Un tema sin respuesta concreta
La descentralización:
una necesidad básica
que sigue postergada
por el profesor Bernardo Quagliotti de Bellis

Desde muchas décadas  se viene pregonando la imperiosa necesidad de  acondicionar el territorio uruguayo y establecer una política descentralizadora. Pasa el tiempo y sólo se pronuncian discursos.  Nuestro país sigue manteniendo abandonado “el terrenito del fondo”, como calificaba al vacío interior del Uruguay,  mi recordado amigo Prof. Washington  Reyes Abadie.

           

En julio de 1976, el Consejo Uruguayo de Bienestar Social, presentó un informe referido a “Igualdad de oportunidades más de las áreas geopolíticas dentro de un país”,  que fuera redactado por el Cr. Alberto Tisnés Monestier, el Dr. Dionisio Jorge Garmendia y quien esto escribe.

           

Han pasado 32 años de dicho estudio y el Uruguay “tierra adentro”,  sigue vaciándose de orientales y vendiéndose sus tierras a extranjeros. Pero aún, sin ley de frontera, en tanto nuestros vecinos han sabido muy bien dictar las suyas. Uruguay tiene, sí, límites, pero carece de frontera en el norte, pues el límite es  tan solo el acuerdo que dos Estados vecinos  fijan soberanía, pero la frontera es la presencia viva del hombre.

           

Ya en el año 1816, cuando tuvo lugar la primera división departamental administrativa de los pueblos de la entonces Provincia Oriental, se pueden establecer diferentes modalidades culturales, originadas en la conquista y colonización  española, así como en la formación y acción de los cabildos coloniales.

           

Al observar y analizar nuestra realidad nacional, se perciben y reconocen espacios socio-económicos internos que  integrados entre sí   se presentan como un espacio socio-económico, pero que en el caso de Uruguay   necesitan aun  ciertos requisitos   para que lo consideremos como una región, y  que sintéticamente se pueden enumerar : a) un volumen demográfico  que permita sustentar industrias, servicios y comercios de nivel moderno en relación a la sociedad en que se dan; b) flujos  de circulación de bienes y personas, en el espacio que son complementarios, y más densos de los existentes con los otros espacios del país.; c) potencialidad productiva de su territorio para sustentar  el volumen de población requerido; d) tener antecedentes históricos que permitan identificar modalidades culturales propias que se combinan con las que  están condicionadas por la producción y su ubicación en el espacio geopolítico.

           

Al día de hoy, a pesar del gastado “slogan Uruguay progresista”, en tierra adentro  (vale cuando se le denomina “afuera”)  esas  cuatro condiciones están anémicas, ya que el volumen demográfico ha sufrido una gran corriente de éxodo campo-ciudad, que repercute en el deterioro de los flujos de circulación  entre zonas; que la potencialidad de explotación del territorio ha caído en baja,    al igual que no tienen fuerza o vigencia los antecedentes históricos y menos aún, las modalidades culturales que hace décadas algunas regiones del Uruguay tuvieron

 

Significación geopolítica de la descentralización

En la relación tierra-espacio las regiones se destacan dentro de la conformación territorio-base geográfica de un Estado y, poseen,  guardan o crean un “influjo o fuerza geopolítica”. Realizado el estudio del territorio nacional  -acondicionamiento territorial-  el proceso de descentralización  individualizará y delimitará las regiones internas nacionales. Así lo hizo Chile cuando regionalizó a través de la CONARA su territorio y conformó 12 regiones, a las cuales determinó la forma de administración y  fijó el cometido económico fundamental de las mismas. Argentina, si bien creó regiones –solamente en el nombre por su ubicación geográfica-  continúa al igual que Uruguay  administrando el país mediante un férreo centralismo.

           

Tiempo atrás, cuando existieron regiones con cierto dinamismo, éstas se conformaron y se transformaron , no con la absurda creación políticas y burocrática  del nombramiento de Alcaldes en ciudades del interior con cierta población, , sino a cambios realizados en las redes de circulación de personas y bienes y de las distancias-tiempo  entre dos puntos, hecho que ocasiona cambios en la intensidad de las interacciones sociales y económicas

           

A cambios demográficos, principalmente migratorios, como sucedió a mitad del siglo pasado    ante  el éxito del Frigorífico Tacuarembó y TIOSA en el departamento de Paysandú, la explotación y exportación a Chile de la dolomita en el departamento de Lavalleja; con Sudamtex y Campomar en Colonia,; los arrozales de Treinta y Tres; la zona franca de Paysandú;  transitoriamente con la construcción de las represas de Salto Grande y luego Palmar; y otros emprendimientos. HOY LA NADA.

