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La inflación se ubicaría
en el 7% en 2009
Instituto de Economía de la
FCEA
Documento "Tendencias y perspectivas de la economía
uruguaya (diciembre de 2008)", elaborado por el Área
de Coyuntura del Instituto de Economía de la
Facultad de Ciencias Económicas y de Administración
de la
Universidad de la República
1. Desempeño de la economía en
2008
Desde mediados de 2008 y con
mayor intensidad a partir de la quiebra de Lehman
Brothers en setiembre, los índices bursátiles de las
principales economías del mundo registraron
importantes caídas y mostraron una gran
volatilidad, reflejando la incertidumbre y el
aumento de la aversión al riesgo por parte
de los inversores. Las intervenciones realizadas
por los gobiernos de las principales economías
del mundo, en particular el estadounidense,
asistiendo a instituciones financieras en problemas
mediante inyecciones de capital e implementando
cada vez más mecanismos para proveer de
fondos frescos a las que así lo requirieran,
no lograron calmar a los mercados.
En este contexto, el escenario
económico internacional empeoró notoriamente en los
últimos meses, a medida que los efectos de la
crisis financiera internacional sobre la
economía real se hacían más evidentes. Las
principales economías del mundo ya entraron en
recesión, tras registrar en sus niveles de
actividad económica caídas en más de un trimestre
respecto al inmediatamente anterior en términos
desestacionalizados. Por su parte, las
economías emergentes también han dado señales
de que no quedaron al margen de la crisis, aun
cuando continúan creciendo.
En efecto, las economías
emergentes, que se expandieron en forma acelerada en
el primer semestre de 2008, comenzaron a partir
de setiembre a sentir los coletazos de la crisis
financiera internacional y su impacto sobre la
actividad de las principales economías del
mundo. Sin embargo, al cabo de 2008 presentarían un
comportamiento más dinámico que las
economías centrales, impulsadas fundamentalmente por
las economías emergentes de Asia, aunque
también las de América Latina cerrarían el año
con un crecimiento superior a su promedio histórico.
De esta forma, por todo
lo expuesto, el crecimiento mundial se
desaceleraría al cabo de 2008, situándose en el
entorno de 3,7%.
Como consecuencia del
agravamiento de la situación económica
internacional los precios de las commodities no
petroleras cayeron fuertemente en el segundo
semestre del año. Estos precios igualmente
registrarían un incremento de alrededor de 7% en
promedio en 2008 con respecto a un año atrás,
dada la importante alza que registraron en la
primera mitad del año. En lo que refiere al precio
del petróleo West Texas Intermediate (WTI),
luego de haber alcanzado casi los 150
dólares el barril a mediados de julio comenzó a
caer, para ubicarse al cierre de este Informe en el
entorno de los 35 dólares. Ello implicaría un
incremento de aproximadamente 38% en el promedio del
año.
Por otra parte, el escenario
regional también desmejoró, si bien para Uruguay
continuó siendo favorable en la mayor parte de
2008. En la economía argentina se deterioró
el clima general de negocios y las principales
variables macroeconómicas comenzaron a mostrar una
desaceleración en el tercer y el cuarto trimestres
del año. Ello se debió a que esta economía ha
enfrentado, además de la crisis internacional,
algunos problemas internos que complican aún
más la situación (inflación con tendencia
creciente y dificultades en la viabilidad del
financiamiento futuro del gasto público), lo que ha
llevado a un deterioro en las expectativas de
empresarios y consumidores que, al igual que en
otras economías emergentes, se ha reflejado en
caídas del índice de la bolsa de valores
local (Merval), crecimiento del riesgo país y
desvalorización de la moneda local frente al
dólar. De todas formas, a pesar del
desmejoramiento del clima de negocios, la economía
argentina crecería en forma importante al cabo del
año (6,8%),2 aunque se desaceleraría respecto a
2007.
La economía brasileña mostró
en el tercer trimestre de 2008 un nuevo
impulso en el ritmo de crecimiento, aunque en
el último trimestre del año habría sido fuertemente
impactada por el agravamiento de la crisis mundial.
