Internas del FA: entre el voto
rebelde y el voto revelado
por El Perro Gil
(elperrogil@gmail.com)

Las elecciones internas están empezando a tomar color y temperatura. Por el lado blanco es una puja que no escatima en recursos para marcar diferencias que surgieron más notoriamente a partir del resultado de la última encuesta de Cifra. No es para menos. Un pretendido candidato-  que ganara con holgura en la anterior instancia- “apeligra” hacerlo ante la embestida baguala de un ex presidente que sacó la artillería pesada para liderar la instancia.

 

Mientras la temperatura sube, (y suben las apuestas en esas filas opositoras), la fuerza de gobierno comienza a elevar los decibeles pujando por dar pelea en lo que aparece como resultado cantado a meses aún del domingo electoral interno.

 

Acá también las encuestas marcan el libreto de los precandidatos. Mientras el que lidera apela a un discurso apaciguado y tranquilo, (en una obviedad fundada en las previsiones conocidas), el que la viene remando intenta marcar la cancha de manera de lograr convencer a un electorado que difícilmente cambie el rumbo. El parto vino de nalgas hace tiempo. Desde el anuncio presidencial evidenciando preferencias, pasando por la “tercera vía”, que muchos pensaron restaría votos a quien hoy lidera (Mujica) y en cambio parece que lo hace a quien se pensó sería el beneficiado (Astori).

En fin, un intríngulis de aquellos!!

 

Mientras tanto es clara la postura de los precandidatos frentistas y las huestes se van alineando en pos de cada opción según su credo o preferencia. Lo que surge a primera vista –en una impresión perruna, conste- es una especie de voto revelado o divino que se funda en el conocimiento (innegable) que ostenta Astori. ¿Quién puede negarle los laureles? Nadie. Nadie, que en su sano juicio se encuentre, puede refutar que gracias a una conducción económica prolija, equilibrada, brillantemente realizada, fuertemente dirigida y genialmente consolidada, el Uruguay de hoy está en una posición diametralmente distinta y sólida para enfrentar una crisis global sin precedentes. Me imagino el mismo universo del 2002 con aquellos dirigentes y les juro que me hago cruces de solo pensarlo.

 

Sin embargo hoy no hay miedos, a pesar de los anuncios nefastos de la oposición, y  si bien la crisis se insinúa mostrando la hilacha, contamos con una defensa bien parada para hacerle frente. Mil argumentos más podemos esgrimir en favor de lo hecho por el entonces Ministro de Economía y su equipo. Sin embargo ese fundamentalismo -económicamente cierto- se da de bruces con una falta de piel, de carisma, de empatía con un electorado que no sintoniza con el artífice de esos logros y hoy precandidato en la interna del FA. Justo es decir que eso no se construye de un día para otro, pero algún esfuerzo le cabe y algo está haciendo pero no alcanza. Fundamentalmente por “sus barras” que incitan al miedo y al voto revelado como única alternativa posible para uruguayos que se saben y conocen de hazañas merecidas sin necesidad de milagros o aciertos divinos. Es ese fundamentalismo –con base cierta pero que apela al temor como última intentona- la que genera el efecto contrario al buscado y obtiene así la rebeldía de quienes no aceptan imposiciones de ningún tipo. Así surge la otra opción, la del voto rebelde, esa de la que hace acopio Mujica junto a la alta dosis de popularidad que le precede y que no lo abandona desde hace mucho tiempo. Se le critica falta de equipo, falta de ideas sólidas, pero son críticas que chocan con un pensamiento frenteamplista que sabe que el que gane tendrá el equipo del Frente Amplio. Pensar otro resultado sería negar la historia misma y una hipocresía impensable que terminaría por destruir la esencia misma de su razón de ser como fuerza de cambio.

 

En medio del oleaje producido por rebeldes y revelados, se va abriendo camino un canario con ganas de marcar su impronta y que seguramente obtenga un porcentaje que provocará la envidia de unos y la sonrisa pícara de otros.

 

Si algo nos da amplias garantías es el Frente Amplio con su estructura y su programa común, sea cual sea el candidato que gane. Gran diferencia con el resto del espectro político al que nos enfrentamos. Pero algo es imposible de cambiar y es el contar con figuras que sean líderes y lleguen a la gente. Eso es insustituible, a pesar de los pesares. Aunque muchos creíamos que poco importaba, la falta de una figura de consenso hizo que termináramos con internas como el resto de los partidos.

 

Por más que la  Constitución lo imponía no era tema de discusión sino mera formalidad hasta hoy, donde hay puja electoral con triple candidatura. El tiempo dirá, finalmente, si se confirman las encuestas o si por el contrario, la prédica revelada funciona como para torcer lo que parece inmodificable hoy. Sea cual sea el resultado, apelamos a la grandeza de todos y cada uno de los protagonistas, para que el 29 de junio seamos más frenteamplistas que nunca y desde el lugar que toque estar, acompañar el viaje hacia la confirmación en el gobierno por un nuevo período. 

 

el hombre cerró los ojos como rezando,

mientras el perro ladraba cada vez más fuerte...

LA ONDA® DIGITAL

© Copyright 
Revista
LA ONDA digital