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La Sudamérica del progreso
y la voluntad de igualdad
por Xavier Caño Tamayo
Chávez y Uribe, presidentes de
Venezuela y Colombia se reunieron para iniciar una
nueva etapa de relación entre ambas repúblicas.
Acuerdos comerciales, creación de un fondo de 200
millones de dólares para afrontar consecuencias de
la crisis y, sobre todo, cimentar nueva confianza
entre ambos países son resultados del encuentro.
También ha llegado
recientemente a acuerdos Brasil con Venezuela, pero
no es nuevo, porque desde 2007 Lula y Chávez se
reúnen trimestralmente para avanzar en la
cooperación entre ambos países. Esta vez han firmado
acuerdos de colaboración científica, agropecuaria y
energética con el compromiso brasileño de transferir
tecnología a Venezuela.
Cristina Fernández, presidenta
de Argentina, ha suscrito también acuerdos con
Venezuela y ratificado la posición común de esos
gobiernos en el proceso de integración de las
economías de ambos países. Fernández y Chávez han
firmado acuerdos en áreas económicas, de salud,
trabajo, energía, agricultura, alimentación,
transporte y deporte, así como transferencia de
tecnología. Cristina Fernández ha agradecido a
Venezuela “la ayuda a las finanzas argentinas cuando
el país carecía de acceso a los mercados de
capitales”.
Ha ocurrido poco antes de que
Cristina Fernández se reuniera en La Habana con el
presidente Raúl Castro, también para firmar
convenios de cooperación entre Argentina y Cuba en
ciencia, tecnología, comercio, salud y energía.
La visita a Cuba de Cristina
Fernández fue precedida por la del presidente de
Panamá, Martín Torrijos, y también por la del
presidente de Ecuador, Rafael Correa. En próximas
semanas o meses visitarán Cuba los presidentes de
México, Guatemala, y Honduras, más la presidenta de
Chile, Michelle Bachelet.
Varios observadores interpretan
las visitas a Cuba con sus acuerdos de colaboración
como un nítido mensaje al elegido presidente de
Estados Unidos, Obama: Cuba es América Latina y no
es de recibo olvidarla, ni valen embargos.
En abril de 2008 ganó la
presidencia de Paraguay Fernando Lugo, candidato de
Alianza Patriótica para el Cambio; hace unos días en
El Salvador venció el izquierdista Frente Farabundo
Martí para la Liberación Nacional en las elecciones
municipales y de diputados para la Asamblea
Legislativa. Hoy, casi todos los gobiernos
latinoamericanos son progresistas. Desde el rosa
hasta al rojo, como ha escrito algún analista amante
de metáforas coloristas.
Esa percepción documentada de
que América Latina avanza y deja de ser el patio
trasero de Occidente y especialmente de Estados
Unidos se afianza con el reforzamiento de las
instituciones de integración regional como Mercosur
y Unasur (Unión de Naciones Suramericanas). También
influyen la aparición de propuestas como la de
Brasil de crear un Consejo de Seguridad
Latinoamericano, o la de Ecuador de establecer una
Organización de Estados Latinoamericanos, que
dejaría sin trabajo a la actual OEA (Organización de
Estados Americanos) en la que están Estados Unidos y
Canadá, pero no Cuba.
Lo ha dicho Henrique Cardoso:
“Pasó el momento en que América Latina era asistida
por Estados Unidos”.
Dos signos, dos expresiones de
esa otra América Latina. El presidente de Bolivia,
Evo Morales, proclamó hace poco que su país es el
tercero de América Latina que se libera del
analfabetismo, tras una intensa campaña de treinta y
tres meses que ha permitido entrar en el mundo de la
lectura y la escritura a más de 800.000 bolivianos.
Una campaña posible por el trabajo de miles de
voluntarios bolivianos… y venezolanos y cubanos.
América Latina solidaria.
La otra expresión de esa otra
América Latina integrada se dio en septiembre del
año pasado. Los presidentes de las naciones
suramericanas (Unasur) apoyaron con firmeza al
presidente de Bolivia cuando las provincias ricas de
este país amenazaron con una secesión violenta, más
que bien vista por la Administración Bush. Evo
Morales dijo que era la primera vez en quinientos
años que América Latina tomaba su destino en sus
manos sin interferencias de Europa o Estados Unidos.
Esa otra América Latina no sólo
conviene a los latinoamericanos. También a los
demás, porque aporta progreso y voluntad de
igualdad.
*) Periodista y escritor
ccs@solidarios.org.es
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