“Lorca y el mundo gay”, un
libro que revela las razones
de su asesinato y su poesía
Entrevista con su autor Ian Gibson

“Lorca y el mundo gay”, es un nuevo libro del escritor español Ian Gibson, en esta obra Gibson centra su investigación en "uno de los aspectos menos estudiados" sobre el universo del poeta, el libro defiende que la opción sexual del artista no sólo fue una de las razones para su asesinato, sino una de las "claves" para entender el mundo creado por el autor en textos como 'Romancero gitano', 'Poeta en Nueva York'

y 'Sonetos del amor oscuro'.

 

En el colegio le llamaban “Federica” y ahí empieza, sin duda, una de las más grandes historias de uno de los más grandes poetas que nunca ha visto nacer España.  El es Federico García Lorca y hoy indagamos en uno de los aspectos de su vida que durante décadas ha estado oculto.  Lo hacemos charlando un ratito con Ian Gibson que nos presenta aquí, dice la presentación del reportero de Periodista Digital, en el diálogo con el escritor español Ian Gibson que La ONDA digital transcribe en sus partes fundamentales.

 

- Lo primero que uno se pregunta, yendo a la historia es ¿si a Lorca lo mataron por republicano o por homosexual?

- Por muchos motivos. Entre ellos por ser republicano y por ser “gay”. Tenía todo en contra en aquellos momentos. Había vuelto a su Granada pensando que iba a México y nunca llegó a México porque lo mataron. Tenía todo en contra. El hecho de ser republicano, además de haber hecho manifestaciones antifascistas, de haber recitado el “Romance de la Guardia Civil” ante multitudes y muchas cosas más, su obra. Tenía en contra su fama, que esto crea envidia en Granada contra él. Luego ganaba dinero con su obra, lo que era imperdonable y era “gay”. Y su familia, que eran terratenientes progresistas, gente rica, pero republicana. Todo esto estaba en contra en aquellos momentos. Y volvió a Granada, su Granada, pensando que iba a estar cuatro días viendo a sus familiares para despedirse y luego seguir ruta hasta Cádiz y embarcar e ir a México y no pudo ser.

 

- Muchos le recomendaron que no fuera a Granada, ¿no? Amigos, embajadores-

- Bueno, muchos dijeron que le recomendaron. Yo no sé si me fío. Sabes, ¡cuidado con estas cosas posteriores! “Yo le dije a Federico que no se fuera, porque estaría mejor en Madrid…” Yo me fío de la mitad de eso. Es posible que alguien le dijera eso, pero tampoco nadie previó una Guerra Civil de tres años.

 

- La condición sexual del poeta fue ocultada, incluso primero y durante mucho tiempo, por su familia. Y uno se pregunta ¿porqué es tan trascendente la condición sexual del poeta? O, ¿si Lorca si fuera heterosexual no hubiera sido Lorca poeta? ¿Porqué esa importancia, no?

-Yo creo que la obra expresa al hombre y toda la temática del amor, que no puede ser, la frustración amorosa, los personajes que busca, que buscan el amor y no lo encuentran. La palabra “búsqueda” es fundamental en Lorca, en todos sus personajes, los muy conocidos y los menos conocidos. Desde los primeros textos juveniles hasta “La Casa de Bernarda Alba”, sus personajes principales todos tienen este problema. Esto de que no pueden vivir su vida.

 

- Leyendo esta biografía con este peculiar punto de vista, uno puede llegar a pensar que él también estuvo como intentando escapar de esa homosexualidad durante mucho tiempo de su vida. Él se va a Nueva York por formación pero también huyendo de un desamor y se encuentra, allí en Nueva York, con otra perspectiva, ¿no?

- Sí, sí. Yo creo que es un lento proceso de descubrimiento de sí mismo que, al principio, como pasa casi siempre con los homosexuales, él hasta hoy vive su propia vida, con un hermano mayor “gay” en una sociedad muy reprimida, como aquí en Irlanda, hace décadas. Era terrible porque nadie sabía que pasaba. Mi hermano me contaba que, “bailando con las chicas yo notaba que no reaccionaba, los otros chicos sí. Me fui dando cuenta de que era diferente y no sabía qué me pasaba”. Eso es Lorca a los 18 años. Sólo sabe que no puede ir a los burdeles, como hacen todos los “niños bien” de Granada, pagados por sus padres, a veces, para iniciarse en el sexo con una prostituta. El sufrimiento está en los primeros textos.

