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Testimonios inéditos
del FA en Argentina
Reportaje a Carlos Varela y
Carlos Hakas
Miles uruguayos se fueron al exterior, con el
advenimiento de la dictadura en 1973 y tuvieron que
aprender a hacer política fuera del país.
Varela y Hakas fueron, junto a otros
uruguayos, constructores de la singular aventura de
formar, por primera vez, al Frente Amplio en
Argentina, país con la mayor concentración de
compatriotas.
-
Carlos Varela, usted fue parte de la dirección del
Frente Amplio en Buenos Aires, ¿desde qué época?
Sí, hay todo un
período en que yo viajo a Buenos Aires, para
quedarme alrededor de octubre del 75 y la
vinculación es inmediata porque uno tiene la
costumbre política de vincularse. Y allí me
encuentro con algunos compañeros con los que ya
estaba vinculado desde acá. Pero el trabajo
fundamental del Frente Amplio se da
a partir de las elecciones argentinas del año 83 y
la asunción de Raúl Alfonsín al gobierno y de ahí,
empieza el trabajo.
- ¿Con la llegada de
democracia argentina?
- Por supuesto. Hubo
trabajo previo que era bajo la dictadura, muy
clandestino, muy limitado, además, por la cantidad
de situaciones que son comprensibles, ¿no?
- ¿Ya empezaron a
trabajar abiertamente?
- A partir del 83,
exactamente. Tanto es así que hay algunos hechos que
lo muestran. El primer acto que se hace del Frente
Amplio, que es el lanzamiento de la primera
actividad fuerte, es una reunión que se hace en
Ramos Mejía en un local de un colegio, que fue un
asado muy grande donde Caymaris, Aguirre, Proust,
Tenuta, asisten. Después otro hecho en el 83,
importante también, que va mostrando los inicios, es
el cumpleaños de Seregni el 13 de diciembre del 83
que se hace otro asado muy grande en la cancha del
Club Excursionista. Luego realizamos otros
encuentros en el 84, una reunión en la cancha del
Club Atlanta, donde se suman dirigentes del PIT y
dirigentes de la CNT, a partir de donde se sella,
digámoslo así, el nuevo PIT-CNT.
- ¿Se hacían a partir
de Comités de Base, o de relaciones personales?
¿Cómo proyectaban ese trabajo?
- No, esos hechos
surgen a partir de una directiva del FA. El
presidente durante todo ese período clandestino fue
Alberto Caymaris.
- Uno de los
fundadores del Frente acá
- Por supuesto.
Alberto Caymaris es fundador del Frente Amplio. Y la
actividad la regían ellos. Luego se empieza a
desarrollar la organización a partir de estas cosas
puntuales, incluso repercute toda la actividad que
se desarrolla en el país, en Uruguay, lo que hizo el
PIT en el 83, aquel desbordante acto. Se realiza el
del 27 de noviembre en el Obelisco. Y a partir de
esos acontecimientos empieza la organización fuerte
del Frente Amplio.
- En vísperas de la
campaña electoral del 84, a la salida de la
dictadura -¿ustedes empiezan a trabajar como Frente
Amplio para venir a votar?
- Exactamente. En el
84 yo destacaría varias cosas: una es la
concurrencia al “1° de mayo” del 84 que es cuando
vinimos con dos ómnibus de Buenos Aires al acto del
PIT. Y para las elecciones se hacen actos muy
grandes y muy importantes. Uno de ellos se hace con
la asistencia de Seregni y todos los candidatos,
nada menos que en Corrientes y Esmeralda.
- ¿En la calle?
- En la calle
Corrientes – nada menos – que es el símbolo de
Buenos Aires, ¿verdad?. Una cosa que fue única. Por
primera vez un acto político de otro país se hace en
el centro neurálgico de Buenos Aires. Ese fue el
año 84. Y, luego de eso, se hizo otro en la calle
Montevideo entre Corrientes y Lavalle. También con
todos los candidatos y con la concurrencia de
murgas. “Los Diablos Verdes” estuvieron en el
segundo acto, con ese gran amigo que fue Antonio
Iglesias.
-
Hakas, ¿qué recuerdo tiene de eso que Carlos Varela
habla?
-
Yo en ese momento estaba incorporado a una
agrupación, mejor dicho, a un Comité de Base, el de
Flores.
