Niemeyer protagonista de
una muestra en Montevideo

Algunas de las obras más representativas del arquitecto Oscar Niemeyer, así como diferentes ejemplares de sus dibujos y bocetos, protagonizan en Montevideo la muestra fotográfica “100 x 100 Niemeyer”.

 

Esta exposición instalada en el Parque Rodó en el espacio “Fotogalería a Cielo Abierto”, según su organizador Daniel Sosa recorre la carrera de Niemeyer, y consta de 84 paneles fotográficos. La muestra, que llega luego de haber sido vista en Avilés, Madrid, Barcelona y Bruselas.

 

El arquitecto Oscar Niemeyer creador entre otras obras del El Palacio del Planalto (cede del gobierno brasileño) y el famoso "Sambódromo" de Río de Janeiro, es uno de los arquitectos más famosos del mundo. Entre los galardones recibidos en su extensa vida figuran la Legión de Honor Francesa (1980) y el Premio Príncipe de Asturias de las Artes (1989).

 

Al ser inaugurada la muestra su curador Joan Picanyol dijo que el famoso arquitecto brasileño ha dicho bromeando sobre su profesión: “que la arquitectura ocupa el tercer lugar en su vida, detrás de los amigos y el vino”.

 

Por su parte el secretario general de la Secretaría Iberoamericana (Segib), el uruguayo Enrique Iglesias, calificó al brasileño como “un gigante del arte del sigo XX, que ha dejado un inmenso patrimonio a la sociedad”. Para el intendente de Montevideo, Dr. Ricardo Ehrlich, en realidad Niemeyer ya tiene la condición de “ciudadano del Mundo por sus obras y sus ideas”.

 

En una reciente entrevista a Folha luego de haber visitado Brasilia y escuchado del presidente Luiz Inácio Lula da Silva que el Palacio del Planalto está igual a una “favela”, el arquitecto Oscar Niemeyer, de 101 años, dijo que el palacio está “incluso bien cuidado”, pero requiere una reforma. “Cuando el palacio fue hecho, fue pensado para que 150 personas trabajasen dentro de él.  Ahora tiene 300.  Entonces, necesita ser revisado”, dijo Niemeyer.

 

El arquitecto dijo que el problema no se limita a la sede del Ejecutivo. “Las obras de Brasilia, en mayor o menor medida, sufrieron este problema. El Congreso, por ejemplo, cuando lo proyectamos, la idea que se tenía del número de parlamentarios era de más o menos 200.  Ahora tiene 500”, declaró.

 

“Con aquel apuro de hacer la ciudad (Brasilia), no teníamos elementos suficientes para calcular la modificación que se daría en esta después de 50 años”.

 

Niemeyer dijo a los periodista en referencia a su reciente cumpleaños, “La gente cuenta los cumpleaños hasta los 30 años, después no vale la pena”, dijo.  “Lo bueno es ser joven, hacer lo que se nos plazca.  La edad es una mierda”.

 

Horas antes de conceder la entrevista, en el restaurante del hotel donde estaba hospedado, Niemeyer había pasado por una maratón de autógrafos y fotos, en ocasión del lanzamiento del tercer número de la revista “Nuestro Camino”, en el Museo Nacional de Brasilia.

 

Durante las cuatro horas del evento, algunos amigos del arquitecto tuvieron que actuar como guardias de seguridad.  Inmediatamente de la apertura, cerca de 20 fotógrafos lo cercaron. “Oscar necesita respirar”, dijo uno de los compañeros.

 

Entre las decenas de personas que fueron al evento, el diputado cesado y ex-ministro José Dirceu (PT-SP) hizo la fila para conseguir un autógrafo. “Yo lo conozco poco, pero lo aprecio mucho agrego Dirceu. Es un hombre “progresista, inteligente”.

 

Preguntado acerca de si la política actual está mejor o peor que la de otrora, dijo que hoy el país tiene al “presidente ideal”.  “Es obrero, amigo del pueblo, comprende las amenazas que existen contra América Latina”.

 

Niemeyer vino a Brasilia en auto, pues no le gusta viajar en avión.  “Sólo para ir a Europa tomé un barco.  Ya fui en avión, pero prefiero el barco, para tomar un trago, conversar, ver el mar”.

 

Al recibir a Oscar Niemeyer en el Palacio del Planalto, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva explicó al arquitecto porqué decidió restaurar el edificio: “Esto es una favela”, dijo.

 

Niemeyer escuchó al presidente protestar acerca de las alfombras antiguas, de los tabiques mal hechos y de las paredes y techos enmohecidos.  “Tiene que volver a ser un palacio”, afirmó Lula, que defendió la necesidad de la restauración explicando al proyectista del edificio que, en vez de hacerse una reforma para evitar la degradación, se hicieron candilejas y “aleritos”, restándole identidad al Planalto.

 

Lula mostró interés en restablecer la concepción original del edificio. Las declaraciones de Lula se dieron en el momento en que el gabinete fue abierto para la entrada de periodistas y cineastas.

 

Niemeyer se reunió con el presidente para entregarle un ejemplar de la revista “Nuestro Camino”, lanzada este año por el arquitecto. La edición trae a Lula en la tapa y una entrevista exclusiva al presidente concedida al periodista y escritor Fernando Morais.

 

Luego del encuentro, Lula aguarda el proyecto de restauración que está siendo producido por la oficina del arquitecto.

 

Con la restauración del edificio, Lula y los funcionarios de la Presidencia serán trasladados para el CCBB (Centro Cultural Banco do Brasil), que está siendo adaptado a tales efectos. La transferencia de la estructura se efectivizará en enero.

 

Traducido para LA ONDA digital por Cristina Iriarte

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