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¿Qué es la Historia?
Elogio de la reflexión crítica
por Héctor Valle
hectorvalle@adinet.com.uy
De la
Historia y lo histórico
Actuar en el presente
conociendo el pasado, prefigurando el futuro.
Decía el historiador
francés Fernand Braudel que la historia no sólo es
una búsqueda de la verdad, sino que también es - muy
especialmente diríamos nosotros -, una tentativa
conducida científicamente para dar a las ciencias
humanas el sostén de una indispensable exploración
del pasado. Y remarca Braudel: De todos los
pasados.
Solemos movernos como
si tanto el pasado reciente como el instante
presente lo fueran todo o por lo menos, lo central
en la historia del hombre.
Llevado a lo
concreto, por ejemplo en mi ubicación geohistórica,
se trata de mi país, que es el Uruguay, dentro de
una circunstancia vital como lo es Sudamérica y
hacia la concreción de un sistema histórico que
coexista con los otros ya creados y en el centro del
sistema-mundo. Tal es, a mi criterio y al de unos
cuantos, la gran apuesta a la que nuestra región se
ve abocada.
Para una cabal
comprensión de nuestro lugar, debemos adentrarnos en
la consideración de la historia analítica de la
circunstancia y de ahí proseguir hasta el propio
lugar, a través de los diferentes estadios de la
historia. Partir de lo supuestamente lejano para
llegar al centro de nuestras vidas cotidianas: el
lugar.
En lo histórico me
refiero tanto a lo anecdótico, como a lo coyuntural
y, ya en la larga historia, a lo estructural. Son
éstos los tres momentos del análisis braudeliano de
la Historia.
Si nos enfrascamos en
lo primero, para atender las urgencias del
“hoy”, seguramente habremos de perdernos en la
epidermis de la cuestión, habiendo de quedar
encapsulados sin poder hacer nada válido y con
repercusión en el mañana. Tan sólo atenderemos a
nuestras vanidades, ese otro nombre de la estupidez
humana.
Los
pulsos de la Historia
Merece la pena, pues,
apaciguar los ánimos, silenciar los ruidos de
nuestra mente, acallando nuestro egocentrismo, para
poder percibir los pulsos de la Historia.
En momentos en los
que se percibe - o comienza a percibirse pues la
información aun es fragmentaria y sujeta a contralor
de seguridad en el centro del sistema-mundo -, la
gravedad de la crisis sistémica y estructural que,
desde lo económico, el sistema-mundo imperante vive,
es del caso analizar cómo es que la estamos
atendiendo.
En todo estudio que
de lo humano hagamos, y éste sin duda es de los más
importantes, no podemos dejarnos llevar por la
desidia y el facilismo a la hora de realizar tal
lectura crítica.
Es de recibo,
entonces, comenzar a ensayar posibles escenarios con
sus consiguientes planes de acciones donde
nosotros, como comunidad, debamos actuar en aras
no ya a progresar sino y especialmente a permanecer
activos, vitales y dignos enfrentándola y al
sobreponernos –así lo esperamos – a sus efectos,
avanzar, ahora si, en el sentido del progreso
humano, esto es, ganando en dignidad para las
diversas gentes y culturas de nuestro continente.
Uruguay 2009, elecciones a la vista
En el Uruguay del
2009, por ejemplo, es muy fácil perderse en lo
mediático, refiriéndome a los actores políticos,
toda vez que se busca, y es natural que esto ocurra,
el mejor rédito, la mejor exposición pública, de
cara a las próximas elecciones nacionales que antes
tendrán su ensayo general - para algunos, entre los
que me cuento, la verdadera prueba electoral -, de
las elecciones internas de los partidos políticos en
esta nación sudamericana.
Pero una cosa es la
tentación y otra muy diferente es la reacción ante
aquella. O debiera serlo, según creo entender.
Pongamos un ejemplo:
si a comienzos de marzo de 2009, no hemos aun
previsto - en el sentido de comenzar a manejar
hipótesis y sus consiguientes planes operativos -,
respecto de lo que pueda llegar a suceder por los
meses de junio/julio del presente año, en cuanto a
la economía del sistema-mundo y su muy posible
repercusión en nuestras vidas, tenemos entonces ante
nosotros un grave problema de desubicación
histórica.
Hablo desde la
historia analítica y no, ciertamente, de la
historia como narración.
Imágenes de una idea
La cuestión es, o
parece ser, mejor dicho, prever escenarios de
contingencia del mundo, tanto en la región y con más
razón en nuestro país, por ejemplo.
Para ello, hay tres
imágenes que traigo a colación:
- La primera: el
ajedrez y aquel maestro que, cuando su alumno,
casi al final de un certamen, parecía a punto de
caer vencido por su adversario ante una arremetida
furibunda de éste con despliegues certeros en
posiciones y conquistas, hace que su pupilo piense.
Para que piense, el
maestro, durante su última práctica antes de la
partida final, despeja bruscamente las piezas del
tablero y le indica a su discípulo que repita, una a
una, las jugadas que, hasta el momento habían
desplegado.