- ¿Recuerda ese
acto, por ejemplo, en la calle, todo eso?
-
Sí, sí. Además, yo
participé del acto de Atlanta. Porque – claro – los
uruguayos queríamos encontrarnos y – a partir de ahí
– es que armamos el Comité de Base de Flores y
bueno, en la medida que uno se organizaba, se iba
enganchando con las demás organizaciones, ¿no? Y
claro, me acuerdo del acto, ¡cómo no! Fue el primer
acto en la calle y que fue impresionante.
- Y ¿eso entusiasmaba
a los frenteamplistas?
Sí. Fueron las
“Llamadas” de los uruguayos en la Argentina (risas).
- ¿Usted recuerda que
se hiciera publicidad, propaganda?
- Ah, sí, sí. Para
ese acto se hicieron pegatinas y también funcionaba
el “boca a boca” muchísimo. De esa manera los
uruguayos nos encontrábamos. Obviamente que todo
era sobre la base del esfuerzo personal.
¿Por esos días se
preparaban para venir a votar?
Claro. La idea era -
venir a votar en el 84- juntar fuerzas para venir a
votar.
- Y ¿vinieron juntos
o venían cada uno por separado?
En esa época se
contrataron dos barcos y se buscaron otras vías. Yo,
particularmente, vine en auto. Pero se trabajó para
venir organizadamente la mayor cantidad de gente.
Recuerdo que veníamos con los autos, con la bandera
del Frente todo el camino. ¡Era muy emocionante!
- ¿Y había buena
receptividad del pueblo argentino?
- Con el pueblo
argentino era muy buena la receptividad. Vale
recordar que ellos ya estaban en democracia y habían
volteado a la dictadura. De alguna manera, la
entrada de Alfonsín, había sido también un acto al
que muchos uruguayos fuimos, porque era muy
importante para la Argentina y para todos nosotros
que vivíamos allí, la apertura democrática. Y eso
nos abrió puertas para poder funcionar en distintos
locales de distintos partidos argentinos.
- ¿Había solidaridad
de las otras organizaciones políticas argentinas?
- Ah, sí, sí. Y
nosotros la buscábamos, claro. Pero, siempre en un
marco en el que ellos nos prestaban los locales y
nosotros hacíamos nuestra política. O sea, nosotros
no participábamos de la política argentina ni ellos
de la nuestra.
- ¿Las decisiones,
toda la elaboración política, la hacían ustedes con
total independencia?
- Sí, en realidad,
nosotros respondíamos a las decisiones del Frente
Amplio en Uruguay. Éramos uruguayos en el exilio y,
como tales, nos movíamos de esa manera.
- Varela, termina el
período electoral y, ¿el Frente sigue?
- Por supuesto. La
gente no se volvió inmediatamente. Se terminó la
dictadura, se hicieron las elecciones, asumió en el
85 el nuevo gobierno del Dr. Sanguinetti – un
gobierno democrático – pero se volvieron algunos
compañeros, algunos uruguayos. Pero, en general, la
gente no tenía resuelto su problema económico de
cómo instalarse en el país. Muchos vinieron para
ver qué podían hacer y se quedaron, otros se
volvieron porque no lo pudieron resolver. Pero el
Frente tenía que seguir funcionando, porque quedaban
decenas de miles de uruguayos – como todavía hay.
- No sólo en Buenos
Aires, ¿verdad?
- Por supuesto. No
sólo en Buenos Aires, hay desparramados por toda la
Argentina. Digamos que, organizadamente, el Frente
Amplio atendía – por supuesto – Buenos Aires, donde
había un gran despliegue y una gran organización.
Pero atendía también otros lugares, no sólo el Gran
Buenos Aires. Mar del Plata – donde sigue existiendo
una gran concentración de uruguayos y organización
del Frente Amplio, también en Rosario, en Córdoba.
Llegamos hasta Neuquén, Piedra del Águila, donde
también hay un núcleo de uruguayos porque hay una
fábrica y una represa de emisión de electricidad y,
ahí, trabajan uruguayos. En Mar del Plata,
especialmente en la pesca – es el puerto pesquero de
la Argentina – hay cantidad de uruguayos. Hay otras
ciudades donde también hay uruguayos pero donde no
llegó la organización.

