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“Brasil puja por un
estatus de gran poder”
por Daniela Yelpo
Nuestra
columnista Daniela Yelpo
licenciada en relaciones internacionales fue
entrevistada por el periodista Israel López
Gutiérrez para el diario Excélsior de México sobre
el papel relevante que viene teniendo el Brasil del
presidente
Lula Da Siliva. Lo que sigue es la
entrevista a Yelpo.
Brasil
se convirtió en 2008 y lo que va de 2009 en el
principal interlocutor en la arena diplomática
mundial: en el G-20, en la OMC o en Naciones Unidas,
y en tiempo de crisis el gigante
sudamericano se ha consolidado
como la voz de las naciones emergentes. Los
encuentros con el papa Benedicto XVI y con los
presidentes Dimitri Medvedev, de Rusia; Nicolas
Sarkozy, de Francia y Barack Obama de Estados Unidos
y un viaje oficial del primer mandatario cubano,
Raúl Castro, a Brasil, prueban que Luiz Inácio Lula
da Silva, impulsó la diplomacia brasileña al primer
plano. En este sentido la analista uruguaya, Daniela
Yelpo González, dijo en entrevista con Excélsior que
“Brasil está pujando por un estatus de gran poder.
Su gobierno está desempeñando un rol más activo en
todo el mundo pero, sobre todo en Latinoamérica”.
La colaboradora en temas de
Comercio Exterior, Mercosur e Integración regional
en periódicos nacionales y extranjeros consideró que
Brasil acabó el año 2008 con un “gol de media
cancha” marcado por el presidente Lula y su equipo.
La visita del presidente de Francia Nicolás Sarkozy
y el de la Unión Europea, cerró con llave de oro un
año de mucho trabajo para su diplomacia.
- ¿Por qué Brasil se convirtió
en el interlocutor obligado en la arena diplomática
mundial y se consolidó como la voz de las naciones
emergentes?
- Porque quizá su deseo más
íntimo sea atenuar el dominio de
Estados Unidos en los asuntos
globales y realzar su influencia. Celso Amorim,
Ministro de Relaciones Exteriores, dijo alguna vez
que lo ideal sería tener un mundo más balanceado y
uno de los ejemplos más significativos sea el
accionar en Haití, logrando de este modo un mundo
más equilibrado.
Brasil está pujando por un
estatus de gran poder. Sus actuaciones en el marco
de la ONU marcan un nuevo rumbo del escenario
diplomático. Brasil está
actuando responsablemente para “serenar las cosas”,
“para calmar las aguas” y lograr sus objetivos. Su
gobierno está desempeñando un rol más activo en todo
el mundo pero, sobre todo en Latinoamérica.
Su actuación en Haití, la isla
del Caribe, va mucho más allá del envío de soldados
y policías comandando una fuerza de mantenimiento de
paz de Naciones Unidas que está ocupando el puesto
de fuerzas estadounidenses y francesas. Sus
actividades han tenido incidencias políticas y
sociales que marcan justamente esta nueva vuelta de
tuerca y reflejan esa destreza en el ámbito
diplomático que siempre los ha caracterizado. Por
otro lado, podemos mencionar las diferentes
intermediaciones en las cuales ha participado Brasil
con el objetivo de atenuar las fricciones de los
países latinoamericanos con EEUU. Son conocidos los
diferendos existentes entre EEUU con Venezuela y
Bolivia.
La errónea creencia de
Washington de que Evo Morales, presidente de Bolivia
está conectado con narcotraficantes de coca, ha
suscitado la intermediación de Brasil para mitigar
los enfrentamientos.
- ¿A qué atribuye el éxito del
trabajo diplomático del gobierno de Lula?
- El éxito del trabajo
diplomático del actual gobierno del presidente Lula,
a pesar de las denuncias de corrupción sufridas en
su partido, se debe a que de un tiempo a esta parte
ha sido un oasis de aciertos.
