Sin la alianza Argentina-Brasil no
hay Mercosur y sin Mercosur
no hay Unasur
Entrevista al profesor Luiz Moniz Bandeira

“La sociedad estratégica con la

Argentina es la prioridad de la

política exterior de Brasil”

 

La publicación digital argentina AmerSur entrevisto al profesor historiador y cientista político Luiz Alberto Moniz Bandeira, donde este analizar la importancia de la relación entre Argentina-Brasil en momentos en que se habla de dificultades en las relaciones comerciales de ambos países. Moniz Bandeira dice en la entrevista que se puede leer a continuación que “La sociedad estratégica con la Argentina es la prioridad de la política exterior de Brasil”

 

- ¿Cómo y porqué se interesó usted en cuestiones de historia de las relaciones internacionales y de integración suramericana?

  – He nacido en 30 de Diciembre de 1935. Mi infancia transcurrió durante la Segunda Guerra Mundial, cuyos reflejos sentí en Bahía, donde se instaló una base naval de Estados Unidos. Llegué a la adolescencia en el auge de la Guerra Fría (1950/1951). Y en los años siguientes – 1953/1954 – acompañe de cerca la crisis que llevó al presidente Getulio Vargas al suicidio y a quién la oposición, alineada con los intereses americanos, acusaba de pretender firmar el Pacto ABC (Argentina, Brasil y Chile), propuesto por Perón. Desde entonces se acentuó en mí el interés en la integración suramericana, porque percibí que los Estados Unidos siempre trataron de impedir la unión entre Brasil y Argentina. Además, desde los 20 años, siendo aún estudiante, he empezado a acompañar de cerca, junto al Itamaraty, la política exterior de Brasil para un periódico de Río de Janeiro. Todo eso me condujo a dedicarme al estudio de las relaciones internacionales y de la integración suramericana..

 

 -¿Cuáles son a su juicio las características sobresalientes del actual sistema mundial? ¿Cuales son los probables impactos de la actual crisis financiera y económica sobre el sistema mundial?

– Lo que puedo decir es que la característica sobresaliente del actual sistema mundial es el desorden, tanto en el nivel económico cuanto social y político. La crisis económica y financiera global, que ha estallado en 2007, confirma el análisis que hice en mi libro sobre La Formación del Imperio Americano, publicado por la Editorial Norma, en la Argentina. Como escribí, hay señales muy parecidas a las que marcaron la decadencia y  la caída del Imperio Romano, descritas tan magistralmente por Edward Gibbon, que ya se manifiestan y acentúan en Estados Unidos. Sin un estado de guerra permanente, su economía deja de funcionar; la paz  afecta el complejo industrial-militar, sobre el cual ella y toda la cadena productiva se sostienen. Pero, si la decadencia del Imperio Romano duró muchos siglos, la decadencia del Imperio Americano probablemente llevará apenas algunas décadas. Esa crisis económica y financiera global no es todavía una crisis terminal. Otra crisis más grave y más profunda aún ocurrirá, produciendo un cambio en todo el sistema mundial. Y la caída del Imperio Americano será tan vertiginosa, dramática y violenta como su ascenso.

 

 - ¿Cuál es su opinión sobre el rol y funcionamiento de la Organización Mundial de Comercio? Y ¿cuáles son, a su entender,  las causas que traban las negociaciones de la Ronda de Doha?

– No tengo opinión, porque no trabajo con esa cuestión. Lo que sé es que no interesa a Brasil ni a la Argentina atender a las reivindicaciones de las potencias industriales. Tampoco las potencias industriales no van atender a los reclamos de Brasil y Argentina. Brasil puede  decir, públicamente, que quiere llegar al fin de las negociaciones, así como también las potencias industriales. Pero lo que hay es un juego de escena en que todos dicen querer un resultado, aunque de hecho no tengan condiciones de alcanzarlo, y un lado culpa el otro por el fracaso. Además las negociaciones de la Ronda Doha difícilmente llegarán a algún resultado, sobre todo en medio a una crisis tan profunda y en la cual las tendencias proteccionistas ya se manifiestan en casi todos los países.

 

- ¿Considera usted de interés para Brasil una sociedad estratégica con Argentina? ¿Porqué sí o porqué no? En caso afirmativo  ¿en  qué temas?

