Testimonios inéditos
del FA en Argentina
Reportaje a Carlos Varela y Carlos Hakas

Miles uruguayos se fueron al exterior, con el advenimiento de la dictadura en 1973 y tuvieron que aprender a hacer política fuera del país.

Varela y Hakas fueron, junto a otros uruguayos, constructores de la singular aventura de formar, por primera vez, al Frente Amplio en Argentina, país con la mayor concentración de compatriotas.

 

- Carlos Varela, usted fue parte de la dirección del Frente Amplio en Buenos Aires, ¿desde qué época?

Sí, hay todo un período en que yo viajo a Buenos Aires, para quedarme alrededor de octubre del 75 y la vinculación es inmediata porque uno tiene la costumbre política de vincularse. Y allí me encuentro con algunos compañeros con los que ya estaba vinculado desde acá. Pero el trabajo fundamental del Frente Amplio se da a partir de las elecciones argentinas del año 83 y la asunción de Raúl Alfonsín al gobierno y de ahí, empieza el trabajo.

 

- ¿Con la llegada de democracia argentina?

- Por supuesto. Hubo trabajo previo que era bajo la dictadura, muy clandestino, muy limitado, además, por la cantidad de situaciones que son comprensibles, ¿no?

 

- ¿Ya empezaron a trabajar abiertamente?

- A partir del 83, exactamente. Tanto es así que hay algunos hechos que lo muestran.  El primer acto que se hace del Frente Amplio, que es el lanzamiento de la primera actividad fuerte, es una reunión que se hace en Ramos Mejía en un local de un colegio, que fue un asado muy grande donde Caymaris, Aguirre, Proust, Tenuta, asisten. Después otro hecho en el 83, importante también, que va mostrando los inicios, es el cumpleaños de Seregni el 13 de diciembre del 83 que se hace otro asado muy grande en la cancha del Club Excursionista.  Luego realizamos otros encuentros en el 84, una reunión en la cancha del Club Atlanta, donde se suman dirigentes del PIT y dirigentes de la CNT, a partir de donde se sella, digámoslo así, el nuevo PIT-CNT.

 

- ¿Se hacían a partir de Comités de Base, o de relaciones personales? ¿Cómo proyectaban ese trabajo?

- No, esos hechos surgen a partir de una directiva del FA. El presidente durante todo ese período clandestino fue Alberto Caymaris.

 

- Uno de los fundadores del Frente acá

- Por supuesto. Alberto Caymaris es fundador del Frente Amplio. Y la actividad la regían ellos. Luego se empieza a desarrollar la organización a partir de estas cosas puntuales, incluso repercute toda la actividad que se desarrolla en el país, en Uruguay, lo que hizo el PIT en el 83, aquel desbordante acto.  Se realiza el del 27 de noviembre en el Obelisco. Y a partir de esos acontecimientos empieza la organización fuerte del Frente Amplio.

 

- En vísperas de la campaña electoral del 84, a la salida de la dictadura -¿ustedes empiezan a trabajar como Frente Amplio para venir a votar?

- Exactamente.  En el 84 yo destacaría varias cosas: una es la concurrencia al “1° de mayo” del 84 que es cuando vinimos con dos ómnibus de Buenos Aires al acto del PIT. Y para las elecciones se hacen actos muy grandes y muy importantes. Uno de ellos se hace con la asistencia de Seregni y todos los candidatos, nada menos que en Corrientes y Esmeralda.

 

- ¿En la calle?

- En la calle Corrientes – nada menos – que es el símbolo de Buenos Aires, ¿verdad?. Una cosa que fue única. Por primera vez un acto político de otro país se hace en el centro neurálgico de Buenos Aires.  Ese fue el año 84. Y, luego de eso, se hizo otro en la calle Montevideo entre Corrientes y Lavalle.  También con todos los candidatos y con la concurrencia de murgas. “Los Diablos Verdes” estuvieron en el segundo acto, con ese gran amigo que fue   Antonio Iglesias.

 

- Hakas, ¿qué recuerdo tiene de eso que Carlos Varela habla?

- Yo en ese momento estaba incorporado a una agrupación, mejor dicho, a un Comité de Base, el de Flores. 