 

- Porque dice que, para escribir este libro, usted - que es uno de los grandes conocedores de la obra de Lorca - releyó la obra de Lorca, de su juventud, para redescubrir ese matiz homosexual. Entonces, evidentemente, ¿no está explícito? ¿Hay que ir a buscarlo explícitamente en sus poemas?

- Sí, pero está allí, desde luego. Él no puede decir en un poema – por lo menos no puede publicar un poema diciendo: “yo soy gay, yo soy homosexual y ese es mi problema”. Porque sabe que eso no se puede publicar. Él busca una manera de decirlo – a través de símbolos – lo que le está pasando pero sin decirlo explícitamente. Pero se ve claramente en los primeros textos esta toma de conciencia de lo que está pasando. Por ejemplo, hay una carta a Adriano Del Valle en el año 18 que es maravillosa, porque él dice que “la gente me ve a mí, como soy muy apasionado, ven mi exterior que es como una rosa roja, pero lo que no saben es que por dentro soy una azucena amarilla, que soy otra flor”. Y lo va expresando a través de…

 

- Bueno y “a buen entendedor, pocas palabras”, ¿no?

- Sí, sí. Y él teme profundamente ser “marica”, ser afeminado. Porque en el Instituto lo llamaban “Federica”. Claro, es que el problema con todo el tema de la República, de la Guerra, es que aquí ha habido una tragedia, un holocausto, y una diáspora. Y han desaparecido documentos irrecuperables. No sabemos lo que hemos perdido. Lo sabemos objetivamente, pero cada día nos damos cuenta de que falta un documento, que falta una información.

 

- Son como piezas del “puzzle” que faltan ahí, ¿no?

- Es una gran pena, ¿no? Porque es un gran país en potencia. Es un país que ha tenido una Guerra Civil de tres años y cuarenta años de dictadura y todo eso ha dañado profundamente al país. El daño y las secuelas están allí. Y se está haciendo mucho, se ha hecho mucho en poco tiempo, ¿no? Pero queda muchísimo por hacer y muchas cosas que no se podrán hacer nunca. Esto a mí me duele como estudioso de este país, claro, y como ciudadano de este país.

 

- Lo curioso es que este aspecto del poeta, de la vida de García Lorca, de su homosexualidad abierta, en España fue oculto hasta finales de los años 80. Incluso usted menciona en algún pasaje del libro algún poema publicado en un diario como ABC, en 1984…

- Los “Sonetos de Amor”, sí, sí…

 

- …que es censurado, incluso, en el año 84.

- Sí, sí. Había un problema allí - que ahora sabemos - que Francisco García Lorca, el hermano del poeta, que es catedrático en Estados Unidos, que es un excelente escritor, no aguanta el tema de la homosexualidad de Federico. De modo que es “homo-aversión” u “homofobia” y eso lo ha dicho Laura, su hija, recientemente. Y yo me alegro mucho de que lo haya dicho abiertamente, que, en mi casa, “no se podía tocar el tema de la homosexualidad del tío Federico”. Isabel García Lorca también, claro. Yo tengo experiencia de eso. Y siendo así, los críticos españoles no podían mencionar el tema de la homosexualidad en sus publicaciones porque, si lo hacían arriesgaban…

 

- ¿Se molestaba la familia?

- No sólo se molestaba, se les cerraban los archivos. Cuando los herederos se niegan, obviamente los críticos no pueden afrontar el problema. Cuando yo publiqué mi biografía, arremetieron contra mí por haber puesto la homosexualidad en el epicentro de la vida de Lorca, donde está, claro.

 

- Pero, ¿te ha causado algún problema el haber abierto este aspecto de la vida de Lorca?

- ¿Ahora?

 

- Sí, desde que lo ha hecho. Desde que dijo: “bueno, en mi biografía tiene que haber este aspecto”.

