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Brasil define su relación con Cuba
como de “afinidad subjetiva”
por Marco Aurelio García
La Revolución encabezada por Fidel, Raul, el Che
Guevara y
Camilo Cienfuegos cumple el 1º de enero 50 años.
El país caribeño se encuentra en un momento especial
donde Fidel Castro, por enfermedad, delegó
responsabilidades al frente del gobierno a su
hermano Raúl Castro.
Hace muy pocos días Cuba por iniciativa de Brasil se
integró al Grupo de Río, además de ser uno de los
países que Brasil
viene privilegiando desde su política externa.
El periodista Claudio Dantas Sequeiro realizó hace
pocos días para el diario brasileño Folha de São
Paulo una entrevista al Asesor del presidente
Lula, Marco Aurelio García donde este define como
una “afinidad subjetiva” la relación entre Lula y
los hermanos Fidel y Raúl Castro. Precisando que
“no es una relación ideológica”. Lo que sigue son
los aspectos mas destacados de esa entrevistas
traducida al español por La ONDA digital.

- En la reunión de Salvador,
hace una semana, surgió la idea de la unión
latinoamericana. Ya tenemos al Mercosur en la
Unasur. ¿No es temprano para una iniciativa de este
tipo?
- Nuestro esfuerzo inicial de
integración fue sudamericano. La idea era la
aproximación en bloques. Pero hubo un efecto sobre
América Central y el Caribe. Tenemos problemáticas
económicas, étnicas y políticas similares. Estamos
buscando una identidad regional. México y Cuba
cambiaron la percepción sobre las cuestiones que
están en juego en la política externa, y ahora
apuestan en América Latina. Habíamos invitado a
Cuba al Grupo de Río hace tres años, pero no hubo
interés.
- ¿Porqué el cambio?
- El Sur se está haciendo
respetar, con la mejora de la situación económica,
el avance democrático. Esto ejerce una cierta
influencia. Estamos descubriendo nuestra
importancia, tenemos un gran potencial energético,
mineral, una biodiversidad extraordinaria, una de
las mayores reservas agrícolas del mundo y un
inmenso mercado consumidor. Pero no queremos
sustituir a los Estados Unidos, ni en el contenido y
mucho menos en la forma. Llegamos al fin del apogeo
de las ideas neo-conservadoras y del unilateralismo.
Este se traduce en orientaciones de integración. Nos
interesa una Argentina fuerte industrialmente, que
Bolivia se torne estable y Venezuela no produzca
sólo petróleo, sino que diversifique la producción.
Cada país tiene una lectura particular. (Hugo)
Chávez ve esto desde una óptica bolivariana, Evo
(Morales) ve esto desde el punto de vista de una
cierta refundación con los pueblos originarios.
Nosotros tenemos otro tipo de visión y Chile tiene
otro. Pero conseguimos establecer un terreno común.
- ¿Y los conflictos con Ecuador
y Paraguay?
- Con Ecuador, la moratoria
sería una catástrofe para el futuro de las
inversiones allá. Es un episodio nefasto, por eso
reaccionamos. Pero en mi opinión, la crisis fue
superada y el embajador puede volver. Otras
empresas ya están queriendo sustituir a la
Odebrecht. Con Paraguay hubo un avance en el método
para elevar el diálogo, que a veces, se contamina.
Tenemos que tener sensibilidad sobre el tema de
Itaipú. No vamos a perdonar la deuda, pero no
queremos un Paraguay pobre. Nadie pierde por ser
generoso, pero aquí en Brasil esto es entendido como
debilidad. Pero los que nos critican practicaron el
servilismo.
- ¿Qué impacto tendrá la crisis
financiera?
- No lo sabemos aún, pero vamos
a sufrir más si estamos aislados. Tenemos que
evitar el proteccionismo, aumentar la confianza y
evitar conflictos innecesarios. Y estas reuniones,
que muchos critican, son fundamentales para la
confianza. Si hubiésemos sido arrogantes con Evo
(Morales) en 2006, la cosa habría empeorado. Hoy la
producción de gas crece y nuestra relación es muy
buena. A las personas puede no gustarles Evo,
criticar a Lula por respetar a (Álvaro) Uribe, que
admira a Fidel. La política es compleja.
- ¿La relación con Cuba es
ideológica?
- No es ideológica. No
compartimos una serie de valores de los cubanos.
Nuestro sistema político y electoral es diferente.
Pero no es este el problema. Queremos ayudar a
Cuba, como a Jamaica. Con la particularidad de que,
con Cuba, hay un elemento de afinidad subjetiva.
Varias generaciones entraron en la política teniendo
al modelo cubano como referencia, la forma como
defendieron la soberanía y los cambios sociales
implementados. Nos guste o no, cuando hagan un
inventario de los grandes personajes del siglo XX,
Fidel Castro va a estar en él.