 

 - ¿Recuerda ese acto, por ejemplo, en la calle, todo eso?

- Sí, sí.  Además, yo participé del acto de Atlanta. Porque – claro – los uruguayos queríamos encontrarnos y – a partir de ahí – es que armamos el Comité de Base de Flores y bueno, en la medida que uno se organizaba, se iba enganchando con las demás organizaciones, ¿no? Y claro, me acuerdo del acto, ¡cómo no!  Fue el primer acto en la calle y que fue impresionante.

 

- Y ¿eso entusiasmaba a los frenteamplistas?

Sí.  Fueron las “Llamadas” de los uruguayos en la Argentina (risas).

 

- ¿Usted recuerda que se hiciera publicidad, propaganda?

- Ah, sí, sí.  Para ese acto se hicieron pegatinas y también funcionaba el “boca a boca” muchísimo. De esa manera los uruguayos nos encontrábamos.  Obviamente que todo era sobre la base del esfuerzo personal.

 

¿Por esos días se preparaban para venir a votar?

Claro. La idea era - venir a votar en el 84-  juntar fuerzas para venir a votar.

 

- Y ¿vinieron juntos o venían cada uno por separado?

En esa época se contrataron dos barcos y se buscaron otras vías. Yo, particularmente, vine en auto. Pero se trabajó para venir organizadamente la mayor cantidad de gente. Recuerdo que veníamos con los autos, con la bandera del Frente todo el camino.  ¡Era muy emocionante!

 

- ¿Y había buena receptividad del pueblo argentino?

- Con el pueblo argentino era muy buena la receptividad. Vale recordar que ellos ya estaban en democracia y habían volteado a la dictadura. De alguna manera, la entrada de Alfonsín, había sido también un acto al que muchos uruguayos fuimos, porque era muy importante para la Argentina y para todos nosotros que vivíamos allí, la apertura democrática. Y eso nos abrió puertas para poder funcionar en distintos locales de distintos partidos argentinos.

 

- ¿Había solidaridad de las otras organizaciones políticas argentinas?

- Ah, sí, sí.  Y nosotros la buscábamos, claro. Pero, siempre en un marco en el que ellos nos prestaban los locales y nosotros hacíamos nuestra política. O sea, nosotros no participábamos de la política argentina ni ellos de la nuestra.

 

- ¿Las decisiones, toda la elaboración política, la hacían ustedes con total independencia?

- Sí, en realidad, nosotros respondíamos a las decisiones del Frente Amplio en Uruguay. Éramos uruguayos en el exilio y, como tales, nos movíamos de esa manera.

 

- Varela, termina el período electoral y, ¿el Frente sigue?

- Por supuesto.  La gente no se volvió inmediatamente. Se terminó la dictadura, se hicieron las elecciones, asumió en el 85 el nuevo gobierno del Dr. Sanguinetti – un gobierno democrático – pero se volvieron algunos compañeros, algunos uruguayos.  Pero, en general, la gente no tenía resuelto su problema económico de cómo instalarse en el país.  Muchos vinieron para ver qué podían hacer y se quedaron, otros se volvieron porque no lo pudieron resolver. Pero el Frente tenía que seguir funcionando, porque quedaban decenas de miles de uruguayos – como todavía hay.

 

- No sólo en Buenos Aires, ¿verdad?

- Por supuesto. No sólo en Buenos Aires, hay desparramados por toda la Argentina. Digamos que, organizadamente, el Frente Amplio atendía – por supuesto – Buenos Aires, donde había un gran despliegue y una gran organización. Pero atendía también otros lugares, no sólo el Gran Buenos Aires. Mar del Plata – donde sigue existiendo una gran concentración de uruguayos y organización del Frente Amplio, también en Rosario, en Córdoba.  Llegamos hasta Neuquén, Piedra del Águila, donde también hay un núcleo de uruguayos porque hay una fábrica y una represa de emisión de electricidad y, ahí, trabajan uruguayos.  En Mar del Plata, especialmente en la pesca – es el puerto pesquero de la Argentina – hay cantidad de uruguayos. Hay otras ciudades donde también hay uruguayos pero donde no llegó la organización.

 

 

- Pero ustedes ¿siguen, entonces, organizándose siempre en conexión con la dirección del Frente en Montevideo?