– La sociedad estratégica con la Argentina es la prioridad de la política exterior de Brasil. El barón de Río Branco ya lo decía en 1907, a pesar de la rivalidad, que siempre fue entrecortada por períodos de colaboración y gran acercamiento. Pero, desde los tiempos de Rio Branco. Brasil nunca ha tomado una iniciativa importante sin consultar a la Argentina. Es necesario recordar que los dos países, en la segunda mitad de los años 1930, hicieron negociaciones para “impulsar las bases de una futura unión aduanera de América del Sur, en la cual, ciertamente, Brasil y la República Argentina desempeñarían un papel de gran importancia.” Y el tratado firmado el 21 de Noviembre de 1941 por el ministro Oswaldo Aranha (Brasil) y Enrique Ruiz Guiñazú (Argentina) apuntó  “el propósito de lograr establecer en forma progresiva un régimen de libre intercambio, que permita llegar a una unión aduanera /.../, abierta a la adhesión de los países limítrofes, lo que no sería obstáculo para cualquier amplio programa de reconstrucción económica que, en base a la reducción o eliminación de derechos y otras preferencias comerciales, viniese a desarrollar el comercio internacional, basado en el principio multilateral e incondicional de la nación más favorecida”. Pero no se concretizó porque, pocas semanas después, el 7 de Diciembre de 1941, Japón bombardeó la base norteamericana de Pearl Harbor, y le dio al presidente Franklin D. Roosevelt el pretexto que necesitaba para involucrar directamente a EUA en la guerra contra el Eje. El presidente Getulio Vargas, cuando los Estados Unidos intentaron jugar Brasil contra la Argentina, se opuso y dijo que consideraba a la amistad entre los dos países como “parte de un programa de gobierno”. Lo demuestro esto con documentación en mi libro “Argentina, Brasil y Estados Unidos”, también publicado en la Argentina por la Editorial Norma.

 

- ¿Cambiaron en ésta segunda presidencia de Lula Da Silva el rol y los intereses de Brasil en y con respecto a la integración suramericana?

 – Los intereses de Brasil con respecto a la integración suramericana son parte esencial de su política exterior. No hubo propiamente un cambio. Lo que pasa es que el gobierno del presidente Lula dio más énfasis a ese proceso, a pesar de las dificultades, con otros socios, como el Paraguay, que hasta ahora se resiste a eliminar la doble tributación aduanera.

 

-¿El Mercosur y la Unasur son una opción o un destino para Brasil? ¿Por qué?

 – El presidente Fernando Henrique Cardoso ya había dicho que el Mercosur no es una opción, sino un destino. El presidente Lula le dio una dimensión aún mayor con la formación de la Unasur y la alianza estratégica con la Argentina es el eje sobre el cual se basa toda esa política. Sin la Argentina no hay Mercosur, sin Mercosur no hay Unasur. Y lo que los países más chicos no entienden es que, sin Brasil y la Argentina, sin en el Mercosur y la Unasur, serán completamente marginales, en un mundo en que prevalecerán las grandes masas geográficas, demográficas y económicas.

 

-¿Cuáles son a su juicio las perspectivas del proceso de integración suramericana cuando se produzca el cambio de los actuales presidentes (Lula, Cristina Fernández, Chávez, etc.)?

 – No creo que las perspectivas cambien sustancialmente. Siempre pueden surgir problemas, pero la tendencia histórica irreversible es la integración. Brasil es una gran masa territorial, demográfica y económica. Su Producto Interno Bruto, según el método de la paridad del poder de compra, es del orden de más US$ 2 millónes de millones, mayor que el de Italia, igual al de Francia  y equivalente al Rusia e Inglaterra. Argentina tiene un PIB del orden de US$ 585 mil millones. Brasil es una de las más importantes potencias en el sector agrícola y la mayor potencia industrial del hemisferio sur. Por sí solo puede desempeñar un gran rol internacional, además de constituir un grande mercado, necesario para la producción en escala. Hay una conciencia, empero, de que la América del Sur integrada, su conjunto, puede ser una potencia mundial mayor y más poderosa.  Y, por tanto, es imprescindible una sociedad estratégica con la Argentina. Perón, cuando defendió el Pacto ABC (Argentina, Brasil y Chile), en la primera mitad de los años 1950, dijo que estos países “unidos conforman quizá en el momento actual la unidad económica más extraordinaria del mundo entero, todo esto para el futuro, porque toda esa inmensa disponibilidad constituye su reserva. Estos son los países reservas del mundo.”

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