La izquierda carece
de un proyecto de Nación
Entrevista a Luiz Moniz Bandeira

El autor de “Fórmula para el Caos – La caída de Salvador Allende (1970-1973)”, lanzado en septiembre, Luiz Alberto Moniz Bandeira es uno de los mayores intelectuales brasileños. Dialogó con João Cláudio Garia del periódico brasileño  Correio Braziliense sobre la izquierda, liderada hoy por Michelle Bachelet, para el politólogo brasileño esta es  muy diferente de aquella que tuvo Allende como ícono. 

 

Su tenor neoliberal y la dependencia del comercio con los Estados Unidos, van a contribuir a que el país sufra más durante la crisis financiera global.  Tal escenario, donde la distinción entre izquierda y derecha se torna cada vez más tenue, no favorece a la Concertación.

 

- ¿Es posible establecer alguna relación política o ideológica entre la izquierda chilena de Salvador Allende y la Concertación de Bachelet?

- No es posible establecer ninguna relación político o ideológica entre ellas. La coyuntura, tanto nacional como internacional, es completamente distinta de la existente en la primera mitad de los años 1970.  Y, entre la era de Salvador Allende y el surgimiento de Concertación, se dio en Chile un proceso de desindustrialización y reestructuración industrial, promovido por la dictadura del general Augusto Pinochet, con profundos reflejos sociales y, consecuentemente, políticos. La Concertación, a diferencia de la Unidad Popular, incluye tanto a socialistas y socialdemócratas, como a demócrata-cristianos, muchos de los cuales, como Patricio Aylwin, favorecieron el golpe militar de 1973. El ministro de Hacienda del gobierno de Michelle Bachelet es neoliberal, pero del gabinete no participa ningún militante del Partido Comunista, para el cual las puertas están cerradas. Tampoco el Partido Socialista, mucho menos el conjunto de la Concertación, tiene un proyecto de nación y de Estado, dado que no trató de cambiar siquiera el modelo económico neoliberal, instituido por los Chicago’s Boys.

 

- Pero de lo que se habla en el exterior es del éxito del desarrollo chileno planificado.

- Con este modelo, la concentración de la propiedad fue de tal magnitud que casi el 80% de las ventas internas y el 90% de las exportaciones de Chile – restringidas fundamentalmente a minerales y productos agropecuarios – están en manos del 1% de las empresas. Y el fundamentalismo de mercado afectó hasta al sistema educativo, a la calidad y al acceso, debido a la transferencia de recursos públicos hacia las instituciones privadas. De ahí, las violentas manifestaciones estudiantiles con que el gobierno de Bachelet se enfrentó, aunque la Concertación haya conseguido reducir la franja de la población por debajo de la línea de pobreza a cerca del 18%. Además, en los foros multilaterales, Chile tiende generalmente a alinearse con las posiciones de los Estados Unidos, con los cuales en 2004 firmó el Tratado de Libre Comercio.

 

- La Concertación vive un momento de debilitamiento después de 18 años en el poder.  ¿Chile está listo para la posibilidad de que la derecha recupere la Presidencia chilena?

- Es muy difícil de prever. Y, si la derecha vence, el marco social y político no cambiará sustancialmente, pero la situación económica en Chile se verá agravada. Chile sufrirá más directamente las consecuencias de la crisis económica y financiera, debido a sus estrechos vínculos comerciales con los Estados Unidos. El precio de la libra de cobre, frente al colapso financiero, cayó de U$S 3 a U$S 1,7, y sus exportaciones, que representan cerca del 30% del total de las exportaciones del país, todavía constituyen una fuente de divisas y son fundamentales para la renta del Estado. Y los problemas energéticos aumentarán aún más en 2009, afectando en gran medida el abastecimiento doméstico y comercial. Estos y otros problemas probablemente producirán efectos políticos, que se reflejarán sobre las elecciones.

 

- ¿Se puede decir que los actuales liderazgos de la derecha chilena aún son vistos por el electorado como personas vinculadas a las políticas de Pinochet?

- No estoy en condiciones de evaluar eso. Lo que puedo decir es que el gobierno de la Concertación, con respecto a la política económica y comercial, no cambió el legado de la dictadura, a pesar de la restauración del Estado de Derecho y de las libertades democráticas. De cualquier manera, la derecha aparece unificada, apoyando la candidatura de Sebastián Piñera. El único que tendría alguna posibilidad de evitar su victoria sería Ricardo Lagos, del Partido Socialista, pero éste ya declaró que no pretende participar del proceso electoral.

 

- Una posible ascensión de la derecha en la política chilena, ¿puede ser vista como señal de que el país camina hacia la superación de una fuerte división causada por la dictadura de Pinochet?

- Las secuelas del golpe militar de 1973 todavía traumatizan parte de Chile, que continúa políticamente dividido entre los que apoyaron y participaron de la dictadura y los que a ella se opusieron. Pero ahora se tornó muy difícil señalar quién es de derecha o de izquierda.  El Partido Socialista de Bachelet tiene muy poco que ver, salvo el nombre, con el Partido Socialista de Allende. Poco se diferencia de la democracia-cristiana. De ahí que, en las últimas elecciones, muchos militantes se escindieron del Partido Socialista y, volcado más hacia la izquierda, formaron el Movimiento al Socialismo (MAS) bajo el liderazgo del senador Alejandro Navarro.  Sus candidatos, independientemente de la Concertación, obtuvieron buena votación.  Y el MAS ahora rompió con el Partido Socialista y, consecuentemente, con la Concertación.  Sin embargo, es difícil prever su evolución en el marco político y electoral de Chile.

 

Traducido para LA ONDA digital por Cristina Iriarte

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