|
Ucrania clave geopolítica
entre Rusia y la Otan
por Bernardo Quagliotti de
Bellis
El reconocido analista Peter
Taylor, expresa en su obra “Geografía política”
(1994) que luego de finalizar la “Guerra Fría”
en el concierto internacional de naciones comenzó a
surgir una nueva estructura social, manifestado
concretamente: “El análisis de sistemas mundiales
plantea la cuestión de cómo conceptualizamos el
cambio social. Los territorios viven en continua
transformación,
provocando crisis
política y económicas":
En nuestros
días, existen tensiones y oposición entre las más
grandes potencias como ser Rusia, China y los
Estados Unidos, situación que favorece a crear una
amenaza a las naciones pequeñas y medianas de Asia,
Africa e incluso Iberoamérica.
En un interesante diálogo que
protagonizaran el historiador Arnold J.Toynbee y el
filósofo japonés Daisaku Ikeda (1970) , entre un
sinnúmero de temas tratados, dialogaron respecto a
la inestabilidad de Orienta Cercano y la amenaza de
las “guerras a distancia”como la sufrida en Vietnam
que se extendió a Laos y Camboya (1958-1875),
conflicto provocado por el fatal diseño de la
política exterior estadounidense en el sudeste
asiático, al determinar que Vietnam del Norte y del
Sur no tenían que unirse.
En nuestros días, a los hechos
que suceden entre Israel y Palestina sumado a lo
que ocurre en otros escenarios: Afganistán, el
Congo, Guinea Ecuatorial, Haití (para citar algunos)
podría sumarse el caso de Ucrania que internacional
e internamente vive en un desconcierto entre Rusia y
la OTAN., que viene deteriorando las relaciones
entre los gobiernos de Moscú y Washington.
Ucrania negocia su incorporación a la OTAN
Disuelta la URSS, comenzó una disputa entre
Moscú y Kiev, luego que en la reunión de Raykjavia
(13,mayo,2002) Ucrania solicitara su adhesión a la
OTAN, anhelo al cual el gobierno de Vladimir Putin
se opusiera de inmediato. Tal actitud daba razón a
Brzezinski cuando en su ensayo “El nuevo tablero
mundial” estableciera: “Ucrania puede estar en
Europa sin Rusia, pero Rusia no puede estar en
Europa sin Urania”.
El actual presidente ucranianos -Víctor Yúshenko-
al insistir con su fuerte inclinación hacia la
política de Occidente -por otra parte tan
íntimamente entrelazada a los intereses de Oriente
Cercano- podría alterar peligrosamente el
equilibrio geopolítico de toda esa extensa y
compleja zona terrestre y fluvial, pues se debe
sopesar la importancia de los estrechos de Bósforo y
Dardanelos, vasos comunicantes del Mar Negro y ricas
zonas de influencia con el Mar Mediterráneo, zona
celosamente vigilada por la VI Flota de Estados
Unidos.
Al ser tratado el tema hay que tomar en cuenta que
la base de Sebastopol en Crimea está bajo control
del gobierno de Moscú , lo que da lugar a que Rusia
siga considerando a Crimea parte de su territorio,
pero que dado lo irregular de su cesión, el
actual Estado ucraniano se opone firmemente a tal
reclamación, así como a la pretensión de Moscú de
heredar en su totalidad la flota del Mar Negro,
desde donde hace unos meses partió la flota
soviética en viaje de “visita” hacia Venezuela.
El tema tiene además un componente de
desestabilización política interna en Ucrania, por
cuanto se enfrentan dos criterios para actuar en
política internacional. Si bien el presidente Víctor
Yúshenko insiste en su visión de integrar al país en
la órbita de Occidente integrando la OTAN -al
igual que Turquía- la primera ministra Yulia
Timoshenko –si bien está en gran medida en que
Ucrania establezca una política de apertura a
Europa insiste en mantener una actitud neutral y
más amistosa hacia Rusia.
La diferencia entre ambos dirigentes ucranianos se
tensaron como consecuencia del conflicto armado
ruso-georgiano en agosto de 2008. Mientras el
presidente Yúshenkio apoyó a Georgia, la primera
ministra Timoshenko, permaneció neutral, Tal
situación provocó una crisis política interna en
Ucrania que se conoce con el calificativo de la
“coalición naranja”, que felizmente pudo ser
superada.
