Obama - Lula y el
dramatismo de la crisis
por Antonia Yánez

En su tercera semana como presidente de los EEUU, Obama lo dijo sin alarmismo pero con énfasis: “nuestra situación puede derivar en terriblemente dramática”. Y de eso se trata, para EEUU y el mundo. Todas las medidas tomadas hasta el momento en función de buscarle una salida a la crisis económica financiera, que ha incluido inyectar millones de dólares, de nada han servido. Todos estos recursos han sido devorados por el descontrol y la corrupción de una economía que camina sin brújula.

El presentimiento de que la situación puede derivar en descontrol total han quedado expuestas en las últimas semanas en las expresiones publicas del ex presidente de la Reserva Federal de EEUU, Alan Greenspan, del premio Nobel de Economía, Paul Krugman y de un amplio número de economista y analistas financieros de todo el mundo.

Solo una situación limite puede llevar a un senador como Cristopher Dodd, presidente del comité bancario del Senado a declarar que no se descarta la nacionalización "durante un plazo corto" de la banca. "No me gusta la idea, pero veo que es posible que suceda", dijo.

Todas las opciones pueden ser tomadas, el tema es que algunas pueden modificar profundamente el curso de la historia, esta es una de ellas por eso la Casa Blanca se apuró en aclarar; "Esta administración continúa creyendo firmemente que el sistema bancario privado es el camino correcto, reforzado por la regulación". El desafío es encontrarle una salida dentro de las reglas actuales del sistema-mundo, argumentan los allegados a Obama.

Por eso Obama y su gente observan con extrema preocupación lo que pueda pasar en China en este periodo. La novel secretaria Hillary Clinton que disimuló la importancia de su viaje a China pasando primero por Japón, pidió reforzar las relaciones entre EEUU y China subrayando que "el presidente Obama desea reunirse con su par Hu Jintao durante el G20 de Londres".

La reunión del G20, el 2 de abril en Londres, no parece desde ya estar en condiciones de aportar nada nuevo, los gobiernos europeos están divididos a la hora de proponer una estrategia común para salir de la crisis. La expectativa permanente de lo que hace o deja de hacer Washington, los ha reducido solo a la toma de medidas en un plano administrativo y asitencialista.

En este contexto la administración Obama, se propone dar los primeros pasos significativos en Sudamérica, luego de exceptuar a México, la cabecera de su desembarco sudamericano parece ser Brasil y a través de ese país influir en la región. Obama invitó a Lula a que se reúnan en la segunda quincena de marzo; a este encuentro lo seguirán dos más, entre marzo y mayo. Uno de los puntos prioritarios en la agenda bilateral es la coordinación de los dos países para la reunión del G20 y la reanudacion de la Ronda de Doha sin fecha aún.

En esta dirección de prioridades queda por dilucidar un tema clave que se maneja en Itamaraty y que el presidente brasileño ha manifestado con énfasis: “Sudamérica no creerá que Obama está comprometido con cambios reales hasta que levante incondicionalmente el embargo a Cuba”. Este es un hecho que en la visión de Brasil no es solo un fenómeno de relaciones Cuba - EEUU sino una medida que cambiaría radicalmente diversos fenómenos políticos y comerciales en la región con respecto a los EEUU.

La crisis económica financiera que también se viene instalando con profundidad en Brasil (en enero los empleos formales disminuyeron 101.000, mientras en a diciembre habían llegado a una pérdida neta de 654.946 puestos de trabajo en el país), condiciona los plazos para que este país se convierta en el eje de las relaciones EEUU-Brasil para esta región. Quienes acompañan a Obama lo han percibido, tendiéndole la mano también a Argentina. Este país es "un socio muy importante, el primer objetivo fue el de "institucionalizar" la relación bilateral” dijeron los colaboradores de Hillary Clinton.

Reforzados por estos gestos desde Washington es que el gobierno argentino ha hablado en voz alta de la diferencias crecientes que vienen teniendo con Brasil sobre trabas al comercio bilateral, agravadas por las "normativa" que viene aplicando Argentina a importaciones de electrodomésticos desde Brasil.

"Brasil prefiere no pensar en asumir la misma postura, porque son acciones contraproducentes para el desarrollo de la integración. Hemos discutido varias maneras en las que se podrían atender las sensibilidades más inmediatas", comentó Amorim. Solo en enero, las exportaciones de Brasil a la Argentina cayeron 48,4 por ciento con relación al mismo período del 2008. Simultáneamente, las importaciones tuvieron una baja del 51,3 por ciento.

Brasil viene tomando diversas iniciativas para remontar esta situación con Argentina, simultáneamente refuerza sus relaciones bilaterales con Uruguay, Chile y Colombia. En pocos días los presidentes Vázquez y Lula mantendrán en Brasilia un encuentro que será la coronación de una serie de concreciones mutuas en el plano de los intercambios mercosurianos. También será una oportunidad para conocer de primera mano las opiniones del presidente uruguayo sobre quien lo sucederá el 1 de marzo del 2010, hecho que Brasil viene siguiendo con discreta pero rigurosa atención.

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