El sentido de votar
por el Frente*
por el Perro Gil

“Para el Uruguay, el resultado de las próximas elecciones no es indiferente. No marchamos hacia una democracia de las formas, hacia una democracia hecha de pura cáscara, sin contenido y sin fuerza. Para conseguir una democracia sustantiva, fuerte, una democracia profunda, es imprescindible un Frente Amplio más poderoso todavía. De ahí la importancia que le asignamos al voto de todos los uruguayos que quieren una patria donde impere la justicia social, donde la libertad personal sea algo más que un eslogan y donde el gobierno signifique la participación del pueblo…

 

…Cuando votamos por los hombres y las mujeres de un partido, no lo hacemos en beneficio de esas figuras políticas. Tampoco –y esto vale sobre todo para los votantes del Frente Amplio- lo hacemos en nuestro beneficio personal. Votamos por las ideas, los planes de gobierno, los propósitos  que sustentan esos candidatos…”

(Gral. Líber Seregni Buenos Aires – 1984)

 

Cuando salga publicada esta nota, habrá pasado el V Congreso Extraordinario “Cro. Zelmar Michelini”, del Frente Amplio. Las cartas estarán develadas y se encaminará todo hacia lo que haya resultado de su seno. También es muy probable que muchos de los asistentes hayan recordado alguna frase del Gral. Seregni, para contagiar de esa mística frentista que tanta falta nos hace por estos días. Seguramente fue la vigencia de sus palabras –hoy tan ciertas y necesarias- que nos fueron alcanzadas por compañeros que también aspiran a que las cosas se aclaren y resuelvan con sentido frenteamplista- las que nos impulsaron a escribir esto. ¡Cuánta falta hace hoy un articulador como el General Seregni! Alguien narró aquella anécdota que lo sitúa reuniendo y saldando diferencias entre Tabaré y Danilo, para sellar el futuro de lo que se vendría después. Un gesto de humildad y grandeza  de parte de quien sabía que no estaría para ver y disfrutar  la siembra de su cosecha. ¿No se aprendió nada de ese gesto?

 

En momentos de atravesar una encrucijada histórica como la actual, en la que la posibilidad de perpetuar el rumbo impuesto de los cambios es una palpable realidad y no una mera expectativa, reclamamos memoria a los protagonistas, para que repasen el discurso y la vida del Gral. Seregni. Discurran por sus conceptos, repasen sus acciones, recuerden sus enseñanzas, y seguramente hallarán respuestas para cada una de las interrogantes que se plantean. Pero además, contemplen los miles de rostros que reclaman (reclamamos), que no pretendan el poder por el poder mismo, sino para usarlo en beneficio de todos.

 

El Congreso habrá laudado, y apelamos a la madurez de las bases para que resuelvan lo que no han podido aún los históricos líderes. La falta de un “amigable componedor” es una carencia notoria que deberá cubrirse prontamente si se quiere continuar siendo una opción clara de gobierno. A esta altura nadie suponía que ese puesto lo ocuparía otro que el Presidente Vázquez, pero el tema de su potencial reelección, la preferencia por una fórmula determinada y el auto impuesto “pps”, lo alejan –momentáneamente- del puesto. Sin embargo, desde este humilde espacio hemos abonado la tesis de que él –y sólo él- es el único capaz de recomponer las líneas de un equipo que puja por tener más titulares que los que permite el reglamento. Los impulsores de su segundo mandato consecutivo, abonan suspicacias sobre el futuro de éste como líder de un sector, como consecuencia casi natural a la movida.

 

Dicen esperar una señal suya llegado el momento. ¿Acaso Tabaré deseche la oportunidad de erigirse como el líder indiscutido y natural de TODA la fuerza política, para liderar un sector siendo uno más entre varios? ¿Será que no percibe el rol histórico que tiene para asumir, en tanto y cuanto líder de todos y para todos, dentro del FA? A tal punto es así, que nunca se cuestionó su filiación socialista –a la que acaba de renunciar- considerándolo el candidato de todos más allá del sector al que pertenecía. Sin embargo –de producirse el vaticinio- no creo que mantenga tal grado de asepsia como para no salir contaminado por la movida. Las circunstancias lo ubican -hasta sin quererlo- en un lugar de privilegio para seguir siendo de todos y no de tal o cual sector. ¿Acaso no se percibe el malestar de gran parte de la militancia que no da crédito a tanta especulación política que se creía de otras tiendas?

 

Un servidor vota al Frente más allá del candidato; vota un programa, un compromiso a cumplir por quien resulte designado por la fuerza política. Eso nos hace diferentes, pero no autistas. No somos tan inocentes como para pensar y decir que no importa quién está a la cabeza para guiar y dar cumplimiento a lo enunciado en la base programática. No llegamos a ese grado de hipocresía y tenemos nuestra preferencia. Pero no es más que eso, una simpatía. Lo medular y sustancial es que, sea el que decida la estructura orgánica ó la elección interna, cerraremos filas para encaramarlo al frente del gobierno y dar continuidad al proyecto iniciado.

 

Ojalá hoy se esté comentando que encontramos el bendito consenso, y el 15 de diciembre los titulares de los diarios anunciaron la fórmula con los nombres de quienes aseguran un nuevo período de gobierno frenteamplista. Si así fue, seguro que el pensamiento del General Seregni estuvo presente. Si así no fue, abogamos porque alguien lo rescate y lo derrame de camino a las inevitables elecciones internas.

 

Nos merecemos seguir haciendo realidad su sueño.

 

Afuera, el perro ladraba.

Era su forma de decir que los estaba esperando…

 

*Título tomado del Boletín de la Comisión Nacional de Propaganda (Setiembre de 1984)

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