aulas; la
evaluación de la Dirección se hace en cada centro
educativo; la evaluación de la inspección se hace en
cada circunscripción, y la que realizan los Consejos
en cada uno de los subsistemas son insustituibles,
fundamentales para avanzar.
La evaluación externa está
inmersa en ese proceso educativo porque fruto de las
evaluaciones son los avances. Esas evaluaciones
permiten ver en qué se ha sido fuerte, qué
debilidades hay que corregir y en qué hay que
avanzar. Estos son los motivos de la creación de
este Instituto Nacional de Evaluación Educativa.
Como no puede ser de otra
manera, decimos que el principio de interpretación
de la ley, con las disposiciones transitorias
establecidas, siempre debe poner como prioridad al
sujeto educativo.
Palabras de la Diputada Mtra.
Alicia Pintos,
quien votó en contra del
proyecto de Ley
Queremos iniciar nuestra
intervención haciendo la siguiente precisión:
Desde siempre, los
frenteamplistas, en distintos congresos, dijimos y
decimos que "la educación constituye un asunto de
estado". En este sentido, frente a la realidad de
gobiernos de los partidos tradicionales, sostuvimos
que era necesaria una "...verdadera transformación
que revolucionara la educación en el Uruguay,
recogiendo el consenso y la participación, tanto en
su elaboración como en su implementación, de todos
los actores sociales y políticos involucrados -
estado, docentes, alumnos y padres..." Porque "...el
Frente Amplio, como fuerza política popular y
participativa..." debía asumir "...el compromiso de
promover y tomar como propio el gran proyecto
educativo que implícita y explícitamente se ha ¡do
elaborando - a lo largo de los años - en
innumerables discusiones, diagnósticos, documentos,
etc., aportados por docentes, padres, alumnos y
trabajadores."
Esto es lo que siempre nos ha
diferenciado de la derecha de este país. Seguramente
algún despistado tratará de argumentar que en todos
los partidos somos la misma cosa. Sepan que somos
parte de una fuerza política que accedió al gobierno
de la mano de un programa nacional, popular y
democrático. Nuestro Frente Amplio se nutrió y se
nutre de las elaboraciones y reclamos del pueblo y
sus organizaciones. Y más allá de los aciertos o
errores puntuales de los hombres y mujeres que lo
componemos nuestro norte siempre ha sido y es "que
los más infelices sean los más privilegiados".
Señor presidente: podemos
demostrar que en nuestro país la clase dominante
siempre buscó controlar la educación y por eso
históricamente -y hoy también- se expresa en contra
de la participación. Los representantes de los
llamados partidos tradicionales hoy votarán contra
este proyecto de Ley, no porque reclamen mayor
participación para los directamente involucrados
sino que por el contrario lo han denunciado porque
contiene demasiada participación.
En oposición a esta concepción,
nuestro pueblo tiene una larga tradición de defensa
de la educación frente a los intentos de cercenarla
y dejarla sin su contenido democrático.
Cómo no recordar por ejemplo a
los maestros que lucharon por instaurar a la escuela
nueva en la década del 60 y 70 o la lucha de los
obreros y estudiantes por el cogobierno y la
autonomía en la lucha por la Ley Orgánica de la
Universidad. Fue nuestro pueblo y sus organizaciones
los que enfrentaron al pachecato. Recordemos cómo
durante su gobierno se impidió que asumiera el
delegado por las asambleas artículo 40, en una
concepción que trataba de someter la Educación al
poder político. Esa concepción es la que se plasma,
luego en el 72 con la ley 14.101 emitida por el
poder ejecutivo de la época de Juan María Bordaberry
y el entonces ministro de Educación y Cultura, Julio
María Sanguineti. Y que enfrentamos
multitudinariamente.
Esa concepción es reafirmada
durante la dictadura cívico-militar al intervenir la
Universidad y la enseñanza toda. Centenares de
docentes destituidos por su filiación política.
Algunos de ellos pagaron con su vida su concepción
democrática, son tantos que sería imposible
nombrarlos a todos.
Fue la lucha del pueblo
organizado y de amplios sectores democráticos los
que derrotaron la dictadura. Sin embargo, los
acuerdos de la CONAPRO fueron olvidados por los
legisladores blancos y colorados durante el primer
gobierno de Sanguinetti quienes votaron la ley de
Emergencia de Educación, desconociendo los mismos.
La Ley de emergencia continuó
con el control de la educación que reprimió con
dureza en la década del 80 a los sectores populares.
Pongamos como ejemplo la acción de Pivel Devoto
reprimiendo a los estudiantes que ocuparon el IPA,
las observaciones de Tarigo a una docente de
historia alegando "violación de laicidad" o la
destitución del maestro consejero Foch Puntigliano
que terminó finalmente adhiriendo al FA.