Esto se reflejó en importantes caídas de la bolsa de
valores local (Bovespa), lo que provocó una
significativa reducción del financiamiento a
las empresas. No obstante, el crecimiento en
2008 sería relativamente elevado (5,7%).
Por otra parte, los precios internos,
que continuaron presionados al alza, crecerían
al cabo del año aproximadamente 6,2%. En el último
trimestre del año la mayor volatilidad del
mercado financiero internacional seguiría
llevando la cotización del dólar al alza, y
así, tras cinco años consecutivos de apreciación de
la moneda local frente al dólar, en 2008 se
registraría una fuerte depreciación del real (26%).
Al igual que en
muchas economías emergentes, la actividad
de la economía uruguaya siguió
incrementándose en el tercer trimestre de
2008, y al cabo de los primeros nueve meses
del año el producto interno bruto (PIB)
creció 13,2% respecto a igual período
de 2007. Sin embargo, el empeoramiento del
contexto externo y los efectos de la sequía que
enfrenta el sector agropecuario harían que en el
cuarto trimestre del año se registre un crecimiento
nulo en términos desestacionalizados, lo que
derivaría en un crecimiento de 12,5% en 2008.
Todos los sectores productivos
crecieron en los primeros nueve meses del año,
excepto la producción de energía eléctrica, porque
la sequía de los primeros meses afectó muy
negativamente la generación de energía hidráulica.
En el último trimestre la actividad económica sería
liderada por el sector transporte y comunicaciones
y la industria manufacturera, mientras que el
sector comercio, restaurantes y hoteles crecería
a un ritmo apenas inferior al del promedio. Así,
al cabo del año el único sector que contribuiría
negativamente al crecimiento sería el de
electricidad, gas y agua. El dinamismo registrado
entre enero y setiembre provino tanto del
crecimiento de la demanda interna (15,8%)
como de la expansión de la demanda externa
(17,6%). En cuanto a la demanda interna, la
inversión llevada a cabo por el sector público
y por el privado constituyó el componente más
dinámico, al tiempo que el consumo también creció
apreciablemente.
Por otra parte, el
empeoramiento del escenario externo antes mencionado
no sólo afectó el precio de los insumos importados,
sino que también llevó a una fuerte caída en los
precios de los principales productos de exportación
de Uruguay, que fue acompañada de una depreciación
de la moneda uruguaya. En este contexto, en el
promedio de los meses transcurridos hasta noviembre
de 2008 la competitividad medida a través del
tipo de cambio real cayó con respecto a
fines de 2007 y reflejó el deterioro con
todos los mercados, si bien a partir de setiembre
esta tendencia descendente se revirtió.
Sin embargo, y a pesar
de la desaceleración de la economía mundial,
el alza de los precios internacionales de
nuestros principales productos de exportación en
la primera mitad del año implicó un significativo
dinamismo exportador. En los diez primeros meses de
2008 las exportaciones consideradas en dólares
crecieron 37,9% con respecto a igual período
de 2007.
El aumento de las
exportaciones de bienes obedeció principalmente a la
expansión de las ventas agrícolas, de carne vacuna,
de madera y de lácteos. Sin embargo, las solicitudes
de exportaciones de noviembre indican una caída de
10% respecto a igual mes del año precedente,
siendo éste uno de los primeros síntomas de
desaceleración de la economía uruguaya.
Por otra parte, las
importaciones se incrementaron en mayor medida
que las exportaciones (68,1%), por lo que
el déficit comercial aumentó
sustancialmente. El excepcional dinamismo de las
compras al exterior derivó del aumento de las
importaciones en todos los rubros, con
fundamental incidencia de las compras de
petróleo y energía eléctrica, debido tanto a
las mayores necesidades de crudo como al
significativo aumento de su precio en los primeros
meses del año.