- Pero ustedes
¿siguen, entonces, organizándose siempre en conexión
con la dirección del Frente en Montevideo?
- Por supuesto.
Siempre fue una característica, una forma de
trabajo, una concepción política del trabajo. Esas
son organizaciones del Frente Amplio. De la misma
forma que un Comité en un barrio de Montevideo no
crea una línea política propia, ajena a la dirección
del Frente, aquellos Comités tampoco la crean. No
pueden, no tienen derecho. Pero además lo entienden
y lo conciben así. Porque la línea política, las
directivas políticas, las relaciones políticas fuera
del país, las maneja la dirección del Frente Amplio.
Los Comités que están en el exterior no pueden hacer
eso porque no les corresponde. Si no, no sería una
dirección política la de Uruguay. Habría distintas
direcciones políticas.
- No es federada.
- Absolutamente no es
una federación de líneas, de concepciones políticas
o de partidos. De la misma forma que hay corrientes
en los Comités de Base dentro del Uruguay, también
fuera, de los distintos integrantes del Frente
Amplio…
- Eso le iba a
preguntar, ¿los partidos que se expresaban en el
Frente Amplio en Uruguay se expresaban allá también?
- Por supuesto, por
supuesto. Cada uno se fue con su concepción política
y siguió allá, de la misma forma que acá,
integrándose al Frente. Pero no dejó de pertenecer a
su grupo político, aunque también había gente,
independiente.
- ¿Recuerda a alguno
de sus compañeros, de aquella época, de otros
partidos?
Por ejemplo el Dr.
Alberto Caymaris, Dr. Saúl Kogan, Joaquín Sánchez y
Raúl Montemuiño. Cogan, fallecido, pero fue un
integrante prestigioso del Frente Amplio, compañero
independiente que también nos conocemos de aquella
época. Caymaris, por supuesto, que fue el
presidente durante bastante tiempo. Aguirre, que
volvió inmediatamente que se liberó y que fue
diputado por la 99, pero son decenas los compañeros
quienes encabezan aquel proceso inicial, algunos de
los cuales siguen en Argentiana.
- ¿Pero entonces
ustedes se abocan a dar organización a toda esa masa
de frenteamplistas de toda la Argentina?
- Efectivamente fue
un proceso y el trabajo por etapas, minucioso de
muchos compañeros.
-¿Existía por esos
tiempos una dirección central de Buenos Aires o de
la Argentina?
La dirección aun hoy
es la de la Argentina.
- ¿Y después están
los Comités de Base?
- Luego viene un gran
trabajo que consolida toda esa organización que fue
el trabajo por el voto verde. Esto permitió que
después ganáramos las elecciones en Montevideo. Se
desarrolló un enorme trabajo que sirvió para
encontrar uruguayos en los lugares más increíbles –
cientos de miles de uruguayos – que aportaron su
firma para conseguir el Plebiscito del 89 y que
luego, todo eso, sirvió para que se organizara,
férreamente el Frente Amplio, incorporara a sus
filas a uruguayos que estaban desperdigados y que
estaban desconectados – fundamentalmente – de la
actividad política. Los incorpora, los organiza y
luego se expresa en esos más de 60.000 uruguayos que
vinieron por el Puente de Fray Bentos, en aquella
cantidad de ómnibus que asombraron a Montevideo, que
llenaron la Rambla.
- ¿Eso ya en el 89?
- Sí, en el 89 para
las elecciones en que triunfa el Frente Amplio en
Montevideo y donde Tabaré Vázquez es designado
Intendente por una gran votación del Frente Amplio.
- Después del 84,
como hito principal, ¿viene el “Voto Verde”?
- Exacto.
- Al no poder votar
fuera del país el organizarse para venir se
convierte en un objetivo prioritario
- Exactamente,
exactamente, y de cómo nos organizábamos dependía en
gran medida las posibilidades de que vinieran
miles.
-
Pasa el “Voto Verde” se van preparando para las elecciones
del 89, donde usted dice que adquiere una magnitud
que no tiene antecedentes. Usted habla de 60.000
uruguayos que vienen desde la Argentina a votar al
Uruguay, en barco y, principalmente, en ómnibus.
Sí, Había quienes
teníamos vehículos propios y que, incluso, vinimos
en las dos elecciones, en la del 84 y en la del 89.
