Argentina:
¡Otra vez sopa!
por Pablo Broder*

En momentos de redactar estas líneas, a escasas horas del discurso presidencial dando apertura a las sesiones legislativas, las palabras de la primer mandataria y una observación  de la realidad nacional que intenta ser objetiva, nos traen a la mente esa  frase de la inefable Mafalda, personaje inolvidable del genial Quino: ¡Otra vez sopa!

 

En efecto, un breve repaso de la actualidad, nos obligan a pensar que la Argentina se debate en un ritornello de situaciones reiteradas, no por ello menos conocidas ni menos preocupantes, y donde las autoridades no proyectan ni esperanzas ni caminos de salida para la angustia y el desánimo.

 

Conflictos gremiales

El inicio del mes de marzo de 2009 encuentra al país con el ya clásico conflicto con los gremios docentes, que independientemente de la legitimidad  o no de sus reivindicaciones gremiales, retienen  a millones de niños argentinos como rehenes. Por su parte,  la quimera de los 180 días de clase cada vez se aleja más, y lo que es peor, se está sacrificando la formación de las generaciones que en el futuro deben gobernar en la Argentina.

 

Este tipo de conductas gremiales casi salvaje, caso el  de los docentes que año a año juegan con la incertidumbre de  padres y alumnos, lo mismo que la infausta gestión de los gremios aeronáuticos que desde hace décadas han complicado la gestión de la aerolínea en su momento estatal, luego privada, ahora nuevamente estatal, hasta llevarla a una situación de desquicio, o la actitud de los gremialistas ferroviarios o de subtes que dejan desamparados a quienes deben concurrir a sus trabajos sin previo aviso, nos evocan un artículo escrito allá lejos, hace más de 20 años (1), donde señalábamos frente al chantaje gremial: “… es necesario armonizar el interés general con los intereses particulares, porque es necesario preservar las correspondientes garantías constitucionales de 20 millones de argentinos, frente a los derechos de 200 mil empleados públicos; se hace menester un estudio…. tipo referéndum o reforma constitucional … sobre la posibilidad de reglamentar ( y limitar) el ejercicio del derecho de huelga en los servicios públicos. ….”

 

Viendo el estado de la sociedad argentina actual no es muy posible que esta Iniciativa pueda desarrollarse, pero  sería positivo al menos el intento.

 

La prensa

Otro tema recurrente en este inicio de marzo: el ataque presidencial a la prensa. Qué otra cosa supone las palabras de la Presidente llamando a los intelectuales argentinos  a “ ayudar a la sociedad a desentrañar los mensajes que le envían los medios de comunicación bajo aparente objetividad….. son directamente atentatorios de las posibilidades de movilidad social, de redistribución del ingreso y de la participación democrática” (2)

 

Resulta  casi inédito que desde los más altos niveles oficiales se descubra que la prensa es capaz de generar tamaños males a la sociedad. Ingenuamente se podía haber pensado que esas situaciones se debían a mala política, carencia de planes o falta de capacidad de gobierno, pero,…. parece  que la razón era que la prensa impedía el bienestar argentino.

 

Los enemigos

Y están también los ya conocidos conflictos, con adversarios (o enemigos) elegidos por el Gobierno: el gobierno de Estados Unidos y el campo, cada uno en su orden. En este último sector, junto con el interminable proceso de enfrentamiento, han emergido, casi extraoficialmente, al amparo ahora de palabras presidenciales sobre anuncios de intervención mayor en la economía, una suerte de estatización probable, o control estatal del comercio de granos, proveedor de buena parte de las divisas que obtiene el país por su comercio exterior, y abastecedor, vía impuestos, de la voraz e insaciable caja fiscal.

 

Esta posibilidad paralizó buena parte de  la cadena agroindustrial, inmersa en la incertidumbre causada por el conflicto todavía abierto entre el campo y el Gobierno, aun cuando algunos sectores infieren  que el proyecto sólo busca generar temor entre los productores para que vendan el remanente de la última cosecha de soja y permitan recaudar rápidamente cerca de US$ 1000 millones en retenciones.

 

Por su parte, el Gobierno argentino embistió contra los Estados Unidos, a mérito de un informe de la CIA, donde se homologaba un difícil pronóstico para nuestro país, junto a nuestros aliados Ecuador y Venezuela, donde se había pronosticado un proceso de inestabilidad en el país, derivado de la crisis económica internacional.