Luego de varios años de
caída, el ingreso de turistas se incrementó
en los primeros once meses de 2008, como
consecuencia del aumento de los turistas
argentinos y de los provenientes de los
restantes orígenes, si bien se verificó un
descenso de los brasileños a partir de
setiembre. Entre los meses de enero y setiembre
el ingreso de divisas por este concepto creció
26,4%.
En el año móvil terminado
en junio de 2008 la Balanza de pagos
experimentó un déficit en cuenta corriente
equivalente a 3,9% del PIB, déficit que se
financió fundamentalmente con inversión
extranjera directa, que en el período
representó 5,4% del PIB. A su vez, el
endeudamiento externo neto continuó disminuyendo
y representó 17,5% del PIB en el mismo
período, básicamente por el incremento de los
activos de reserva en poder del Banco Central (BCU),
que a junio de 2008 totalizaban 6.101 millones de
dólares.
Se prevé que al cabo del año la
Balanza de pagos registre un déficit en cuenta
corriente sustancialmente superior al de 2007
(3,5% y 1% del PIB respectivamente). Ello
reflejaría un fuerte incremento de las
exportaciones de bienes y servicios (39%)
pero uno superior de las importaciones
(49%), ambas consideradas en dólares corrientes, si
bien el déficit de la cuenta renta de inversión
disminuiría.
En sintonía con la continuidad
del crecimiento económico, la demanda de mano de
obra en todo el país mantuvo en los primeros
meses de 2008 la tendencia creciente que
presenta desde 2006, aunque con menor dinamismo
que en años anteriores. Se crearon 31.000 puestos de
trabajo en el promedio de enero- setiembre de 2008
respecto a igual período de 2007, y al cabo del año
el número de ocupados crecería 2% en promedio.
Por su parte la oferta de
trabajo se ha mantenido estable en torno a
62,4% desde comienzos de 2007, guarismo que se
mantendría en lo que resta del año. Como
resultado, en 2008 la tasa de desempleo para el
total del país estaría próxima a 7,8% en promedio,
aunque en octubre cayó a 7%, situándose entre los
niveles de desempleo más bajos de la historia
reciente.
En un contexto de
crecimiento económico y continuidad de las
negociaciones en el marco de los Consejos de
Salarios, el salario real acumuló en promedio un
incremento de 3,3% entre enero y octubre de 2008
con respecto a igual período del año
anterior, correspondiendo 3,2% a los salarios
privados y 3,6% a los públicos. Se estima
que en 2008 los salarios privados crecerían
3,4% en promedio. Ello redundaría en un
crecimiento medio de los salarios reales de 3,5%,
dado que el aumento de los salarios públicos sería
igualmente de 3,5%.
A la mejora del empleo y de los
salarios reales en lo que va del año se agrega un
importante crecimiento de los ingresos patronales,
todo lo cual derivó en un incremento del ingreso
real de los hogares del total del país de 9,8% en
el promedio de los doce meses culminados en
setiembre de 2008 respecto a igual período de 2007.
El crecimiento de los ingresos de los hogares del
interior del país fue superior a la media (10,9%), y
si se consideran sólo las zonas urbanas del
interior, se estaría próximo a recuperar el poder de
compra perdido debido a la crisis.
No obstante, en la capital del
país el ingreso medio de los hogares se encuentra
15% por debajo del máximo alcanzado previo a la
crisis. De esta forma, el ingreso medio de los
hogares del total del país continuaría recuperándose
y alcanzaría en 2008 un crecimiento cercano a 10%
respecto de 2007.
Si bien el crecimiento de
los ingresos y los elevados niveles de consumo
podrían haber significado una presión desde el lado
de la demanda, las mayores presiones inflacionarias
provinieron desde la oferta. El crecimiento de los
precios internacionales fue la principal causa del
incremento de los precios internos en la primera
mitad del año, y a partir de setiembre la
revalorización del dólar contrarrestó el posible
impacto positivo que habría tenido la caída de los
precios de las commodities sobre la inflación
interna. Así, en el año móvil cerrado en noviembre
el índice de precios al consumo (IPC) acumuló un
incremento de 8,5% (8,2% en el período
enero-noviembre). Los precios al productor
(medidos por el índice de precios de
productos nacionales –IPPN−) se contrajeron en
forma creciente a partir de setiembre, por
lo que aumentaron 8,6% en el año móvil culminado en
noviembre, mientras que el tipo de cambio,
revirtiendo su tendencia descendente en
setiembre, se recuperó 7,9%, lo que determinó
que los precios en dólares también revirtieran
la tendencia fuertemente creciente de los
primeros meses del año.