- Por supuesto. Siempre fue una característica, una forma de trabajo, una concepción política del trabajo. Esas son organizaciones del Frente Amplio. De la misma forma que un Comité en un barrio de Montevideo no crea una línea política propia, ajena a la dirección del Frente, aquellos Comités tampoco la crean. No pueden, no tienen derecho. Pero además lo entienden y lo conciben así. Porque la línea política, las directivas políticas, las relaciones políticas fuera del país, las maneja la dirección del Frente Amplio. Los Comités que están en el exterior no pueden hacer eso porque no les corresponde. Si no, no sería una dirección política la de Uruguay. Habría distintas direcciones políticas.

 

- No es federada.

- Absolutamente no es una federación de líneas, de concepciones políticas o de partidos. De la misma forma que hay corrientes en los Comités de Base dentro del Uruguay, también fuera, de los distintos integrantes del Frente Amplio…

 

- Eso le iba a preguntar, ¿los partidos que se expresaban en el Frente Amplio en Uruguay se expresaban allá también?

- Por supuesto, por supuesto. Cada uno se fue con su concepción política y siguió allá, de la misma forma que acá, integrándose al Frente. Pero no dejó de pertenecer a su grupo político, aunque también había gente, independiente.

 

- ¿Recuerda a alguno de sus compañeros, de aquella época, de otros partidos?

Por ejemplo el Dr. Alberto Caymaris, Dr. Saúl Kogan, Joaquín Sánchez y Raúl Montemuiño. Cogan, fallecido, pero fue un integrante prestigioso del Frente Amplio, compañero independiente que también nos conocemos de aquella época.  Caymaris, por supuesto, que fue el presidente durante bastante tiempo.  Aguirre, que volvió inmediatamente que se liberó y que fue diputado por la 99, pero son decenas los compañeros quienes encabezan aquel proceso inicial, algunos de los cuales siguen en Argentiana.

 

- ¿Pero entonces ustedes se abocan a dar organización a toda esa masa de frenteamplistas de toda la Argentina?

- Efectivamente fue un proceso y el trabajo por etapas, minucioso de muchos compañeros.

 

-¿Existía por esos tiempos una dirección central de Buenos Aires o de la Argentina?

La dirección aun hoy es la de la Argentina.

 

- ¿Y después están los Comités de Base?

- Luego viene un gran trabajo que consolida toda esa organización que fue el trabajo por el voto verde. Esto permitió que después ganáramos las elecciones en Montevideo. Se desarrolló un enorme trabajo que sirvió para encontrar uruguayos en los lugares más increíbles – cientos de miles de uruguayos – que aportaron su firma para conseguir el Plebiscito del 89 y que luego, todo eso, sirvió para que se organizara, férreamente el Frente Amplio,  incorporara a sus filas a uruguayos que estaban desperdigados y que estaban desconectados – fundamentalmente – de la actividad política.  Los incorpora, los organiza y luego se expresa en esos más de 60.000 uruguayos que vinieron por el Puente de Fray Bentos, en aquella cantidad de ómnibus que asombraron a Montevideo, que llenaron la Rambla.

 

- ¿Eso ya en el 89?

- Sí, en el 89 para las elecciones en que triunfa el Frente Amplio en Montevideo y donde Tabaré Vázquez es designado Intendente por una gran votación del Frente Amplio.

 

- Después del 84, como hito principal, ¿viene el “Voto Verde”?

- Exacto.

 

- Al no poder votar fuera del país el organizarse para venir se convierte en un objetivo prioritario 

- Exactamente, exactamente, y de cómo nos organizábamos dependía en gran medida  las posibilidades de que vinieran miles.

 

- Pasa el “Voto Verde” se van preparando para las elecciones del 89, donde usted dice que adquiere una magnitud que no tiene antecedentes. Usted habla de 60.000 uruguayos que vienen desde la Argentina a votar al Uruguay, en barco y, principalmente, en ómnibus.

Sí, Había quienes teníamos vehículos propios y que, incluso, vinimos en las dos elecciones, en la del 84 y en la del 89.  En las del 84 – como decía Hakas – se fletaron algunos barcos pero, además, yo por ejemplo vine en el “Ciudad de Paraná” (con mi auto, en la bodega), que no fue fletado especialmente para traer uruguayos. De todo esto yo destacaría una cosa importante.