La política exterior brasileña
está guiada por un interés nacional y persigue
objetivos estratégicos para lograrlo: posicionarse
como una gran potencia latinoamericana en el
concierto internacional. No hay duda que los
lineamientos de esta política exterior forman parte
de la tradición de la diplomacia brasileña desde
comienzos del siglo pasado. Y ese “saber hacer” nos
muestra el ingenio desplegado en cada una de sus
actuaciones.
Tampoco hay que quitarle mérito
al presidente Lula quien ha ascendido de muchacho
lustrabotas y ex dirigente sindical a Presidente y
se dice que su accionar suele ser muy persuasivo.
- ¿Estos logros cómo colocan a
Brasil en el contexto mundial?
- Lo colocan en un lugar
privilegiado. Su economía va “viento en popa”. Pese
a la crisis mundial, el escenario económico
brasileño es el más favorable de los últimos
tiempos: economía estable, inflación controlada,
moneda fuerte, consumo acelerado, altas tasas de
empleo, reservas que ultrapasan los 200 mil millones
de dólares.
Mientras la economía del mundo
se contrajo en 2008, Brasil lució un envidiable 6.8%
de crecimiento en el tercer trimestre del año
pasado.
Lula se animó a expresar que:
“el tsunami económico de Estados Unidos aquí será
una olita”. Aunque la crisis, finalmente, sí está
afectando a Brasil, las previsiones de crecimiento
del país para 2009 serán de 2.5 por ciento.
- ¿Cómo define el trabajo de
cabildeo del ministro de Exteriores Celso Amorim?.
- El trabajo de cabildeo del
ministro de Relaciones Brasil, Celso Amorim lo
podríamos definir de excelente, firme en sus
posiciones, sin pestañear. Amorim declaró que “el
G-20 efectivamente ha reemplazado al G-8 (formado
por los siete países más industrializados más
Rusia)” y el presidente Lula da Silva recordó años
de duros consejos de las potencias occidentales, al
decir a las naciones en desarrollo que “resuelvan
sus problemas económicos”. Por ejemplo, en la
actualidad ,los forjadores de los acuerdos en el
concierto internacional son Brasil, India y China.
Brasil e India, líderes del
G-20 tuvieron posiciones definidas en la reunión de
Hong Kong, reunión en la cual se pretendió mantener
viva la institucionalidad de la Organización Mundial
del Comercio (OMC).
El surgimiento del G-20 en la
ministerial de Cancún, en 2003, puso sobreaviso a la
UE y Estados Unidos de que era obsoleta la vieja
estructura de poder y toma de decisiones en la OMC.
Había
que hacer lugar a nuevos
jugadores en la elite, expandir el círculo de poder
para Brasil e India, líderes del G-20 tuvieron
posiciones definidas en la reunión de Hong Kong,
reunión en la cual se pretendió mantener viva la
institucionalidad de la Organización Mundial del
Comercio (OMC).
El surgimiento del G-20 en la
ministerial de Cancún, en 2003, puso sobreaviso a la
UE y Estados Unidos de que era obsoleta la vieja
estructura de poder y toma de decisiones en la OMC.
Había que hacer lugar a nuevos jugadores en la
elite, expandir el círculo de poder para volver a
poner de pie y en marcha a la organización.
- ¿En qué momento se encuentran
las aspiraciones de Brasil para ocupar un asiento
permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU?
- Aunque Brasil ha tenido
ciertas dificultades en acercarse a su sueño (sillón
permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU) y
no ha podido conducir las negociaciones de Doha, la
nueva potencia ha con- firmado su potencial en
América Latina.
De todas maneras, ser miembro
permanente del Consejo de Seguridad de la ONU
implica una gran responsabilidad con la comunidad
internacional. Brasil cuenta con el apoyo de Francia
que también apoya a Alemania, India y Japón para que
sean miembros permanentes del Consejo de Seguridad
de las Naciones Unidas, según dijo Jean-Maurice
Ripert, embajador de la Misión Permanente de Francia
ante la ONU
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