La nueva estrategia para
Afganistán/Pakistán es parte
de una estrategia mayor
por Felipe Linot

El presidente estadounidense, Barack Obama, se reunió con sus pares de Pakistán, Asif Ali Zardari, y de Afganistán, Hamid Karzai. Las conversaciones tripartitas tienen el objetivo de examinar la coordinación y estrategia para revertir una situación que día a día se agrava. ¿Qué nueva estrategia ensayará Washington para esa región?.  EE.UU. debe evitar que emerja un poder único o una alianza dominante que amenace, no solo su supervivencia sino su hegemonía global, aún en un mundo multipolar.

 

Por su parte Pakistán, en principio no acepta oficialmente la entrada de tropas estadounidenses en su territorio, y una parte del Ejército y el Servicio de Inteligencia paquistaní (ISI, Inter-Services Intelligence) apoya al Talibán. EEUU no tiene hasta ahora, suficiente Inteligencia dentro de Pakistán, ni influencia sobre su gobierno para revertir a su favor la situación. Pero la creciente injerencia en los asuntos internos paquistaníes, se muestra en las incursiones sistemáticas encubiertas de Fuerzas especiales de EEUU sobre su región fronteriza occidental, y en la ofensiva con aeronaves artilladas no tripuladas teledirigidas (drones). Los drones despegan desde 3 bases secretas en territorio pakistaní y luego son comandados directamente desde EEUU.

 

Su control en vuelo es transferido por satélite a pilotos estadounidenses situados a miles de kilómetros en las bases de la Fuerza Aérea Creech y Nellis próximas a Las Vegas (Nevada, EEUU). Desde allí se ocupan de asesinar a mas civiles pakistaníes que presuntos líderes insurgentes (y no exactamente porque éstos se oculten detrás de la población y la usen como escudo). El Pentágono supone que logrará paralizar a los insurgentes, decapitando sus organizaciones, es decir asesinando a sus líderes uno por uno.

 

Sin embargo, esta estrategia resulta poco eficaz con una resistencia que opera en forma descentralizada y que ataca en grupos pequeños con tácticas tipo enjambre. Incluso podría producir el efecto inverso y fortalecerla. Para detener una fuerza enemiga convencional es necesario producirle pérdidas del orden de 1/3, en cambio si se trata de una organización armada no convencional como la anterior se necesita suprimir el doble.

 

 La estrategia militar también comprende un significativo nuevo ingreso de contratistas militares privados es decir mercenarios, que Obama no menciona, con tareas como reforzar la protección de convoyes e instalaciones de EEUU. En el plano civil la estrategia presenta nuevos aspectos, ante el empantanamiento de la anterior de G.W. Bush con carácter netamente militar. La nueva estrategia amplia aumenta significativamente el componente civil, para una guerra no militar o política sobre la población afgana y paquistaní, es decir, se trata de una estrategia de contrainsurgencia y contraterrorismo cívico-militar.

 

Obama espera inyectar durante los próximos cinco años, 1.500 millones de dólares/año directamente sobre la población paquistaní, construyendo escuelas, hospitales, rutas, desarrollando la economía en zonas fronterizas, e incrementando las inversiones y el comercio con EEUU, implementando Zonas de Oportunidad para la Reconstrucción. Busca además el compromiso de líderes civiles y militares en el mismo Islamabad.

 

El Pentágono asistirá a las Fuerzas de Seguridad paquistaníes en las operaciones de contraterrorismo y contrainsurgencia con entrenamiento, suministrando helicópteros, equipos de visión nocturna y otros, especialmente para los cuerpos de frontera de las Fuerzas Paquistaníes de Operaciones Especiales. Obama afirmó que en Afganistán la corrupción subyace en el gobierno electo, lo que ha dificultado que la población reciba los servicios básicos durante los últimos 7 años, mientras que la economía recibe impulso pero del tráfico de drogas que estimula la criminalidad y financia la insurgencia.

 

De modo que EEUU enviará a las provincias y hasta el nivel de tribus locales, importantes oleadas civiles de especialistas en agricultura (para crear empleo en el sector agrícola y debilitar la influencia de al Qaeda y el Talibán sobre los desempleados), educadores, ingenieros y abogados para proveer infraestructura básica y crear alternativas a la insurgencia.

 

Por su parte el Departamento de Estado y la USAID (United States Agency for International Development) invertirán en Programas de Asistencia en el largo plazo. Estas operaciones requerirán que los aliados y socios de EEUU en Naciones Unidas aumenten su participación. La contrainsurgencia trata, de que crezca la minoría activa de la población que apoya a los invasores y/o al gobierno mientras disminuye la facción militante opositora, y además volcar a la mayoría de la población no deliberativa o neutral a que acepte a los estadounidenses. La contrainsurgencia estadounidense estima que para evitar que se siembre desorden debe contar con más del 51% del apoyo popular pasivo, es decir una sólida mayoría.