En las del 84 – como decía Hakas – se fletaron
algunos barcos pero, además, yo por ejemplo vine en
el “Ciudad de Paraná” (con mi auto, en la bodega),
que no fue fletado especialmente para traer
uruguayos. De todo esto yo destacaría una cosa
importante.
Nosotros
hacíamos las cosas – como decía Hakas – sin
intervención del medio donde estábamos, la
organización, la participación, era solo de
uruguayos y, además, la financiación de las cosas
que hacíamos era exclusivamente por nuestra cuenta.
Las ayudas que recibíamos, a partir de la
consolidación y advenimiento de la democracia, era
de los organismos centrales del FA, las finanzas que
hacíamos surgía de nosotros mismos– los uruguayos
que vivíamos en la Argentina – o de los aportes que
se hacían desde Montevideo.
- Pero es conocido
que las organizaciones políticas argentinas ayudaban
en locales, en solidaridad, ¿eso usted lo confirma?
- Sí, sí. En estas
etapas de las que estamos hablando como actores
previlegiados, solamente en locales.
Fundamentalmente, los locales del Partido Comunista
Argentino, los locales de los Partidos Socialistas
Argentinos (que había más de uno) y los locales del
Partido Intransigente Argentino. También en algunos
casos los arrendábamos con las finanzas propias,
nuestras, del Frente Amplio.
- Durante los
gobiernos sucesivos de Alfonsín y Menem se demostró
una buena disposición para hacer actos en la calle
etc.
- Por supuesto. Pero
en esos casos dado que eran actividades con la
presencia de la dirección del FA se coordinaban
directamente desde la dirección frenteamplista en
Montevideo, con el gobierno argentino o
organizaciones políticas esa conexión era a nivel de
las direcciones – no las de nosotros, sino del
Frente Amplio a nivel central con los gobiernos
argentinos. Nunca había un conexión ni un acuerdo a
nivel de los organismos que éramos de base con los
gobiernos argentinos, eso no existía.
- Para hablar más
concretamente. Las grandes definiciones que fueran
necesarias tomar con el gobierno argentino o con las
direcciones de los partidos, ¿se hacían de partido a
partido, de partido Frente Amplio uruguayo con el
gobierno argentino?
- Exactamente, así
era en esos tiempos, tiempos de Seregni.
- Hakas, ¿qué
recuerda de esa experiencia macro, gigante de la
preparación de la campaña electoral del 89?
- Como decía Varela,
la campaña electoral del 89 empieza con las firmas
en el 88. La juntada de firmas nos sirve para
instalar miles de mesas con gente buscando la firma
de los compatriotas para derogar la Ley de Caducidad
y una cobertura importante para que todos los
uruguayos – de alguna manera - se entraran a
vincular. Y también nos da la pauta de la cantidad
de uruguayos que estaban en la Argentina con ganas
de hacer cosas para el Uruguay.
- ¿Qué tipo de cosas?
- Venir a votar, una
de ellas, armar la organización del Frente Amplio,
las organizaciones de los propios partidos del
Frente Amplio.
- Los máximos
dirigentes del Frente Amplio, ¿iban a Buenos Aires?
- Los dirigentes
iban, eran invitados regularmente por el Frente
Amplio, iban todos los dirigentes, de distinto pelo
y, cada vez que iba un dirigente – fuera del partido
que fuera – era una fiesta, era una forma
también de gratificarnos a nosotros. Porque el
uruguayo, fuera del país, más allá de que reciba la
solidaridad de los nativos, se siente muy solo, está
lejos de la familia. Y la organización termina
siendo una gran familia, más allá de que haya
diferencias políticas (como en cada casa en la cual
en una mesa hay distintas posiciones políticas), y
el Frente era eso. Y venía algún compañero de
Montevideo y ya era motivo para armar una fiesta
porque – claro – cualquier reunión se terminaba con
una chorizada, con un asado, con una fiesta.
- Pero usted me dice
que iban todos.
- Todos. Iban
desfilando todos.
- ¿Seregni también?
- Sí, por supuesto.
Seregni tuvo un acto precioso en el Parque Lezama.
Él había dicho que, después del de 18 de Julio, ese
había sido el más grande. Y también exhortaba a que
hiciéramos el mayor esfuerzo para que fueran todos a
votar porque se podía ganar Montevideo, ¿no?
