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CEPAL: finalmente
la crisis afectará las
economías de Sudamérica
Informe completo
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completo
Informe
Uruguay
CEPAL, el
PBI de Uruguay creció en 2008 alrededor del 11,5%,
Argentina 6,8%, Brasil un 5,9% y Paraguay 5%. Si se
agregan los países asociados al Mercosur, sigue
Bolivia con 5,8% y Chile cierra con 3,8%.
El organismo
de la ONU con cede en Chile también advirtió en las
últimas semanas por intermedio de su vocero
económico Jurgen Weller que la desocupación en los
países desarrollados repercutirá en América Latina,
ya que "en los últimos años la emigración ha sido
una válvula de escape, un factor adicional al
crecimiento económico que ha logrado reducir el
desempleo" en la región. El año 2009 marcará el fin
de la tendencia positiva en desempleo que se venía
observando desde 2004,
señaló la
Cepal.
A principios
de esta década, el desempleo llegó al 11% a nivel
regional y a partir de 2004, en un contexto de
crecimiento económico elevado, empezó a caer hasta
llegar a un promedio del 7,5% en 2008, dijo Weller.
El año 2008, en que el
crecimiento de América Latina y el Caribe se
proyecta en un 4,6%, será el sexto año consecutivo
de expansión en la región, pero al mismo tiempo
marca el final de un período con escasos precedentes
en su historia económica. Entre 2003 y 2008, la
región creció a una tasa media cercana al 5% anual,
que implica un crecimiento del PIB por habitante
superior al 3% anual. Este crecimiento estuvo
acompañado por una mejora de los indicadores del
mercado de trabajo y una disminución de la pobreza
en la región.
Otra característica singular de
este período es que la mayoría de los países, al
formular sus políticas, dieron prioridad al
mantenimiento de los equilibrios macroeconómicos, lo
cual llevó a la generación de sendos superávit en
las cuentas externas y en las fiscales, hecho al que
también contribuyó el muy favorable contexto
externo de los últimos años.
Pero estos resultados no se
repetirán en 2009. La tasa de crecimiento prevista
para el próximo año será sumamente inferior a la del
período que finaliza, de manera que los gobiernos de
la región deberán desplegar todo el potencial con
que cuenten, en términos de políticas contra
cíclicas, a fin de evitar un deterioro mayor. Se
espera que la tasa de crecimiento de América Latina
y el Caribe sea de un 1,9%, lo cual supone una
evolución relativamente optimista de la crisis.
Para completar el contraste con
el período 2003-2008, la tasa de crecimiento
proyectada para la región permite prever un aumento
de la tasa de desempleo regional, que pasaría del
7,5% estimado para 2008 a un nivel de entre un 7,8%
y un 8,1%, según la evolución de la participación
laboral, en el contexto de un aumento de la
informalidad. En cambio, la evolución de los precios
internacionales de los alimentos y los combustibles
apunta a una marcada desaceleración de la inflación,
que podría caer de un 8,5% en 2008 a alrededor de un
6% en 2009.
Lo que comenzó a mediados de
2007 como un problema del mercado de hipotecas de
alto riesgo de los Estados Unidos se transformó, al
cabo de poco más de un año, en una crisis sistémica,
que afectó enormemente a los mercados de crédito de
los países desarrollados, por lo que cabe esperar
que su impacto en la economía real sea sumamente
negativo, aun cuando no hay, a fines del 2008, una
idea precisa de su magnitud.
La profundidad y duración de la
recesión dependerán de la eficacia de las medidas de
estímulo de la demanda implementada para compensar
la caída del gasto privado, así como de la vuelta a
la normalidad de los mercados de créditos. En este
sentido, cabe esperar que el conjunto de iniciativas
aplicadas por la Reserva Federal de los Estados
Unidos y otros bancos centrales consigan contener el
riesgo sistémico y que, de la mano de la
recuperación de sus sistemas financieros y de las
medidas de la política fiscal, las economías
desarrolladas comiencen a superar la fase más
profunda de la crisis a partir de la segunda mitad
de 2009. Este es el escenario relativamente
optimista utilizado para las proyecciones del
crecimiento regional en 2009.
Aunque la región está mejor
preparada que en crisis anteriores, hay varios
canales a través de los cuales cabe esperar que las
economías de América Latina y el Caribe se vean
afectadas. En primer lugar, la desaceleración global
provocará una reducción del volumen y el precio de
las exportaciones, la caída de las remesas y la baja
de la inversión extranjera directa y de la demanda
de servicios de turismo, Por otro lado, los países
enfrentarán mayores dificultades de acceso y un
mayor costo del financiamiento externo.
Para 2009 se espera un
crecimiento de un 1,9%. Esta estimación se establece
sobre la base de un escenario de lenta y paulatina
recuperación de la economía mundial en general y de
la región en particular, a partir del segundo
semestre del año. Esta tasa de crecimiento, que
resulta de la comparación de niveles medios de 2009
con niveles medios de 2008, implica una marcada
desaceleración y responde, en gran medida a un
efecto estadístico. No puede descartarse, sin
embargo, un escenario más pesimista en el cual la
recesión continúe y aun se profundice y la
restricción crediticia también se prolongue. En este
escenario, obviamente, los problemas señalados se
agudizarían y la tasa de crecimiento sería inferior
a la prevista.
El deterioro de los indicadores
del mercado de trabajo y la caída de las remesas
tendrán un impacto distributivo negativo, por lo
que, en las circunstancias actuales, las políticas
públicas no solo enfrentan el reto de estabilizar el
crecimiento económico con políticas anticíclicas,
sino también el de desarrollar instrumentos para
proteger a la población más vulnerable de los
efectos de la crisis. El espacio fiscal para
financiar medidas en esta dirección varía
sobremanera entre los países de la región, aunque en
general habrá una mayor presión sobre las finanzas
públicas, dada la caída esperada en los ingresos
fiscales.
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