Ello implicó una inflación en
dólares casi nula: de 0,5% para los precios
minoristas y de 0,6% para los mayoristas, ambos
considerados el año móvil finalizado en noviembre de
2008.
Dado que la inflación se
mantuvo por encima del rango meta, la política
monetaria fue crecientemente contractiva en el
último trimestre del año. En este sentido, a
principios de octubre el BCU elevó la tasa de
referencia de la política monetaria, estableciendo
un margen de tolerancia de 0,25%. No obstante, la
gran suba de las tasas de interés en el mercado
durante ese mes llevó a que el BCU decidiera
implementar un manejo más flexible de los
instrumentos de política con el objetivo de
evitar una mayor volatilidad en el mercado de
cambios y moderar las presiones inflacionarias
derivadas de la suba de la cotización del
dólar. A su vez, el BCU realizó un exitoso programa
de recompra de letras de regulación monetaria (LRM)
y notas cupón cero en unidades indexadas (UI)
por un total de 5.000 millones de pesos, con el
objetivo inyectar liquidez al mercado para
moderar la volatilidad de las tasas de
interés, así como facilitar el cambio de
portafolio de los agentes dada la mayor preferencia
por activos en dólares. Pese a las medidas adoptadas
por el gobierno a lo largo de 2008, la inflación
cerraría el año en 8,5%, por encima del rango meta
fijado por el BCU (3% a 7%).
El costo de las medidas para
combatir la inflación y las dificultades en materia
energética, derivadas de la sequía de otoño,
implicaron un deterioro de las finanzas públicas. En
el año móvil finalizado en octubre de 2008 el
déficit global del sector público se ubicó en 0,8%
del PIB, por encima de la meta fiscal fijada
inicialmente por el gobierno (0,4% del PIB),
aunque inferior al de mediados de año.
Los intereses mantuvieron su
menor peso, en torno a 3% del PIB, en tanto mejoró
el resultado primario del consolidado gobierno
central-BPS, pero esto no logró compensar el peor
resultado primario de las empresas públicas. De este
modo, el resultado primario del sector público
global fue equivalente a 2,2% del PIB.
Para el cierre de 2008, en
materia fiscal se estima que, dada la expansión del
gasto y el déficit de UTE y ANCAP, el déficit
global del sector público se encontraría por
encima de la meta establecida por el
gobierno. Ello se da en el marco de un
período de excepcional dinamismo, con un
crecimiento del PIB muy por encima del promedio
histórico y un fuerte incremento de la recaudación.
Así, el resultado global de 2008 sería un déficit de
1% del PIB, compuesto por un superávit primario
equivalente a 2,1% del PIB y un gasto por concepto
de intereses de 3,1% del PIB.
El sector financiero continuó
expandiéndose a lo largo del año. La actividad de
los bancos, medida en dólares corrientes, se
incrementó de forma importante entre enero y
octubre de 2008, ya que los depósitos
continuaron aumentando –en línea con la tendencia
que muestran desde 2004–, a la vez que el crédito
consignó un marcado dinamismo gracias a que
la mayor oferta por parte de los bancos se
correspondió con una mayor demanda de los
agentes. En este marco, los depósitos del
sector no financiero (SNF) privado aumentaron 17,6%
entre enero y octubre, al tiempo que el crédito al
SNF privado residente se elevó 27,4% en el mismo
período.
