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África, el gran
laboratorio del mundo
por David
Rodríguez Seoane
Los ensayos clínicos de las grandes farmacéuticas
convierten a los países africanos en bastidores
donde se prepara la tramoya, antes de salir a escena
en el gran teatro del mundo.
África y los africanos también son la
vida
El
continente africano se ha convertido en un
gigantesco laboratorio para la industria
farmacéutica. Una realidad que en las últimas
semanas ha vuelto a ocupar grandes titulares a raíz
de las negociaciones que el Gobierno de Nigeria
mantiene con Pfizer para “saldar viejas cuentas” de
unos ensayos clínicos de la multinacional en 1996.
La muerte de once niños nigerianos y 181 casos de
graves efectos secundarios, incluidos daños
cerebrales irreversibles, se atribuyen a estas
pruebas.
Por aquel entonces, la mayor
farmacéutica del mundo envió a un grupo de médicos a
Kano, una ciudad al norte del país, para que
testasen un nuevo antibiótico indicado para la
meningitis y otras infecciones. Los expertos de la
compañía suministraron un medicamento llamado Trovan
a dos centenares de niños con la promesa de que
conseguirían curarlos. El fracaso de la terapia
experimental hizo que la empresa tuviese que
desmantelar su dispositivo apenas dos semanas
después de haber llegado a la zona sin ofrecer
mayores explicaciones a las familias de los
afectados.
Los facultativos de la empresa
estadounidense ensayaron durante aquellos días con
un tipo de antibiótico todavía en fase de estudio y
sin haber superado los tests previos. Nigeria, en
medio de una epidemia de meningitis y cólera que se
llevó la vida de más de 11.000 personas, sirvió de
excusa para poner en práctica un experimento,
alejado de toda ética, en el que se utilizaron
auténticas cobayas humanas. La conciencia de uno de
aquellos investigadores, Juan Walterspiel, le obligó
a denunciar lo ocurrido mediante una carta dirigida
al máximo mandatario de la institución. Al día
siguiente fue despedido por motivos ajenos a su
misiva, según versiones oficiales.
Casi 13 años después, Pfizer
sigue sin asumir sus responsabilidades e insiste en
su inocencia. La batalla legal entre la
multinacional y el Gobierno nigeriano se ha
prolongado durante los últimos años sin que se
saquen demasiadas conclusiones en limpio. Es ahora
cuando podría llegar un acuerdo definitivo entre
ambas partes, siempre y cuando el arreglo
extrajudicial ofrecido por la compañía en concepto
de indemnización sea suficiente para silenciar la
indignación de las víctimas. Cincuenta y cinco
millones de euros, como cifran algunas fuentes,
podrían atenuar el dolor de muchas familias que se
han visto conducidas a la mendicidad para poder
pagar el precio de las medicinas que calman la
aflicción de sus hijos en los que el Trovan sigue
dejando secuelas.
La necesidad de Occidente de
acelerar los plazos para obtener beneficios
inmediatos, sin importar los medios para
conseguirlos, es la causa de muchas de las
atrocidades que se cometen en el continente
olvidado. Allí acuden las grandes farmacéuticas en
busca de impunidad para desarrollar con premura sus
investigaciones, de manera que puedan ser
rentabilizadas lo antes posible en los países
desarrollados. Las consecuencias en la población
africana poco importan para la vorágine capitalista.
La mirada etnocentrista del
hombre blanco sigue sin reconocer la existencia “del
otro” en igualdad de condiciones. Mientras haya
mundos de primera y de tercera, África continuará
siendo el patio trasero de la humanidad y sus
preguntas inquisitorias sobre su subdesarrollo
volverán a ser silenciadas por sus opresores en
medio del griterío y de los codazos de los grandes
de intereses del Norte para llegar siempre los
primeros. ¿Qué hubiera pasado si en lugar de Nigeria
“el laboratorio” de Pfizer se hubiese ubicado en
cualquier país occidental? Seguramente estaríamos
hablando de una condena sin precedentes por parte de
toda la comunidad internacional. Lástima que el Sur
no tenga voz para interrogar y rechazar los abusos
de quienes lo tiranizan.
El gran escritor y dramaturgo
británico-irlandés, Oscar Wilde, dijo en una de sus
frases más celebres: “Esto no es un ensayo general
señores, es la vida”. El continente africano no son
los bastidores en donde se prepara la tramoya antes
de salir a escena en el gran teatro del mundo.
África y los africanos también son la vida.
Periodista española
LA
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