 

Nosotros hacíamos las cosas – como decía Hakas – sin intervención del medio donde estábamos, la organización, la participación, era solo de uruguayos y, además, la financiación de las cosas que hacíamos era exclusivamente por nuestra cuenta. Las ayudas que recibíamos, a partir de la consolidación y advenimiento de la democracia, era de los organismos centrales del FA, las finanzas que hacíamos surgía de nosotros mismos– los uruguayos que vivíamos en la Argentina – o de los aportes que se hacían desde Montevideo.

 

- Pero es conocido que las organizaciones políticas argentinas ayudaban en locales, en solidaridad, ¿eso usted lo confirma?

- Sí, sí. En estas etapas de las que estamos hablando como actores previlegiados, solamente en locales. Fundamentalmente, los locales del Partido Comunista Argentino, los locales de los Partidos Socialistas Argentinos (que había más de uno) y los locales del Partido Intransigente Argentino. También en algunos casos los arrendábamos con las finanzas propias, nuestras, del Frente Amplio.

 

- Durante los gobiernos sucesivos de Alfonsín y Menem se demostró una buena disposición para hacer actos en la calle etc.

- Por supuesto. Pero en esos casos dado que eran actividades con la presencia de la dirección del FA se coordinaban directamente desde la dirección frenteamplista en Montevideo, con el gobierno argentino o organizaciones políticas esa conexión era a nivel de las direcciones – no las de nosotros, sino del Frente Amplio a nivel central con los gobiernos argentinos.  Nunca había un conexión ni un acuerdo a nivel de los organismos que éramos de base con los gobiernos argentinos, eso no existía. 

 

- Para hablar más concretamente. Las grandes definiciones que fueran necesarias tomar con el gobierno argentino o con las direcciones de los partidos, ¿se hacían de partido a partido, de partido Frente Amplio uruguayo con el gobierno argentino?

- Exactamente, así era en esos tiempos, tiempos de Seregni.

 

- Hakas, ¿qué recuerda de esa experiencia macro, gigante de la preparación de la campaña electoral del 89?

- Como decía Varela, la campaña electoral del 89 empieza con las firmas en el 88. La juntada de firmas nos sirve para instalar miles de mesas con gente buscando la firma de los compatriotas para derogar la Ley de Caducidad y una cobertura importante para que todos los uruguayos – de alguna manera -  se entraran a vincular. Y también nos da la pauta de la cantidad de uruguayos que estaban en la Argentina con ganas de hacer cosas para el Uruguay.

 

- ¿Qué tipo de cosas?

- Venir a votar, una de ellas, armar la organización del Frente Amplio, las organizaciones de los propios partidos del Frente Amplio.

 

- Los máximos dirigentes del Frente Amplio, ¿iban a Buenos Aires?

- Los dirigentes iban, eran invitados regularmente por el Frente Amplio, iban todos los dirigentes, de distinto pelo y, cada vez que iba un dirigente – fuera del partido que fuera – era una fiesta, era una forma también de gratificarnos a nosotros. Porque el uruguayo, fuera del país, más allá de que reciba la solidaridad de los nativos, se siente muy solo, está lejos de la familia.  Y la organización termina siendo una gran familia, más allá de que haya diferencias políticas (como en cada casa en la cual en una mesa hay distintas posiciones políticas), y el Frente era eso. Y venía algún compañero de Montevideo y ya era motivo para armar una fiesta porque – claro – cualquier reunión se terminaba con una chorizada, con un asado, con una fiesta.

 

- Pero usted me dice que iban todos.

- Todos. Iban desfilando todos.

 

- ¿Seregni también?

- Sí, por supuesto. Seregni tuvo un acto precioso en el Parque Lezama. Él había dicho que, después del de 18 de Julio, ese había sido el más grande. Y también exhortaba a que hiciéramos el mayor esfuerzo para que fueran todos a votar porque se podía ganar Montevideo, ¿no?

 

- Y, ¿se hacían cosas parecidas a las que se hacen acá? ¿Volanteadas, pegatinas? ¿Todo eso se hacía?