Si bien la incertidumbre
financiera internacional no pareció provocar un
impacto adverso específico en el sistema bancario
uruguayo, la evolución de algunas de sus variables
podría ser reflejo de esta situación. En este
sentido, en lo que respecta a los depósitos se
comenzó a observar un cambio en su composición,
elevándose la participación de los efectuados en
moneda extranjera. Asimismo, aumentó la proporción
de depósitos de agentes no residentes.
Por otra parte, las subas
en las tasas de interés que comenzaron a
verificarse en los últimos meses – asociadas entre
otros factores a una menor liquidez en la plaza–
podrían acotar el dinamismo futuro del crédito.
En resumen, en 2008 la
economía mundial se desaceleraría de manera
significativa influenciada fundamentalmente por el
peor desempeño de las economías más avanzadas y
la crisis financiera
internacional, mientras que los
precios del petróleo y de los alimentos terminarían
el año con valores muy deprimidos, pero en promedio
superiores a los de 2007. Por su parte, las
economías emergentes también se desacelerarían,
pero de todas formas mantendrían tasas de
crecimiento elevadas. Siguiendo esta tendencia,
tanto la región como Uruguay crecerían por
encima de su media histórica. En particular,
Uruguay presentaría una tasa de crecimiento
excepcional en 2008 (12,5%), al tiempo que las
presiones inflacionarias provenientes
básicamente del contexto internacional, y
más recientemente de la recuperación del
dólar, habrían provocado que la inflación
anual se ubique por encima del rango meta
estimado por el gobierno. Asimismo, el
intento por compensar en parte estas
presiones por parte del gobierno y los
problemas energéticos que vivió el país
llevaron a un deterioro del resultado fiscal,
que culminaría el año con un déficit cercano a 1%
del PIB.
2. Perspectivas para 2009
Las perspectivas para la
economía mundial empeoraron rápidamente en los
últimos meses, a medida que más economías
avanzadas entraban en recesión y las
economías emergentes comenzaban a registrar
problemas comerciales y financieros, que en varios
casos se reflejaron en un enlentecimiento en el
ritmo de crecimiento económico. Esto también
cambió la perspectiva acerca de la
trayectoria de la crisis, donde cada vez
es menos claro si la misma tendrá
forma de V (implicando una pronta
recuperación) o de L (en cuyo caso no habría un
efecto rebote o rápida recuperación tras la crisis,
sino que la economía mundial permanecería en
un nivel de actividad inferior).
En este sentido la
trayectoria que se considera más probable es
una intermedia entre ambas hipótesis, ya que
se estima que la economía mundial retomará su
crecimiento a fines de 2009. El FMI prevé un
crecimiento global de 2,2% para 2009, aunque
otros analistas son menos optimistas. En 2009
todas las economías avanzadas registrarían
tasas de crecimiento del producto negativas
(Estados Unidos -0,7%; la Eurozona -0,5% y
Japón -0,2%), mientras que las economías emergentes
crecerían en promedio 5%, siendo las impulsoras del
crecimiento global.
La actividad económica de la
región sufriría el impacto negativo de la crisis
internacional en 2009. De esta forma, si bien la
actividad en Argentina y Brasil continuaría
expandiéndose en 2009, se desaceleraría respecto a
2008. En cuanto a la economía argentina, se
espera un crecimiento de aproximadamente
3%, si bien gran parte de
ese aumento sería resultado del arrastre
estadístico (1,7%) Los problemas internos antes
mencionados que empeoraron el ambiente de
negocios persistirían el año próximo, y se
agregarían las disputas políticas en torno a las
elecciones parlamentarias de fines de 2009.
La caída de los precios
internacionales de las commodities reduciría
la recaudación fiscal correspondiente a las
retenciones que se efectúan a las exportaciones,
pero se compensaría por la mayor recaudación
derivada de la estatización de los ahorros
previsionales que estaban en manos de las
Administradoras de Fondos de Jubilaciones y
Pensiones (AFJP). Por otra parte, una menor demanda
de bienes y servicios generaría menores presiones
sobre la inflación, lo que podría habilitar a
avizorar soluciones al problema en torno a la
medición de la evolución de los precios internos.
