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Sudamérica en clave geohistórica
III – La consideración del
Espacio y del Tiempo
por Héctor Valle

Durante largo tiempo
se especuló respecto de la centralidad de las
cuestiones geopolíticas en el análisis de los
pueblos y regiones del mundo. En ese trayecto, se
vio resurgir una suerte de destino manifiesto de la
mano de teóricos que, formados en situaciones y
tiempos belicistas, creían entender una linealidad
operativa en función de anhelos de corte
nacionalista y también racial, en aras de la
conquista de otros pueblos y regiones del mundo.
Ahora bien, la
geopolítica en sí tiene una valía innegable, siempre
que la consideremos desde un telón de fondo en el
que estén ubicados los paradigmas del espacio y del
tiempo.
Es decir que, para un
análisis en profundidad y vastedad de miras, las
consideraciones previas de la Geografía y de la
Historia, aunadas en lo que hoy es la Geohistoria,
permiten ir hacia la consideración geopolítica para
lograr dar una pincelada más precisa y acabada de
las consideraciones sobre naciones o grupo de
naciones.
Asimismo, desde la
Geohistoria y hacia la Geopolítica, va de suyo que,
como de lo que se trata en definitiva es del estudio
de la relación del hombre para con el hombre, en sus
más variados planos y contextos, la precisión de
tales miradas será más clara una vez que lo hagamos
con los modos y las idiosincrasias de tales pueblos.
Luego, la cultura o
culturas involucradas en la globalidad del estudio,
nos permitirán llegar, ahora sí, a una comprensión
geohistórica lo más precisa posible, dentro de la
imprevisión general que toda consideración humana
lleva consigo dada la precariedad de una mirada que
está siendo dirigida desde una subjetividad
comprometida.
No existe, pues, una
política, menos aun una que atienda a una realidad
multicultural de los pueblos que integran nuestra
América del Sur, por ejemplo, que no tenga en
cuenta, especialmente, el rico y diverso entramado
de culturas en sus geografías y a través de la
historia de sus pueblos.
Así,
con este telón de fondo, podemos apreciar mejor, en
materia geopolítica y a vía de ejemplo, lo que nos
decía la geógrafa brasileña Therezinha de Castro, en
la conclusión de su ensayo sobre “América del Sur:
vocación geopolítica” , publicado en septiembre del
año 1997: (…) La vocación
geopolítica de América del Sur, en el Hemisferio
donde toma posición, resulta bien marcada por su
geografía. La región de planicie forma una especie
de semicírculo con dos puntas centradas en los
estuarios del Plata y del Amazonas. Los Andes a la
retaguardia, el Planalto de las Guayanas al norte y
el de la Patagonia al sur enmarcan dicho
semicírculo, en tanto que el Planalto Central o
Brasileño se impone como plataforma giratoria entre
las dos puertas de entrada en el continente. Por la
disposición tanto la Bahía del Orinoco y, sobre
todo, la del Plata y la Amazónica, se constituyen en
área de actuación geopolítica y neoeconómica dentro
de la esfera exclusiva del Atlántico. Vocación
atlántica aun no explorada por el Altiplano
Boliviano a despecho de mantenerse hidrográficamente
en esa vertiente oceánica, por tener, como el
Brasil, su territorio integrado en las Bahías
Amazónica y del Plata.”
Y continúa, la
célebre geógrafa, detallando subregión a subregión
en sus especificidades como en las potencialidades
inherentes a la relación entre las mismas y así,
entre todas conjuntamente.
La
fuerza de las cosas – La IIRSA
Cuando el 21 de enero
del año 2006 se inauguró el monumental puente sobre
el río Acre, que une al Perú con el Brasil, una
inflexión se produjo en la cotidianidad sudamericana
así como también, y vaya en qué medida, en su
geohistoria.
Fue éste el primer
proyecto prioritario de la Iniciativa para la
Integración de la Infraestructura Regional
Sudamericana (IIRSA) en quedar terminado.
Dice
uno de los informes centrales de la IIRSA que: “(…)
El objetivo central de IIRSA de mejorar la
infraestructura física tiene importantes
implicaciones sociales. La infraestructura física
sirve como plataforma para el crecimiento y la
competitividad a nivel regional. El alto costo del
transporte, la energía y otros servicios, vinculado
con una infraestructura insuficiente, es uno de los
principales obstáculos para la integración económica
y social. Una infraestructura física es una
herramienta de gran importancia porque genera nuevas
oportunidades para las poblaciones en las áreas más
pobres y aisladas, facilitando su integración en la
economía regional y un acceso igualitario a los
mercados.”
Así y todo, falta ir
más a fondo en la mirada indagadora sobre qué es o,
mejor dicho, cómo opera, en lo macro, esta
Iniciativa.
Estructura Institucional de la IIRSA
En el vértice
superior, se encuentra el Comité de Dirección
Ejecutiva (CDE), integrado por los Ministros
respectivos de cada uno de los países miembros,
inmediatamente abajo está, por un lado, las
Coordinaciones Nacionales, en un plano de igualdad
operativa con el Comité de Coordinación Técnica (CCT).
Las Coordinaciones
Nacionales tiene a su cargo a los Grupos Técnicos
Ejecutivos (GTE), integrado por los representantes
de los países), en tanto que el Comité de
Coordinación Técnica (CCT) trata con los organismos
regionales que financian los proyectos (el Fondo
Financiero para la Cuenca del Plata (FONPLATA), el
Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y la
Corporación Andina de Fomento CAF)), quienes a su
vez, están en diálogo permanente con la Secretaría
del CCT.