También la limitación del
desarrollo de la educación en un sentido
presupuesta!: esa política concreta buscó ahogarla
al no brindarle los recursos necesarios para
recuperar la calidad perdida durante la dictadura.
No hubo diferencias cuantitativas en políticas
educativas entre el período de dictadura y el primer
período de democracia.
Frente a esto, el movimiento
sindical respondió, y respondió con firmeza. Como
maestra en ese tiempo, como dirección del sindicato
y de la CSEU -junto a otros compañeros del Frente
Amplio, hoy diputados acá presentes o otros que
están al frente de los ministerios y en diferentes
responsabilidades de nuestro gobierno- iniciamos una
huelga que duró 53 días. ¿Qué reclamábamos? Lo mismo
que ahora reclaman los trabajadores de la enseñanza,
-nucleados en sindicatos y no en corporaciones como
a alguno se le ha escapado- mejor presupuesto:
salarios para los docentes, mejores condiciones de
trabajo, mejoras en la formación docente.
En la década del '90, durante
el gobierno de Lacalle, se inició el
desmantelamiento de la UTU a través de los convenios
con organismos internacionales como el BID. También
se reduce a tres años la carrera docente en
Magisterio, en un intento claro de seguir cercenando
la formación y precarizando aún más la enseñanza
pública.
Con el segundo gobierno de
Sanguineti entramos de lleno con las Reformas
neoliberales: la reforma Rama y su continuación en
el período de Bonilla en el mandato de Jorge Batlle.
Recordemos cuánto fue dañada la educación de los
hijos de los trabajadores: educación por áreas,
flexibilización en los reglamentos de pasaje de
cursos, permisividad que acentuó las deficiencias en
la formación a una década de generaciones de
nuestros estudiantes de Enseñanza Media, cierre de
Escuelas Rurales, desmantelamiento de la Educación
de Adultos. Promoviendo el crecimiento y desarrollo
de las instituciones privadas.
A todo esto, el Frente Amplio
siempre se ubicó del lado de los reclamos populares
y los trabajadores. Uno puede leer como en los
distintos Congresos de nuestra fuerza política, en
los distintos proyectos o intervenciones en las
cámaras del Legislativo como los frenteamplistas nos
posicionamos del lado de las luchas de nuestro
pueblo.
En nuestro IV Congreso
ordinario "Tota Quinteros ", afirmábamos que: "La
democratización del conocimiento y de la educación
es un capítulo fundamental de nuestra propuesta. La
inteligencia humana y el conocimiento son en última
instancia las claves determinantes de todo progreso.
Por ello promovemos una fuerte apuesta a la
educación en todos sus niveles como espacio
fundamental para la enseñanza, el desarrollo la
consolidación y la elaboración colectiva de los
principios éticos aplicables a toda la vida humana.
Hoy más que nunca importa que los jóvenes aprendan y
obtengan formación que les habilite su desempeño
laboral; pero resulta fundamental además, que
desarrollen un espíritu crítico y solidario que los
prepare para hacer frente a los nuevos desafíos que
un mundo en permanente transformación les depara,
para asumir plenamente sus derechos y
responsabilidades ciudadanas.
La democratización del
conocimiento y del acceso a la educación sólo se
aseguran independizando estos procesos de los
condicionamientos por parte de organismos
financieros internacionales; así como transfiriendo
a los principales actores del sistema educativo
(alumnos, docentes y padres) la conducción de los
procesos de reforma educativa, asegurando desde el
Estado la realización de los mismos por la vía de la
asignación de los recursos económicos necesarios.”
Es por eso que cuando nuestro
Gobierno convocó al debate educativo y al Congreso
Nacional de Educación "Maestro Julio Castro", vimos
en eso una señal muy positiva, convencidos de que
los lineamientos medulares emanados de ese debate y
congreso se iban a reflejar en el nuevo marco
normativo. Así inclusive lo reafirmó el V Congreso
del Frente Amplio "Líber Seregni" cuando aseveró que
"la futura Ley de Educación se enmarcará en las
resoluciones del Congreso Nacional de Educación"
Lamentablemente esto no ha sido
así, el proyecto en discusión contiene una serie de
elementos, totalmente ajenos y en muchos casos
contrarios, a las conclusiones emanadas del debate y
congreso educativo.
Cierto, que hemos escuchado
decir a los defensores del proyecto que las
conclusiones del mencionado debate no eran
vinculantes, sino referenciales, pero aún así cabe
señalar, que ni como referencias han sido tomadas en
cuenta.
