“Tristeza...paisano,
aura que usté dice”
por Félix Duarte

Es casi seguro que el querido Don Verídico, si en lugar de haberse ido de estos pagos, anduviera todavía por acá, murmuraría algo parecido a esto que traemos para el título de la nota. Casi seguro diría algo así viendo lo que esta pasando en el Frente Amplio. También es seguro que el Barcino hubiera aprobado con su movida de bigotes y Rosadito Verdoso, acompañaría con un silencio cómplice, masticando higos y moviendo la cabeza en señal de aprobación. Es triste de veras.  Se está peleando adentro del FA y es por las achuras. ¿Alguien pensó llegar a ver eso?.

 

En cierto modo, lo que no debía haber ocurrido, ocurrió. Hasta puede quedar peor según como se defina eso del “polo”. Ya esta, como se dice, el pescado vendido y  aunque resucite el Quijote,  no podría ”desfacer el entuerto”. Mucho se ha dicho y se ha escrito sobre esto, haciendo tañer las más variadas campanas. Además aun no empezó el partido, que dicen será de “guante blanco”. Lo dudamos. Por eso, en esta primera nota que inicia el 2009, pedimos indulgencia al lector, para intentar algo así como un divague... en un contexto poco grato que nos contiene.

 

Gracias... este Uruguay, bendito lugar nuestro en el mundo, es una cosa pequeñita “que en el mapa ni se ve...” dice la canción. Si en el 2007, había 6.500 millones de personas en el planeta, nuestros tres millones, cabrían 2,167 veces en el conjunto de la raza humana. No tenemos petróleo, gas, minerales ni cosas  de esas que las transnacionales procuran. Somos débiles, dependientes. Si afuera sopla viento suave se nos puede volar el techo; si es fuerte, puede quedar un hueco en el mapa. Nos vacunó la deuda y se lleva parte gorda de lo que vendemos.

 

Por el “mundo ancho y ajeno” trota por los cuatro rumbos, la crisis financiera que según la OIT, se cobrará el trabajo de 51 millones de trabajadores, que pasan a desocupados. Aquí estamos tranquilos. Esto se decía en el editorial de un matutino el 28 de enero: “La política económica desplegada durante los cuatro años precedentes ha generado las señales suficientes para que Uruguay aumentara su confiabilidad como lugar de inversión...”  El país sería isla en un mar picado, refugio para el que huye de la crisis. No agregamos dudas. Apenas levantamos lo escrito.

 

Esa seguridad parece estar extendida. A un senador que cree debe ser el presidente, le preguntan sobre la crisis y dijo: “Si esta es la crisis, que continúe... es probable que venga pero va a demorar” (“La República” 8/1/09 Pag.4) Hacemos los más fervientes votos que tanta buena onda, llegue a los hechos. Si se nos diera por mirar en intersticios de la cocina política, hay ollas que hierven pero parece que faltan cocineros con oficio. Se ve que dan vueltas como sin saber que hacer. Miran el reloj que anda sin prisa y sin pausa. Y la  hora del almuerzo se acerca.

 

El detalle es que luego de 50 años de espera...y de lucha... en meses completa su tiempo el primer gobierno de izquierda, jaqueado por la derecha, desplazada del poder, luego de casi dos siglos. Viene una campaña muy dura. ¿Quién lo duda? Esa derecha va a jugarse la vida porque si no gana, la ola de la historia la revuelca. Un período no es tiempo para consolidar un cambio. Muchos –tal vez la mayoría– de los planes y de reformas están en proceso. Hubo que aprender a gobernar, y eso contra política de palo en la rueda. ¡Si será difícil la parada la que se juega la izquierda!.

 

Ahí está la izquierda con su gobierno, con sus problemas y con sus “chuchos” ya que el panorama de los meses que vienen es “grosso” . Ahora, esa izquierda toda, o sea los que tienen cargos de gobierno y los demás que integran el colectivo que se llama Frente Amplio...¿Asumieron que es lo más importante que tienen entre manos? Si pudo llegarse al Gobierno después de luchar para eso 50 años. ¿Qué debería ser la prioridad uno? Pues caramba, es tan claro como que dos más dos son cuatro. Ahora que se tiene el Gobierno, hay una sola cosa prioritaria. ¡¡Mantenerlo!!.

 

Seguir es la forma de consolidar cambios. Para seguir hay que concitar el apoyo de la gente. Esa gente es la que vota. Eso se logra cuando la gente ve que se está gobernando, cuando ese gobierno se identifica con el sentir de la gente. Muchas veces no son realidades porque hay tareas en proceso. Y a la gente hay que explicarle. ¿Quién explica? ¿El Gobierno? No. El Gobierno tiene que gobernar y lo está haciendo bien. Tiene que haber una estructura sobre la base de la fuerza política, que apuntale al Gobierno. Que explique a la gente lo que se hace.

 

Y eso... ¿Donde está? Ahí está la madre del borrego. No está. Se ve a cada uno de los sectores del FA carpiendo su chacrita. En una cantinflesca danza de futuros candidatos, saliendo de un Congreso que lo mejor es archivarlo en el olvido. Cuando se juega el destino de un gobierno de izquierda, que no es poca cosa. Es mucho. Lo que se ve es a mucha gente que se mira el ombligo. Esto se ha dicho por ahí, pero es una verdad  más grande que una casa. Cuando el Congreso desecho el camino del consenso y la unidad, votando por las internas, le hizo un regalo a la derecha.

 

En un caso como este Gobierno, que llega quebrando dinastías de usufructo del poder por generaciones, es clarísimo que esos poderes desplazados apostarán todo a recuperarlos, porque era mas que el gobierno, está el negocio a costa del país. ¿Quién duda que la próxima campaña será una lucha a muerte? Y será de vale todo. El equipo gobernante debe estar respaldado, apuntalado por la fuerza política. Es el vínculo para estar en contacto con la gente. Explicando que se ha logrado. Lo que no se pudo hacer y se hará.  Y los muchos porque debe seguir el Gobierno

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