Le pide, así, que
aclare su mente, retrotraiga su mirada al pasado
reciente, lo visite y así vea dónde y cómo fracasó
fuera por omisión, fuera también por una jugada
imprudente..
- La
segunda imagen: una sala de mapas
de todo tipo. Geográficos, políticos, históricos,
donde al recorrerla podamos ir percibiendo los
diferentes planos de la vida, sea la nuda vida como
la vida inteligente y las oscilaciones que los
mismos han presentado y continúan presentando.
Desde la acción casi
imperceptible en el tiempo de la naturaleza, sea
desde el despliegue humano a través de los
diferentes tiempos sociales, esos ciclos de 50/60
años aproximadamente, en los que podemos entrever
modos que, desde lo coyuntural, nos van permitiendo
ver el tercer plano, ya con un angular
espacio-temporal mucho mayor, que corresponde a la
historia estructural.
- La
tercera y última imagen
que deseo utilizar en esta reflexión compartida,
viene dada por el argentino Jorge Luis Borges
y uno de sus muchos poemas magistrales:
La suma.
Dice Borges lo
siguiente:
Ante la cal
de una pared que nada
nos veda
imaginar como infinita
un hombre se
ha sentado y premedita
trazar con
rigurosa pincelada
en la blanca
pared el mundo entero:
puertas,
balanzas, tártaros, jacintos,
ángeles,
bibliotecas, laberintos,
anclas,
Uxmal, el infinito, el cero.
Puebla de
formas la pared. La suerte,
que de
curiosos dones no es avara,
le permite
dar fin a su porfía.
En el preciso
instante de la muerte
descubre que
esa vasta algarabía
de líneas es
la imagen de su cara.
Lo que mirado con los
ojos con los que uno mira la historia, dice de la
percepción que vamos logrando a través de observar
todas aquellas acciones nuestras que van perfilando,
trazo a trazo, una imagen en el sentido de terminar
visualizando un modo de ser, una forma de actuar que
habrá de incidir de una u otra forma no sólo en la
vida de los otros sino, seguramente, en la nuestra,
la de los hacedores del hoy.
Ser conscientes de
este poder de fuego, de esta virtud,
mucho más cercana a Maquiavelo que a Kant, lo
admito, es un paso no menor en el sentido de ganar
responsabilidad para actuar con determinación y
mesura.
Nadie pide,
obviamente, que no juguemos el juego de la política,
pero sí que lo hagamos en los planos y modos en que
deben ser llevados a cabo (ahora sí rozando
centralmente la virtud kantiana) para que,
cuando nos toque a nosotros, como a los otros,
asumir el poder, tengamos conciencia de qué hacer o,
más exactamente, de qué no debemos hacer y ser:
livianos y anecdóticos.
De
regreso al Uruguay
Hay un país al que
mantener como tal – libre y digno -, y hay una
región a la que apoyar, como nunca, en tanto estamos
en el umbral de un nuevo tiempo dentro de los
tiempos diversos ya citados.
Somos parte de una
periferia que ya es casi semi-periferia y va camino
al centro o a la conformación, más precisamente, de
varios centros que coexistirán – y por ello bregamos
-, armónicamente.
Si por lo anecdótico
y cotidiano llegáramos a perdernos, perderíamos no
sólo la posibilidad de ser hombres libres y de
buenas costumbres sino, y muy particularmente, la
posibilidad de integrar el citado movimiento
histórico que comenzó a darse aparentemente desde lo
anecdótico, pero que en realidad estaba ya en
ciernes comprendido en lo coyuntural, todo lo cual,
quizá – y en este quizá nos “jugamos” la posibilidad
de lograr un mundo más justo -, opere en un cambio
estructural dentro de la Historia.
De lo
que hace a un humano ser persona en la Historia
Por consiguiente,
vale recordar no ya a Shakespeare, cuando
certeramente hablaba sobre la vanidad y su lugar en
la vida del hombre, o debiera decir del género
humano - para ser más preciso y menos
discriminatorio -, sino lo que ya los antiguos
pregonaban respecto de qué es en la vida de las
personas lo sustantivo y qué lo ilusorio.
Ser responsable es,
desde siempre, la primer tarea de una persona que
busca el consenso de sus pares para gobernar los
destinos de la comunidad, así como también lo es en
quienes le escuchan y ven, el analizar detenidamente
qué es lo que propone y lo que verdaderamente puede
llegar a hacer, en caso de contar con los medios
para concretarlo.
En suma, mirar es
algo más que enfocar la vista, es adentrarnos en las
diversas capas de una realidad que, en su cara
externa, casi siempre esconde lo que anida en su
interior.
Acontecimiento, coyuntura y estructura
son, por lo tanto, según creo entender, tres
aspectos, o estadios, que jamás deben dejar de estar
en el análisis de una persona que medita y así
dibuja tanto su destino como pretende hacerlo junto
con los otros, desde un proyecto común.
LA
ONDA®
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