Fidel los EEUU y cuando
nacía la bossa nova
por José Manuel Gómez

La revolución cubana propició que EEUU mirara hacia

 Brasil en lo musical, justo cuando nacía la bossa nova

 

 

Garota de ipanema apareció en 1964, en el álbum grabado por el saxofonista de jazz estadounidense Stan Getz junto al genuino inventor de la bossa nova, el guitarrista brasileño João Gilberto, un extravagante que se pasó buena parte de los años cincuenta dándole vueltas a la consigna que se convertiría en el motor de su vida: No puedes herir al silencio, que es sagrado. Gilberto descubrió una forma de tocar la guitarra batida que, efectivamente, acariciaba el silencio.

 

El disco fue un éxito descomunal en Estados Unidos y en el planeta. Con el dinero recaudado, Stan Getz se compró una casa de dos pisos y veintitrés habitaciones; por el mismo disco, João Gilberto recibió en los primeros seis meses 23.000 dólares y dos premios Grammy, mientras que la cantante Astrud Gilberto, que cantó Garota de Ipanema, recibió lo que el sindicato de músicos estipulaba para una noche de trabajo: 120 dólares. Lo cuenta Ruy Castro en su excelente libro Bossa Nova, la historia y las historias (Turner).

 

El escritor narra las dificultades que tuvo Stan Getz en la grabación para cogerle el  tranquillo al ritmillo: los brasileños mandaron a buscar una botella de whisky para que se entonara. Lo que no cuenta Ruy Castro es que la bossa nova triunfó en Estados Unidos gracias a sus cualidades musicales y a... Fidel Castro y la revolución cubana de 1959.

 

Ni Fidel, ni el Che Guevara, ni el resto de los barbudos pasarán a la historia por su agudeza musical. Su papel es colateral aunque decisivo. Hasta 1959 La Habana había sido el centro musical de América, de allí salieron los ritmos y músicos que hacían mover el culo a los norteamericanos: rumbas, sones, mambos o chachachás.

 

A los que hay que añadir las combinaciones con el jazz (en los años cuarenta, el Cubop de Chano Pozo, y en los cincuenta, las descargas de Bebo Valdés y Cachao). Huérfana de la conexión cubana por aquello del bloqueo, la industria estadounidense miró hacia Brasil. Algunos músicos latinos de Nueva York se atrevieron a mantener el contacto con Cuba, es el caso de Eddie Palmieri, que en 1964 grabó el Mozambique, un ritmo de Pello el  Afrokán: Me amenazaron con que nunca volvería a trabajar y me llamaron comunista?, recordaba Palmieri a este periodista; eran los tiempos de la Guerra Fría, de la crisis de los misiles. Así que los latinos se vieron forzados a buscar la inspiración en otra parte, y en los años sesenta triunfaron con el boogaloo una mezcla de soul y rock hecha en inglés y español, y en los años setenta con la salsa un regreso al patrón del son montuno cantado exclusivamente en español.

 

De la música de salón se pasaba a la música de barrio. La salsa, forjada por latinos nacidos en Nueva York (como Palmieri) o por exiliados cubanos (como Celia Cruz), se convierte en el sonido esencial de las fiestas de todo el continente, lo que identifica a los latinos: es lo que todos pueden bailar. Pero las nuevas generaciones también se reinventan y así aparece el rock y el hip hop latinos que desembocan en un ritmo, el reggaetón. El primer éxito del grupo puertorriqueño Calle 13 nació como una parodia: Escribí el tema Se vale to para reírme del reggaetón?, explica René Pérez, Residente; y fue un éxito. 

Fotos Astrud Gilberto y Antonio Carlos Jobim

Garota de Ipanema - en español Chica de Ipanema, es una canción de bossa nova compuesta en 1962, con letra de Vinícius de Moraes y música de Antonio Carlos Jobim. La primera grabación comercial la hizo Pery Ribeiro en 1962.

La versión de Astrud Gilberto, con su esposo João Gilberto y el saxofonista estadounidense Stan Getz, que aparece en el álbum Getz/Gilberto de 1963 se convirtió en un éxito internacional y fue utilizada en muchas películas, entre las últimas puede mencionarse Atrápame si puedes, en 2004, convirtiéndose en un cliché de los años sesenta.

 

La canción está inspirada en Heloísa Eneida Menezes Paes Pinto (también conocida como Helô Pinheiro), una joven de 18 años que vivía sobre la calle Montenegro, en el distinguido y famoso barrio de Ipanema, en Rio de Janeiro. Cada día, ella pasaba por el popular bar-café "Veloso", camino a la playa atrayendo la atención de los concurrentes, entre ellos Jobim y Moraes. En Revelação: a verdadeira Garota de Ipanema, Moraes escribió que ella era:

 

"o paradigma do bruto carioca; a moça dourada, misto de flor e sereia, cheia de luz e de graça mas cuja a visão é também triste, pois carrega consigo, a caminho do mar, o sentimento da que passa, da beleza que não é só nossa — é um dom da vida em seu lindo e melancólico fluir e refluir constante."

 

"el paradigma del tipo carioca; una mujer dorada, mezcla de flor y sirena, llena de luz y de gracia pero cuya visión es también triste, pues lleva consigo, camino del mar, el sentimento de lo que pasa, la belleza que no es nuestra — es un don de la vida en su lindo y melancólico fluir y refluir constante."( Wikipedia)

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