- Y, ¿se hacían cosas
parecidas a las que se hacen acá? ¿Volanteadas,
pegatinas? ¿Todo eso se hacía?
- Sí, efectivamente,
y también se hacían propagandas con aviones
(risas). Porque Buenos Aires es muy diverso y hay
zonas que son semi-rurales, muy pobladas también de
uruguayos. Y allí, en los alambrados, no se pueden
colgar carteles, entonces se hacía propaganda con
aviones. Se llegó en una oportunidad a hacer 40
horas de propaganda aérea.
- ¿Y en radio, en los
medios de comunicación?
- Teníamos programas
de radio, en radios FM, llegamos a tener 32
programas de radios, dirigidos por uruguayos. Para
los medios de comunicación habíamos formado una
Comisión de Propaganda que se encargaba de eso, de
abrir medios – los más diversos, de radio,
televisión. Incluso hasta yo salí por televisión una
vez que teníamos espacio para un compañero que iba a
venir y después no vino y, bueno, salí yo (risas) en
el programa de Badía. Esa Comisión, que era del
Frente Amplio, le conseguía todo. Cuando llegaba un
compañero de Montevideo, lo exprimíamos al máximo.
No importaba de qué partido fuera.
- Estaban los
artistas uruguayos, que algunos vivían allá también,
¿no?
- Es cierto. Hicimos
múltiples cosas con los artistas uruguayos. Me
acuerdo con Tenuta, en fin. Incluso yo me acuerdo
que con Estramín se hizo un festival, en realidad,
en la calle Corrientes, en un teatro en la calle
Corrientes. Con Rada, también. En el Parque
Centenario con Larbanois y Carrero. Cuando pasaba
el famoso dúo de Los Olimareños, ellos estaban
transitando hacia Montevideo. Porque hay que
recordar que el retorno parecería que exigía una
escala en Buenos Aires porque, allí, todos los
dirigentes políticos que estaban exiliados en el
exterior, recalaban en Buenos Aires.
¿Y cómo contrataron
los autos y los camiones y, usted me habló, de un
barco que vino?
Para el “Voto Verde”
se contrataron dos barcos. El “Vapor de la Carrera”
que, en aquella época, era un gran barco y el
Buquebús, claro. En la segunda etapa, en el 89,
Buquebús, Ferrylíneas que era una de las lanchas que
iba por el Tigre y, ómnibus, se contrataron algo así
como 240 ómnibus.
- ¿Se les preguntaba
si eran frenteamplistas a los que viajaban?
- No, no. Se suponía
que sí, pero es probable que hayan venido unos
cuantos colados, pero yo creo que por el camino, se
cambiaban. Porque la corriente era muy
entusiasmarte. Y también el hecho de esos ómnibus y
esos barcos contratados, hacía como le pasó a Varela
la primera vez, él no vino en el barco que estaba
contratado. Cuando se crea una corriente, esa
corriente lleva – a su vez – a otra gente que
contrata cosas por su parte.
- Usted lo que me
quiere decir, ¿es que no sólo centralmente había una
cantidad de cosas…?
-
Centralmente se creó una gran corriente. Cuando hay
una gran corriente eso arrastra otras, tiene hechos
que se mueven por sí solos, fuera de nuestro
control. Pero para eso precisamos una gran corriente
que eso fue lo que provocamos y teníamos que hacer.
Porque fue un plan, no fue una obra de la
casualidad, fue un plan. Cuando planificamos esos
240 ómnibus y empezamos a repartir tarea, parecía
que era una tarea imposible. Y resultó que todo
quedó chico. Los barcos, los ómnibus…También hicimos
unas pegatinas impresionantes, en todo Buenos Aires
-¿Y de dónde sacaban
los murales?
- Había algunos que
los conseguíamos haciendo finanzas, también había
compañeros que tenían imprentas y nos ayudaban, como
Firpo y Giacchello, Y también nos ayudaban de
Montevideo. Todo esto se hizo a pesar de que era un
momento de gran crisis en Argentina, hay que también
entender esto. total. Había una gran esperanza
para los uruguayos. Por eso nuestra campaña era:
“Orientales al Frente, un cruce a la vida”. El
cruce era cruzar el charco pero también, cambiar de
vida. Volver al Uruguay, en fin. Era toda una
campaña que fue bárbaramente pensada pero que quedó
muy bien.
