Ante Obama, ver
es algo más que mirar
por la profesora Cristina Porta

No soy politóloga, ni socióloga, ni semióloga, soy profesora de Historia y como tal, todas las disciplinas creadas por  la humanidad me interesan, me convocan, y  por supuesto los cambios, continuidades y rupturas, en todas sus fases y facetas. 

 

Como mucha gente, estuve prendida a la televisión, viendo la asunción del nuevo presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Barack Husseim Obama.

 

 Lo que vi, (entendiendo que ver es algo más que mirar) sentí y pensé -si es posible separar una cosa de la otra, pero resulta que por profesionalismo aunque sea, uno puede separarlas- estuvo en  relación directa con quién soy: mi edad, mi historia, “mi condición”, como cantaba Atahualpa Yupanqui.

 

Hoy al verlo caminar, alto, con sobria elasticidad atlética, serio pero no solemne, pensé: “es un producto del buen-ver del sueño americano y de la imagen del mismo, pero algo se ha roto: es negro, o mestizo como se quiera. Algo cambió allá en el Norte.”

 

Fernand Braudel escribió que lo que más tarda en cambiar es la mentalidad. Cuánto tiempo es una “tardanza” es algo relativo, porque es cultural.

 

Hace tiempo que sospecho que esa afirmación ya no corre… en algunos ámbitos, incluso, nacionales, donde es posible ver cambios de mentalidad, casi abismales, de una generación a otra. Los jóvenes uruguayos los demuestran todos los días en mis clases.

 

Ahora bien. No analizaré el discurso de Obama, que fue, para mi historia personal, el más osado que escuché de boca de los presidentes norteamericanos. Lo dejo para los politólogos.

 

Pero sí quiero decir que -para alguien que tiene que guardarse de mostrar  coyunturales escepticismos ante los estudiantes, porque  la historia parece una carrera donde siempre estamos luchando por Libertad, Igualdad, y Fraternidad sin alcanzarla y a veces uno se cansa- que objetivamente éste acontecimiento (fruto de un largo proceso) demuestra que hay utopías que sí se alcanzan. Cada tanto, la historia revela, de manera estruendosa, que los hombres luchan y conquistan anhelos que parecían utopías. 

 

Algunas voces de la izquierda uruguaya han estado sosteniendo que nada ha cambiado, que Obama es puro color y que nada cambiará o “habrá que ver cómo gobierna”. Genial. No sabía que por su condición de negro (o mestizo) este hombre tiene que ser hombre nuevo…o casi…pamplinas!

 

Eso equivale a pensar, desde la cuadratura del ángulo, que un manzano debe tener tantas manzanas como ramas tiene.

 

 Un cambio ya está hecho, compatriotas! Hoy, los EEUU tienen un presidente que rompe con el esquema étnico y estético al que estábamos habituados. Parece que algunos “gringos” ya no son ni tan puramente gringos, ni tan necios como los pensamos gracias a las reiteradas votaciones a la decadente dinastía Bush. Parece que algunos quieren apostar a una vida doméstica menos loca, otros a no estar siempre en guerra con el mundo, y algunos a las dos cosas juntas. 

 

 Son muchas las variables que pueden haber llevado a votar a Obama, sin que ello implique que han optado por un cambio radical. Tenemos el ejemplo en casa: ¿todos los votantes del Frente Amplio eran frenteamplistas? ¿todos los frentistas quieren los mismos cambios? Creemos que no. Sólo se trata de sentarse a analizar.

 

 Las dinastías finiquitan o se debilitan, y los pueblos (ni que hablar de los Imperios) se adecuan (reciclan), cambian, o perecen. Esto es, en mayor o menor medida, con más o menos lucidez, lo que, sintieron, intuyeron o cavilaron, los que votaron al primer presidente negro de los EEUU.

 

 Hay estar ciego para no ver que la sociedad norteamericana ya no es la de los años 50: parejita de blancos con dos nenes blanquitos, perro familiero, casa con verja blanca y auto grande.

 

EEUU es hoy una sociedad profundamente aluvional y mestizada (con enclaves impolutos, desde luego) y con desajustes económico-sociales que si bien son muy menores que los del mundo subdesarrollado y dependiente, en su escala, son problemas.

 

 Dejemos de buscarle la quinta pata al gato. Los que luchamos por un mundo de sociedades más justas y peleamos contra el imperialismo yanki, démonos la oportunidad de pensar y sentir que algo puede estar cambiando en el seno de una parte del pueblo norteamericano y festejemos, uruguayos, festejemos! Que nada es más conservador, que pensar que no existe el cambio, por sospechoso que éste que nos parezca.

 

 La historia es cambio, y las utopías son posibles, aunque no nos alcance la vida propia para verlas. Los negros y mestizos anónimos que lucharon por sus derechos en los EEUU, logrados hace menos de sesenta años, soñaron, sí, pero no imaginaron siquiera esto que vimos hoy.  No estaban solos  además, las cámaras mostraban que al lado de un negro había un blanco.

 

Por ellos, por todos ellos, vibré con la asunción de Barack Husseim Obama.

 

Nosotros los uruguayos, tan orgullosos de nuestra tradición civil y democrática y tan  auto-convencidos de nuestra falta de racismo, tenemos, por primera vez en la historia, un diputado negro.

LA ONDA® DIGITAL

© Copyright 
Revista
LA ONDA digital