 

En un estilo conciliador y diplomático, el canciller argentino señaló sobriamente: "Tomamos conocimiento, con sorpresa y malestar, de las declaraciones de Panetta, director de la tristemente célebre CIA...., Son irresponsables, infundadas e inmaduras” (3)

 

 Las aclaraciones posteriores del embajador de los Estados Unidos, que circulaban en las agencias de noticias, no frenaron la reacción del Gobierno, que no se esfuerza en evitar estas rispideces diplomáticas a través de los medios

 

En este contexto....

... es donde la Argentina debe enfrentar una situación internacional y nacional sumamente complicada. Sería ingenuo responsabilizar, como lo hace el Gobierno, a la crisis externa por nuestros males. Ya lo venimos señalando hace varios años, que la carencia de planes que pudieran hacer sostenible el crecimiento de la economía, los cuellos de botella en la oferta de bienes e infraestructura y la inflación , junto con el bochorno del desaguisado del INDEC, eran algunos frentes de tormenta que quedaban tapados por la bonanza del viento de cola internacional. Pero, a poco que éste habría de amainar, tal como ocurrió, el panorama no sería tan auspicioso.

 

La política de los Kirchner se había agotado antes del derrumbe mundial. Durante el primer trimestre de 2008, la economía creó sólo el 0,3% del empleo; la inflación había superado el 25%, deteriorando la distribución del ingreso; el tipo de cambio, competitivo por la devaluación de 2002, no hacía más que revalorizarse; la dependencia externa era tal que se convalidó una tasa del 15% a Hugo Chávez y, ante ese extremo, se reabrió el canje de deuda; las necesidades del Tesoro hicieron elevar las retenciones del 27 al 35% y, como fue insuficiente, se declaró la guerra al campo para obtener US$ 2000 millones más. Todo ello antes de la crisis que contribuyó a empeorar el cuadro. (4)

 

Frente a esto, el kirchnerismo jamás tuvo plan B. Tampoco tuvo plan A. Detrás de su retórica discurre un eterno pragmatismo coyuntural. Alumbrado por sus objetivos de acumular y permanecer en el poder.

Y ese pragmatismo los obliga a enfrentar algunas situaciones quizás no esperadas por el matrimonio gobernante: Por un lado las posibilidades de estrecheces fiscales, que les pueden cercenar margen de maniobra para su operación de cooptación política permanente.

 

Por tanto, pueden  no resultar extrañas algunas voces que hablan de una presencia próxima de funcionarios del FMI (pese a los desaforados ataques públicos del expresidente).

 

Tal que luego de casi tres años de ausencia forzada, el Fondo Monetario Internacional  anunció  que hará la evaluación anual de la economía argentina, condición clave para recibir más dinero de los bancos multilaterales, avanzar en la reapertura del canje con los bonistas y, tal vez, volver a pedirle dinero al cuestionado organismo multilateral para 2010.

 

En ese sentido, fuentes del Gobierno señalaron  que "no hay decisión tomada" respecto de la invitación a que una misión del FMI venga al país, pero destacaron que el cumplimiento del artículo IV "es importante para ampliar la capacidad de créditos del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo". (4)

 

Además, llevar adelante este examen serviría para completar sin rispideces el formulario 18-K ante la comisión de valores de EE.UU. como paso previo para reabrir el canje con los hold outs que impulsa el Gobierno.

 

No obstante, un dato no menor ante la eventual presencia del FMI sería abordar el tema INDEC, el cual en un año electoral parece a todas luces intocable, pues descubriría el engaño perpetrado sobre la evolución de los índices de precios a nivel oficial.

 

En cuanto a lo político, se está produciendo una suerte de estampida desde las filas K, no sólo cuantitativamente, sino por las jerarquía de los nombres que se alejan del redil oficialista, situación que alterna sensiblemente el clima de hegemonía reinante hasta no hace mucho tiempo.

 

Por lo tanto, la extremadamente fluida situación económica, y los movimientos políticos que se están produciendo tanto en el oficialismo como en la oposición, auguran que los próximos meses podremos  - al menos  en este aspecto - eludir nuestra expresión inicial de ¡Otra vez sopa!

 

* Economista argentino. Su último libro: “Mitos y realidades en la era K”. Ediciones Macchi. Buenos Aires. 2007.

 

(1)Revista Redacción. Buenos Aires. Nº 188 Noviembre 1988. Reproducido en P. Broder “La convertibilidad en crisis”. Ediciones Macchi. Buenos Aires. 1995.

(2)           Diario Epoca (Corrientes) 28-2-09

(3)           La Nación. J. Morales Solá. 27-2-09..

(4)           La Nación. 2-3-09

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