-
Varela, ¿quedó algo de esa experiencia en Buenos
Aires? Porque usted ahora vive en el Uruguay.
Pero, ¿sigue conectado, no?
- Tan conectado que
tengo una hija y dos nietos en Buenos Aires y voy
allá con periodicidad. Por lo menos, 4 veces al
año, voy.
- Eso
le permite a usted saber que esas semillas quedaron.
- Claro. Y no sólo
eso. Me permite, además, las semillas. Aquella
militancia en el Frente Amplio – en mi caso –
sirvió, primero, para conocer compañeros. De esos
que conocí allá, de esos compañeros, se generaron
amigos, grandes amigos a partir de esos compañeros.
Cada vez que voy a Buenos Aires me junto, me reúno,
parece que me están esperando alguno de ellos. Pero
no es así. No me están esperando, sino que nos
reunimos a cenar un día de esos que yo estoy y para
juntarnos y todo lo que sucede entre amigos que no
se ven por un tiempo. Ellos lo hacen
permanentemente. Ese grupo se reúne dos viernes por
mes a cenar, a pesar de que viven en la misma
ciudad. Es de esas amistades que nacieron de la
militancia del Frente Amplio. Yo lo hago cuando voy,
cada 2 o 3 meses. De la misma forma que también, de
esos amigos que nos hicimos de la militancia y
volvimos al Uruguay, nos reunimos también con
determinada frecuencia. Junto a unas brasas, con un
churrasquito, pero para seguir fomentando la
amistad.
- Esa historia del 89
– aunque ya con otros protagonistas porque ustedes
se han venido al Uruguay – ha seguido, ¿no?
- Exactamente.No sólo
que siguió, sino que sigue existiendo una gran
organización, porque hay decenas de miles de
uruguayos, tal vez centenares de miles.
- Se habla de 400.000
uruguayos.
- Si, yo nunca conocí
la cifra exacta ni aproximada de cuántos hay. Pero
siempre se habló de una cifra parecida. Por lo menos
se dice que hay, seguramente, 300.000 uruguayos en
toda la Argentina. Pero yo le voy a decir que no
sólo esa organización sigue existiendo, sino que hay
prueba de ello. En la Argentina y en otros lugares
del mundo. Una de ellas es que en el 2007 se
hicieron elecciones en el mundo entero del Frente
Amplio para elegir tres representantes que integran
el Plenario Nacional del Frente Amplio. Y, además,
los Comités que existen en todo el mundo, en
cualquiera de las regiones – en esa oportunidad se
determinaron tres regiones de las cuales, de cada
una de ellas, de acuerdo a lo que se votó, salió un
delegado. No porque tuviera que ser un delegado de
cada región sino porque el porcentaje de votos que
cada región obtuvo, dio para eso. Y hay tres
representantes: uno que es de Argentina, otro que es
de Canadá y otro que es de España, que son los
compañeros que obtuvieron la mayor cantidad de votos
en su región. Se creó eso y, además, los Comités de
Base que existen en el exterior, tienen
representación en el Congreso del Frente Amplio.
- O
sea que hoy, el Frente Amplio de Buenos Aires –
igual que usted me dice de otras partes del mundo -
¿está representado en la dirección nacional del
Frente?
- Exactamente, en la
dirección permanente, que es el Plenario, que es la
dirección máxima entre Congreso y Congreso.
Solamente en el momento en que funciona el Congreso,
deja de ser la dirección máxima. Pero, en esa, está
representado el exterior y, en Argentina, hay más de
20 Comités. O sea que hay una gran organización,
aún.
- Además de las
relaciones humanas, de esa experiencia concreta de
militancia, ¿qué anécdotas podemos darle a nuestros
lectores de ese trabajo tan fértil que ustedes
realizaron?
- Bueno,
casi todas las anécdotas están vinculadas con la
actividad. Ahora me estaba acordando que,
justamente, una de las últimas veces que Uruguay
salió campeón del torneo sudamericano, campeón de
América, fue en 1987. En el Monumental de River
estaba jugando Uruguay y nosotros rodeábamos el
Monumental juntando firmas para el “Voto Verde”.
Estábamos rodeados de periodistas y, además, con
mesas rodeando todas las entradas.