Todos estos actores
nacionales y regionales, públicos, semipúblicos,
asociados también a privados en los diversos modos y
tiempos en la efectivización de la multiplicidad de
proyectos que comprenden la IIRSA tienen, por su
parte, su correlato nacional y regional en el
estudio y monitoreo de impactos sociales,
ambientales y económicos de y en las diferentes
subregiones en donde se dan curso a estas
iniciativas.
En
cuanto al contralor político y efectivo de los
países y sus gentes, este informe de la IIRSA
resalta la labor de los Coordinadores Nacionales de
la IIRSA, como siendo “la columna vertebral de la
iniciativa”. Dice, más precisamente: “(…)
Estos funcionarios promueven la
ejecución eficaz de los proyectos al vincular
distintas partes nacionales interesadas que se
ocupan de temas de infraestructura, como las
entidades gubernamentales y regulatorias. En esta
capacidad, los coordinadores contribuyen a la
aplicación de las normas de IIRSA a los
procedimientos nacionales o subnacionales en tanto
aceleran la selección y la ejecución de los
proyectos. Además, coordinadores de diferentes
países forman una red que ayuda a compartir
información sobre infraestructura y asuntos conexos
entre los países y a diferentes niveles de gobierno.
Los Coordinadores Nacionales interactúan con la
secretaría de IIRSA y con las instituciones que
forman parte del CCT, dado que son un conducto de
vinculación con los GTE y con el CDE. Los
coordinadores pueden enviar propuestas de
actividades de IIRSA presentadas por gobiernos
nacionales, entidades regionales y el sector
privado. Son los principales interlocutores para el
diálogo con el sector privado.”
Es decir que la IIRSA
posee una serie de vasos comunicantes con los cuales
las sociedades de los países intervinientes tienen,
desde sus gobiernos y también desde los diversos
órganos de contralor y de ejecución nacionales
intervinientes, garantías, esto es, resguardos
efectivos para que los proyectos enunciados sean, en
la realidad, llevados a cabo en el tiempo y con las
características con los que fueron programados y
también con las variantes que la propia marcha de
los proyectos, como de las realidades
presupuestarias acordadas, vayan operando en
consecuencia.
La IIRSA y sus
principales proyectos
Por lo tanto, y
recordando que el eje de acción de la IIRSA
comprende a tres sectores particularmente sensible
del quehacer humano cuales son el TRANSPORTE, la
ENERGÍA y las COMUNICACIONES, nos lleva a concluir
que cuando escuchamos o leemos informes contrarios,
aunque también contradictorios o faltos de
argumentos que los validen, debemos precavernos y
estudiar, al mismo tiempo, desde dónde parten y
también, o particularmente, desde dónde se les
provee a quienes resultan ser sus más acérrimos
críticos, los fondos para así proceder.
Otra cosa es el
mantener una mirada crítica, por tanto responsable,
sobre el fiel cumplimiento de las pautas pactadas
para cada proyecto, de modo tal de que si hubieran
desviaciones de cualquier tipo en la ejecución de
los mismos, denunciarlas y así contribuir al mejor
andamiento de las instituciones tanto nacionales
como regionales.
En cuanto a los
proyectos de mayor enjundia, la IIRSA destaca lo
siguiente:
“Por medio de 10 ejes se
delimitan geográficamente las oportunidades y
demandas de infraestructura en América del Sur. Los
ejes reflejan las afinidades económicas,
demográficas y físicas de grandes secciones de
América del Sur. La mayoría de ellos se superponen
con al menos otro eje. Varios ejes cubren el
territorio de costa a costa, en tanto que otros
tendrán un impacto sobre todo el interior, como el
que abarca las provincias del norte de Argentina,
una región vasta y abundante en recursos en gran
medida subdesarrollada, que recibe atención especial
del gobierno nacional. El florecimiento de esta
región podría aportar importantes beneficios para
Bolivia y Paraguay, creando un nuevo polo de
desarrollo para el continente. Se ha identificado
una lista de proyectos para los ocho ejes
originales, y se está trabajando en la selección de
proyectos específicos para los otros dos ejes, que
son más recientes.”
Detallemos, pues,
tales ejes:
1. Eje Andino.
2. Eje del Escudo Guayanés.
3. Eje del Amazonas.
4. Eje Perú-Brasil-Bolivia.
5. Eje Interoceánico Central.
6. Eje de Capricornio.
7. Eje MERCOSUR-Chile.
8. Eje del Sur.
9. Eje de la Hidrovía
Paraguay-Paraná.
10. Eje Andino del Sur.
De esta manera, eje a
eje, con sus respectivos mapas, iremos recorriendo
toda nuestra región desde lo que en materia de
transporte, energía y comunicaciones se está
haciendo entre todos y para todos.
A nuestro paso,
evidentemente, las gentes con sus culturas, así como
también los diferentes modos de producción, irán
quedando frente a nuestra mirada. Al final del
recorrido habremos de considerar si con los datos
compartidos bien como con las diferentes reflexiones
que se irán dejando caer en cada caso, pudimos dejar
en claro lo que desde viene siendo susurrado desde
lejos en el tiempo y en el espacio de nuestra mayor
circunstancia de vida: que la América del Sur,
Sudamérica, puede llegar a ser, en sí misma, un
sistema histórico.
Continuaremos.
LA
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