           

También juegan un importante influjo las influencias culturales, principalmente a través de etnias y transmisión de conocimientos, que inciden sobre los valores existentes y su escala. (excluidos los deplorables programas Tinelli y Jorge Tial y tantos otros que nos llegan de la vecina orilla platense) situarlos en posición de competencia internacional de mercado, antes que a la que tiende principalmente a desplazar mano de obra

 

Distribución de bienes y servicios en las regionales nacionales

Según su disponibilidad regional, cada región cede o recibe bienes y servicios de las otras. El saldo del intercambio y la disponibilidad o carencia absoluta de alguno de dichos bienes y especialmente servicios, opera como fuerza centrífuga o centrípeta con respecto a la región. Hay que considerar que la descentralización, apoyada en el acondicionamiento territorial previo,  permite que las necesidades básicas sean factor fundamental en la distribución regional de los asentamientos humanos.

 

Actualmente es lamentable la honda diferencia que se presenta  entre zonas del  país “profundo” en los niveles de bienes y servicios, y en la desigualdad frente a los departamentos costeros respecto a la posibilidad de presentar una igualdad de oportunidades.

           

Lamentablemente, los indicadores oficiales no procesan datos estadísticos a niveles jurisdiccionales menores, por la propia movilidad de la población para acudir a ciertos servicios, y también por la movilidad de los mismos servicios. Los niveles de bienestar social conjuntamente con una mejor distribución de oportunidades, se podrían lograr en base a una mejor racionalización y aprovechamiento de los recursos de los servicios existentes   -actualizados-  más que por aumentos significativos de los mismos. Entre tales servicios está el cambio en la calidad y contenido de la enseñanza, por más discutido plan Ceibal.

           

Uno de los objetivos principales de la descentralización administrativa es disminuir las distancias-tiempo entre los pobladores y los bienes, así como la tramitación para obtenerlos. Ello se debe sumar a la política a seguir en relación a la tecnología, con el objetivo de dar prioridad al incremento de los recursos naturales y, simultáneamente,  situarlos en posición de competencia internacional de mercado, ante  que a la que tiene principalmente a desplazar mano de obra.

 

Los vacíos de ocupación poblacional

En Uruguay acuso desde las varias décadas un desequilibrio urbano-rural de crecimiento demográfico, donde la metropolización  -más la ciudad de la costa y el delta del Tigre-  se traduce una “falta terceriarización de la economía, que da lugar a una baja productividad y el incremento del subempleo.

 

 EL desarrollo económico está condicionado por el crecimiento demográfico. De la población  actual,  el Uruguay (cifras del último censo nacional) la tiene distribuida en un 45 % en la capital y el resto en los sectores también urbanos del interior y un pequeño porcentaje en el ámbito rural.

           

Todo nos ha llevado al actual desarrollo económico irregular  -no equilibrado-  del país y sus regiones donde existen zonas que siendo potencialmente ricas puede equipararse con zonas pobras de otros países del continente sudamericano. Lo más preocupante es que desde en el análisis geopolítico, las zonas de frontera con Brasil son las que presentan el menor índica de habitante por kilómetro cuadrado, manteniendo una situación geopolítica nada favorable al Uruguay.. (Hoy cunde el temor de los “sin tierra” brasileños).

           

En relación directa al problema que presentan los vacíos demográficos fronterizos, se agregan otros fenómenos como: a) la detención que ya aparece como irreversible de la inmigración europea calificada con intención me afincarse en el sector rural que tan buenos resultados en el pasado; b) el éxodo de técnicos y mano de obras especializada uruguaya a los fue fueran   centros de desarrollo  de los países limítrofes e incluso a otros del continente iberoamericano.; c) la relativamente baja tasa de natalidad, d) el pronunciado desequilibrio en la distribución  espacial, atenta contra la posibilidad de una utilización técnica y eficiente de lo recursos potenciales, tanto humanos como naturales.

           

Todo ello –y algunos puntos más-  afectan negativamente la posibilidad de formular un modelo de estructuración espacial más nacional, además de conformar un serio problema de justicia social, ya que la estructura actual atenta gravemente contra la igualdad de oportunidades de la población frente al trabajo, ingreso, educación, vivienda, salud, etc.

 

Realidad actual

No es  de extrañar pues, que todos estos factores por falta de políticas  con imaginación que debieran concretarse en  políticas de Estado viene agravando una situación en Uruguay que se caracteriza por : a) pérdida de peso político relativo en las regiones fronterizas; b) disminución de la gravitación económica y política en el MERCOSUR; c) reducción paulatina del mercado interno; d) emigración de los recursos humanos disponibles, fundamentalmente calificados; e)  desaprovechamiento de posibilidades importantes del territorio nacional; f) peligro de una fuerte desequilibrio en el espacio nacional, dado el poder de atracción de los espacios en vías de desarrollo relativo más importantes, de los países limítrofes.  

           

Cabe pues comprender que los planes no deben ser sectoriales , sino regionales que deben ser integrados dentro de un plan nacional de desarrollo y apoyado por políticas de Estado. ¿De lo contrario , para qué fueron creados la OPP y el MVOTMA? ¿Cómo se concreta en la realidad un país productivo? ¿La integración, o complementación regional, son tan solo palabras para los discursos Cumbre y la foto?

           

Iberoamérica ¿continuará siendo conformada por países proveedores, tan solo  de materias primas  commodities dicen  ahora-  para los países desarrollados y las nuevas potencias económicas?

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