En referencia a la cotización
del dólar respecto al peso argentino, se estima
que en la primera mitad de 2009 se
mantendría la presión al alza, disminuyendo
luego en la segunda mitad, en la medida que
se comience a percibir una posible mejora
del contexto internacional.
Por su parte, según las
proyecciones de los analistas privados que publica
el Banco Central de Brasil, la economía brasileña
también crecería a menor ritmo que en 2008 (2,4%),
pero a diferencia de Argentina, el efecto arrastre
hacia 2009 sería casi nulo, dado que el mayor
impacto de la crisis internacional sobre la
actividad económica estaría concentrado en el último
trimestre de 2008, cuando se registraría una caída
en términos desestacionalizados.
En este contexto, los
precios internos crecerían menos que en 2008
(5%), por lo que la inflación volvería a acercarse a
la meta puntual (4,5% con un margen de tolerancia de
2 puntos porcentuales −pp−). Esta menor presión
inflacionaria, junto con la desaceleración del
crecimiento económico, llevaría a las
autoridades del Banco Central a reducir la
tasa de interés de referencia (Selic). En
cuanto a la cotización del dólar en Brasil,
se espera que la presión al alza se reduzca
en la segunda mitad de 2009, provocando
incluso una pequeña tendencia a la baja, lo
que al cabo del año resultaría en una apreciación
del real de aproximadamente 3,5%.
Este efecto del
agravamiento de la crisis internacional y su
impacto en la región, se sentiría en nuestra
economía durante 2009. El impacto se daría
principalmente a través de las exportaciones,
las que se enfrentarían a una demanda mundial
menos dinámica y recibirían precios sustancialmente
inferiores a los de 2008, a pesar de que en parte
ello sería compensado por la depreciación del peso
uruguayo.
Por ello, medidas en dólares
las exportaciones de bienes y servicios
disminuirían, aunque aumentarían levemente en
términos reales (3%). Paralelamente, las
importaciones de bienes y servicios medidas en
dólares también descenderían (25%), como
consecuencia de la fuerte caída de las
importaciones de bienes, básicamente por la
contracción del precio del petróleo. En efecto,
el precio del petróleo, cuya suba tuvo un
impacto muy negativo en las cuentas externas
uruguayas, caería en el entorno de 40% en el
promedio del año, lo que implicaría que se sitúe en
el entorno de los 60 dólares el barril en el
promedio de 2009.
La importante reducción de
las importaciones medidas en dólares
corrientes en 2009 desde los elevados niveles
actuales, a pesar de la contracción de las
exportaciones de bienes y servicios, haría
descender en forma importante el déficit
comercial. Por lo tanto, la balanza comercial
de bienes y servicios tendría un mejor
resultado que en 2008, aunque seguiría siendo
deficitaria (0,5% del PIB). A ello se sumaría
el resultado negativo de la cuenta renta de
inversión (intereses y utilidades), si bien se
reduciría moderadamente respecto al previsto para
2008, por lo que se prevé que la cuenta corriente de
la Balanza de pagos arroje un resultado negativo,
aunque sustancialmente menor que en 2008 (1,5% del
PIB).
El menor dinamismo de la
demanda externa afectaría al sector industrial,
y particularmente a los productores de bienes
transables, que enlentecerían su crecimiento.
Los sectores de actividad que experimentarían
el mayor crecimiento serían electricidad, gas
y agua, por la recuperación de la fuerte
caída de 2008, y transporte y comunicaciones, debido
principalmente al subsector comunicaciones por el
dinamismo que continuaría experimentando la
telefonía celular.
Por su parte, la construcción
recibiría el impacto positivo de una serie de
medidas recientemente anunciadas, así como del
impulso generado por la reapertura de los créditos
hipotecarios por parte del Banco Hipotecario del
Uruguay.
Por otra parte, el consumo
interno también se resentiría en 2009, básicamente
como consecuencia del empeoramiento de las
expectativas de los agentes, de la menor
disponibilidad de crédito y de las mayores tasas de
interés. Ello incidiría negativamente sobre la
actividad de los sectores que dirigen sus ventas al
mercado interno, fundamentalmente comercio y
servicios. Sobre esta evolución del consumo
interno impactaría también un desempeño menos
favorable del mercado de trabajo.
