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Integración
No hemos sido capaces por omisión, por
incapacidad y
por corrupción
de elaborar un proyecto
Presidente de la República, Tabaré Vázquez
“Pero debemos de una buena vez,
no echarle las culpas de todos nuestros males al
imperio de turno. Que las tiene, la historia lo
habla, la historia lo demuestra, y debemos reconocer
con humildad, que en Latinoamérica y el Caribe, no
hemos sido capaces por omisión, por incapacidad y
por corrupción de elaborar un proyecto
latinoamericanista y del Caribe, en conjunto y
unidos que nos permita darle dignidad a la vida de
nuestros pueblos.”
En el marco de la Plenaria de
la "Cumbre de América Latina y el Caribe.
Integración y Desarrollo", llevado a cabo en Costa
do Sauipé, Bahía, el Presidente de la República,
Tabaré Vázquez, dijo que si bien no se puede medir
la dimensión de la crisis mundial actual con la
experiencia vivida en la crisis financiera y social
del 2002, el país y el Gobierno procuraron "prever
los elementos negativos".
“Vamos a centrar nuestra
participación, exclusivamente en el planteo que
precisamente ayer realizara el Presidente Lula, en
cuanto al aporte, modesto el nuestro, que cada país
podía hacer para en esta circunstancia analizar la
crisis financiera y económica a nivel internacional,
de la misma manera intentaremos en nuestra
exposición transitar el mismo camino – si se quiere
de pragmatismo, sino de practicidad o de realismo –
que plantearon los Presidentes de Dominicana, Chile,
Guyana, Brasil, entre otros, en cuanto a
concretamente plantear la situación y plantear
terapéuticas adecuadas a las patologías sistémicas y
sistemáticas que estamos sufriendo en este momento
todos los países del mundo.
Para entrar en esas
consideraciones quisiera hacer algunos, y a manera
de prólogo, dejar sentados algunos pensamientos. El
mundo hoy parece un manicomio dirigido por sus
propios pacientes, en este mundo de situaciones que
estamos viviendo y en plena crisis, cuando comienza
a acentuarse el sufrimiento de los ciudadanos más
humildes y más pobres, donde la crisis castiga como
sucede normalmente a quienes menos tienen, aún
existen espacios para que en lugar de jugar a la
ruleta, algunos deshumanizados jueguen aún a la
especulación financiera y económica. Es nuestra
obligación intentan introducir una cuota de
racionalidad a esta locura. Creo que esta es una muy
buena oportunidad que tenemos los países de América
Latina y el Caribe para intentar transitar el camino
de la racionalidad. Y creo que debemos comenzar, lo
digo con mucho respeto y con mucha modestia, por un
planteo autocrítico.
La fuerza política a la que
pertenezco que está en el Gobierno de la República
Oriental del Uruguay, en sus principios
fundacionales tiene su concepción más amplia de la
lucha contra cualquier forma de imperialismo.
Somos antiimperialistas. Pero debemos de una
buena vez, no echarle las culpas de todos nuestros
males al imperio de turno. Que las tiene, la
historia lo habla, la historia lo demuestra, y
debemos reconocer con humildad, que en Latinoamérica
y el Caribe, no hemos sido capaces por omisión, por
incapacidad y por corrupción de elaborar un proyecto
latinoamericanista y del Caribe, en conjunto y
unidos que nos permita darle dignidad a la vida de
nuestros pueblos. Y creo que este es el momento y
creo que es la visión del Presidente Lula de llamar
a esta reunión. Fue realmente muy atinada, y
realmente merece nuestro máximo apoyo.
Quisiera hacer un encare global
olístico y reitero realista que la situación que
estamos viviendo y lo haremos desde nuestro
exclusivo punto de vista, sabiendo que hay
diferencias entre los países que estamos aquí
reunidos, que es muy difícil extrapolar experiencias
de un país a otro, por más identidad que exista
entre los mismos. Lo que vamos a decir no es una
receta y estamos simplemente en una etapa de
evaluación de los resultados, de las medidas que
hemos aplicado ante la situación que estamos
viviendo.
Sí quiero desarrollar dos
conceptos que me parecen trascendentes. Quizás no lo
sean, pero a nosotros nos parece trascendentes: el
concepto de la previsibilidad y el concepto de las
vulnerabilidades. Por cierto no podíamos prever la
dimensión y las características de esta crisis. Es
cierto, pero, si tenemos algunos conceptos en
cuenta, sobretodo en el mundo de la física, el
principio de la acción y de la reacción. Es decir,
cuando hay una acción en determinada dirección y en
determinado sentido va a haber un principio de la
reacción en la misma dirección pero en sentido
contrario, y el principio del desplazamiento de la
energía, que como todos sabemos, es un principio
ondulatorio que tiene ciclos positivos y tiene
ciclos negativos. Si tenemos en cuenta estos
elementos y viendo lo que sucedía hace dos, tres,
cuatro años atrás, y se fue desarrollando hasta el
2007; ante el crecimiento desmesurado de la economía
a nivel internacional y de los precios, sus costos,
del crudo del petróleo y de los alimentos, teníamos
que prever que en algún momento la contra reacción o
la reacción o la antirreacción se iba a
experimentar. Tarde o temprano ese ciclo positivo
iba a cambiar, iba a cambiar de ciclo. Había que
prever.
En el Uruguay en el año 2002
vivimos una de las crisis económicas financieras y
sociales más importantes de toda nuestra historia y
esa fatídica experiencia nos sirvió cuando llegamos
al Gobierno para tratar de prever los elementos
negativos que podían surgir en el curso del mismo.
Yo creo que de aquí en más deberíamos prever,
adelantarnos, leer el futuro, para prever las
consecuencias de movimientos negativos que se puedan
producir como los que se están produciendo en este
momento. Si preveíamos el cambio del signo en el
avance de la economía y de los logros de políticas
sociales, teníamos que ver también entonces las
vulnerabilidades que teníamos y que habíamos
experimentado en la crisis del año 2002.
Vulnerabilidades que teníamos que superar para no
volver a caer en la situación económica, financiera
y social que vivió nuestro país. Y en esa dirección
trabajamos. Bajo la ecuación de crecimiento
económico para y con desarrollo social. Al mismo
tiempo que crecíamos económicamente, intentábamos
distribuir con justicia social la riqueza generada.
Cumpliendo con el mandato histórico de la doctrina
artiguista, que fueran más privilegiados los más
necesitados.
Tomamos medidas preventivas,
intentamos vacunarnos, hacer un diagnóstico
oportuno, actuar oportunamente en el diagnóstico con
medidas terapéuticas adecuadas a la prevención y no
al tratamiento de una patología instalada. Apostamos
a un fuerte equilibrio macroeconómico. No
es de derecha ni de izquierda, es simplemente
medidas de buena administración.
Cuando tenemos un paciente con
un traumatismo grave y está sangrando porque se le
rompió una arteria y tiene un desequilibrio interno
miostático, antes de arreglar el desequilibrio
tenemos que parar la hemorragia y la hemorragia el
cirujano la para interviniendo y opera con la
derecha u opera con la izquierda. Si es derecho
opera con la derecha y si es izquierdo opera con la
zurda. Pero opera para parar esa hemorragia y
luego encontrar los mecanismos homeostáticos de
compensación de los desequilibrios.
Debo decir también para
terminar que hemos tenido la oportunidad de aprender
enormemente en estos dos días, con los aportes que
todos ustedes han hecho y agradecemos profundamente.
LA
ONDA®
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