- Sí, efectivamente, y también se hacían propagandas con aviones (risas).  Porque Buenos Aires es muy diverso y hay zonas que son semi-rurales, muy pobladas también de uruguayos. Y allí, en los alambrados, no se pueden colgar carteles, entonces se hacía propaganda con aviones. Se llegó en una oportunidad a hacer 40 horas de propaganda aérea.

 

- ¿Y en radio, en los medios de comunicación?

- Teníamos programas de radio, en radios FM, llegamos a tener 32 programas  de radios, dirigidos por uruguayos. Para los medios de comunicación habíamos formado una Comisión de Propaganda que se encargaba de eso, de abrir medios – los más diversos, de radio, televisión. Incluso hasta yo salí por televisión una vez que teníamos espacio para un compañero que iba a venir y después no vino y, bueno, salí yo (risas) en el programa de Badía. Esa Comisión, que era del Frente Amplio, le conseguía todo. Cuando llegaba un compañero de Montevideo, lo exprimíamos al máximo. No importaba de qué partido fuera. 

 

- Estaban los artistas uruguayos, que algunos vivían allá también, ¿no?

- Es cierto. Hicimos múltiples cosas con los artistas uruguayos. Me acuerdo con Tenuta, en fin. Incluso yo me acuerdo que con Estramín se hizo un festival, en realidad, en la calle Corrientes, en un teatro en la calle Corrientes.  Con Rada, también.  En el Parque Centenario con Larbanois y Carrero.  Cuando pasaba el famoso dúo de Los Olimareños, ellos estaban transitando hacia Montevideo.  Porque hay que recordar que el retorno parecería que exigía una escala en Buenos Aires porque, allí, todos los dirigentes políticos que estaban exiliados en el exterior, recalaban en Buenos Aires. 

 

¿Y cómo contrataron los autos y los camiones y, usted me habló, de un  barco que vino?

Para el “Voto Verde” se contrataron dos barcos.  El “Vapor de la Carrera” que, en aquella época, era un gran barco y el Buquebús, claro. En la segunda etapa, en el 89, Buquebús, Ferrylíneas que era una de las lanchas que iba por el Tigre y, ómnibus, se contrataron algo así como 240 ómnibus.

 

- ¿Se les preguntaba si eran frenteamplistas a los que viajaban?

- No, no.  Se suponía que sí, pero es probable que hayan venido unos cuantos colados, pero yo creo que por el camino, se cambiaban.  Porque la corriente era muy entusiasmarte. Y también el hecho de esos ómnibus y esos barcos contratados, hacía como le pasó a Varela la primera vez, él no vino en el barco que estaba contratado. Cuando se crea una corriente, esa corriente lleva – a su vez – a otra gente que contrata cosas por su parte. 

 

- Usted lo que me quiere decir, ¿es que no sólo centralmente había una cantidad de cosas…?

- Centralmente se creó una gran corriente. Cuando hay una gran corriente eso arrastra otras, tiene hechos que se mueven por sí solos, fuera de nuestro control. Pero para eso precisamos una gran corriente que eso fue lo que provocamos y teníamos que hacer. Porque fue un plan, no fue una obra de la casualidad, fue un plan. Cuando planificamos esos 240 ómnibus y  empezamos a repartir tarea, parecía que era una tarea imposible. Y resultó que todo quedó chico. Los barcos, los ómnibus…También hicimos unas pegatinas impresionantes, en todo Buenos Aires

 

-¿Y de dónde sacaban los murales?

- Había algunos que los conseguíamos haciendo finanzas, también había compañeros que tenían imprentas y nos ayudaban, como Firpo y Giacchello,  Y también nos ayudaban de Montevideo. Todo esto se hizo a pesar de que era un momento de gran crisis en Argentina, hay que también entender esto.    total. Había una gran esperanza para los uruguayos.  Por eso nuestra campaña era: “Orientales al Frente, un cruce a la vida”.  El cruce era cruzar el charco pero también, cambiar de vida. Volver al Uruguay, en fin. Era toda una campaña que fue bárbaramente pensada pero que quedó muy bien.