- Se habían colocado
allí, rodeando el Estadio…
- Los recolectores de
firma del “Voto Verde”. Y llegamos con una bandera
dentro del Estadio, por el “Voto Verde”, claro.
Mientras Francéscoli hacía las jugadas adentro,
nosotros afuera juntábamos firmas. Incluso rodeados
de periodistas uruguayos que, asombrados,
certificaban la cosa. El hecho de cómo se movían los
uruguayos por el “Voto Verde”.
- En el
89, tengo entendido, que en el acto que ustedes
mencionan que se hizo en la calle, hablaron todos
los dirigentes principales del Frente Amplio. O sea,
los dirigentes partidarios y cerró Seregni.
- En general, en los
actos, todos hablaban. Todos los partidos que tenían
un representante en ese acto, no importaba que
hubiera mucha gente en el público de ellos o no.
Pero todos hablaban. Y, bueno, cerraba siempre el
candidato del Frente o el delegado de la Comisión
Nacional del Frente, el que fuera enviado por el
Frente Amplio, ¿no? En ese caso fue Seregni, que
era la autoridad máxima en ese momento.
-
¿Cortaron la calle, Hakas?
- Sí, claro, sí, sí.
Era un acto en la calle. Se consiguieron todos los
permisos, por supuesto.
- Un
par de cuadras, llenas de uruguayos.
- Claro. Incluso
había fotos en los diarios. En Clarín y todos esos.
Bueno, era la idea de que un acto fuera un hecho que
llamara a más gente, ¿no?
- Lo
que llama la atención es que se haga en la calle,
¿no? Porque, generalmente, se hacen en locales
cerrados.
-El asunto era
justamente ese, ganar la calle, ¿no? Y, además, es
la cantidad de gente. En un local, para miles de
personas, no era tan fácil y, además, es muy caro un
local de esas características. Y la calle tiene el
encanto propio de que se va acercando la gente, por
distintos lados, escucha quien quiere y quien no
quiere. La calle llama a nuestra militancia. Es
como el tronar de los tambores.
-
Cerrando este diálogo, Varela, esta historia, ¿no ha
terminado?
-
¡No!
- Los
emigrados no han vuelto todos ni está a la vista que
vuelvan. El voto consular no ha salido. ¿Qué
reflexión, para un veterano en la política y la
experiencia ésta de la emigración, puede expresar
usted ahora que hay un nuevo momento? Porque ahora
esta historia tiene que repetirse.
- Hay uruguayos con
muchísimos años fuera del país. Todos sabemos que
uno se adapta al medio, el medio lo influye, no hay
manera de evitarlo. Todo eso va incorporándose a la
personalidad, a la forma de ser. Y hoy podemos decir
que hay uruguayos que se pueden considerar en
Argentina, casi como argentinos. Y, como lo dicen –
además – todas las concepciones políticas de
izquierda, empezando por el marxismo, eso va
determinando la forma de ser y de pensar de la
gente. Pero hay una característica de los uruguayos
que la hemos constatado – por lo menos de mi
experiencia personal – de que no dejan de ser
uruguayos. Incluso podemos hablar de una concepción
de la política, incluso de aspectos de la vida. Y
eso, no sólo se manifiesta en eso que uno nota
apenas trata con un uruguayo que encuentra fuera del
país, sino que, con sus aspiraciones, sus deseos,
sus luchas…. El hecho que usted mencionaba de que no
se ha conseguido el voto epistolar, es un ejemplo de
eso, porque se sigue luchando por el tema. Por el
voto epistolar o por el voto consular. El que se
obtenga. Pero los dos son valiosos. Y, ¿por qué es
así? ¿Por qué los uruguayos siguen insistiendo con
eso habiendo uruguayos, por ejemplo, en Buenos
Aires, que hace 35 años que viven aquí, que tienen
hijos y ya nietos, argentinos.
-
Siguen queriendo venir a votar o quieren votar.
- Quieren aportar a
su país y entienden que esa es una forma de
aportar. Y, por supuesto, nosotros también desde
aquí consideramos que también es una forma y que
tienen derecho. Es el lema que tenemos en el Frente
Amplio. No hay uruguayos de primera o de segunda
diferentes. Son todos ciudadanos de este país.