En tanto, la Unión Europea ha ofrecido una
“asociación” que podría concretarse en este año
2009, pero con la severa condición de que ella no
signifique un apoyo político-estratégico, con el fin
de evitar posibles susceptibilidades que molestaran
al gobierno de Moscú.
La Alianza Atlántica (OTAN) no descarta permitir la
incorporación de Ucrania en dicho organismo de
defensa, pero sin que ello signifique dejar de
cooperar con Rusia, hecho que hubiera podido
concretarse en la cumbre de Bucarest realizada en
abril de 2008. y que lamentablemente fracasó ante
las reticencias de muchos Miembros europeos que
diseñaron su postura negativa con el fin de rebajar
las tensiones que algunos países europeos mantiene
con Rusia. Pero, como manifestara antes del fin de
su misión política en Estados Unidos, la ex
secretaria de Estado estadounidense Condoleezza
Rice, “la OTAN tiene siempre las puestas abiertas”
Europa hacia el 2025
Para algunos observadores de
cuestiones internacionales, la futura Europa en 2025
dependerá en gran medida del lado hacia el que se
decante Ucrania. (Martínez Laínez). Es opinión de
dichos expertos, que Rusia no aceptará nunca una
Ucrania incluida en la OTAN, pues una decisión de
tal naturaleza podría provocar internacionalmente
una nueva “Guerra Fría” y en lo interno, en “la
pequeña Rusia” (como se suele llamase
tradicionalmente a Ucrania) , donde habita una
mayoría de nacionalidad rusa- podría provocarse una
grave inestabilidad socio-política.
En el próximo mes de abril
(2009) se llevará a cabo una nueva cumbre de la OTAN
en Estrasburgo, asumiendo su presidencia el
representante de Estados Unidos. Se ha adelantado
una declaración conjunta de 26 países de la OTAN,
que como muestra de “buena voluntad”, finalizada
dicha cumbre, la OTAN estudiará la compatibilidad de
los sistemas de defensa antimisiles de Estados
Unidos, la propia OTAN y Rusia.
Jaap de Hoop Scheffer
-secretario general de la OTAN- declaró que se
había acordado la reanudación condicional y
graduadas del diálogo con Rusia”,lo que implica
reactivar las reuniones OTAN-Rusia, paralizadas hace
varios meses.
La guerra del gas
Un problema que también agudiza
la situación geopolítica planteada entre Ucrania y
Rusia se refiere a la provisión de gas proveniente
de Rusia que Europa Oriental recibe a través de los
oleoductos que cruzan territorio ucraniano. Durante
el correr del año actual, Rusia cortó los
suministros a Ucrania, como consecuencia de la alta
deuda que ésta mantenía con la compañía rusa
proveedora , que ascendía a finales del 2008 en una
cifra superior a los 3.000 millones de dólares.
En el fondo la “querra del gas”
la mantienen dos compañías: la rusa Gazprom y la
ucraniana Naftogaz. El tema no se reduce a la órbita
comercial, sino que al igual que en el caso del
petróleo en Cercano Oriente, se trata de una lucha
de poder entre los dos Estados, que en lo único qwue
coinciden -a su manera- es demostrar a Europa su
dependencia en la materia a Moscú y Kiev.
Con la intervención del
Vladimir Putian y Yulia Timoshenko el problema fue
zanjado. Pero lo más importante -comenta Martínez
Lainez- es la definitiva desaparición del proceso
de suministro a Europa de una “oscura” firma
intermediaria -RusUkrEnergo, con sede en Suiza..
cuya inversión es compartida en partes iguales por
Gazprom y un grupo de oligarcas ucranianos. Desde
este invierno europeo, el suministro de gas es
supervisado por los respectivos gobiernos y
dependerá de la dos co0mpañías reconocida y
autorizadas, anteriormente citadas.
[1]
Secretario General de la Asociación Sudamericana de
Geopolítica
Presidente de la
Academia Uruguaya de Geopolítica y Estrategia
LA
ONDA®
DIGITAL |
|