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Violadores de DDHH no
son prioridad para la TV
por Raúl Legnani*
Hay
un gran operativo mediático que actúa como un
somnífero en nuestra sociedad, montado
fundamentalmente por la televisión. Un ejemplo de
ello fue el pasado viernes cuando el juez Luis
Charles condenó a 25 años de cárcel a cinco
oficiales y a 20 años a otros tres, por ser
culpables de 28 asesinatos "muy especialmente
agravados".
Vamos a
los hechos
A las 15.37 minutos
del pasado viernes recibo una llamada de un
compañero de LA REPUBLICA (Víctor Carrato), que me
dice: "Hoy se conocen las condenas a José 'Nino'
Gavazzo, Ricardo Arab, Jorge Silveira; Ernesto
Ramas, Gilberto Vázquez, Luis Maurente, Ricardo
Medina y José Sande Lima". "Mandá a alguien al
juzgado de Misiones", agrega y corta.
En ese momento estoy
almorzando con José Correa (TNU) en el bar Las
Flores y le comento la llamada. El se comunica con
Canal 5 y yo hago lo mismo con LA REPUBLICA, TV
LIBRE y AM LIBRE.
A las 17.30 desde TV
LIBRE me comunican que están confirmadas las
condenas. Habían pasado dos horas de la primera
llamada. Pregunto qué medios habían estado. Me dicen
que Canal 5, TV LIBRE, Canal 10 y LA REPUBLICA.
Pocos medios para tan tremenda noticia.
A las 18 horas nos
ponemos a buscar en Internet la noticia. No existe.
No la tiene ningún sitio del Uruguay. Tampoco está
en Google. Algo extraño está pasando. Comienzo a
preocuparme y a calentarme.
Sobre las 18.30 AM
LIBRE lanza la noticia. A las 19 horas hace lo mismo
Canal 5. Pero la noticia no está en Internet. ¿Cómo
los medios de comunicación, con fuertes recursos
económicos y buen despliegue de personal, no decían
nada dos horas y media después de que se conocieran
las condenas?
Ante esta extraña
situación hago el seguimiento. Canal 4 nada. Sobre
las 20 horas Canal 10 lo anuncia en titulares, pero
va en quinto lugar. Canal 12, nada. A las 20 horas
lo dan TV LIBRE y Canal 5, el cual profundiza más
adelante en su noticiero central. Canal 10 dio la
noticia a las 20.12 minutos, unos quince minutos
después de la primera noticia.
Si por un error en la
agenda los más poderosos medios televisivos no
pudieron estar en el lugar de los hechos, cosa que
puede ocurrir una cada mil veces, se supone que ante
tamaña noticia, aunque no haya imágenes, se hace una
lectura y se informa a la población.
Al otro día (ayer),
la historia vuelve a repetirse. Sólo LA REPUBLICA
coloca la noticia como primer titular. "El País"
informa de las condenas al pie de portada, a la
derecha, obviamente. Y obviamente chiquitito. "El
Observador", en portada ni se entera. Ni entera a
sus potenciales lectores. Ayer, gracias a Internet y
a las agencias internacionales de noticias, todo el
mundo habló de las condenas.
Es muy
grave
Los que vivimos en
este país nos decimos todos demócratas. Hasta los
golpistas y los familiares de los golpistas se dicen
demócratas. Creemos en la libertad de expresión y en
la libertad de prensa. Pero hay algunos medios de
comunicación que arrugan, hasta cuando los
responsables de los crímenes cometidos durante la
dictadura son condenados por un juez.
Esos mismos medios de
comunicación son capaces de privilegiar una nota
sobre un caballo que anduvo suelto en los accesos de
Montevideo, por sobre la acción de la Justicia
contra los violadores de los derechos humanos.
Por eso creo que
estamos ante una realidad comunicacional
extremadamente grave, que no ayuda a la democracia y
a la recreación permanente de la libertad.
Hoy los medios de
comunicación audiovisuales se han transformado en el
espacio ideológico y cultural principal de nuestra
sociedad, que hace bailar a la gran mayoría de los
uruguayos en torno a una agenda que no es de
progreso y mucho menos de libertad.
Cambiar esta realidad
no es posible con medidas administrativas. Es
responsabilidad de todos los partidos políticos y de
las organizaciones de la sociedad civil dar una gran
batalla por la dignificación de la información y por
el respeto al individuo, que siempre debe ser la
causa principal de una democracia.
Quienes crean que ese
silencio que vivimos en la tarde del viernes les
puede servir, se equivocan. Es que el silencio
termina siendo siempre el mayor enemigo de la gente.
*Periodista
LA
ONDA®
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