Como ya hemos señalado, desde
siempre los gremios de la educación han reclamado la
autonomía y el cogobierno, porque ambos garantizan
la independencia de la educación del poder político,
es decir, son la garantía de una educación nacional
por encima de las banderías políticas de los
gobiernos de turno.
Nosotros que desde la oposición
compartimos la apreciación precedente, no tenemos
hoy siendo gobierno motivo alguno para apearnos de
ella.
No es solo este aspecto lo que
criticamos, es también la ingerencia del Ministerio
de Educación y Cultura, en asuntos que deben ser
materia de resolución de los diferentes consejos. Es
decir, que a la autonomía relativa debemos sumarle
el recorte aun más de la misma, por el Poder
Ejecutivo.
Nosotros que no ponemos en duda
que el objetivo es alcanzar una educación permanente
y de calidad, estamos convencidos que la normativa
propuesta expresa una mirada tecnocrática, que no
avanza en ese camino.
El proyecto incursiona en
aspectos, que a nuestro juicio no deben ser materia
de legislación, sino de resolución de las
autoridades de la educación como las cargas
horarias, modalidades como la educación a distancia
entre otros.
Nosotros tenemos acá el
proyecto emanado por la comisión de seguimiento del
Congreso maestro Julio Castro, de la lectura del
mismo y la del proyecto en discusión, surge con
claridad las diferentes concepciones que los animan,
una continuadora de las mejores tradiciones
valerianas y educativas nacionales y el otro
conteniendo en su seno claudicaciones a la
concepción neoliberal.
Qué otra cosa puede ser sino,
la limitación de las competencias de la UTU o la
fragmentación de la enseñanza secundaria, no surgen
estas de un estudio de las necesidades sociales o
pedagógicas, sino de la pretensión de adaptar la
educación a un modelo de reproducción de un modelo
de sociedad, al que precisamente los impulsores del
proyecto afirman querer superar.
Creemos que el proyecto no es
el que la sociedad y el país están reclamando, sus
defectos minimizan los contenidos transversales, que
en materia de valores contiene y relativizan la
relación con el trabajo, que en él se proclama.
Mucho más podríamos decir, pero
no queremos distraer más la atención de este cuerpo,
solo agregar que lamentamos profundamente que en
materia tan delicada y estratégica como la
educación, no hayamos tenido la capacidad de
alcanzar un gran consenso nacional, fundamentalmente
con los actores del proceso educativo. Nosotros
queremos cambiar la Ley de emergencia pero "ASÍ NO,
ASÍ NO"
Señor presidente pedí la
palabra para manifestar, que no vamos a acompañar ni
en general, ni en particular el proyecto de ley de
educación remitido por el Poder Ejecutivo. Esta
actitud no es un capricho, obedece a lo que son para
nosotros como integrantes del espacio 1001
cuestiones de principios.
Hemos buscado que se nos
permitiera la libertad de acción en un tema en el
que todos sabían cual eran nuestra posición desde un
principio, lamentablemente esto no se nos fue
concedido. Hemos sido leales y responsables al
comunicarles ayer al presidente de nuestra fuerza
política y al responsable de nuestra bancada la
actitud que hoy tomaríamos. Somos plenamente
concientes de nuestros actos y estamos dispuestos,
como Partido Comunista, a transitar todas las
instancias orgánicas de nuestra fuerza política.
Soy comunista y en mis hombros
pesa la lucha histórica de nuestro Partido, fundador
del Frente Amplio, en el que siempre permanecimos y
al que siempre respetamos. Pero hoy pesan también la
lucha de miles de hombres y de mujeres que dieron su
vida por una sociedad más justa y democrática, en
donde el respeto por las decisiones populares
siempre fue el norte.
Cómo podría nuestro Partido
seguir ocupando una banca en este recinto si no
respetara la tradición de educación democrática que
desde Artigas se desarrolla y crece con Várela, Vaz
Ferreira, Grompone, Reina Reyes, Yolanda Valariño,
Jesualdo Sosa, Julio Castro, Selmar Balbi, Paco
Espínola, Miguel Soler y jóvenes como Ángel Yoldi,
Elena Quinteros, Carlos Chasale.
Cómo levantar la cabeza para
mirar a los padres y maestros que nos acompañaron en
luchas pasadas, y a los trabajadores y estudiantes
que hoy rodean el Palacio o a los trabajadores
organizados que el fin de semana, en el X Congreso
del PIT-CNT, refrendaron su rechazo a este proyecto
del Ley.
Soy representante de un Partido
arraigado en la clase obrera y el pueblo y en ese
sentido podrá temblarme la voz pero jamás el brazo
al no votar esta ley.
LA
ONDA®
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