 

- Varela, ¿quedó algo de esa experiencia en Buenos Aires?  Porque usted ahora vive en el Uruguay.  Pero, ¿sigue conectado, no?

- Tan conectado que tengo una hija y dos nietos en Buenos Aires y voy allá con periodicidad.  Por lo menos, 4 veces al año, voy.

 

- Eso le permite a usted saber que esas semillas quedaron.

- Claro.  Y no sólo eso. Me permite, además, las semillas.  Aquella militancia en el Frente Amplio – en mi caso – sirvió, primero, para conocer compañeros. De esos que conocí allá, de esos compañeros, se generaron amigos, grandes amigos a partir de esos compañeros.  Cada vez que voy a Buenos Aires me junto, me reúno, parece que me están esperando alguno de ellos.  Pero no es así. No me están esperando, sino que nos reunimos a cenar un día de esos que yo estoy y para juntarnos y todo lo que sucede entre amigos que no se ven por un tiempo. Ellos lo hacen permanentemente. Ese grupo se reúne dos viernes por mes a cenar, a pesar de que viven en la misma ciudad.  Es de esas amistades que nacieron de la militancia del Frente Amplio. Yo lo hago cuando voy, cada 2 o 3 meses.  De la misma forma que también, de esos amigos que nos hicimos de la militancia y volvimos al Uruguay, nos reunimos también con determinada frecuencia.  Junto a unas brasas, con un churrasquito, pero para seguir fomentando la amistad. 

 

- Esa historia del 89 – aunque ya con otros protagonistas porque ustedes se han venido al Uruguay – ha seguido, ¿no? 

- Exactamente.No sólo que siguió, sino que sigue existiendo una gran organización, porque hay decenas de miles de uruguayos, tal vez centenares de miles.

 

- Se habla de 400.000 uruguayos.

- Si, yo nunca conocí la cifra exacta ni aproximada de cuántos hay. Pero siempre se habló de una cifra parecida. Por lo menos se dice que hay, seguramente, 300.000 uruguayos en toda la Argentina.  Pero yo le voy a decir que no sólo esa organización sigue existiendo, sino que hay prueba de ello.  En la Argentina y en otros lugares del mundo. Una de ellas es que en el 2007 se hicieron elecciones en el mundo entero del Frente Amplio para elegir tres representantes que integran el Plenario Nacional del Frente Amplio.  Y, además, los Comités que existen en todo el mundo, en cualquiera de las regiones – en esa oportunidad se determinaron tres regiones de las cuales, de cada una de ellas, de acuerdo a lo que se votó, salió un delegado.  No porque tuviera que ser un delegado de cada región sino porque el porcentaje de votos que cada región obtuvo, dio para eso. Y hay tres representantes: uno que es de Argentina, otro que es de Canadá y otro que es de España, que son los compañeros que obtuvieron la mayor cantidad de votos en su región.  Se creó eso y, además, los Comités de Base que existen en el exterior, tienen representación en el Congreso del Frente Amplio.

 

- O sea que hoy, el Frente Amplio de Buenos Aires – igual que usted me dice de otras partes del mundo - ¿está representado en la dirección nacional del Frente?

- Exactamente, en la dirección permanente, que es el Plenario, que es la dirección máxima entre Congreso y Congreso.  Solamente en el momento en que funciona el Congreso, deja de ser la dirección máxima. Pero, en esa, está representado el exterior y, en Argentina, hay más de 20 Comités. O sea que hay una gran organización, aún.

 

- Además de las relaciones humanas, de esa experiencia concreta de militancia, ¿qué anécdotas podemos darle a nuestros lectores de ese trabajo tan fértil que ustedes realizaron?

- Bueno, casi todas las anécdotas están vinculadas con la actividad.  Ahora me estaba acordando que, justamente, una de las últimas veces que Uruguay salió campeón del torneo sudamericano, campeón de América, fue en 1987. En el Monumental de River estaba jugando Uruguay y nosotros rodeábamos el Monumental juntando firmas para el “Voto Verde”. Estábamos rodeados de periodistas y, además, con mesas rodeando todas las entradas.

