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Obama, Lula y lo que
puede esperar Brasil
Reportaje
al profesor Luiz Alberto Moniz Bandeira
Para Luiz Alberto Moniz Bandeira,
cientista político e historiador, el éxito de la
relación de Barack Obama con los gobiernos de
América Latina dependerá del papel de Brasil como
líder regional.
-
El presidente Obama hizo algunos gestos recientes
con relación a Brasil y al presidente Lula,
elogiando a ambos. ¿Qué conclusión podemos sacar de
eso?
- Obama es muy
inteligente y perspicaz. Él reconoce que Lula
preside una superpotencia astuta como ningún otro
gigante emergente, como escribió la revista Newsweek
esta semana. Él sabe que Lula, de forma no
declarada, se contrapone a la influencia de los
Estados Unidos sin el radicalismo de Hugo Chávez. El
hecho es que los Estados Unidos, hace ya algún
tiempo, están perdiendo el dominio sobre América del
Sur, a la que Brasil siempre consideró su área de
influencia.
-¿Cuáles son los objetivos de los Estados Unidos con
relación a Brasil?
- Obama demuestra que
desea mejorar su relacionamiento con los países de
América Latina y, dentro de este contexto, un
entendimiento más estrecho con Brasil se reviste de
fundamental importancia para la política exterior
americana. Los dos países constituyen las dos
mayores masas geográficas, demográficas y, a pesar
de la asimetría, económicas del hemisferio. Ninguno
puede prescindir del otro.
- Los
Estados Unidos tenían una política externa marcada
por el unilateralismo. ¿Qué es lo que explica el
cambio?
- La elección de
Obama, un negro, representa un síntoma más de la
decadencia política del imperio americano, hasta
entonces gobernado por una elite blanca, anglosajona
y protestante – la elite “rubia, de ojos azules”,
que controla el sistema financiero y a la cual el
presidente Lula se refirió como responsable por la
crisis económica mundial. Esta elite fracasó. Pero
no significa que haya perdido el poder.
-
¿Habría en el gesto americano de elogiar a Brasil
algún esbozo de política de equilibrio de poder en
América Latina para intentar elevar a Brasil a la
condición de polo de la izquierda moderada?
- Los Estados Unidos
tienen que elogiar a Brasil, pero no intentan crear
ningún “polo de la izquierda moderada” en
contraposición al presidente venezolano y al
bolivarianismo. Lula mantiene una relación muy buena
con Chávez y quiere que Venezuela se integre como
socia plena al MERCOSUR. Y tiene razón la revista
Newsweek, al resaltar que la eventual aprobación de
la entrada de Venezuela al MERCOSUR no significa un
aval de las políticas de Chávez, sino una forma de
contenerlo por medio de las obligaciones del bloque
comercial, como el respeto a la democracia y la
protección de la propiedad. Es eso lo que ciertos
sectores políticos en el Senado no entendieron.
- ¿Brasil podría
quebrar el hielo entre cubanos y estadounidenses?
- Brasil y todos los
demás países de América Latina ya demostraron, de
forma afirmativa, que no aceptan la continuidad del
estado de beligerancia que persiste en las
relaciones entre Estados Unidos y Cuba, sometida a
un embargo inhumano, injusto e inútil hace casi
medio siglo. Pero no depende de Brasil. El tema es
muy complejo. Para Obama, no es simple terminar el
embargo inmediatamente por causa, sobre todo, de las
implicancias de la política interna, como la fuerza
electoral de la comunidad cubana. De la misma forma
y, en gran medida por la misma razón, no es simple
para el presidente cubano, Raúl Castro, dejar el
poder y convocar a elecciones en Cuba según los
modelos pretendidos por los Estados Unidos.
-¿Cómo puede aprovechar Brasil este cambio en la
política de los Estados Unidos?
- El cambio en la
política exterior americana deviene del
debilitamiento económico, moral y político de los
Estados Unidos, cuya hegemonía en América Latina
está desapareciendo como consecuencia del fracaso de
las dictaduras militares y de las fallidas políticas
neoliberales. Fue el debilitamiento de la influencia
americana en la región – y no el crecimiento de la
izquierda – lo que posibilitó el surgimiento de
gobiernos como el de Chávez.
Fuente: O Estado de S.
Paulo
Traducido para
LA ONDA digital
por Cristina
Iriarte
LA
ONDA®
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