Perseguir la utopía...
hasta alcanzarla
por El Perro Gil
(elperrogil@gmail.com)

Soñar con los ojos abiertos, de eso se trata vivir. Bregar por torcer el rumbo tras ese sueño, tras esa idea que nos impulsa mágicamente hasta ella, como una fuerza invisible que todo lo puede. Tener una visión como idea fija. Enfocarse. Dar un salto imaginario y armarse el escenario ideado como si fuera cierto, hasta que –sin darnos cuenta- empezamos a caminar hacia ese sueño y lo hacemos realidad. Perseguir la utopía como lo que significa, como algo pensado como irrealizable e imposible al momento de su formulación pero que constituye un mojón posible para quienes se la proponen.

 

La historia marca innumerables casos de utopías que hoy son cotidianas realidades. Ideas que tuvieron su punto de partida en la locura ocasional de viejos soñadores que les dieron forma humana y no cejaron en el esfuerzo hasta volverlas tangibles y ciertas. Una de esas locas e imposibles utopías es el Frente Amplio. Una fuerza política que nació poli clasista por la loca idea de unos pocos que soñaron un Uruguay diferente en el que poder cumplir los sueños de todos y no solo de unos pocos. Esa utopía de entonces fue creciendo y lo imposible fue cediendo espacio para ir dando cabida a lo posible. Paso a paso, sin marcha atrás y con una idea fija concentrada en llegar a lo que es hoy una realidad siendo gobierno.

 

Pero si el haber logrado el primer gobierno progresista del Uruguay significa el fin de la utopía, deberíamos sentirnos plenos y completos porque se logró llegar a esa meta. Sin embargo el perpetuo movimiento que significa vivir, también alcanza a los sueños y a las utopías, al punto de transformarlas para ir mejorando aquella idea primigenia que –buscando  la perfección absoluta- jamás logra llenar el hueco que genera. Ese es el motor de la vida. El querer evolucionar cada día en pos de un sueño más perfecto cuanto más vivimos y soñamos. Por ello la utopía de lograr el triunfo en el 2004 no se terminó,  ni terminará tampoco con lograr el triunfo en este 2009. Porque el sueño continúa y porque siempre debemos intentar un paso más, un avanzar utópico que permita llegar siempre un poco más lejos.

 

Son esas utopías las que invitan a seguir la senda iniciada. Ideas como las que un viejo veterano despierta cada día en miles de uruguayos que le escuchan y sueñan con ese Uruguay inteligente al que tantos aspiramos. Un Uruguay de calidad que no tenga que exportar sus cerebros sino que estos exporten ideas transformadas, sin regalar valor agregado al primer mundo. Un Uruguay ilustrado y valiente, como lo soñó otro Pepe...

 

En tiempos de pandemia mundial este viejo atrevido invita a contagiar conocimiento. Vaya osadía para un país tan chico al que concibe capaz de diseminar ese “virus” por el orbe. Ese es el mayor desafío. Esa es la mayor utopía. La de desparramar conocimiento como el intangible más valioso con el cual contamos y al que tenemos que desarrollar para lograr la diferencia en un mundo que no se detiene.

 

Ayer la utopía era llegar a ser gobierno. Hoy es una realidad y ya no parece utópico mantenerlo, sino lógica consecuencia. Pero aún quedan utopías, quedan sueños por cumplir, metas por alcanzar, valores por recomponer. Nuestra sociedad está fracturada víctima del flagelo de la droga y sus consecuencias. La inseguridad merodea como nunca antes, sin detener su progresivo avance. Mientras ello ocurre, mientras los noticieros propagan sus consecuencias, mientras los demagogos intentan obtener réditos con ello, hay quienes sueñan y proponen utopías. Saben bien que los sueños se pueden volver realidad. Saben de fracasos y más fracasos, pero hoy proponen soñar en pos de lo posible. Saben que no es propagando la enfermedad como se consigue la vacuna. Por ello invitan a soñar y a contagiar conocimiento. Saben que solo la educación da inmunidades para contrarrestar y dar pelea. Por ello apuestan a cultivar el intelecto y lo hacen como principal premisa de su discurso. Seguramente por provenir de un lego en muchas materias –menos en la de la vida misma- sus ideas y propuestas calan hondo en una sociedad uruguaya que lo acompaña cada vez en mayor número.

 

Este hombre personifica en sí mismo una utopía, aquella de poder ser candidato a la Presidencia de la República.

No contaban con un pueblo capaz de hacerla realidad.

 

 

El hombre tenía la mirada perdida en un sueño,

el perro ensayó algo parecido a una sonrisa...

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