En efecto, el deterioro de las
expectativas de los agentes económicos y la fuerte
desaceleración de la economía uruguaya impactarían
negativamente sobre la demanda de mano de obra en
2009. Se estima que la tasa de empleo caerá cerca
de 1pp respecto a 2008, y, si bien la
oferta de trabajo acompañaría esta caída, se
espera que el desempleo crezca levemente,
situándose en torno a 8,2%. No obstante, en
virtud de los convenios vigentes y los
compromisos asumidos por el gobierno, no se prevé
que esta evolución de las variables del mercado de
trabajo tenga repercusiones negativas sobre la
evolución de los salarios, los cuales crecerían
en el promedio del año alrededor de 3,8% en términos
reales, que resultaría del incremento de los
salarios públicos (3,9%) y de los privados (3,6%).
El impacto de la desaceleración
de la demanda externa, sumado a la incertidumbre
sobre la recuperación de la economía mundial,
probablemente impliquen también la postergación de
la ejecución de proyectos de inversión privados
en curso, así como de otros ya aprobados. Así, la
inversión fija aumentaría a un ritmo notoriamente
inferior al de los últimos años (aproximadamente
2,5%), mientras que la variación de existencias
disminuiría luego de haber crecido en forma notable
en 2008.
En este contexto, el
crecimiento de la economía uruguaya sería muy
inferior al de 2008 (2,5%) al tiempo el PIB en
dólares se contraería en forma importante (8%),
debido a la desvalorización del peso uruguayo. Cabe
señalar que el crecimiento del PIB proyectado para
2009 resultaría del arrastre estadístico de 2008,
ya que considerando el último trimestre de
2009 respecto del de 2008, la economía se
contraería levemente.
Con respecto a la política
de gastos e ingresos fiscales, el gobierno
anunció que pese a la crisis internacional no
recortaría en 2009 las inversiones previstas
en infraestructura ni el gasto en áreas
prioritarias, pero que impulsaría un plan de ahorro
de gastos de funcionamiento y en áreas consideradas
no prioritarias, si bien esto tendría un impacto
menor sobre el gasto público. Por el lado de los
ingresos, la medida anunciada más significativa es
la que busca recomponer el resultado de las
empresas públicas, que es acompañada por otras
de menor impacto relativo.
La continuidad de la
implementación de la Reforma de la Salud y
el Plan de Equidad y el aumento de gastos
fijado por la Ley de Rendición de Cuentas
2007 (estimado en 320 millones de dólares)
determinarían un aumento del gasto de 6% en
términos reales, al tiempo que las
modificaciones al IRPF significarían una
pérdida de recaudación. Sin embargo, de contar
con un año normal en términos de lluvias, y en
particular dada la evolución prevista del precio del
petróleo en 2009, la consiguiente recuperación de
las empresas públicas (básicamente UTE y ANCAP)
compensaría el deterioro de las cuentas del
gobierno central. Como consecuencia de estos
factores, se estima que el resultado fiscal
empeoraría sólo levemente respecto a 2008 (1,1% del
PIB). Por otra parte, si bien el acceso al
financiamiento mediante la emisión de títulos
de deuda pública en el mercado internacional
se volvería más difícil en 2009 debido a la
falta de liquidez en los mercados
internacionales, el gobierno no enfrentaría
problemas para financiar el déficit, pues ya habría
adelantado parte a través de las colocaciones de
años anteriores. Más allá de eso, en caso de
necesitarlo es factible que recurra a líneas de
crédito del BID y del Banco Mundial, o eventualmente
a emisiones locales.