 

- Se habían colocado allí, rodeando el Estadio…

- Los recolectores de firma del “Voto Verde”. Y llegamos con una bandera dentro del Estadio, por el “Voto Verde”, claro. Mientras Francéscoli hacía las jugadas adentro, nosotros afuera juntábamos firmas.  Incluso rodeados de periodistas uruguayos que, asombrados, certificaban la cosa. El hecho de cómo se movían los uruguayos por el “Voto Verde”. 

 

- En el 89, tengo entendido, que en el acto que ustedes mencionan que se hizo en la calle, hablaron todos los dirigentes principales del Frente Amplio. O sea, los dirigentes partidarios y cerró Seregni.

- En general, en los actos, todos hablaban. Todos los partidos que tenían un representante en ese acto, no importaba que hubiera mucha gente en el público de ellos o no. Pero todos hablaban. Y, bueno, cerraba siempre el candidato del Frente o el delegado de la Comisión Nacional del Frente, el que fuera enviado por el Frente Amplio, ¿no?  En ese caso fue Seregni, que era la autoridad máxima en ese momento.

 

- ¿Cortaron la calle, Hakas?

- Sí, claro, sí, sí.  Era un acto en la calle. Se consiguieron todos los permisos, por supuesto.

 

- Un par de cuadras, llenas de uruguayos.

- Claro. Incluso había fotos en los diarios. En Clarín y todos esos. Bueno, era la idea de que un acto fuera un hecho que llamara a más gente, ¿no?

 

- Lo que llama la atención es que se haga en la calle, ¿no? Porque, generalmente, se hacen en locales cerrados.

-El asunto era justamente ese, ganar la calle, ¿no? Y, además, es la cantidad de gente. En un local, para miles de personas, no era tan fácil y, además, es muy caro un local de esas características. Y la calle tiene el encanto propio de que se va acercando la gente, por distintos lados, escucha quien quiere y quien no quiere. La calle llama  a nuestra militancia. Es como el tronar de los tambores.

 

- Cerrando este diálogo, Varela, esta historia, ¿no ha terminado?

- ¡No!

 

- Los emigrados no han vuelto todos ni está a la vista que vuelvan. El voto consular no ha salido.  ¿Qué reflexión, para un veterano en la política y la experiencia ésta de la emigración, puede expresar usted ahora que hay un nuevo momento?  Porque ahora esta historia tiene que repetirse.

- Hay uruguayos con muchísimos años fuera del país. Todos sabemos que uno se adapta al medio, el medio lo influye, no hay manera de evitarlo. Todo eso va incorporándose a la personalidad, a la forma de ser. Y hoy podemos decir que hay uruguayos que se pueden considerar en Argentina, casi como argentinos.  Y, como lo dicen – además – todas las concepciones políticas de izquierda, empezando por el marxismo, eso va determinando la forma de ser y de pensar de la gente. Pero hay una característica de los uruguayos que la hemos constatado – por lo menos de mi experiencia personal – de que no dejan de ser uruguayos.  Incluso podemos hablar de una concepción de la política, incluso de aspectos de la vida.  Y eso, no sólo se manifiesta en eso que uno nota apenas trata con un uruguayo que encuentra fuera del país, sino que, con sus aspiraciones, sus deseos, sus luchas…. El hecho que usted mencionaba de que no se ha conseguido el voto epistolar, es un ejemplo de eso, porque se sigue luchando por el tema.  Por el voto epistolar o por el voto consular.  El que se obtenga. Pero los dos son valiosos. Y, ¿por qué es así? ¿Por qué los uruguayos siguen insistiendo con eso habiendo uruguayos, por ejemplo, en Buenos Aires, que hace 35 años que viven aquí, que tienen hijos y ya nietos, argentinos.

 

- Siguen queriendo venir a votar o quieren votar.

- Quieren aportar a su país y entienden que esa es una forma de aportar.  Y, por supuesto, nosotros también desde aquí consideramos que también es una forma y que tienen derecho. Es el lema que tenemos en el Frente Amplio. No hay uruguayos de primera o de segunda diferentes.  Son todos ciudadanos de este país. Residan donde residan. Entonces esa es una de las cosas que ejemplifica – justifica, diría yo a esta altura – la existencia de organizaciones del Frente Amplio en el exterior y, ha sido tan sensible el Frente, que modificó sus Estatutos para que participaran hasta en su dirección, como decíamos antes.  Y, por eso, debemos seguir insistiendo.  Por supuesto que somos los únicos. El Frente Amplio es el único partido político que lucha por eso. Los demás no quieren. Pero con un concepto equivocado, con una medida de la cosa que responde a que si va a haber más votos para el Frente Amplio que, de esta forma, pueden evadirlos, pueden impedirlos.Y no es así como debemos pensar.  Si no, si esos uruguayos son tan uruguayos como nosotros o no.

