¿Será el fin del
“sueño americano”?
por el profesor Bernardo Quagliotti de Bellis

A consecuencia de diversos fracasos  en la concreción de los planes de estabilización económica en prácticamente todos los países iberoamericanos acaecidos en los años 1980, la historia económica de la región, ha considerado ese período como la “década perdida”.

 

Tales fracasos provocaron una corriente migratoria –particularmente hacia Estados Unidos, Australia, España-  por presentarse, particularmente el primero, como una “máquina de hacer una rápida riqueza”. Por cierto que  para muchas personas, tal atracción fue irresistible. Y en el caso de Uruguay, el territorio nacional comenzó a debilitarse. Sin embargo, diversos indicadores vienen señalando que desde hace un tiempo, se registra un movimiento inverso al anterior, más aun en este año a raíz de la crisis que desestabilizó al mundo financiero en forma global.

           

El caso de los emigrantes uruguayos en España  no es el único. Cientos de ciudadanos del mundo viven actualmente en condiciones que conducen a la conclusión de que el famoso sueño americano, ya no es antes. Por el contrario, se asemeja más a una pesadilla. Y ello se comprueba al leer las estadísticas de la Oficina del Censo de Estados Unidos que entregara su reporter al año 2007, indicando que la inmigración legal e ilegal del año 2008 fue solamente de 512.000  extranjeros, lo que significa una reducción de más del 200 % comparado con el año 2006.  Y la caída sigue: en el 2008 (hasta junio de ese año los inmigrantes sumaron solamente 281.000  personas con visas para residentes.)

 

Anticipando el fin del “sueño”

El sorprendente declive responde a varias razones, destacándose dos como fundamentales: 1) la crisis económica  que comenzaba  hasta actualmente agravarse en Estados Unidos y 2) la serie de drásticas medidas que el gobierno de Washington dictó para combatir la inmigración legal que había comenzado a aumentar desde el año 2006, que según análisis realizados por William Frey de la “Brookings Institution”,  “había generado un boom como consecuencia del dinamismo del mercado inmobiliario que ofrecía cientos de miles de nuevos trabajos asociados con la construcción”. .

 

Pero, desde que comenzó la caída a partir de 2007, los empleos comenzaron a desaparecer, a lo que se sumó la contracción  que ello provocó a la economía en general; generando, simultáneamente, desempleo en las áreas de turismo e industria alimentaría.

           

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) tiene cifras y análisis similares a los expuestos por Brooking Institution, indicando que por primera vez, las remesas a países de América Latina y el Caribe comenzaron a caer “debido a una combinación de efectos de desaceleración  económica en los Estados Unidos y España, la inflación y la debilidad del dólar”.

           

Hay que tener en cuenta, a la vez, que en  Iberoamérica  -en particular-  existe un desencanto generalizado al lograr su gente, desenmascarar la hipocresía y el desprecio a valores morales básicos que generaciones anteriores practicaron como un culto. Sociólogos y politólogos vienen señalando que en nuestro tiempo, países de Europa Occidental y los Estados Unidos,   potencias que conforman el G-8,al ir desdeñando valores éticos y morales,  ha llevado a enfrentar con gran desazón e incertidumbre,  la actual crisis financiera  que repercute en país lejano o cercano de Wall Street.  

           

En el análisis de la actual situación mundial, es pertinente preguntarse ¿cómo es la situación en los países asiáticos que vivieron atrapados por el férreo sistema bipolar creado por Estados Unidos y Rusia? También hay en ellos potentes semillas de corrupción como las  aquellas que desprestigiaron a las  civilizaciones griegas y romanas   en la cumbre de su esplendor.

             

A pesar de todo, creo  que finalizada la “guerra fría”,  las potencias asiáticas –China, India, Japón-  vienen adoptando una postura intermedia ante las  mencionadas superpotencias occidentales al ir rompiendo muchos lazos que las tenían atrapadas tanto por Estados Unidos como por la Rusia stalinista ,  vienen creando una “zona de amortiguación  en el incipiente nuevo orden mundial.

           

El tema se concentra en reconocer que en nuestro tiempo, los pueblos del mundo al estar tan interconectados en los planos  económico como en el tecnológico, no pueden prescindir  del

flujo de grandes inversiones y transacciones en escala mundial.

 

El caso de Estados Unidos

Decir que un sistema económico capitalista y un sistema político democrático se encuentran organizados por lógicas competitivas y, en ocasiones, contradictorias en muchas ocasiones se presentó como un lugar común de la economía política.  Tal situación  ha llevado a proponer variadas recomendaciones.

 

Por parte de los sectores de derecha (en plural por existir algunas variables), suele hacerse un llamado   -a menudo implícito-  para reducir la intervención social a favor de los intereses de acumulación de capital.  Por parte de los sectores de izquierda, se ha propuesto  una demanda para restringir la intervención a favor del capital y fomentar la seguridad económica la equidad y más generalmente, los intereses de la sociedad.

           

Pero en realidad, la relación simbiótica entre la economía y el Estado tiene otra dimensión que, generalmente, es menos o nada comprendida. El hecho es que en una economía mixta, el  satisfacer imperativos económicos  puede verse obstaculizada por imperativos políticos internos y también geopolíticos  externos   llegando, finalmente,  a un punto muerto que impide constituir i una solución económica, o una grave crisis política.  

           

La economía y los mercados financieros de Estados Unidos   han venido presentando fragilidad desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Ese estado visiblemente precario desde décadas anteriores ha sido el resultado de distorsiones fundamentales y no  -como muchos creen-  una simple “Indigestión” cíclica que pudo haber sido superada. Las políticas de los  últimos tiempos (administración Bush, particularmente) condujeron a la economía estadounidense a un camino cabía el extravío que culminó en una tragedia económica innecesaria, por lo cual en el fondo de esta crisis financiera se destaca la falta de confianza y el apoyo de un área vital de la economía: los mercados financieros.

           

La triste realidad señala que el comportamiento de la economía estadounidense se alejó  -fundamentalmente en los períodos Clinton y Bush, del patrón cíclico típico, al ir perdiendo su ritmo habitual y entrando en periodo de arranque y desaceleración. 

           

Obama ha creado una esperanza en el enfoque de una nueva política en todos sus aspectos. Es indudable que Estados Unidos, se enfrenta a la necesidad de implementar políticas económicas que traten de manera efectiva con la gravedad de la actual situación empresarial y financiera. Con políticas de remiendo no se resuelven los problemas.

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