|
La visita de Obama a Europa,
ha terminado con mensajes
contradictorios
por John Vinocur
Con la perspectiva de una
semana, he aquí unas rápidas impresiones de lo que
ha sido la visita de Obama, desde el Atlántico hasta
las puertas del Oriente.
Puntos de importancia (G-20,
desarme, Afganistán): por lo que respecta a la
cumbre sobre la crisis económica mundial, en la que
ningún país tuvo la desfachatez de pretender que
poseía la verdad absoluta, un miembro de un país
europeo partícipe, un hombre de izquierdas,
describió al presidente americano como capaz,
conciliador y líder.
Una idea bonita. Porque cuando
se trató de cosas como el plan de desarme
estratégico de Obama, los detractores y los
oportunistas europeos entraron en acción antes de
que terminara la semana.
Francia, que perdería una gran
parte de sus opciones de sentarse a la mesa para
hablar de igual a igual de un futuro sin cabezas
nucleares, dijo en un memorándum que el discurso de
Obama era el de siempre, que pretendía esconder el
retraso de EEUU. Después habló Frank-Walter
Steinmeier, el ministro alemán de Asuntos Exteriores
y candidato social demócrata a la cancillería. El
discurso le sirvió para dar un serio espaldarazo a
sus opciones en las elecciones a canciller frente a
Merkel. Durante el fin de semana, se subió al carro
de Obama con mucho entusiasmo, abogando por el
desmantelamiento de todas las cabezas nucleares
americanas de Alemania. Alemania es uno de los
países de la OTAN que, con Holanda, Bélgica, Italia
y Turquía, se cree que albergan cabezas nucleares
americanas, y han aceptado convertirse en teóricos
objetivos de riesgo compartido.
Turquía: el presidente
americano la llamó “democracia fuerte y secular” y
reafirmó el respaldo de Washington a la petición de
su aliado estratégico para entrar en la UE. Pero
Bernard Kouchner, el ministro francés de Asuntos
Exteriores, podría estar más cerca de la realidad
cuando subrayó que Turquía estaba caminando en los
último tiempos “hacia un protagonismo de la religión
y una débil afirmación del secularismo”. Lo que
acabó haciendo Obama fue aprobar una negociación por
la que la OTAN tendrá un nuevo secretario general,
Anders Fogh Rasmussen, a cambio de que los turcos
abandonaran su rechazo a apoyarlo. El acuerdo
propició, de manera muy llamativa, que Turquía
recibiera una lista de regalos en forma de cargos en
la OTAN.
Rusia: Obama habló de una
“extraordinaria reunión” mantenida en Londres con el
presidente Dimitri Medvedev. Pero nada contradijo el
anuncio que hizo Obama de que las fuerzas armadas
rusas comenzarían un programa de “rearme a gran
escala en 2011”.
En lo que respecta a la
cooperación de la OTAN con la UE, hay europeos
occidentales a los que no les gusta yuxtaponer las
palabras energía y seguridad. ¿La consecuencia?
Cuando Obama se marchó a casa, Alemania y Francia
urgieron en una reunión de embajadores de la UE a
que Rusia fuera invitada a la cumbre del Corredor
Sur en mayo, una cita que, en un principio, la
presidencia checa dijo que reuniría a la UE con los
países que son suministradores potencialmente
independientes de energía y los estados de tránsito.
Aquí es donde podría estar el problema de Europa. La
visita de Obama ha terminado con mensajes
contradictorios: afirmación descafeinada de los
objetivos prácticos y poca seguridad de que EEUU
pueda conseguirlos.
John
Vinocur es columnista de ‘Herald Tribune’.
LA
ONDA®
DIGITAL |
|