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Obama y Cuba:
un paso pequeño en la
dirección correcta
por Antonia Yánez
Declaración de Compromiso
de la CUMBRE
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de la Cumbre
-El Pais com-
Obama en Conferencia
de Prensa - Video

Cuba tiene una estrella
particular, y no solo la de su bandera, desde
aquellos lejanos días en que se iniciaba la
revolución encabezada por Fidel Castro en la Sierra
Maestra. esa “estrella” le da un “brillo”
particular, le permite trascender como ningún otro
país del mundo. Se empieza a sentir con fuerza en el
escenario de las relaciones internacionales una
nueva realidad. Este fenómeno (pendiente de estudio)
es el que una vez más se expresó en la V Cumbre de
las Américas en Trinidad y Tobago.
Se puede decir que EE.UU. en
medio de una crisis económica sin precedentes, un
descrédito y desconfianza en sus principales
paradigmas internacionales abrumador, no está en el
mejor momento para desembarcar en una Cumbre de este
tipo y liderarla de acuerdo a sus objetivos
primarios. Admitamos que ésta puede ser una línea
de razonamientos políticos y sociológicos muy
válidos, pero no alcanzan para explicar todo lo que
ha pasado en poco más de 48 horas.
Antes de iniciarse la Cumbre la
secretaria de Estado, Hillary Clinton, reconoció;
"Sentimos que la política (estadounidense hacia
Cuba) ha fracasado". En pocas oportunidades los
EEUU, como Estado ha reconocido tan rotunda y
abiertamente un fracaso político, económico y
militar, como en esta oportunidad.
Por su parte el presidente
Obama hablando ante sus pares Sudamérica dijo; "si
bien EE.UU. ha hecho mucho en favor de la paz y la
prosperidad en el continente, a veces también nos
hemos desentendido o hemos tratado de dictar
nuestras condiciones"(…) Hoy, "EE.UU. busca un nuevo
comienzo con Cuba, será un largo camino que debe
recorrerse para superar décadas de desconfianza pero
hay pasos claves que podemos dar hacia un nuevo
día".
"Déjenme ser claro. No estoy
interesado en hablar por hablar. Pero creo que
podemos llevar la relación entre EE.UU. y Cuba en
una nueva dirección", sostuvo el mandatario
norteamericano.
Decir que Obama no es Bush
puede ser una obviedad, pero en realidad es mucho
más que eso, es un proyecto político, que busca
colocar a esa gran potencia, en un nuevo tiempo
histórico. Desde Sudamérica también hace bastante
tiempo hay muchos gobernantes que trabajan para ese
nuevo tiempo.
En este camino Brasil ha sido
un emergente destacado. Su canciller, Celson Amorim,
al salir del encuentro largamente preparado de la
Unasur con Obama, dijo: "El gran test era un avance
en relación a Cuba. “Creo que fue dado un paso
pequeño en la dirección correcta."
Advirtiendo nítidamente con inteligencia el
significado de ese “paso”, el presidente
Tabaré Vázquez manifestó: Obama "abrió la
posibilidad de un contacto mucho más directo, más
fluido" (…) "Eso es algo que a veces se dificultó
mucho en gobiernos anteriores (de Estados Unidos)
porque sin diálogo y sin búsqueda de acuerdos es muy
difícil que podamos avanzar".
El momento está creado, Cuba
cuenta con un consenso Sudamericano casi unánime de
que es victima de un injusto y cruel bloqueo por
parte de los EE.UU.
Los viejos dirigentes cubanos
tienen una gran oportunidad de volver a ganar una
nueva partida ante su mayor contrincante. Esta vez,
esa partida es esencialmente política. Raúl Castro,
respondió estar dispuestos a "tratar con EE.UU.
sobre democracia, libertad y derechos humanos "en
igualdad de condiciones". De Estado a Estado, "sin
la más mínima sombra en nuestra soberanía".
Rápidamente Hillary Clinton declaró; "Hemos visto
los comentarios de Raúl Castro y acogemos con
beneplácito esa declaración y lo estamos tomando muy
seriamente".
El riesgo mediático en que
pueden caer algunos funcionarios norteamericanos, es
pedirle como parte de estos primeros pasos a Cuba
que cambie de régimen político, esto solo conduciría
al fracaso del camino iniciado. A su vez si los
cubanos lo primero que exigen es el desbloqueo
total, condenan al gobierno de Obama a la
inoperancia, ya que las leyes Torricelli y Helms-Burton
impiden al presidente tomar una serie de decisiones
al respecto y este necesita del Congreso
norteamericano con el procedimiento de los dos
tercios de los votos, una correlación de fuerzas que
Obama no cuenta.
También para Sudamérica el
éxito o fracaso del tema cubano es un gran test,
en su relación con el gobierno de Obama. El haber
priorizado el tema Cuba dejó la integración
comercial totalmente sepultada, cuando requiere de
urgente tratamiento.
También es cierto que en esta
oportunidad Brasil apostaba a ver el certificado de
defunción definitiva del ALCA (Área de Libre
Comercio de las Américas). Ya que esta iniciativa se
trasformó en la mayor operación política ideológica
y comercial de la era Bush, teniendo como su
objetivo principal la región sudamericana desde
Tierra de Fuego hasta Alaska. Como la iniciativa
nació en la I Cumbre de las Américas, en 1994 en
Miami, con el impulso del entonces presidente de
EE.UU. -Bill Clinton- el hecho simbólico, se
trasformaba en triunfo político.
Hoy en los EE.UU. las
prioridades son otras, el Brasil de Lula es visto
con admiración, porque de él brota petróleo y un
ejercicio de la política que los nuevos moradores de
la Casa Blanca, ven con admiración estratégica. El
pasado, su pasado, causa alarma al Washington de
hoy, por la erosión creciente de la influencia en
Sudamérica. Hace pocas semanas el embajador Richard
N. Haass, proponía desde un informe, Olvidemos a
Fidel, ya que la pretensión de derribar al
castrismo mediante el embargo, “fue algo más que un
fiasco de 47 años, porque contribuyó de manera
perversa a reforzarlo.”
Se podría agregar en una línea
de pensamiento con el presidente Luiz Inácio Lula da
Silva que dijo "Es muy difícil que haya una nueva
Cumbre de las Américas sin Cuba". Que es difícil que
haya una VI Cumbre, si este tema no se resuelve con
éxito.
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