- Hugo Chávez quiere
re-elegirse en forma sucesiva. ¿Esto no hiere a la
democracia?
- En el Mercosur tenemos la
cláusula democrática. Creemos que la integración
refuerza la democracia, pero no exportamos
paradigmas. Si las elecciones son libres, no hay
problema. Sólo espero que este asunto no interfiera
en la reunión con Lula con (el presidente francés,
Nicolás) Sarkozy, ya que Francia es un país con
elección indefinida. Eso tampoco formaba parte de la
tradición francesa. El general De Gaulle fue quien
lo introdujo. Tanto es así que algunos caracterizan
a la 5ª República como un golpe de Estado
permanente.
-¿Cómo responder a las
críticas sobre el fracaso de Doha, del G20 y de la
reforma del Consejo de Seguridad de la ONU?
- Doha no fue un fracaso de
Brasil, fue un fracaso del mundo entero. Llevamos
una tesis para el G20. Mucha gente dice que es sólo
retórica, pero sin retórica las acciones no se
consustancian. El hecho es que Brasil se transformó
en una referencia importante en los últimos años.
En primer lugar, en el plano económico y social y en
la profundización de la democracia. En segundo
lugar, porque entró en varios asuntos
internacionales. Nosotros participamos activamente
de las negociaciones comerciales. Alguien va a
decir, “fracasaron”. Bueno, claro. No existe ningún
cuadro de fútbol que sólo contabilice victorias.
Estamos participando activamente en el
reordenamiento de la arquitectura institucional
internacional, ya sea en la lucha del Consejo de
Seguridad, o en la reforma de la ONU en el sentido
más amplio, ya sea en la presencia del G8 ampliado.
Todo eso exige trabajo, exige reflexión, iniciativas
concretas, como aumentar el número de embajadas y de
embajadores. La ampliación del Consejo de Seguridad,
naturalmente podrá ser retomada, pero soy escéptico.
El contexto de la crisis no va a ayudar. Pero la
reforma es un imperativo, pues tenemos enormes focos
de tensión internacionales.
- ¿Y cuáles son las amenazas
de seguridad en nuestra región?
- Aquí en la región tenemos
amenazas potenciales. En Brasil, la Amazonia y el
litoral, con su riqueza energética. Por eso creamos
el Consejo Sudamericano de Defensa. Vamos a
intercambiar informaciones, configurar un debate de
la seguridad colectiva y reposicionar la industria
de defensa, que va a proveer las fuerzas armadas de
la región. El Consejo tiene una estructura light en
el momento actual. No daría para funcionar si
proyectase una ambición desmesurada, que pudiese
crear suspicacias o resistencias. Estábamos
desfasados. Gran parte de América del Sur en los
últimos 40 años vivió bajo dictaduras militares,
bajo la égida de la Doctrina de Seguridad Nacional.
Eso caducó y no apareció nada en su lugar. Quería
llamar la atención hacia un problema fundamental que
es el siguiente: un proyecto político de integración
que no tiene dimensión de defensa, va a ser tutelado
por alguien. Europa hoy, vive esta ambigüedad, de la
OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte),
y no consigue construir un proyecto. Los europeos
van a decir que no es tan así, pero yo creo que es
así. La regionalización de la industria de la
defensa va a generar empleo y conocimiento
científico y tecnológico.
-¿Cómo se financia? ¿No
corremos el riesgo de repetir el modelo de otros
países, suministrando equipamientos para la guerra
de los otros?
- La concepción de defensa que
nosotros tenemos es disuasiva. El último gran
conflicto que tenemos en la región es interno en
Colombia, que está amainando y ojalá se resuelva
rápidamente por la vía diplomática. Entonces tenemos
una concepción disuasiva, gran parte de los
conflictos pueden ser resueltos. Ahora, tenemos
amenazas potenciales. O las enfrentamos o no. Le voy
a dar un ejemplo de que la rueda está girando: los
Super Tucanos. Chile compró, Colombia compró,
Ecuador está comprando, Bolivia quiere comprar y
Venezuela quería comprar, pero fue impedida y acabó
comprándole a otro. A nosotros nos gustaría que este
avión fuese regional, no sólo en el consumo, sino
también en la producción. Los chilenos ya están
produciendo algunas piezas de aviones de la Embraer.
Nosotros no estamos financiando la guerra. Estamos
financiando justamente la paz, si nosotros tenemos
la idea de que los misiles vendidos a Pakistán son
disuasivos. Por otro lado, si nosotros no vendemos,
alguien va a vender. No podemos tener una actitud
cínica, de que no nos interesa vender armamento.
¡Claro que nos interesa! No es la construcción de
una industria de defensa de la región que será un
factor de inestabilidad política. Tenemos que tener
la responsabilidad y hacer que los medios
diplomáticos se sobrepongan a los medios militares.
Traducido para LA ONDA digital por Cristina Iriarte
LA
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