 

En cuanto a la seguridad regional, la nueva estrategia busca involucrar a la comunidad internacional mediante las Naciones Unidas para llevar adelante los objetivos de la Casa Blanca. Además de las reuniones de diálogo y cooperación trilateral EEUU-Pakistán-Afganistán, Washington amplía el enfoque diplomático al establecer un foro de cooperación económica y para la seguridad regional, y un Grupo de Contacto que junte no solo a sus aliados de la OTAN sino también países de Asia Central, del Golfo, Irán, Rusia y China.

 

Pero la nueva estrategia para Afganistán/Pakistán es parte de otro mucho mayor. Actualmente, los únicos países con capacidad militar para resistir a EEUU son Rusia y China, que pueden llegar a representar una amenaza. Un objetivo fundamental, del que no hay indicios que haya sido modificado, es que EEUU debe evitar que emerja un poder único o una alianza dominante que amenace, no solo su supervivencia sino su hegemonía global, aún en un mundo multipolar.

 

Washington deja traslucir que para que sus intereses avancen en Afganistán necesita involucrar no solo a sus aliados en la OTAN, sino a países limítrofes y de la región que comprende a Rusia, China (e Irán). La dinámica de estabilización de Obama busca gestionar puntos en común con los intereses de esos países sobre Afganistán, y requiere que por el momento no se profundicen conflictos regionales clave que tienen relación, como Pakistán-India (Cachemira) y a su vez indirectamente India-China (Tibet) por ejemplo.

 

Así, los intereses de Washington se acercan a los de Moscú para evitar que la influencia del Talibán y otros movimientos extremistas en Afganistán avancen hacia sus fronteras, pero al mismo tiempo divergen en cuanto a que Rusia debe evitar la influencia de EEUU. Afganistán es una ruta comercial y energética entre Asia Central y Oriente Medio, y su estabilización (dejando de ser zona de guerra), permitirá la inversión para la construcción de oleoductos propiciados por los estadounidenses (como el TAPI (Turkmenistán-Afganistán-Pakistán-India)), que entrarán en conflicto con el suministro ruso de energía a Asia Central.

 

En vísperas de la última cumbre del G 20, Rusia autorizó el paso aéreo y por ferrocarril de pertrechos de EEUU y la OTAN por su territorio hacia Afganistán, de este modo alivia las tensiones en el Cáucaso y Asia Central (posibles rutas alternativas). Sin duda la relación, va mucho más allá de un aparente punto de inflexión hacia el mejoramiento de los vínculos (después de Georgia) como se mostró al reunirse los mandatarios Obama y Medvedev, en la última cumbre del G 20.

 

La extensión de la Unión Europea y la expansión de la OTAN con su primera acción militar extra-Europa, no solo ganan influencia sobre Rusia, China y peso sobre la Organización de Cooperación de Shangai (SCO), sino sobre la misma Unión Europea ya que debilita su coherencia. En el marco de la estabilización de Afganistán, Washington no solo no necesitaría por ahora un conflicto con Irán, sino que negociaría por sus buenas relaciones con el gobierno de Karzai y malas con el Talibán, de modo que Obama parece estar cediendo terreno al plan nuclear iraní para fines pacíficos. Facilitaría a Irán el acceso a un futuro banco internacional de combustible nuclear en Kazakistán (con sus grandes reservas de Uranio), respaldado por EEUU y Japón, que pondría todo el enriquecimiento de uranio bajo control internacional. Una iniciativa que confronta directamente sobre las fronteras de Rusia y China.

 

 En vista de los relativos resultados de la política exterior confrontativa de G.W. Bush y la crisis económica interna de EEUU, en la nueva etapa de Obama se va insinuando una tendencia hacia un mayor diálogo, cooperación y negociación (aunque con reminiscencias a aquella política con la que avanzaba el Imperio Británico), que sin embargo puede resultar mas peligrosa aún, para los intereses nacionales de los países.

 

El Mullah Omar, líder de un importante sector de los talibanes, que aún en divergencia con otras fuerzas originarias se consideran todos hijos de Afganistán, manifestó...No se necesita avanzar en la tecnología para contra-atacar a los EEUU. Ellos son por lejos superiores. Cuando logremos dar un paso adelante en tecnología, ellos ya habrán dado varios contra nosotros. La mejor estrategia es comprometerlos con nuestro estilo de guerra, mantenerlos ocupados en esas montañas... y dejarlos que se desangren.

 

Fuente: La Verdad digital

Número 117 del 02/05/2009

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