 

- ¿Usted encontró blancos y colorados en su exilio?

- Sí, sí, por supuesto.  Incluso yo iba a un centro, un local en la calle Zeballos en Buenos Aires, donde eran blancos.  Incluso, allí tenía una cantina, uno que era connacional mío, era del Cerro y nos conocíamos del barrio.  Vivía a dos cuadras de mi casa.  Y eran blancos.  Allí se formó y ensayaba una murga de las que existen en Buenos Aires – murgas de uruguayos, murgas al estilo uruguayo.  Es más, no sólo se hacían actos políticos de ese tipo, sino que se hacían otro tipo de actos.  Habían actos mixtos – digámoslo así – político-culturales.  Porque también todos esos artistas que pasaron antes por Buenos Aires antes de la dictadura argentina - porque la dictadura se fue el 24 de marzo del 76 y yo estaba allá de principios de octubre del 75 – y allá pasó Zitarrosa.  Yo fui varias veces.  Incluso yo era amigo de familiares de Zitarrosa y, a través de ellos, accedí al contacto con Zitarrosa.  Pero, al retorno, de todo el que se liberó en el 84 y a posteriori, se hicieron algunos actos tipo político-culturales en Buenos Aires, organizados por el Frente Amplio, donde asistieron – no solo Zitarrosa, Los Olimareños - sino también Fossatti, este cantor blanco de toda la vida.

 

- La emigración, de alguna manera, une.

- Por supuesto.

 

- Lo que decía Hakas hace un momento: hay una sensibilidad mayor que reagrupa a los uruguayos.

- Primero de todo, digamos que la nacionalidad es una carta de presentación.  Entonces uruguayos y uruguayos, donde quiera que se encuentren, tratan de primero, andar juntos. Y, la  expresión política, es una cosa que viene después.  A veces puede interferir y otras veces no, eso depende del temperamento y del carácter de las personas.

 

- Quiero - cerrando quizás y salteándome algunas cosas - hacerle una pregunta: ¿se discutía fuerte en la Mesa del Frente de Buenos Aires?

Sí, por supuesto, por supuesto. Hubo serios encontronazos, serios encontronazos. Pero siempre las discusiones o esos encontronazos eran con el afán de que cada uno quería ir más allá del otro por el bien general. No era una cosa para impedir, imposibilitar o limitar al otro, sino que cada uno se creía – digámoslo así - ser el dueño de la verdad, pero creía que la verdad era para el mejor accionar y el mejor llegar y más rápidamente al triunfo del Frente Amplio.  Era con ese objetivo y no otro. Porque, luego de las discusiones por expresar lo que se quería para el Frente Amplio, terminábamos las reuniones en la cantina que teníamos en el local del Frente Amplio, allá en la calle Sarmiento, todos frente a una picada y a un trago. 

 

- Hakas ¿usted quiere agregar algo?

- Me acordé de una anécdota que está interesante. Nosotros teníamos un diario. Dentro de toda la batería de cosas, habíamos sacado un diario. No se puede decir Semanario ni mensuario, porque salieron 7 números.  Pero había compañeros que andaban con el diario abierto dentro de los trenes, leían el diario y era una forma de reclutar gente. Porque, donde un uruguayo viera un diario que decía: “Ganó Peñarol o perdió”, “Danubio” o yo que sé que,  o  “el Frente dice tal cosa y tal otra”, el otro miraba y decía: “pero ese diario… entonces ¿sos uruguayo?”.  Y, la segunda palabra y la tercera ya era: “dame tu dirección o tu teléfono”, y de esa manera se creaba un nuevo vínculo. 

LA ONDA® DIGITAL

© Copyright 
Revista
LA ONDA digital