Entre partero
y sepulturero...
por Félix Duarte

Por estos días se habla y se escribe mucho sobre el hecho político, en sus varios  matices, ya con más de una elección a la vista. Nos interesan todas las voces, porque las diferentes opiniones se necesitan y cada uno tiene derecho a expresarse. Aclaramos que la polémica nunca fue lo nuestro. Modestamente, intentamos hacer algunas precisiones en relación a una realidad que no elegimos, pero está aquí y  nosotros estamos en ella. Creemos que la verdad no tiene dueño, acepta infinitos enfoques y no es fácil coincidir. Es ley que no existen dos personas iguales.

 

Por ahí empieza un gran detalle a definir. ¿Qué hacemos en una situación así? ¿Qué hace el Frente Amplio? Un Frente que es Gobierno. Un Frente que lucho medio siglo para llegar a eso. Un Frente  que enfrenta una elección nacional muy compleja y muy difícil. Primero, definir lo prioritario, lo esencial. No debe haber ni uno que no exclame: “¡Hay que seguir en el Gobierno!”. Pero... como la gente tiene una cabecita donde corren, se cruzan ideas, planes y cosas de esas, no paso mucho tiempo para que aparecieran varias opiniones en eso de ...”como proceder...”

 

Si esta definida la prioridad, no debería resultar un rumbo muy difícil. Ante una batalla dura y esta vaya si lo será, el sentido común indica que la fuerza que va a librar el combate debe aglutinarse, cohesionarse, elegir discutiendo en casa, quien ira al frente, en el nombre de todos y cuando se elija, darle unánime apoyo.   Lo otro, es como colgar una piñata. ¡Y a la piñata se ha dicho...!!. El que reúne más caramelos, feliz de la vida, será quien va al frente. Sufrieron los golpes fallidos, empujones, pisotones y alguna patadita que otra en los tobillos. ¿Y el resultado?.

 

 Ninguno va a salir ileso de esas “previas”. Se “pactó” el guante blanco. Que el programa único. Santificada sea la palabra unidad, como bitácora de ruta y donde habla el Frente, no faltaba Unidad.  Una razón rompe acuerdos y es que va a ser una contienda. Cada uno busca lograr una meta. La lograra si no la consigue el otro. Por lo tanto con ese otro hay que moverse –dejando con disimulo guantes con la blancura impoluta colgados en el ropero, junto con la guitarra del tango– y “cachar” otros; como los que usa la piba esa de 21, bautizada... “el bombón asesino”.

 

Nadie puede ofenderse. Si ya se hizo en el Congreso. Un sector con muy escuálida votación cuatro años atrás, accedió a solo un cargo en el Senado... ¿Como logra, en el reciente Congreso un caudal de delegados –del orden de 800– y pasa a ser, junto al otro sector,  dueño y juez del Plenario, incluyendo votaciones y decidiendo mayorías y minorías que condicionaban a la fuerza política toda. ¿Son las bases? Se repite y se repite. ¿Cuáles bases? Las que generaron un solo Senador juntando restos o las que dan más de 800 delegados. No son las bases.

 

Nadie dice que hubo algo ilegal. Nadie acusa a nadie. Los reglamentos están ahí y se usaron. La burocracia que abona reglamentos, comisiones y etc. vive y lucha en todas partes y una militancia con un nivel de organización, ejecución y decisión que es reconocida en la historia joven de la política uruguaya, hizo el resto. Aunque  queda flotando una preguntita: ¿Cuántos delegados  podía haber acreditado en el Congreso un partido que puede instalar un solo Senador, y eso con “factor matemática”? Tal vez en el reglamento algo no es todo lo correcto que debiera ser.

 

Intentando decir algo de estas cosas, lo que a veces cuesta, rondan en la mente ciertas interrogantes, que se transforman en los porque se actúa de esta forma ¿Es por los objetivos del Frente Amplio o es por los objetivos de grupos políticos? ¿Es para avanzar en consolidar objetivos programáticos en beneficio de la gente que apostó por esta fuerza política? ¿Es para generar y consolidar espacios de poder o tal vez cargos? ¿Para hacer realidad un sueño obsesivo, que llega en esas noches con luna llena?. Cuanto daríamos para saber los porque de todo este cambalache.

 

Danilo Astori y José “Pepe” Mujica son dos referentes ineludibles del FA. Marcos Carámbula, un gran Intendente y nos parece que en esto diría que...”Nos obligan a salir”. Son todos compañeros que merecen respeto, porque en el acierto o no, se juegan por esa costumbre de algunos, de procurar que este lugar en el mundo sea un poco mejor, sabiendo que en poco rato no van a estar más. El punto es, que no tenemos nada con ellos –que sean felices y coman perdices– y lo dicho antes no cambia para nada si fueran Juan, Pedro y Ramón y no esos tres compañeros.

 

El Congreso votó por elecciones internas, en una fuerza política que se afirmo desde su creación en  dos pilares: unidad y consenso. Las internas del FA (y se verá más claro de la mitad de mayo en adelante) le harán un gran favor a los partidos tradicionales. Bastante de lo que se criticó por décadas en blancos y colorados, en estos meses se va a ver en la vidriera del FA. Más allá de nombres que están en el primer plano público, existe una responsabilidad institucional de la fuerza política, de su interna, de su estructura y de su historia. En todo eso confió la gente.

 

Astori, Mujica, Carámbula y todos los nombres que se mencionen no importan. Lo que importa es el Frente Amplio y la multitud anónima que lo hizo posible, porque esa fuerza política no nació por generación espontánea. Y muchos pagaron mucho y muy caro para que siguiera y fuera Gobierno. Partero y sepulturero son dos profesiones que conllevan la dignidad del trabajo. Simbolismo del comienzo en un caso. Consecuencia del transito implícito en la vida en el otro caso. Que la Historia no registre ambos oficios, identificados en únicas circunstancias de este tiempo.

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