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Estamos, seguimos...
¡y seguiremos!
por El Perro Gil
(elperrogil@gmail.com)
El
pasado sábado 7 de marzo el Presidente Vázquez hizo
gala de su rol de estadista para rendirle cuentas a
un pueblo que lo distingue con índices de
popularidad y aprobación a su gestión como no
registra la historia política nacional en mucho
tiempo. Menos aún a poco de culminar su período de
gobierno, tiempos en los que los últimos referentes
veían declinar su empatía popular vencidos por el
desgaste de su gestión, o deberíamos decir mejor,
vencidos por la realidad del sostenido
incumplimiento de sus promesas electorales.
Bajo la consigna de “acá
estamos, así seguimos”, un estrado coronado de
múltiples unidades de la bandera más linda del
mundo, contaba en sus laterales también con todo el
equipo de gobierno quienes recibieron al Presidente
y al Vice – Presidente junto a una multitud que
desafió la imprevisión climática. Era un acto
político, de eso no había ninguna duda. ¿De qué otra
cosa podría hablar un Presidente sino de política?
Pero entendámonos bien, hablamos de política
cumplida; de obras; de gestión; de cuentas a rendir
a todos sin exclusiones. Porque todos somos parte de
este país; y todos –sin excepciones- aportamos para
hacer realidad lo que nos prometieron. Seguramente
esa desacostumbrada razón de la convocatoria
descolocó a más de uno que criticó la movida. No
estábamos acostumbrados –hasta ahora- a que nuestros
gobernantes tuvieran esa sana costumbre de pasar
raya y rendir cuentas de lo hecho y de lo que resta
por hacer. Principio quieren las cosas y Tabaré
inició el camino.
Más de dos horas de exposición
resumieron lo hecho por el gobierno y varias veces
fue interrumpido por los asistentes que se sienten
parte de la obra y merecieron el reconocimiento de
un Presidente que agradeció la compañía. “Nunca me
dejaron solo”, supo decir y no era más que la
verdad. Un gobierno de cambio necesita de la gente
para consolidarse y hacer realidad los sueños. Los
índices de aprobación con que cuenta el Presidente
Vázquez ratifican esa frase y confirman que el suyo
no fue un gobierno en solitario sino todo lo
contrario. También es cierto que existió una clara
impronta social que se manifestó desde el comienzo
mismo del gobierno progresista para el cual la
asistencia a la emergencia social implementada dio
sus frutos recogiendo hoy los resultados (los
políticos, y fundamentalmente también, los
sociales).
A lo largo del tiempo
transcurrido desde aquel 1° de marzo de 2005 hasta
hoy, no fueron pocas las piedras en el camino. Bien
lo supo recordar el Presidente con el caso de COFAC,
donde se demostró otra forma de gestión cuando no
sólo se evitó la quiebra sino que no se asistió al
salvataje con dineros públicos, marcando la cancha
claramente y demostrando que se iba a trabajar en
serio. Qué lejos –aunque en realidad estaban frescos
en la memoria de todos- parecían estar los remedios
financieros aplicados hasta entonces donde todos los
uruguayos asistimos con nuestro dinero a una banca
fundida. Ese fue el primer examen salvado con éxito
y que sirvió para abrochar un modelo de gestión
serio que hoy suma al blindaje garantizado por la
ley, mecanismos de control responsablemente
ejecutados.
Y podemos agregar muchos
elementos más que hoy son ciertos y están vigentes
merced al compromiso exclusivo del gobierno, a
saber: la Reforma de la Salud, que hoy brinda
asistencia médica a miles que no tenían acceso a una
atención digna; el Plan de Emergencia, que no solo
se aplicó cumpliendo lo prometido sino que transitó
sin sobresalto alguno hacia el Plan de Equidad, con
rutas de salida incluidas, devolviendo la dignidad
perdida a muchos uruguayos; la Operación Milagro,
primero con la experiencia directa de las
operaciones en Cuba y luego la definitiva
instalación del Hospital de Ojos -con mediático
diferendo de los profesionales cubanos - donde hoy
se les devolvió la visión tras años de oscuridad
mercenaria a más de cinco mil orientales; y la
Reforma Tributaria, esa que ha permitido administrar
los recursos y solventar las obras reseñadas –con
los ajustes que aún merece la misma, es mucho más
equitativa que el régimen anterior impositivo- son
tan solo parte de los logros de este gobierno.