En materia de política
monetaria se mantendría la reciente
flexibilización de la tasa de interés como
meta intermedia. De este modo, el tipo de
cambio se adecuaría a la nueva situación
internacional, procurando niveles de competitividad
que amortigüen la caída de la demanda
mundial. En efecto, la competitividad, medida
por el tipo de cambio real global de Uruguay, se
mantendría estable en 2009 respecto al nivel
medio de 2008, dado que la inflación en dólares
uruguaya evolucionaría en forma similar a la de los
principales socios comerciales.
En este contexto, y teniendo en
cuenta que las presiones inflacionarias de origen
externo cederían en 2009, se espera que la tasa de
inflación se sitúe en el entorno de 7%, en el límite
superior del rango meta (3% a 7%). Los factores
que presionarían al alza los precios
minoristas serían básicamente internos,
derivados fundamentalmente de la indexación de la
economía, ya que se revertiría el incremento de los
precios internacionales y se recibirían presiones
deflacionarias desde el exterior, si bien la
depreciación del peso uruguayo mitigaría en parte
este efecto.
Finalmente, previendo una
fuerte desaceleración del crecimiento en 2009,
el gobierno planteó recientemente una serie de
medidas de apoyo al sector productivo y a la
generación de empleo para el próximo año, mediante
estímulos a la inversión y a las exportaciones,
lo que implicaría mayormente la profundización
de esquemas de política ya en marcha.
En síntesis, en 2009 la
economía uruguaya se desaceleraría notoriamente
respecto a 2008, pero igualmente exhibiría una
tasa de crecimiento positiva (2,5%),
principalmente por el arrastre estadístico. Las
exportaciones de bienes en dólares corrientes
descenderían por la caída de los precios de nuestros
productos de exportación, aunque en términos reales
la demanda externa de bienes y servicios crecería
levemente, al tiempo que también la demanda interna
crecería modestamente.
La disminución del precio del
petróleo y la menor importación de bienes de
capital harían descender las importaciones en
dólares corrientes, mientras que en términos
reales se mantendrían estancadas. El menor
dinamismo de la actividad económica implicaría un
leve incremento del desempleo, si bien los
salarios reales seguirían recuperándose. En este
contexto, la política económica se volvería
anticíclica, dejando de lado momentáneamente tanto
el objetivo de equilibrio fiscal como el de
alinear la inflación dentro del rango meta.
De esta forma, se espera
que en 2009 el déficit fiscal sea de
aproximadamente 1,1% del PIB, mientras que la
inflación se ubicaría en el entorno de 7%. Por otra
parte, la tendencia internacional a la depreciación
de las monedas frente al dólar y la política
monetaria del gobierno implicarían una
depreciación de la moneda uruguaya de 6% al
cabo del año. No obstante, la competitividad de la
economía uruguaya se mantendría estable en 2009.
1.
[i]Este
documento
reúne
las
principales
conclusiones
del
Informe
de
Coyuntura
para
suscriptores
de
diciembre
de
2008,
elaborado
por
el
Área
de
Coyuntura
Económica
del
Instituto
de
Economía
de
la
Facultad
de
Ciencias
Económicas
y
de
Administración
de
la
Universidad
de
la
República
(página
web:
www.iecon.ccee.edu.uy).
Para
elaborar
este
documento
se
consideró
la
información
disponible
hasta
el
19
de
diciembre
de
2008.
2.
Las
proyecciones
de
actividad
económica
para
Argentina
y
Brasil
se
basan
en
las
encuestas
de
expectativas
de
agentes
privados
que
publican
los
bancos
centrales
de
cada
país.
3.
El
“efecto
arrastre
estadístico”
mide
el
crecimiento
del
PIB
medio
anual
que
tendría
lugar
en
el
caso
de
que,
a
lo
largo
del
año
siguiente,
el
índice
de
volumen
físico
desestacionalizado
del
PIB
permaneciera
incambiado
en
el
nivel
del
cuarto
trimestre
del
año
anterior.
4.
En
esta
medición
se
consideran
los
precios
minoristas
de
Uruguay
y
los
de
sus
principales
socios
comerciales.
Instituto
de
Economía
�
Facultad
de
Ciencias
Económicas
y
de
Administración
�
Universidad
de
la
República
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