Residan donde residan. Entonces esa es una de las
cosas que ejemplifica – justifica, diría yo a esta
altura – la existencia de organizaciones del Frente
Amplio en el exterior y, ha sido tan sensible el
Frente, que modificó sus Estatutos para que
participaran hasta en su dirección, como decíamos
antes. Y, por eso, debemos seguir insistiendo. Por
supuesto que somos los únicos. El Frente Amplio es
el único partido político que lucha por eso. Los
demás no quieren. Pero con un concepto equivocado,
con una medida de la cosa que responde a que si va a
haber más votos para el Frente Amplio que, de esta
forma, pueden evadirlos, pueden impedirlos.Y no es
así como debemos pensar. Si no, si esos uruguayos
son tan uruguayos como nosotros o no.
-
¿Usted encontró blancos y colorados en su exilio?
- Sí, sí, por
supuesto. Incluso yo iba a un centro, un local en
la calle Zeballos en Buenos Aires, donde eran
blancos. Incluso, allí tenía una cantina, uno que
era connacional mío, era del Cerro y nos conocíamos
del barrio. Vivía a dos cuadras de mi casa. Y eran
blancos. Allí se formó y ensayaba una murga de las
que existen en Buenos Aires – murgas de uruguayos,
murgas al estilo uruguayo. Es más, no sólo se
hacían actos políticos de ese tipo, sino que se
hacían otro tipo de actos. Habían actos mixtos –
digámoslo así – político-culturales. Porque también
todos esos artistas que pasaron antes por Buenos
Aires antes de la dictadura argentina - porque la
dictadura se fue el 24 de marzo del 76 y yo estaba
allá de principios de octubre del 75 – y allá pasó
Zitarrosa. Yo fui varias veces. Incluso yo era
amigo de familiares de Zitarrosa y, a través de
ellos, accedí al contacto con Zitarrosa. Pero, al
retorno, de todo el que se liberó en el 84 y a
posteriori, se hicieron algunos actos tipo
político-culturales en Buenos Aires, organizados por
el Frente Amplio, donde asistieron – no solo
Zitarrosa, Los Olimareños - sino también Fossatti,
este cantor blanco de toda la vida.
- La
emigración, de alguna manera, une.
- Por supuesto.
- Lo
que decía Hakas hace un momento: hay una
sensibilidad mayor que reagrupa a los uruguayos.
- Primero de todo,
digamos que la nacionalidad es una carta de
presentación. Entonces uruguayos y uruguayos, donde
quiera que se encuentren, tratan de primero, andar
juntos. Y, la expresión política, es una cosa que
viene después. A veces puede interferir y otras
veces no, eso depende del temperamento y del
carácter de las personas.
-
Quiero - cerrando quizás y salteándome algunas cosas
- hacerle una pregunta: ¿se discutía fuerte en la
Mesa del Frente de Buenos Aires?
Sí, por supuesto, por
supuesto. Hubo serios encontronazos, serios
encontronazos. Pero siempre las discusiones o esos
encontronazos eran con el afán de que cada uno
quería ir más allá del otro por el bien general. No
era una cosa para impedir, imposibilitar o limitar
al otro, sino que cada uno se creía – digámoslo así
- ser el dueño de la verdad, pero creía que la
verdad era para el mejor accionar y el mejor llegar
y más rápidamente al triunfo del Frente Amplio. Era
con ese objetivo y no otro. Porque, luego de las
discusiones por expresar lo que se quería para el
Frente Amplio, terminábamos las reuniones en la
cantina que teníamos en el local del Frente Amplio,
allá en la calle Sarmiento, todos frente a una
picada y a un trago.
-
Hakas ¿usted quiere agregar algo?
- Me acordé de una
anécdota que está interesante. Nosotros teníamos un
diario. Dentro de toda la batería de cosas, habíamos
sacado un diario. No se puede decir Semanario ni
mensuario, porque salieron 7 números. Pero había
compañeros que andaban con el diario abierto dentro
de los trenes, leían el diario y era una forma de
reclutar gente. Porque, donde un uruguayo viera un
diario que decía: “Ganó Peñarol o perdió”, “Danubio”
o yo que sé que, o “el Frente dice tal cosa y tal
otra”, el otro miraba y decía: “pero ese diario…
entonces ¿sos uruguayo?”. Y, la segunda palabra y
la tercera ya era: “dame tu dirección o tu
teléfono”, y de esa manera se creaba un nuevo
vínculo.
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