Mientras todo eso y mucho más
aconteció, fue -y es- evidente la falta de lealtad
institucional de una oposición que brilló por la
ausencia de ideas y por su pertinaz imposición de
palos en las ruedas. Lealtad que faltó con aviso
durante el período y que aparece en escena hoy ante
la inminencia electoral. Ejemplifica tal conducta la
inicial negativa de compartir la responsabilidad de
gobierno cuando no aceptaron compartir la dirección
de los organismos públicos, pasando luego por un
sinnúmero de incidentes que fueron abonando una
forma de actuar ajena al sentimiento republicano que
se esperaba.
Hoy parece tan lejano aquel
episodio del barrio de Las Láminas de Artigas, y
todo porque la realidad actual dejó de ser noticia,
confirmando que solo el morbo vende y que los
parajes del Uruguay profundo solo se conocen por sus
padecimientos y necesidades cuando debieran serlo
por sus virtudes, logros y bellezas naturales. Hoy
no vende la noticia de un Uruguay diferente a aquel
que ocupara tantos espacios en horarios centrales de
mayor audiencia. Ante esa circunstancia es que
también se imponen estas rendiciones de cuentas,
para que tomemos nota de los avances que, por no
generar aquel impacto negativo, no se conocen y
pasan desapercibidos.
Hoy asistimos a una hipocresía
manifiesta de quienes nada hicieron cuando fueron
gobierno -teniendo las mismas herramientas jurídicas
de las que se valió el Presidente Vázquez- para
investigar el episodio de los vinos envenenados, por
citar un caso reciente y muy promocionado. La misma
hipocresía con la que se despacharon mientras se
instrumentaban acciones para asistir a los afectados
por la sequía y no participaban de las mismas los
principales actores del gobierno departamental de
San José, por ejemplo. O cuando dan los votos
mínimos necesarios para la venia de las nuevas
autoridades del INAU para marcar una cancha de la
que no se sienten responsables como si el Uruguay
hubiera sido gobernado desde siempre por el Frente
Amplio.
En suma, que sabíamos que
llegado el momento apelarían a munición pesada, pero
no imaginamos que llegaran a tanto. Por lo que era
necesario, urgente y hasta imprescindible una
rendición de cuentas como la que hizo el Presidente
Tabaré Vázquez, para que los uruguayos acusáramos
recibo sin intermedios tendenciosos o tergiversados.
Por lo pronto comienza a despertar de su letargo el
universo frenteamplista y así lo marcan las
tendencias de las últimas encuestas. Al punto de
reconocerse el brutal protagonismo que tiene la
fuerza de gobierno concediendo en exclusiva la
emisión de los resultados frentistas. Algo está
claro, la marquesina política –aún con los medios en
manos de la derecha- la ocupa inevitablemente el
progresismo, mientras la oposición mastica bronca
por ello (perdón por esta comparación al estilo
Intrusos argentino). Las protagonistas son, y lo
serán de aquí en más, las encuestas.
Ellas irán conformando la
hebra de una madeja que iremos devanando para
demostrar que el triunfo del 2004 no fue un
acontecimiento aislado en la historia uruguaya, sino
el mojón inicial de una época de esperanza.
Acá estamos, así seguimos... y
seguiremos, consolidando los cambios que un día
vinieron para quedarse.
el perro ladraba contento,
celebrando
al hombre con la bandera en los
hombros
LA
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