- Bueno, yo puedo decir que después de la publicación de mi biografía, ningún crítico podía seguir con la misma ofuscación, porque llegó el momento en que quedaban en ridículo, ¿no?

 

- En los dos bandos. La homosexualidad de Federico García Lorca era ocultada, rechazada, ¿en los dos bandos?

- Bueno, en los dos bandos, no sé. En el bando nacional, probablemente, hablaban del “maricón de mierda” y todo eso. Hay textos donde aparecía esto.

 

- Sí, pero lo hacían de un modo despectivo, como para atacarle. No como una parte normal de una vida de alguien.

- Por supuesto. Pero tú y yo sabemos perfectamente como es el “macho” hispánico, y el “macho” irlandés es más o menos igual. Rascas un poco y sale un “homófobo”. Y leemos que han matado a un “gay” de un tiro o con una navaja. Hay un odio y temor fundamentales, ¿no?, en muchos “machos”. El temor a que lo tomen a uno por “marica” o “maricón”. Un temor a no poder afrontar algo que parece “repelente”. Porque, claro, la iglesia lleva dos mil años diciéndonos que esos señores son “asquerosos” y “hay que lapidarlos, ahorcarlos y quemarlos”. Ahí está la obra de Marcel Proust, que Lorca no había leído en francés, pero uno de sus amantes – Emilio Barden – conocía perfectamente el francés y le habló de “Sodoma y Gomorra”, la novela de Proust, donde Proust habla de los “gays” como “raza maldita”. Él es de los creadores que expresa esto en su obra,– es un hombre que se suicida.

Yo creo que estaba al borde del suicidio, lo dijo Luis Rosales, que le conocía mucho.

 

- Hoy estamos en el siglo XXI. ¿Sigue siendo atacada la persona que es homosexual?

- Sigue habiendo. Porque ahí están los adversarios eclesiásticos, sobre todo, con lo mismo con los homosexuales. Que no hay derecho al matrimonio “gay”, o hay que ponerle otro nombre que dañan a las demás familias. Pero nada de esto es científico. La homosexualidad no va a desaparecer por muchas “purgas”. Por ejemplo, Lorca y su generación saben que – en Alemania – los nazis, ya antes de la guerra, perseguían a los homosexuales.

 

- En alguna de sus obras – de las obras de Federico García Lorca, en teatro – obras cumbres, como: “Yerma” o "La Casa de Bernarda Alba”, lo que desarrolla – como nadie – son las pasiones del universo femenino.

- Sí.

 

- Y ahí no hay, ¿no hay un punto de camino hacia su homosexualidad por ahí?

- No.

 

- Es curioso que en algunas de sus grandes obras él sea uno de los mejores conocedores de las pasiones del universo femenino.

- Es verdad, sí, sí. Bueno, pero muchos homosexuales tienen una relación muy especial con las mujeres, comprenden sus problemas.

 

- Él decía que cuando le preguntaban “porqué no se casaba”, maliciosamente, algún periodista, en aquella época, él decía: “es que yo me debo a mi madre”.

- Claro, los periodistas no le preguntaban bien o no se atrevían a hacer la pregunta. Pero él tenía que ir siempre con este problema, porque es un hombre que habla con muchos periodistas. En cualquier momento, teóricamente alguien le puede decir: “usted es maricón”. Y no he visto nunca ningún caso de esos.

 

- ¿Nunca se lo preguntaron directamente?

- No, que yo sepa, no, nunca. Pero claro, la mujer en Lorca, le permite y se identifica con su sufrimiento como un ser que no tiene “ni voz ni voto”, ni nada. Que está con el hombre allí en su casa, que no tiene libertad de decisión. Depende del hombre que llega – lo que hoy sería llegar con un Audi rojo, con gafas oscuras, como en “Bodas de Sangre”, que llega con un caballo. En fin, la mujer está en casa esperando la llegada del varón, no puede salir en busca del varón. En fin, Lorca empatiza con las mujeres…

LA ONDA® DIGITAL

© Copyright 
Revista
LA ONDA digital