Autori y Mujica mostraron
al FA sus primeras cartas
por Raúl Legnani

Finalmente el Frente Amplio resolvió la forma en que elegirá a su candidato a la Presidencia de la República. El Congreso de la coalición de izquierda, al no lograr un amplio consenso aunque sí los dos tercios de los votos de los delegados presentes, eligió el camino de las elecciones internas, habilitando a todos los precandidatos a presentarse y estableciendo que el senador José Mujica es el candidato oficial del Congreso.

 

Si bien están en carrera cinco precandidatos, no cabe la menor duda de que los dos con más posibilidades de triunfar son José Mujica y Danilo Astori. Es decir que la coalición de izquierda se ha polarizado y los síntomas de esa polarización ya se sienten.

 

En las primeras horas posteriores al Congreso, Mujica apareció ante la opinión pública mucho más distendido que Astori, lo que era lógico en tanto para el ganador siempre es más fácil tener buen semblante.

 

En cambio, Astori y sus allegados se mostraron más tensos y con la necesidad de explicar que existió un fuerte pacto entre el MPP (tupamaros) y el Partido Comunista de Uruguay, que permitió el triunfo de Mujica, pero que a la vez colocó a Astori en tercer lugar.

 

Pasados los primeros malhumores, lógicos y comprensibles porque el pacto exageró en su ejercicio del poder, el ex ministro de Economía volvió a plantarse ante la sociedad como el estadista que es. Eso ocurrió el miércoles 17 de diciembre en el Club del BHU, ante un público que desbordó el local.

 

Mientras esta transformación de Astori se fue procesando, Mujica mostró todas su dotes de comunicador y de bicho político, recorriendo todos los medios de comunicación, trasmitiendo afecto, reflexiones, e incluso tomando distancia de algunos disparates votados por su gente en materia programática, como son los casos de la recreación del Frigorífico Nacional y del Soyp, propuestas que tienen la marca de los comunistas, quienes ya habían promovido estas iniciativas en el Congreso del Pueblo y el Congreso del PIT-CNT.

 

En estos primeros días posteriores al Congreso del FA, Mujica apareció como un líder que conoce sus propios puntos flacos, en tanto que Astori no parece haberlos identificados con tanta claridad.

 

El viejo guerrillero sabe que la clase empresarial lo sigue con atención y por ello de inmediato hizo una cena con empresarios, pero además sabe que el centro de la sociedad ­ por lo menos una parte de ella­ lo ve como un icono de la izquierda de los años sesenta. Por eso Mujica volvió a retomar la propuesta de un gobierno de entonación nacional, como forma de no correr a un electorado que sigue apegado a los códigos que predominaron antes de la dictadura.

 

Astori, en esas primeras horas, apareció como resentido, caliente y tenso. No midió bien que si bien es verdad que hubo un "copamiento" contra él en el Congreso y que quizás el Congreso no refleje el sentimiento del electorado frenteamplista, la izquierda es muy apegada a ciertos íconos, como por ejemplo los comités de base, a los que todos critican pero también todos quieren, aunque no pasen por la puerta de ninguno de ellos. Recordemos que Líber Seregni le ganó la pulseada a Hugo Batalla, que marcaba mejor que el General en las encuestas, hablando de unidad y a favor de los comités de base.

 

El mayor acierto de Astori fue serenarse y a la vez la definición de su consigna central, "El cambio seguro", dejando así la sensación de que la otra opción (José Mujica) puede llegar a ser "el cambio inseguro", posibilidad que se sustenta en ese discurso contradictorio que ha tenido el líder del MPP y ahora de los comunistas en los últimos años: "Como te digo una cosa, te digo la otra".

 

Por su parte, Mujica ­ repito que es un profundo conocedor de sus zonas débiles­ salió a la defensiva, pero con respuesta cuando aseguró a La Nación de Argentina que "soy idealista, pero no soy tarado ni loco" y que no se pondrá de "socialista apurado".

 

Seguramente Astori concentrará su campaña en los próximos meses con la idea del "cambio seguro", adueñándose de la gestión del gobierno, recordando, como lo hizo el 17 de diciembre, que el gobierno de Vázquez fue "exitoso y de izquierda".

 

Se hace más difícil saber la estrategia de Mujica, en tanto es un dirigente que sabe que cuenta con la incondicionalidad de amplios sectores humildes, lo que le permite jugar con mayor libertad en el escenario político.

 

Todo indica que la izquierda puede llegar a vivir una interesantísima campaña electoral, en la cual las propuestas y los movimientos de los líderes merezcan la atención de la mayoría de los uruguayos, la cual parece hoy vivir con más intensidad la interna del FA que la competencia entre los partidos.

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