EEUU pierde
influencia en Sudamérica
por el Profesor Luiz Alberto Moniz Bandeira

El historiador, cientista político y columnista de La ONDA digital Luiz Alberto Moniz Bandeira, en un reciente reportaje de
 Marcelo Galli para América económica, 

dice que los Estados Unidos

están perdiendo influencia en la región.

 

- ¿Como cree usted que será la relación político-diplomática de los Estados Unidos con Brasil en el gobierno  Barack Obama en los próximos años?

- Brasil y los Estados Unidos, cualquiera que sea el presidente, van a mantener un estrecho relacionamiento. Es de interés recíproco de los dos países, que constituyen las dos mayores masas geográficas, demográficas y, a pesar de la asimetría, económicas del hemisferio. Este dato cartográfico genera la necesidad de que los dos países se entiendan. Ninguno puede prescindir del otro. Las relaciones con los Estados Unidos presentan una fundamental importancia en la política exterior de Brasil. Naturalmente, hay convergencias y también grandes divergencias, en varios temas, porque lo que le conviene a los Estados Unidos no siempre le conviene a Brasil. Sin embargo, Brasil no tiene, de ningún modo, razón para someterse a la hegemonía de los Estados Unidos, de ser servil a sus políticas.

 

- En un supuesto cambio de gobierno, por ejemplo, con la vuelta del PSDB al Planalto, ¿se daría un cambio de postura, en su opinión, por el lado brasileño, con relación al país norteamericano?

- Cualquiera que sea el presidente o el partido en el gobierno de los dos países, es de interés recíproco mantener un estrecho relacionamiento y cooperación en lo que fuere posible. Lo que puede ocurrir es un cambio en el énfasis de uno u otro tema, sin embargo, no va a alterar la postura de Brasil, que tiene sus propios intereses nacionales, muchas veces contradictorios o incluso antagónicos a los de los Estados Unidos, lo que no impide que los dos países mantengan muy buenas relaciones. Lo fundamental es que haya respeto a su  soberanía nacional.

 

- ¿Usted cree realmente, como defienden algunos especialistas, que los Estados Unidos están dejando a América del Sur para que la cuide Brasil, teniendo en cuenta la no respuesta al liderazgo ejercido por parte del país regionalmente?

- Muchos supuestos especialistas, que la prensa entrevista, cometen equívocos en sus evaluaciones, porque desconocen la historia y sólo ven la coyuntura. Lo que ocurre es que los Estados Unidos, hace ya algún tiempo, están perdiendo más y más la supremacía en América del Sur, que Brasil siempre consideró como su  área de influencia. El Barón de Río Branco, desdoblando una tendencia latente en la diplomacia del Imperio, consideraba a las Américas una especie de condominio, en el que Brasil ejercería, libremente, su influencia sobre América del Sur, mientras que los Estados Unidos mantendrían bajo su tutela el Norte, el Centro y el Caribe. La evaluación de una coyuntura política, sin una perspectiva histórica, es un mero ejercicio impresionista, pues el mejor método para la comprensión de un fenómeno es saber como comenzó.

 

- ¿El tema del etanol sería, en realidad, el principal obstáculo en la relación de los dos países? ¿Cuáles otros puntos usted destacaría que podrían “irritar” la relación entre los dos países?

- La cuestión del etanol no constituye obstáculo en las relaciones entre Brasil y los Estados Unidos. Es apenas una de las divergencias, que son inevitables, pero no se puede hablar de “irritación” de las relaciones entre los dos países. Existen muchos temas de interés común, y ahí sus relaciones confluyen y fluyen normalmente. Los dos países están manteniendo relaciones maduras, reconociendo, normalmente, y respetando las diferencias y contradicciones de sus intereses nacionales. De ahí el buen entendimiento personal que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva mantuvo con el presidente George W. Bush, no obstante sus divergencias y críticas a la política exterior de los Estados Unidos, como sucedió con la guerra en Irak y en otros varios temas.

 

- ¿Y Argentina y su relación con Brasil? Ante los problemas comerciales y políticos recientes, ¿cuál sería el futuro de esta relación entre los dos principales miembros del Mercosur y su influencia en el futuro del bloque?

- Brasil y Argentina forman una comunidad de destino. Así fue desde el inicio de la colonización. A Brasil no le interesa una Argentina sin un parque industrial. La reconquista de su proceso de industrialización es fundamental. Una economía fundamentalmente agrícola no ofrece un gran mercado para la absorción de los productos brasileños. La integración de las cadenas productivas de los dos países es absolutamente necesaria. De cualquier forma, cuando dos países mantienen relaciones económicas y comerciales muy estrechas, como es el caso de Brasil con Argentina, es natural que siempre ocurran divergencias y contradicciones. No hay proceso de integración económica y comercial que sea lineal, sin choques y desavenencias. Eso sucedió a lo largo de la formación de la Unión Europea, desde la creación de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, transformada después en Comunidad Económica Europea.

 

- ¿Y hubo divergencias en el comienzo de la experiencia de integración de los europeos?

- Sigo este desarrollo desde los años 1950 y recuerdo perfectamente las divergencias que se dieron entre Francia y Alemania, entre Inglaterra y Francia, etc. Actualmente, muchas divergencias aún persisten dentro de la Unión Europea. El euro no fue adoptado por todos los países, la propuesta de Constitución fue rechazada en los plebiscitos de Holanda y de Francia e Irlanda rechazó el Tratado de Lisboa, generando una grave crisis política y levantando dudas sobre la futura gobernabilidad de la Unión Europea.

 

- ¿Usted cree que, a pesar de la crisis, la turbulencia sería un hecho que de alguna manera podría aproximar más a Brasil y Argentina?

- Argentina es el principal socio económico y comercial de Brasil, la primera prioridad en su política exterior. Los países están muy próximos, económicamente vinculados, y sus posiciones ante la crisis global son coincidentes. Y, como dijo el presidente Lula, los dos países van hacia una reunión del G20 con más autoridad y moral que los países ricos.

 

 - ¿Usted cree que Brasil está en el camino cierto para tornarse una potencia? ¿O corre el riesgo de cometer los mismos errores del pasado y quedar una vez más en la cola de la historia teniendo en cuenta la emergencia de otras naciones emergentes?

- No tiene sentido decir si Brasil está en el camino cierto o no de tornarse una potencia. Tampoco sé cuales son los errores del pasado y cuando Brasil quedó “en la cola de la historia”. Brasil fue una potencia regional en el siglo XIX, tanto que, en 1854, el diplomático Martin Maillefer, ministro plenipotenciario de Francia en Montevideo, lo denominó la  “Rusia tropical”, que tenía “la ventaja de la organización y perseverancia en medio de Estados turbulentos y mal constituidos de América del Sur”. Aunque rivalizado durante la primera mitad del siglo XX por parte de Argentina, Brasil nunca dejó de ser una potencia regional.

Traducido para LA ONDA digital por Cristina Iriarte

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