Ladran Pepe, señal
que vas ganando
por El Perro Gil
elperrogil@gmail.com

Parece una obviedad que quien lidera una contienda electoral, sea objeto de críticas en busca de atacar sus flancos para intentar torcer la tendencia. Por su parte, el puntero (nunca mejor empleada esta palabra en quien supo ruedear en pelotones como ciclista), se mantiene en sus dichos y no entra a contestar –por lo menos cuanto y como quisiera- a sabiendas que en estas lides el que se calienta, pierde.

 

Como votante frenteamplista les juro que no me causa gracia alguna escuchar a dirigentes de la fuerza política denostar públicamente a otro compañero y menos si éste fue el artífice de la victoria. ¿O acaso olvidan ese pequeño gran detalle?

 

El Pepe no precisa abogado porque se sabe defender muy bien solo, al punto que con su dosis de sentido común fue terminante días atrás cuando dio su parecer al respecto sobre los ataques de los que está siendo objeto hoy desde la propia interna. En efecto, contestó tajantemente que si hubiera “aceptado ir segundo hoy era un fenómeno”. Clarito no? Es que es así ni más ni menos. Por eso no solo duele, diría que hasta molesta, escuchar como vociferan contra el candidato frenteamplista más votado y que lidera la intención de voto interna con amplio margen. Parecería que no perciben tampoco el efecto boomerang que generan sus dichos y que por cada crítica lanzada contra el Pepe obtienen el efecto contrario.

 

Aquello de hablar de los logros, de sumar en lugar de restar, y tantos otros temas de los que se podría estar hablando no corren. Llegado el momento hay que pegarle al Viejo porque está viejo, porque no es serio, porque improvisa, porque dice en voz alta lo que otros no se animan, porque la gente le cree y porque no le da pelota al Presidente, entre otras cosas. Sin embargo -y en cuanto a esto último- los que le critican hoy, tampoco le dieron pelota cuando aquel vetó la Ley de Salud Sexual y Reproductiva, hecho que derivara en su desafiliación del Partido Socialista. No obstante, no escuchamos hablar a Pepe (ni a Pepistas), sobre ese tema para hacer valer su propuesta y mostrar una incoherencia. Al Presidente se lo respeta siempre, no  solo cuando nos conviene.

 

Resulta muy triste ver y escuchar como argumento la crítica hacia otro compañero cuando hay tanto para hablar y promover de cada uno de los precandidatos frenteamplistas.  Astori, con su actuación al frente del Ministerio de Economía, personificó la caja del gobierno gracias a la cual se pudieron hacer tantas cosas de las que nos enorgullecemos todos. Ese simple hecho es una fuente sustanciosa de la que nutrirse, sin embargo eligen el camino de pegarle a Pepe. De Marcos Carámbula no dijeron nada en esta ocasión, pero lo hicieron antes insinuando su bajada de la candidatura. En fin, estrategias que creíamos de otras tiendas, y hoy visitan las nuestras. Por suerte no se responde con la misma prédica, sino seguro que tendríamos una carnicería de la que darían buena cuenta los opositores reales de esta contienda. Porque en esencia  se trata de no perder el norte, el objetivo central de seguir siendo gobierno. Que cada uno se promueva y que lo haga sin desmedro del compañero, a sabiendas que es un rival ocasional en esta instancia. Es verdad que en un acto público se nos puede ir la lengua, pero hay que tener cierto criterio y mucha mesura para medir los dichos de manera que no queden heridas. Sería muy hipócrita el pensar que no pasa nada el día después si se profieren dichos que dejan lastimaduras dolientes y profundas.

 

Por lo dicho, ahora que todavía estamos a tiempo de evitar males mayores, elevemos la mira, afinemos la puntería para dar en el objetivo y no errar el tiro. No es hablando mal de un compañero como se gana una elección, sino todo lo contrario. No es apelando al miedo tampoco. Cambiemos la estrategia, hagamos una elección interna fraterna, no una fratricida.

 

Es cierto que somos diferentes, por lo menos lo fuimos hasta ahora.

De nosotros depende si lo seguimos siendo.

 

 

el perro no ladraba,

esperaba al hombre para hacer juntos el camino

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